jueves, 30 de agosto de 2012

El Athletic tiene un agujero negro que le devora

La defensa del Athletic da miedo. Jueguen unos o jueguen otros, el sistema de contención del equipo no hay por dónde cogerlo. Se pongan como se pongan, no es de recibo que un equipo como el HJK te marque tres goles, todos en jugadas de risa, por no ponernos dramáticos. Vaya por delante que en ningún caso el Athletic mereció encajar tanto, ni regresar a Bilbao con otro resultado que no fuera otra goleada a favor. Tuvo balón, juego y ocasiones de sobra para laminar a su rival como hace siete días en San Mamés y sin embargo se tuvo que conformar con un empate después de ir a remolque en el marcador durante todo el partido. Es difícil entendender qué sucedió a lo largo de los noventa minutos para que las cosas fueran así. A grandes rasgos, ocurrió que el Athletic jugó más que aceptablemente en el terreno que comprende desde la línea frontal de un área, hasta la frontal del área contraria, pero que falló lo que no está en los escritos en las dos zonas calientes del campo. Arriba, dilapidando ocasiones y llegadas fáciles, culminando acciones fáciles con una desidia impropia de un profesional. Atrás dando una serie de facilidades a un rival que ni en sus mejores sueños hubiera imaginado no ya marcarle tres goles al Athletic, sino ni siquiera llegar tres veces al área contraria.
Es verdad que la alineación que presentó Marcelo Bielsa era algo así como uno de esos experimentos que suelen hacer los entrenadores algunos días entre semana contra equipos vecinos de Segunda B o de Tercera. El Athletic formó a lo largo del partido con una tropa de meritorios, lesionados recién salidos de la convalecencia y futbolistas sometidos a observación. Castillo, por ejemplo, tuvo noventa minutos para demostrarle al entrenador que el lateral izquierdo puede dejar de ser el solar que estamos viendo este comienzo de temporada y Ekiza tuvo también oportunidad de reivindicarse ahora que hay menos elementos para ocupar el centro de la defensa. Habría que preguntar al mister qué opina al respecto; o mejor, lo interpretaremos a partir de sus próximas decisiones.
A pesar del aire de entrenamiento con el que encaró el Athletic el partido, su superioridad sobre el equipo finlandés es tan abrumadora que, casi sin proponérselo, los rojiblancos dispusieron de tres o cuatro llegadas claras para remachar el clavo de la goleada del primer partido. Sin embargo fue Schüller quien marcó el primer gol rematando completamente solo al borde del área pequeña la primera vez que tres finlandeses consiguieron pisar el área de Raúl con el balón en su poder. La defensa que hicieron en esa jugada Iturraspe, Ekiza y San José, con la colaboración de De Marcos y ante la somnolienta mirada de Muniain fue... indescriptible, por no emplear un calificativo más preciso e hiriente.
Fue increíble que el partido llegara al descanso con ventaja finlandesa pero el despropósito alcanzó proporciones delirantes cuando los locales lograron su segundo gol. Bielsa, tan aficionado a los videos, tiene material en esa jugada como para dictar un curso de verano y para achicharrar de paso a San José con su célebre láser verde.
Lo de este chico, San José, merece un aparte. Fue él quien consiguió el primer gol del Athletic rematando en el segundo palo un saque de falta de Ibai. Lleva tres goles en su cuenta, casi tantos como los errores que ha cometido en su propia área provocando la sangría que está padeciendo el Athletic. Estamos ante un futbolista con apreciables capacidades técnicas a la hora de sacar el balón jugado o de dar un pase en condiciones; ante un central muy potente en el área contraria, pero ahora mismo, tenemos un defensa lento, con cintura de hormigón al que desborda un juvenil en cuanto le sacan del corazón del área y le obligan a defender en espacios más abiertos. A lo mejor Bielsa le tiene que dar una vuelta a la ubicación de San José en el campo o diseñar un sistema que le permita jugar más arropado.
Y es que otro de los puntos negros de la defensa del Athletic lo constituyen las constantes cesiones de segundos remates al borde del área por el vacío que se crea en esa zona entre una línea defensiva clavada en el punto de penalti y unos centrocampistas descolgados. La consigna más elemental del fútbol actual, jugar muy juntos, no se cumple en el Athletic. Por ahí vinieron el segundo y el tercer gol de los finlandeses. En el segundo salió San José al borde del área tarde, mal y en desventaja; en el tercero se quedó clavado anulando el fuera de juego que reclamaba Castillo del jugador que estaba marcando.
Son situaciones que ya se daban el año pasado y que se terminaron corrigiendo gracias a la solidez que acabó demostrando el triángulo Javi Martínez, Amorebieta, Iturraspe. Ahora faltan dos de los lados de ese triángulo y se nota, vaya si se nota.
Son tan flojos los finlandeses que el Athletic tuvo tiempo de adecentar el resultado en un par de jugadas a balón parado y hasta pudo ganar en los últimos minutos, pero en este caso eso es lo de menos. Era uno de esos partidos en los que no hay nada que ganar y bastante que perder y el Athletic perdió varias cosas pese al empate en el marcador. Perdió imagen y perdió, más si cabe, confianza en sus zagueros. Tampoco puede decirse que mejorara mucho en el juego ofensivo pese a que el hecho de marcar tres goles en campo contrario pueda decir otra cosa. Con la producción ofensiva del Athletic, un equipo con un delantero un poco despierto o con un par de centrocampistas con puntería y ganas hubiera vuelto loco al encargado del marcador.
Pero el Athletic tiene un agujero negro en su defensa que devora y hace desaparecer a todo el equipo. Es un problema muy serio y provoca además una injusticia con un grupo de jugadores que a pesar de los pesares, sigue teniendo argumentos más que suficientes para que las cosas le funcionen de otra manera. Pero mientras Bielsa y los futbolistas directamente concernidos no acierten a taponar ese agujero, el Athletic correrá siempre el riesgo de irse por el sumidero en cualquier momento del partido.
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El Athletic tiene una gran oportunidad
para sacar a relucir su identidad

A la espera de la rueda de prensa anunciada por Josu Urrutia para el próximo lunes, tenemos por delante unos cuantos días de rumores y especulaciones sin cuento. Los cuarenta millones de euros que ha aportado la salida de Javi Martínez animan al personal al fantasear sobre el destino de tanto dinero. Es el sino de estos tiempos de fútbol mercantilizado en el que las plantillas de los equipos se diseñan en buena medida en los despachos de los intermediarios. Nada más fácil hoy en día que hacer dinero moviendo futbolistas de aquí para allá. Incluso en lo más crudo de la crisis económica no falta quien esté dispuesto a gastarse una millonada en darse un capricho. Es cierto que el movimiento en el fútbol español ha sido escasísimo. Solo la llegada a última hora de Modric y Song al Real Madrid y al Barcelona ha animado un mercado en el que solo se había registrado el pase de Jordi Alba del Valencia al Barcelona. Pero si el mercado español está de capa caída, ahí siguen los ingleses y los alemanes para acudir al rescate de los agentes y los representantes, ávidos de cerrar operaciones que les reporten el diez por cien de comisión.
La operación de Javi Martínez ha sido el bombazo del verano a nivel continental. Desde Bilbao no se comprende qué ha vendido el Bayern a sus seguidores, pero mucho tendrá que jugar Javi Martínez para que la mentalidad alemana entienda el dispendio. El de Aiegi tiene mucho fútbol, pero no parece que ésta vaya a ser la mejor temporada para que lo saque a relucir después de un verano con Eurocopa y Juegos Olímpicos.
Pero Javi Martínez ya es historia en el Athletic. La actualidad rojiblanca pasa ahora por analizar cómo queda la plantilla de que dispone Bielsa, pendientes todavía del futuro de Llorente. Y la primera reacción de la hinchada, muy humana por otra parte, parece que está siendo la de especular sobre la identidad de los jugadores que se pueden incorporar a la disciplina rojiblanca ahora que la caja está aparentemente rebosante.
Vender y comprar, comprar y vender, es la dinámica en la que están metidos todos los equipos de fútbol, pero ¿no habíamos quedado en que el Athletic es diferente?. No lo parece a juzgar por lo que se lee y escucha por ahí. Si se obvia el nombre del club, podríamos estar hablando del Valencia o del Oviedo. Tenemos cuarenta millones, vamos a gastarlos.
Lo exiguo del mercado en el que se mueve el Athletic facilita las cosas a los especuladores en los dos sentidos del término, o sea a los que especulan con el nombre que pudiera ser elegido y a los que especulan en el mercado incrementando artificialmente el valor de su producto. Todo el mundo sabe que los futbolistas susceptibles de recalar en el Athletic son habas contadas, así que no hay que esforzarse mucho en hacer la lista. Lo que casi nadie se plantea es si en realidad es necesario hacer esa lista.
Esto es fútbol, lo que casi equivale a decir que todo vale. Por ejemplo, vale que los que hasta ayer se mesaban los cabellos porque el Bayern se lleva un jugador del Athletic por la fuerza de sus millones, se relaman ahora pensando con qué futbolista puede hacer lo mismo el club rojiblanco, y son los seguidores de otros clubes los que ven a los de Ibaigane con los mismos cuernos y rabo que desde Bilbao se veía a la gente de Munich.
Monreal, Beñat, Mikel Rico... y casi media Real Sociedad están en los papeles y en las tertulias. Nadie del Athletic ha pronunciado un solo nombre, ni ha demostrado interés salvo algún comentario puntual sobre la calidad de éste o de aquel. Pero eso es lo de menos. Unos que no sabían como colocar el producto dicen ahora que nunca estuvo en venta; otros proclaman amor eterno a quien les paga mientras recuerdan el precio de su cláusula a modo de etiqueta PVP.
Si se toma el discurso de Josu Urrutia en su última rueda de prensa, aquella en la que anunció la decisión de Llorente de no renovar, como la exposición de las líneas maestras de lo que esta directiva entiende que debe ser el Athletic, solo cabe deducir que el club rojiblanco procederá de una forma muy distinta a como apunta la voz de la calle, lo que quiere decir que en materia de fichajes estaríamos hablando de uno...o de ninguno.
Para empezar en el mercado no hay nadie que pueda interpretar el papel que jugaba Javi Martínez en el equipo, así que no hay sustitución posible. Reforzar el grupo en otras posiciones requiere otro análisis que pasa por conocer a qué dos puestos en concreto se refería Bielsa cuando dijo que había pedido esos dos refuerzos, que ni Aduriz ni Ismael López cubrían. Como el técnico no dio más pistas, todo lo que se pueda decir depende de la imaginación de cada uno. Habrá que analizar también, por qué el club no respondió en su momento a lo solicitado por el técnico, si fue por cuestión de precio, de disponibilidad o de cualquier otro factor, entre los que no cabe descartar que los responsables técnicos entiendan que Lezama puede cubrir esas necesidades a corto plazo.
No se observan, como pudo ocurrir en su día en el caso del propio Javi Martínez, promesas que merezcan la pena de hacer un esfuezo económico importante, ni jugadores de rendimiento inmediato que mejoren ostensiblemente lo que el Athletic ya tiene en plantilla y en Lezama. La desazón que ha provocado el mal arranque liguero puede distorsionar la imagen del equipo hasta el extremo de ver necesidades perentorias donde solo hay carencias momentáneas producto de circunstancias puntuales.
El Athletic está ahora mismo ante una excelente oportunidad de sacar a relucir su identidad, de demostrar que es un club con personalidad propia, capaz de tomar decisiones arriesgadas que a algunos les pueden parecer contracorriente. Un vistazo a la alineación y a la convocatoria que presenta esta tarde Bielsa debe bastar para ver las cosas de otro modo. A nadie se le oculta que el equipo ha perdido músculo y solidez defensiva con la salida de Javi Martínez, pero no ha ocurrido nada que no sea irremediable ni que no haya pasado otras veces. Se trata de confiar en lo propio, de transformar la necesidad en fortaleza. Si el Athletic quiere jugadores comprometidos, debe comprometerse con sus jugadores.

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miércoles, 29 de agosto de 2012

La cantera del Athletic se luce
en el escaparate de la Next Gen

En estos tiempos convulsos que está sufriendo el Athletic reconforta el encuentro con el fútbol de base, ese en el que todavía la ilusión supera al pragmatismo, el fútbol en el que jugar es más importante que cobrar, donde se celebran los goles como una fiesta solidaria de abrazos compartidos y no con gestos estupidos que solo pretenden subrayar el ego del autor de la monería. Mientras alguno emulaba el modo de utilizar el paraguas de las estrellitas del pop en los aeropuertos o de los delincuentes a las puertas de los juzgados, un puñado de chavales protagonizaron la tarde del martes en San Mamés una bonita fiesta del fútbol.
El Athletic debutó a lo grande en la Next Gen goleando al Olympiacos en un partido que los rojiblancos dominaron de cabo a rabo. No está mal entrar pisando fuerte en la que se conoce como la Champions League de las canteras europeas. El primer partido suele plantear una especial dificultad y los dirigidos por Larrazabal y Murua lo resolvieron con mucha solvencia. Guillermo abrió el marcador a los veintisiete minutos transformando un penalti claro cometido por el portero. El gol reflejaba en el marcador el dominio territorial que ejercieron los rojiblancos sobre un Olympiacos que lo fio todo al contrataque y a la mayor presencia física de sus jugadores, menos dotados técnicamente que los cachorros.
Los dos cambios que hizo el técnico griego en el descanso buscando más poder atacante, desestabilizaron su sistema defensivo, lo que facilitó que el juvenil Jurgi Oteo ampliara el marcador en el minuto 49 culminando una bonita combinación. Bengoa y Gorka Santamaría establecieron después el marcador definitivo a medida que el partido entraba en una fase de cierto desconcierto por los numerosos cambios que efectuaron los dos banquillos.
Se promociona la Next Gen como la Champions League que agrupa a las mejores escuelas de fútbol europeas, y lo cierto es que si atendemos a los nombres de los participantes dificilmente podremos encontrar una nómina más ilustre. En esta competición está la aristocracia del fútbol europeo y que el Athletic se incluya en la lista es, sin duda, una gran noticia.
Otra cosa que habrá que analizar a su debido tiempo es la gestión que se haga de una competición que mantiene una peculiaridad que no es extraña al fútbol base y que el Athletic, sin ir más lejos, practica con asiduidad a lo largo de todo el año en sus categorías de base. Se trata de ir formando equipos específicos para afrontar determinadas competiciones, sin que estos grupos tengan una continuidad a lo largo del curso. Es habitual que el Athletic reuna jugadores de diversas escuelas para formar un equipo que compita en un torneo de Navidad o de Semana Santa, por ejemplo, o que refunda dos juveniles para acudir a un torneo internacional. Eso también forma parte de la gestión de la cantera en su faceta de ir contrastando el rendimiento de los jugadores en circunstancias diversas.
El equipo que presenta Lezama en la Next Gen está formado por futbolistas procedentes del Bilbao Athletic, el Basconia y el Juvenil. En la alineación inicial del partido del debut formaron seis jugadores del Basconia, tres del Juvenil y dos del Bilbao Athletic, el delantero centro Guillermo y el defensa central Aymeric Laporte, todos, obviamente por debajo del límite de los nacidos en 1993. En el banquillo se sentaron cinco juveniles y dos del Basconia, que también tuvieron sus minutos en la segunda parte.
Estamos por lo tanto ante un equipo de aluvión, sin más continuidad a lo largo del año que la de sus citas internacionales. Es absurdo, por lo tanto, esperar el mismo rendimiento que cabría exigir a un grupo que compita con regularidad. Faltan los automatismos y la compenetración que solo se consiguen con la práctica habitual, pero estamos en una competición sub-19 y se supone que todos los rivales estarán en condiciones similares.
No hay duda de que competir en un Torneo de estas características da lustre a los participantes y aporta a los jugadores una experiencia que sin duda agradecerán con el tiempo. Pero el trabajo de cantera, por definición, tiene que ser un trabajo en la sombra, lo más alejado posible de los focos; el brillo ya llegará más adelante. Lo más importante de todo esto es que tres de los jugadores que participaron en el partido contra el Olympiacos, el portero Kepa Arrizabalaga, el defensa Markel Etxeberria y el delantero Aitor Seguin se han incorporado hoy a la concentración del Athletic que espera en Helsinki su partido ante el HJK. Esa es la verdad del Athletic, el cemento que mantiene fuerte el edificio rojiblanco frente a sacudidas como las que está sufriendo este verano.
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martes, 28 de agosto de 2012

La suma de errores individuales provoca
el desastre colectivo del Athletic

Se empeñan algunos en pintar al Athletic como un colectivo en estado de shock y en achacar a una parte de lo ocurrido durante este largo y cálido verano todos los males que ha sufrido el equipo en el arranque liguero. Puede tener su influencia, claro, el asunto de las deserciones de dos de los jugadores más importantes y lo complicado que está siendo el desarrollo de este tema, pero da la impresión de que son otras de las cosas que han ocurrido este verano las que están haciendo mucho más daño al Athletic.
La cuestión de las salidas de Llorente y Javi Martínez pudo tener su influencia en la primera media hora del partido contra el Betis. El equipo se encontraba con su público por primera vez después de todo el lío y saltó al campo con cara de preocupación y ansiedad. Se le pasó en media hora y después rindió más o menos conforme a lo que se esperaba de él. En el Manzanares no había motivo para seguir guardando las ausencias, que decían las novias antiguas cuando su amado se embarcaba para meses. El Athletic ya había superado el primer trago, se había dado un homenaje ante aquellos finlandeses y el partido pintaba de otra forma, difícil, como siempre en el Manzanares, pero nada que no fuera normal.
Sin embargo, la catástrofe fue aún mayor que el día del Betis; en el marcador y sobre el césped. Es demasiado simplista achacar la debacle solo a un estado mental.
Hubo paralelismos entre ambos partidos. Por ejemplo, una salida aseadita acabó arruinada por un error individual que a su vez hundió en la miseria al equivocado. Ante el Betis la absurda pérdida de balón de Iturraspe que provocó el primer gol llevó al centrocampista a la caseta después de completar los peores veinte minutos de su vida. Frente al Atlético, después de casi veinte minutos de estar en el campo con cierto decoro, un error de marcaje de San José imperdonable hasta para un infantil, provocó el primer gol, y llevó al central a una pérdida de confianza que le dejó en el vestuario en el descanso.
En estos tiempos de estadísticas y datos se comentan mucho los nueve goles que ha encajado el Athletic en estos dos partidos. La cifra, que dice mucho, diría más si se acompañara del consiguiente análisis. El Athletic está jugando con tan solo uno de sus titulares del año pasado en la defensa: Iraola. Faltan Amorebieta, Javi Martínez y Aurtenetxe. Les sustituyen Gurpegui, un centrocampista reconvertido tras todo un año parado por lesión; San José, un jugador que desde que regresó del Liverpool nunca ha tenido continuidad y que llegó a asomarse a las alineaciones gracias a una plaga de lesiones de compañeros, e Iñigo Pérez, un lateral improvisado al que le faltan muchas cosas para rendir en ese puesto. Las únicas alternativas a mano para el técnico son Ekiza, cuya hoja de servicios se limita a cuarenta y dos partidos en dos años en Primera División, o recurrir al Bilbao Athletic.
Faltan pues los dos centrales titulares: uno porque se quiere ir y el otro porque prefirió jugar en mayo con Venezuela a pesar de estar arrastrando un serio problema de pubis y postponer su intervención quirúrgica para después del verano perdiendo un mes precioso de recuperación.
También se puede recordar el largo y cálido verano cuando se echa un vistazo al centro del campo y se observa su composición y rendimiento ante el Atlético de Madrid. Muniain en el banquillo, renqueante después de su participación en los JJOO y la alteración de su tiempo de descanso natural; Herrera deambulando por el campo, los días pares con pubalgia; los impares, al cien por cien, sin mantener un ritmo y un calendario normal de entrenamientos. Prefirió ir a Londres, a jugar "al menos tres minutos", con la complicidad de un seleccionador irresponsable. De su juego depende mucho el desarrollo del ataque del Athletic. Si no funciona, la conexión con Susaeta o De Marcos se desactiva. Y Herrera no está funcionando. El Athletic apenas consiguió llevar el balón más allá del círculo central durante buena parte del encuentro.
Para terminar de analizar el equipo que cayó con estrépito ante el Atlético de Madrid, se puede añadir otro dato, aunque éste tenga una interpretación positiva a medio y largo plazo: uno de los tituales que aguantaron todo el partido, Ismael López, estaba jugando con el Lugo en Segunda B hace cuatro meses. Se supone que nadie le exigirá ahora responsabilidades o le achacará que no tomara el liderazgo en los peores momentos. Compañeros más veteranos sucumbieron en el desastre general.
¡Claro que el equipo está sufriendo lo ocurrido durante el verano!, pero es que durante el verano han ocurrido muchas cosas, no solo las que más se comentan en bares y tertulias. El Athletic como colectivo está sufriendo las consecuencias de actitudes y errores individuales que se han producido fuera y dentro del campo. Y lo malo es que lo que ha ocurrido fuera de los terrenos de juego tiene ahora una solución bastante más complicada que los fallos puntuales que se pueden producir en un partido.
El equipo causó una impresión penosa en el Manzanares pero tampoco ninguna de las circunstancias del partido le favoreció lo más mínimo. Error grave en el primer gol, fuera de juego no señalado en el segundo; posible penalti a Herrera no visto; penalti en contra cuando el grupo empezaba a respirar con los cambios...Exhibición de Falcao marcado, es un decir, primero por San José y después por ¡Iturraspe!.
Fue un desastre colectivo que se gestó a partir de una cadena de errores individuales que abarcó un amplísimo catálogo. El Athletic es ahora mismo una construcción de palillos que se derrumba con el mínimo contacto. Los dirigidos por Simeone les dieron una paliza por actitud, por ganar todos los choques, por correr más, por estar más concentrados... por circunstancias en las que no puede fallar ni el peor Athletic. Pero estas cosas suelen suceder y generalmente suelen tener una explicación que tiene más que ver con el fútbol que con la psicología. Si los pilares básicos del equipo no están o están cuarteados, a nadie le puede extrañar que el edificio se derrumbe. Se trata de reconstruirlo cuanto antes con tranquilidad y raciocinio, dos elementos que, por lo que se ve a simple vista, no están abundando últimamente en el entorno rojiblanco.
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domingo, 26 de agosto de 2012

Bielsa denuncia las polémicas artificiales


"Todos los días un intento de que el eje deportivo salga de la cuestión. Cuando no es con jugadores que por su repercusión y su calado inevitablemente lo merecen, retomamos una cuestión que hace sesenta días se está produciendo. Eso no es casual. Es el momento oportuno para establecer una nueva grieta en la tranquilidad que necesita un equipo"..."Su pregunta apunta a descubrir un conflicto ahora que se está agotando otro".
Marcelo Bielsa ha vuelto a dedicar un buen tiempo de su comparecencia ante los medios de comunicación para poner las cosas en su sitio. A este paso se va a convertir en una costumbre que el entrenador haga la crítica de los críticos. En lo que llevamos de temporada ya hemos asistido a tres desmentidos de una rotundidad inusual y ahora a algo muy parecido a una denuncia pública. "Hay que desenmascarar a los que se maquillan para hacer preguntas", llegó a decir el técnico dirigiéndose a quien le había cuestionado por la situación de Cerrajería, Ustaritz y David López en el seno de la plantilla.
No es que Bielsa se haya caído ahora de la higuera, como dicen los argentinos, "en todos los países, en todas las ciudades, en torno a todos los equipos hay periodistas que ejercen el oficio como usted lo hace", afirmó. Es solo que "un año y fracción después", y tras un arranque de curso que está siendo como para acabar con los nervios del más templado, el técnico parece decidido a marcar el territorio.
Bielsa quiere que en el Athletic se empiece a hablar de fútbol, y solo de fútbol, cuanto antes. Por eso montó en cólera cuando alguien intentó establecer un paralelismo entre lo que ocurrió tras la primera decisión que tomó a su llegada al Athletic, y la situación actual. A su llegada a Bilbao el curso pasado, Bielsa eligió a dos jugadores por puesto y apartó al resto de su dinámica de trabajo diaria. La decisión le costó una denuncia de la AFE y se vio obligado a retractarse y a pedir disculpas públicas por su ignorancia de las normas que regulan las relaciones de los futbolistas profesionales con sus clubes. Por eso ahora ha sido muy cuidadoso al definir el estatus de David López, Ustaritz y Cerrajería en la plantilla. De ahí su diatriba cuando percibió lo que entiende como un intento de introducir en la vida del Athletic un nuevo tema de discusión cuando no hay tal y todo el mundo sabe a qué atenerse.
Marcelo Bielsa no ha hecho nada que no hayan hecho todos los entrenadores de todos los equipos estos meses: elegir los jugadores que formarán sus plantillas y comunicar a los descartados que no cuentan en sus planes. Lo lógico en estos casos es que estos busquen otros horizontes que les permitan su desarrollo deportivo; de no conseguirlo saben que estarán condenados al ostracismo. El técnico de Rosario ha tomado además la precaución de comunicar su situación a los descartados el primer día, lo que les da margen a ellos y al club para buscar una solución que a estas alturas es obvio que todavía no han encontrado.
El tema no da para más, pero Bielsa le tuvo que dedicar la mayor parte de su rueda de prensa. Llegó a pedir a los periodistas que le ilustraran sobre algún posible agravio comparativo tomando como referencia la historia del club. El técnico vino a preguntar, o preguntarse en otras palabras, si nunca en la historia del Athletic ningún entrenador había descartado a algún jugador. Si es él el primero que toma una decisión tan extravagante.
Volvemos al viejo debate sobre el papel de los medios y su influencia en la vida del Athletic. Hay entrenadores que rumian su frustracion en silencio o se desahogan en petit comité y otros que se revuelven y utilizan el micrófono para expresar la opinión que les merecen los medios. Los que callan y los que hablan coinciden en el diagnóstico y en la extensión de lo que ellos consideran un problema. Como dijo Bielsa, el asunto se repite en todos los países, en todas las ciudades y en el entorno de todos los equipos.
No se puede hablar en términos absolutos. A veces resulta difícil distinguir la mala intención de la mera incompetencia; otras son los propios entrenadores o jugadores quienes buscan la complicidad del periodista para colocar su mensaje; en ocasiones, es más fácil matar al mensajero que reconocer el error propio, tan fácil como achacar el titular equivocado o la transcripción interesada a alguna mano negra oculta en la redacción. Hay entrenadores honestos en su relación con los medios, que rehuyen el amiguismo y la utilización del periodista, como también hay excelentes informadores que hacen su trabajo con profesionalidad, buscando lealmente la noticia. Según la célebre sentencia de Rafael El Gallo, hay gente pa tó. A lo que en este caso solo cabe añadir que aquí nos conocemos todos.

Edito:
Me corrigen voces autorizadas: El año pasado no hubo ninguna denuncia formal de la AFE. Fue una 'exageración' de cierta prensa, por decirlo de algún modo.
Sí se produjo un gran revuelo mediático que incluyó apreciaciones sobre los derechos que amparan a los profesionales en su relación con los clubes.
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