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lunes, 10 de octubre de 2011

Reflexiones antes de la Asamblea

La Asamblea de compromisarios del Athletic se presenta más calmada de lo que a primera vista pudiera parecer a tenor de la tensión existente hace un par de semanas, y pese a los esfuerzos de algunos medios de comunicación empeñados en echar leña a un fuego que se está consumiendo por falta de combustible. Da la impresión de que Urrutia y su equipo directivo están consiguiendo llegar a su primera cita con los compromisarios haciendo valer el estilo que prometieron en campaña, ese 'gure estiloa' que podría traducirse por un intento de volver a hacer del Athletic aquel club en el que nunca pasaba nada, en contraposición con la institución convulsa de los últimos años. Los actuales rectores huyen de la estridencia, actitud que desde algunos sectores se les ha llegado a reprochar con acusaciones tan peregrinas como la de que no dan la cara a los problemas. Que los problemas sean los errores arbitrales o la imposición de unos horarios vía contrato televisivo firmado y rubricado ( y cobrado) es lo de menos. La presencia casi diaria de los presidentes en los medios de comunicación se ha convertido en un hábito y en una formidable herramienta de trabajo para el periodismo de declaraciones y su complemento tertuliano: unos ponen el titular y otros lo comentan.
La mesura en las declaraciones y la contención en las comparecencias públicas de la actual directiva ha dibujado el escenario preasambleario más calmado de los últimos tiempos. Y eso que hace apenas un par de semanas daba la impresión de que se desenterraban todas las hachas de guerra y la masa social caminaba a una fractura de calibre guerracivilista. La noticia de que los actuales gestores cerraban un balance deficitario en diez millones de euros y la inmediata rueda de prensa de los anteriores responsables (presidente y contador), negando la mayor, hacían presagiar lo peor con argumentos de peso. Una diferencia de diez millones de euros es suficiente diferencia para convertir un traspaso de poderes en un terremoto de máxima intensidad.
Pero afortunadamente para el club, no se produjo el cuerpo a cuerpo que quien más, quien menos, esperaba tras la comparecencia pública de García Macua y Zarate defendiendo su versión. Urrutia y su equipo evitaron una respuesta pública, dando por sentado que todo lo que había que discutir ya se había discutido a lo largo de las reuniones que habían venido manteniendo ambos equipos de trabajo. Prefirieron centrarse en el esfuerzo de explicar su versión a los compromisarios citando a estos por grupos en Ibaigane, modalidad que precisamente empleó con mucho éxito la anterior Junta en los cuatro años de su mandato.
Tampoco los anteriores mandatarios han insistido en su defensa, ni siquiera cuando se ha filtrado el pago a Caparrós de un cheque por importe de 250.000 euros justo la víspera de la jornada electoral. El sentido común y la práctica de pagos del club en dos plazos, enero y junio, bastaron para disipar cualquier atisbo de sospecha.
En distintos medios se ha adelantado la idea de que la anterior Junta defenderá sus cuentas en la Asamblea mediante la comparecencia en el atril de su contador, Juan Antonio Zarate. Ese es el sitio y el momento. Lo que no está tan claro es que tanto la defensa de las cuentas como su reformulación, acaben interesando demasiado a los compromisarios. Entre la masa social ha calado la idea de que estamos ante una discusión de técnica contable y aunque no sea exactamente así, la idea general es que sea quien sea el poseedor de la razón, el asunto no afecta a la economía del club sino al prurito de los protagonistas. El hecho de que los avales no estén en peligro (los actuales mandatarios reconocen un ligero superávit en el conjunto de los cuatro años anteriores) y el mensaje lanzado con insistencia desde Ibaigane recalcando que 'nadie se ha llevado nada y el dinero está en el club', evitan el dramatismo y desactivan el debate.
De los diez millones en cuestión, más de siete pertenecen a la partida de los ingresos procedentes de los llamados Socios Barria, una denominación que pudo ser un acierto de marketing y publicidad, pero que ha devenido en problema. Se discute si aquellos que adelantaron un dinero para adquirir la condición de socios en el nuevo San Mamés, son socios de pleno derecho o no. Porque de que lo sean o no, depende el destino contable de su aportación. Y llegados a este punto, conviene recordar que la figura del Socio Barria se incluía en el proyecto de estatutos que presentó García Macua la primavera pasada. El presidente y su junta quisieron otorgar rango estatutario a ese colectivo, conscientes de que era la mejor forma de zanjar esta discusión. Pero aquella propuesta no se aprobó porque algunos directivos muy concretos se negaron a aceptarla por los cambios que incluía en el proceso de constitución de la Asamblea de Compromisarios, cambios que les despojaban de su condición de poder fáctico en base al trasiego de carnets, firmas y favores personales que han ido configurando en el Athletic un insoportable régimen clientelar. El fracaso de aquella propuesta, además de impedir solucionar el vacío legal de los Socios Barria, indispuso al presidente ante los miembros más cualificados de la Comisión redactora de los nuevos estatutos, alguno de los cuales llegó incluso a apoyar en público a Urrutia en las vísperas electorales.
Hace mucho que la Asamblea de Compromisarios, una institución nacida para facilitar el control de los socios a la gestión de las Juntas, se ha convertido en una institución fácilmente manipulable y, por lo tanto, fuertemente manipulada. Los socios de buena voluntad son minoría en una reunión que se mueve en términos de bandos organizados que responden a intereses muy concretos. Se pregunta y se calcula con absoluta naturalidad de cuántos compromisarios dispone la Junta de turno, o de quién es la mayoría de la Asamblea, y se hacen cábalas a partir del año de constitución de cada Asamblea para especular sobre el grado de influencia de éste o de aquel. Todo ello aderezado por algunos personajes que año tras año dan la nota pintoresca.
Solo ésta, digamos, peculiar composición de la Asamblea, y las manos que mecen la cuna, pueden complicar una discusión que, normalmente, se debería zanjar sin mayores complicaciones. Incluso la forma en la que, al parecer, se va a votar, gestión y cuentas en el mismo paquete, favorece una resolución que beneficie al club acallando las trompetas que insisten en anunciar el apocalipsis. Veremos.

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jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Quién ha hecho esta plantilla?

Los peores presagios se confirman en el Athletic cada día que pasa. Póngase usted de un pesimista insufrible y al lado de las noticias que genera el club rojiblanco parecerá Fresita la de la tele. Ahora resulta que Caparrós está probando a Casas como central ante las ausencias de Amorebieta y Ustaritz. (Por cierto Ustaritz y sus lesiones merecen comentario aparte). Y Prieto en el Valladolid...
Lo del técnico con Casas empieza a ser una cuestión que merece un estudio psicológico. ¿Le ha hecho algo personal el jugador al entrenador?. Porque si no les ha hecho nada ni a él ni a su familia, no se entiende que se dedique a hundirle la carrera con una contumacia digna de mejor causa. El año pasado le tiene en el paro sin ficha toda la temporada. Este curso le pone de titular en el primer partido y le vuelve a relegar de inmediato hasta que ahora le amenaza con ponerle de central en un partido tan comprometido como el de Mallorca. Para terminar de arreglarlo, Caparrós amaga con la alternativa de Etxeita, un chaval del Bilbao Athletic que a estas horas debe de estar por su quinto litro de valeriana ante la que se le viene encima.
A la décima jornada tenemos que andar improvisando el eje de la defensa porque nadie de la superpoblada nómina de técnicos que padece el Athletic, supo ver que a lo largo de una temporada no es un hecho tan extraordinario ni imprevisible que te falten dos centrales al mismo tiempo. Basta que coincidan, por ejemplo, dos lesiones, o una combinación de lesión y sanción (los centrales acostumbran a ser los más proclives a cargarse de tarjetas, gajes de su oficio mire usted) o ambas cosas a la vez. Nadie, de esa inflacionada nómina de técnicos consideró que afrontar la temporada con solo tres centrales específicos era una temeridad. O tal vez, el jefe les convenció de que teniendo un Ferrari como Gurpegui en el garaje, no hacen falta ni centrales, ni delanteros, ni porteros. Por cierto ¿qué es de Gurpegui?.
Como hoy estoy preguntón, sigo a lo mío. ¿Quién c... ha hecho esta plantilla?. ¿El mismo que decidió que vender a Aduriz era una buena operación?, ¿el que se lo aconsejó?, ¿el que le dio una palmadita en la espalda diciéndole lo buen gestor que era?. ¿Quien es el máximo responsable técnico de la estructura del club?. ¿Luis Solar?. ¿Intxaurraga?. ¿García Macua?. ¿Alguien sabe qué hace Masach exactamente?. ¿Hay alguien ahí?.
El Athletic va a afrontar la primera final de la temporada, (jugadores dixit) con un eje de la defensa cogido con tiritas y atado con un palo. Qué bien ¿eh, Aduriz?. Y crucemos los dedos para que la cosa se quede ahí. Porque por si alguien lo ha olvidado, en el lateral derecho está Iraola, que tendrá que mentalizarse para jugar absolutamente todos los partidos de la temporada, llueva, nieve o truene. Claro que Caparrós siempre podrá echar mano del lateral del infantil, si es caso; de Gurpegui, que sirve para todo, o de Casas, si Iraola, Dios no lo quiera, acumula cinco tarjetas o coge una mala gripe durante todos estos meses que quedan hasta el final.
Y de los delanteros mejor no extendernos demasiado. ¿Para qué?. Tampoco es cosa de flagelarnos un día de labor. Con los domingos ya tenemos suficiente.
Mientras tanto, y para mejorar la concentración de cara a Mallorca, los jugadores han dedicado buena parte de la mañana de hoy a hacerse la foto comercial con la marca que les proporciona el uniforme oficial de viaje. Teniendo en cuenta que llevamos dos meses de Liga, el retraso puede considerarse hasta normal. A fin de cuentas, estamos hablando sólo del traje de calle, que el contrato de suministro de la equipación deportiva sigue sin cerrarse. Una última pregunta, no me resisto. ¿Qué entienden García Macua y Zárate por 'firma inminente del contrato'?. ¿De verdad saben lo que significa inminente?.

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lunes, 1 de septiembre de 2008

Pitos...y flautas

Que el público pite con intensidad y reiteración en el primer partido de Liga no es lo que se dice normal, aunque en San Mamés ya ha ocurrido antes de ahora. En el debut de Irureta en el banquillo, por ejemplo. Es síntoma de que algo no marcha bien en el club o en su entorno y no es un dato tranquilizador precisamente. Claro que tampoco es del todo normal que al equipo de casa le marquen un gol en el primer corner en contra de la temporada, aunque tampoco esto es del todo nuevo en el Athletic. El presidente Lertxundi fijó en su día el minuto 7 del primer partido de Liga de la temporada 91-92, que se jugó también un 31 de agosto, como el momento en el que se torció todo en aquella temporada. Se refería Lertxundi al momento en el que el sevillista Bengoechea marcó el primero de los dos goles de su equipo en San Mamés, que supusieron la primera derrota del Athletic aquel año. Esperemos que la historia no se repita y que Caparrós tenga la suerte que entonces no tuvo Iñaki Sáez, otra víctima de los bandazos que han venido dando los responsables del club durante todos estos años.
También ahora, como entonces, las aguas bajan un tanto turbias en el entorno del Athletic después de una pretemporada que merece análisis aparte y, sobre todo, el sorprendente traspaso de Aduriz al Mallorca. Tengo para mí que si el Athletic traspasa un delantero al Mallorca es que el fin del mundo está más cerca de lo que vaticinó Nostradamus. El traspaso ha generado además un nuevo debate absurdo en torno al término 'estratégico' que el presidente García Macua ha empleado para definir a aquellos jugadores que toda la vida de Dios las gentes del fútbol les han llamado 'intransferibles'. Será que en el Athletic de hoy en día no mandan gentes del fútbol de toda la vida, o será que el absurdo lingüístico ha invadido un nuevo espacio.
La marejada provocada por el traspaso de Aduriz no se convirtió en tempestad contra el palco, como algunos se temían y otros, tal vez, deseaban, porque, a pesar de todo, los aficionados rojiblancos siguen estando muy por encima de sus dirigentes y sus futbolistas. Y eso que motivos no les faltaban después de una semana de declaraciones y réplicas en las que Yeste tuvo un papel destacado. Por eso se llevó la bronca del público cuando falló el penalti que pudo devolver al Athletic al partido. Por hablar, por fallar y porque en aquel estado de cosas, el público tenía que desahogar con alguien la frustración del traspaso y de la derrota, eso sin contar con lo que se le avinagra el carácter al personal el último día de agosto.
Antes, algunos lo habían intentado con Casas, pero se impuso el sentido común. Hubiera sido excesivo e injusto endosar la responsabilidad del fracaso a un chaval al que el año pasado le dijeron que se buscara la vida y en el que Caparrós sigue sin confiar ("el puesto de lateral izquierdo está ahí para el que lo quiera coger", ha llegado a decir el técnico). También el mister se llevó su ración por cambiar a Susaeta cuando el pueblo pedía la cabeza de Yeste. Fue otra bronca sin reflexión previa. Susaeta no estaba siendo el peor, pero el cambio podía estar justificado por el cansancio o por cualquier problema físico oculto a la ojos de la grada. Pero la cosa ayer era pitar y entre pitos y flautas el Athletic cosechó su primera derrota del año ofreciendo una imagen lamentable. A lo mejor viene bien para atemperar el optimismo oficial, ese que pone la UEFA como meta. Este equipo es tan poquita cosa y es tan justito que hasta un equipo como el Almería, sin hacer nada, es capaz de decirnos que por mucha planificación, mucha papilla milagrosa y mucha gestión moderna y eficaz, el rey sigue desnudo.

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