Mostrando entradas con la etiqueta Vallecas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vallecas. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de enero de 2012

Llorente rescata a un Athletic desconocido

Fue como una de aquellas películas de cine mudo en las que los protagonistas se mueven a una velocidad inusitada. Entre las estrecheces del campo de Vallecas y el planteamiento que hizo Sandoval, el Athletic estuvo muchos minutos, demasiados, moviéndose como el gran Charles Chaplin, acelerado, corriendo de aquí para allá, tropezando y enredado consigo mismo. Fue un Athletic desconocido, y no solo por la alineación, que sufrió lo indecible porque el Rayo le sacó del carril por donde había estado circulando toda la temporada. Desde que está Bielsa en el banquillo nadie le había hecho tantas ocasiones al Athletic, ni a nadie habían hecho tan pocas los rojiblancos. Se dirá que es exagerado criticar el ataque de un equipo que marca tres goles fuera de casa y además estrella un balón en el larguero, pero fue prácticamente lo único que hizo el Athletic en el área contraria. No es poco, claro que no, y ahí están los tres puntos para demostrarlo, pero el juego ofensivo del equipo ha estado funcionando mejor en casi todas las salidas. Goles son amores, pero en este caso el mérito le corresponde solo a su autor, el inmenso Fernando LLorente.
El Athletic acusó los cuatro cambios que introdujo Bielsa. Javi Martínez, Muniain, Herrera y De Marcos dejaron sus sitios a San José, David López, Iñigo Pérez y Toquero. Descontando al portero, es un cambio que afecta al cuarenta por ciento de la alineación. Mucha novedad es esa para un grupo que ha venido estando formado prácticamente por los mismos.
Le faltó pausa al Athletic pero es que el Rayo puso todos los medios para que no la tuviera. Las dimensiones del Teresa Rivero favorecieron el plan del equipo de casa. No es lo mismo hacer presión en todo el campo en Chamartín que en Vallecas; allí mueres en el intento; en el barrio todo está a dos pasos.
Ya no es noticia que el Athletic sufre sin balón, pero una cosa es que te quiten el balón y otra que pierdas los papeles. Se notó, y de qué manera, la ausencia de Javi Martínez. Los que dudaban de su papel en el eje de la defensa ya pueden ir buscando otra cantinela para pasar el rato. Amorebieta fue menos grande sin su socio y San José las pasó canutas ante los hábiles delanteros rayistas, liderados por el eterno Tamudo hasta que se tuvo que retirar con un brazo lastimado, para alivio de los rojiblancos.
Sólo el Real Madrid había conseguido batir a Iraizoz en todo el mes de enero, y el Rayo le metió dos. El primero en un saque de corner de libro, con peinada en el primer palo y fusilamiento sumario en el área pequeña; el segundo por las manos blandas del portero. Y si no cayeron más fue porque los delanteros franjirrojos son habilidosos pero dentro de un orden, de lo contrario no estarían en el Rayo, y fallaron ocasiones cantadas, sobre todo en la segunda mitad.
Menos mal que Fernando Llorente llegó al rescate con el catálogo debajo del brazo. Peinada perfecta a un gran saque de falta de Iñigo Pérez; control con el pecho, apertura de espacio y remate letal por abajo; cabezazo picado marcando los tiempos para llevar a la red un gran centro lateral de Toquero. ¿Quiere usted más modelos?. Elevación por encima del marcador y cabezazo brutal con la frente, como dicen los clásicos que hay que rematar los corners.
Es probable que las cosas no hubieran cambiado mucho con todos los titulares en el campo, o sí, que diría don Mariano, pero es una hipótesis indemostrable, así que sobra plantearla. Los que estuvieron, habituales e interinos, se emplearon a fondo aunque con suerte y rendimiento irregular, alternando acciones brillantes con esas otras que despiertan en los aficionados una irresistible necesidad de estrangular al autor.
Lo que sí es noticia es que el Athletic se fue del campo con la sensación de llevarse algo más de lo meritado. Pero tampoco está mal que en el arranque de la segunda vuelta lleguen al casillero rojiblanco los puntos que se quedaron en el camino de forma inmerecida en la primera mitad de la competición, sin ir más lejos contra este mismo Rayo que se llevó un punto de San Mamés.
Y tampoco está mal que el equipo tenga el coraje de levantarse dos veces y ganar a base de trabajo y sufrimiento, que no todo va a ser exquisitez y lucimiento. Además, lo de Vallecas va a venir estupendamente para preparar el próximo partido de Copa. El terreno de Anduva tiene unas dimensiones físicas similares a las de San Mamés, pero ya sabemos que el fútbol vive muchas veces en una cuarta dimensión. Por eso nos gusta tanto.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

viernes, 27 de enero de 2012

Fútbol en el patio trasero

Si los estadounidenses consideran Centroamérica como su patio trasero, Vallecas es el patio trasero futbolístico de Madrid. De siempre, las visitas a Madrid han tenido algo especial. Cuando un equipo va a jugar en el Santiago Bernabéu, los jugadores saben que se van a exhibir en un escaparate que concita millones de miradas, los entrenadores se esmeran en dar con la táctica que muestre al mundo su sabiduría, los directivos viajan con la corbata nueva, y algunos aficionados, con los calzoncillos limpios; por si acaso. La visita al Real Madrid es la gran salida de la temporada. Cuanto toca el Manzanares es otra cosa. Sigue siendo Madrid, pero es un Madrid más suburbial, como de Rastro. Y, qué decir de Vallecas. No hay jacuzi en el vestuario de Vallecas, ni ministros en el palco. Tampoco aparece esa fauna peculiar que se suele citar en el palco del Manzanares y sus aledaños. Vallecas es otra cosa. Menos Madrid. El patio trasero. El oropel y las luces del Santiago Bernabéu, quedan muy lejos del campo de la calle Payaso Fofó. Aquí las cosas son más simples y las dimensiones, más humanas. Los porteros, son los porteros de campo de fútbol de toda la vida, con su chaqueta y su gorra de plato, y los de seguridad, son eso, seguratas, no guardias pretorianos a los que hay que pedir perdón y cuadrarse antes de pasar. Si el césped está mal, o muy mal, que seguro que lo estará, es sencillamente porque no puede estar mejor. Y los aficionados no hacen mosaicos ni monerías de esas (en realidad tampoco tienen mucho espacio para hacerlo). Los más ruidosos ondean banderas con la efigie del Ché Guevara, algo tan original en el fútbol español como la propia camiseta del equipo, con su franja roja cruzada.
Los viejos cronistas, los de la época de Felines y Rocamora, solían referirse al Rayo Vallecano como 'el simpático equipo de Vallecas'. Ya se sabe que los equipos simpáticos, por definición, son aquellos que pierden mansamante, sin dar una mala patada. Sus propios aficionados utilizan el diminutivo cariñoso para referirse a su equipo. En los bares de la Avenida de la Albufera el Rayo es el Rayito.
Pero que nadie se llame a engaño, que hace tiempo que el Rayito dejó de ser el simpático equipo de barrio madrileño. Ya lo demostró cuando visitó San Mamés en la primera vuelta. El Athletic está obligado a devolver la moneda y sumar tres puntos que le mantengan en los puestos donde se juegan las cosas de verdad al final de la temporada, pero no lo tendrá fácil. Vallecas no es el campo más cómodo para hacer el juego que quiere Bielsa. El césped estará irregular y el balón se moverá como guiado por control remoto por un chiflado. Lo estrecho del campo permite poner la pelota en el área con un saque de banda, y si el portero tiene un toque medianamente decente, los saques de puerta alcanzan fácilmente el borde del área contraria.
Pero es en esa clase de campos donde se juega la verdad de la Liga. Está muy bien lucirse en el baile de los grandes salones, pero es en el patio trasero donde se juegan los cuartos. Bielsa, argentino a fin y al cabo, conoce bien ese fútbol suburbial, de potrero, donde a la concentración habitual hay que sumarle la necesaria dosis de picardía para saber por dónde te quieren robar la cartera.
Será un partido áspero y peleado, uno de esos encuentros en los que la estética pasa a un segundo plano porque se impone el espíritu industrial. Si los jóvenes leones de Bielsa quieren saber cómo se juega en Vallecas, tienen a quién preguntar. No han sido pocos sus antecesores que han acabado o han pasado alguna temporada en el Rayo; podrían casi formar un equipo completo. Imanol Etxeberria, Oscar Vivanco, Corino, Estibariz, Aiarza, Pizo Gómez, Bolo y Urzaiz fueron en su día jugadores del Rayito, aunque si hay un futbolista vasco al que se le pueda identificar vistiendo la camiseta franjirroja, ese es Imanol Ibarrondo.

EDITADO DESPUES DE LA CONVOCATORIA
Javi Martínez no viaja a Vallecas. Bielsa ha preferido resguardarle al comprobar que arrastra algunas molestias musculares. La ausencia de Javi altera considerablemente el sistema defensivo del equipo, aunque el técnico tiene recursos suficientes para encontrar una solución. Entran en la lista Alvaro Peña y, por fin, Ruiz de Galarreta. Posiblemente no sea ni el mejor escenario ni el mejor rival para un debut, ni tampoco es seguro que lleguen a participar, pero es una buena noticia que los recambios ya estén llamando a la puerta.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

jueves, 29 de octubre de 2009

Nada por aquí, nada por allá

El Athletic sigue cuesta abajo en la rodada. En Vallecas, ese insólito campo de la más peculiar barriada madrileña, el Athletic volvió a ejecutar su reconocido, y nunca suficientemente celebrado, número de prestidigitación. Enseña la defensa y dice: nada por aquí; muestra la delantera, y proclama: nada por allá. Y entonces, ¡hale hop!, surge la derrota causando la admiración del respetable público, pese a que todo el mundo conoce de antemano el número y su resolución.
Pero nadie sabe el truco, así que mientras se mantenga el misterio, el espectáculo del Athletic seguirá concitando los comentarios asombrados del personal. ¿Cómo harán para conseguir perder ante un Rayo lleno de suplentes?, se preguntan los aficionados a la magia y al esoterismo. Parece imposible que alguien pueda perder teniendo seis ocasiones de empujar a la red sin hacer nada, insisten los espectadores sorprendidos en su inocencia. Es que son muy buenos en lo suyo, concluye el veterano que ha visto el truco cientos de veces y, sigue sin entender su mecanismo.
Algunas pistas sí que manejan los expertos. Por ejemplo, para los cinco minutos el Athletic ya estaba perdiendo gracias a un saque de falta, lo que ya le da al mago una ventaja importante ante la concurrencia. A los veinte minutos ya había encajado el segundo gol, aunque en esta ocasión el truco lo vio todo el mundo: los defensas dejaron solos a dos delanteros rivales dentro del área para que sacaran partido de un balón que no iba a ninguna parte. Nada por allá.
También esto forma parte del número: el artista hace como que enseña el mecanismo del truco y cuando el espectador está convencido de que por fin lo ha entendido, le sorprende con otro efecto que nadie esperaba. Vale, si te dejas marcar dos goles en veinte minutos, es tirado perder un partido incluso ante el Rayo Vallecano. Pero, más difícil todavía, ¿cómo consigues perder incluso cuando llegas seis veces en disposición de fusilar al portero?. ¡Amigo!, tienes que ser muy bueno para hacer eso y el Athletic es el mejor. Nada por aquí.
Tanto el debutante Iñigo Pérez, como el prejubilado Joseba Etxeberria consiguieron golpear al muñeco cuando lo más fácil era enviar el balón a la red. Ni el defensa central Amorebieta, ni el delantero centro Llorente, consiguieron cabecear entre los tres palos desde el área pequeña. El Athletic actuaba con las mangas remangadas, sin trampa ni cartón, dando lo mejor de sí mismo: controles fallidos, pases al amigo imaginario, entradas de esperpento. Todo con una voluntad a prueba de bomba, estajanovista; nada que reprochar al derroche de sudor que regó el irregular cesped de Vallecas. Todo con tal de poder repetir el número que tanta fama le ha dado: conseguir una derrota donde parecía imposible lograrlo.
¿Qué dijo el maestro de ceremonias cuando se apagaron los focos tras la ovación del público?. Pues que el futbol es "rachero" y que ahora toca una racha mala. Y decían que Houdini era un gran escapista...

llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar