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martes, 27 de diciembre de 2011

Medio año con Bielsa (1)
La promesa de un cambio de estilo

Han pasado casi seis meses desde que se produjo el cambio en el puente de mando del Athletic. El día de San Fermín, los socios eligieron a Josu Urrutia como presidente, con un respaldo masivo en las urnas. Con Urrutia llegaba al banquillo Marcelo Bielsa, un técnico del que la mayoría de la masa social rojiblanca apenas tenía referencias. En la otra esquina del ring electoral, Fernando García Macua y Joaquín Caparrós, presidente y entrenador durante los cuatro años anteriores, aparecían como derrotados, si bien hay que recordar que García Macua sumó más apoyos que cuando se proclamó presidente. El triunfo de Urrutia, con más votos que ningún otro presidente electo, fue, en cualquier caso, incontestable.
Fueron unas elecciones inesperadas para los entonces inquilinos de Ibaigane, quienes calculaban que el balance de su mandato había sido lo suficientemente positivo como para ganarse una prórroga de cuatro años sin oposición. Una final de Copa, dos presencias en Europa y un equipo estabilizado debían tener, a su juicio, el suficiente peso específico en el ánimo de los socios. Cometieron un error de cálculo evidente. Quizá no recordaron que algunos años antes, en el verano de 1994, el candidato José María Arrate, también ganó al presidente José Julián Lertxundi, pese a que éste contaba a su favor con la reciente clasificación del equipo para la UEFA, tras una brillante temporada en la que, bajo la dirección de Heynckes, el equipo hacía disfrutar con su juego a una afición más que ilusionada con la irrupción de un jugador tan singular como Julen Guerrero. Entonces, los problemas económicos que padecía el club pesaron más que los éxitos deportivos en el ánimo de los socios, que votaron por el cambio. El desmarque de Heynckes en plena campaña electoral fue la puntilla para los intereses de Lertxundi.
También en el duelo García Macua-Urrutia pesaron diversos factores, tanto deportivos, como económicos y sociales. El complejo microcosmos rojiblanco reacciona a diferentes estímulos que trascienden del mero resultado deportivo. Caparrós lo pudo comprobar sufriendo anonadado la desaprobación mayoritaria de la grada de San Mamés cuando se disponía a celebrar por todo lo alto la clasificación para Europa. El técnico, que había sabido estabilizar a un equipo que encontró en estado de coma, no entendió los mensajes que le estaban llegando cada partido en los últimos tiempos desde las tribunas y desde los medios de comunicación de referencia; su desatención y el desconocimiento del medio en el que se había movido durante cuatro años, le llevó a cruzar la línea roja cuando en la sala de prensa del Reyno de Navarra proclamó el que sería su epitafio: "Clasificación, amigo; déjate de imagen". Lo dijo después de una victoria vital para las aspiraciones europeas del Athletic, que llegó tras un partido infame gracias a la picardía de Muniain para aprovechar una jugada desafortunada de un defensa y el portero osasunista.
Josu Urrutia, profundo conocedor del club por su propia experiencia vital, sí que entendió el mensaje que transmitía la parte de la afición que no se resignaba a dar por bueno el señuelo de la clasificación europea, la que analizaba al Athletic desde una perspectiva histórica mucho más amplia que los últimos cuatro años, y la que se negaba a realizar cualquier análisis desde la cortedad de miras del famoso e interesadamente recordado 'bienio negro'.
Tan bien entendió Urrutia la idea, porque él mismo la compartía, que hizo de la recuperación del estilo tradicional del Athletic el argumento central de su campaña. Un mensaje, éste del estilo, tan rotundo para el iniciado como difícil de explicar al profano. Porque el concepto estilo abarca tanto los aspectos deportivos, como los que atañen a la gestión económica o a la relación de la institución con sus seguidores. Es tan difícil definir en un par de frases qué es el estilo, como sencillo entender de qué se trata.
Para cristalizar esa promesa de recuperación del estilo en el plano deportivo, eligió a Marcelo Bielsa, un entrenador singular que podría coincidir con la singularidad del propio Athletic, un técnico cuya vida personal y profesional se rige por una serie de valores no muy comunes en el medio. Los rivales se apresuraron a buscar argumentos para descalificar la elección, aunque la mayoría resultaran ridículos a fuerza de fútiles.
A la vista del resultado en las urnas, queda claro que la mayoría de los socios entendieron el mensaje de calado, sin dejarse cegar por la espuma electoral que agitó hasta extremos inauditos el bando que a la postre resultaría perdedor, arrastrando en su derrota a parte del patrimonio humano del club. En contraposición a la distancia con la que Bielsa participó en las elecciones (una accidentada videoconferencia a última hora, casi a modo de prueba de vida), Caparrós tomó partido y estuvo en primera línea electoral, escoltado por los dos máximos responsables de Lezama y respaldados los tres por un creciente ejército de exjugadores, reclutados a última hora para la causa sin más objetivo aparente que contrarrestar la imagen del candidato Urrutia, el exjugador por antonomasia en el escenario electoral.
Aquella videoconferencia tuvo la virtud de mostrar a un Bielsa humano y comprometido con la causa pese a la lejanía. Había hecho un primer estudio en profundidad de la plantilla y, lo que era más importante, había rechazado ofertas mucho más concretas y jugosas en lo económico, por mantener la palabra empeñada con el entonces candidato. Esa fidelidad demostrada antes de pisar Bilbao, su apuesta por el Athletic por encima de otros intereses, se empezaron a ganar el corazón de una afición en la que, por encima de todo, prima el orgullo de pertenenecia. Marcelo Bielsa ya era del Athletic sin haberse movido de su Rosario natal. Ni siquiera su nacionalidad argentina le puso bajo sospecha en un mundillo como el rojiblanco, tan reacio históricamente a los futbolistas y técnicos del cono sur. Y eso que no faltaron agitadores interesados que sacaron a pasear ese fantasma. Bielsa se convirtió en el segundo entrenador sudamericano de la centenaria historia del Athletic. El único hasta su llegada, había sido el brasileño Martim Francisco Ribeiro de Andrada, quien ocupó el banquillo solo durante dos temporadas y media, en el tránsito entre la década de los cincuenta y la de los sesenta, pero que dejó como legado (desconocido todavía hoy para la mayoría) la creación del equipo juvenil. También de Marcelo Bielsa se espera que deje una herencia de más calado para la vida del club que los meros resultados deportivos puntuales. En estos primeros seis meses ya ha dejado algunos apuntes más que interesantes de lo que puede significar su trabajo para el futuro del Athletic.
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viernes, 23 de septiembre de 2011

Los críticos, criticados

En el post de ayer Urtzi Jaureguibeitia hacía una aportación realmente interesante, sobre la que merece la pena reflexionar. Tras manifestarse harto del tema de las elecciones, se declara votante de García Macua y proclama:
No haber votado a Urrutia también me da derecho a hablar sobre el Athletic en términos deportivos sin ser faltón ni tener dobles intenciones
Urtzi pone el acento en una cuestión que requiere un análisis: la crítica a los críticos. Es un viejo mecanismo de autodefensa muy propio de la condición humana éste de criticar al crítico, de tratar de encontrar una razón oculta y casi siempre turbia en el juicio adverso. Se habla siempre de las presuntas bondades de la crítica constructiva, pero en general las críticas suelen tender a la destrucción. Criticar al crítico o atribuirle intenciones perversas es una forma de desautorizarle, de quitarle la razón. Se trata de mover el foco para que el crítico se convierta en criticado. Azkuna lo acaba de hacer en el asunto de Kukutza. El alcalde no perdió el tiempo en analizar el conflicto entre el derecho a la propiedad privada y el derecho de un colectivo más o menos amplio a hacer uso de unos bienes que estaban en estado de abandono. Tampoco se entretuvo demasiado en calibrar la proporcionalidad del empleo de la fuerza de la Ertzaintza. Se limitó a afirmar que tras Kukutza está Bildu, y mencionó la kale borroka. Ante buena parte de la opinión pública, el alcalde mató tres pájaros de un tiro. Sin despeinarse.
Pero volvamos al Athletic. Tiene razón Urtzi Jaureguibeitia cuando reclama su derecho a la crítica por encima de la elección de su papeleta en las urnas. Sería perverso que ahora se desautorizara a quien se queja de ver a Javi Martínez de central o a Aurtenetxe en el banquillo, acusándole de ser un resentido votante de García Macua (o de ser de Bildu). Sería atentar contra la lógica más elemental sostener que todos los votantes de Garcia Macua están indignados viendo a De Marcos de lateral y que todos los votantes de Urrutia están convencidos de que Javi Martínez es un magnífico central. Del mismo modo, no será difícil encontrar votantes del bando perdedor que se alegraron sinceramente de la victoria en Bratislava, y votantes del actual presidente que salieron deprimidos de San Mamés tras el partido contra el Betis. Pero tampoco vamos a pecar de ingenuos a estas alturas del partido. A nadie se le puede negar el derecho a la crítica, incluso a la crítica irracional, allá cada cual con sus neuronas, pero no parece de recibo silbar al equipo en el minuto seis de un partido en San Mamés.
Se puede afirmar, sin temor a equivocarnos demasiado, que la afición del Athletic se encuentra actualmente dividida entre los que no admiten la crítica a Bielsa y los que criticándolo, recuerdan a los primeros que fueron ellos los que se pasaron cuatro años censurando a Caparrós, que es otra forma más elaborada de autodefensa ante la crítica, es decir, no me reproches ahora lo que tú hiciste antes, o sea una versión avanzada del clásico, 'y tú más'. Espero y deseo que haya una tercera facción y que, además, sea la mayoritaria, formada por quienes siguen viendo los partidos del Athletic con el único interés de ver ganar al equipo o al menos, verle jugar bien, que se alegran cuando gana y se cabrean cuando pierde.
En estas disquisiciones estaba mientras le daba al botón del mando a distancia cuando, de pronto, pillé al vuelo la figura de un Eduardo Velasco tronante cual Moisés enarbolando las Tablas de la Ley, advirtiendo a Urrutia de las calamidades que le sobrevendrían al Athletic en el caso de que la actual directiva cuestionara las cuentas de sus predecesores en la próxima Asamblea de Compromisarios. Lo que viene a continuación es una transcripción cuasi literal de lo que decía Velasco con la mirada fija en la cámara: "No toquen las cuentas. No las cambien ni reformulen lo presentado y auditado por la anterior directiva. Si lo hacen, están a la espera más de siete mil socios y la fractura social será tremenda". Por un momento, me recordó a aquel columnista de un pequeño periódico español de provincias, cuyo nombre no viene al caso, que escribía furibundo: 'Le advierto a usted señor Eisenhower...'
Cuando el bueno de Beti Duñabeitia proclamó aquello tan celebrado de un socio,un voto, ni siquiera podía imaginar que más de treinta años después, alguien añadiría una coda a su máxima para convertirla en 'un socio, un voto, un soldado al servicio incondicional del candidato de turno'. Con su admonición Velasco negaba directamente a Urrutia no solo su derecho, sino su obligación de revisar al detalle el estado financiero del club, estado financiero sobre el que, por cierto, tiene que basar su propio proyecto económico,que no será el mismo si parte de más diez, o de menos diez, por poner una cifra.
Velasco se refería, al parecer, a los siete mil aficionados que ostentan actualmente la condición de Socio Barria, un extraño limbo, sin apoyo estatutario, donde esperan el paso al reino de los cielos del nuevo San Mamés, quienes habiendo abonado su entrada para adquirir la condición de socio, siguen sin serlo de pleno derecho. Una hipotética reformulación de las cuentas del club (en ETB daban el dato de un déficit de 10.000.000 de euros frente al superavit anunciado en su día por García Macua), podría tener, según el comentarista una incidencia en la suerte de esos siete mil aficionados, hipótesis, por otra parte, poco probable, al margen de para qué se haya destinado el dinero que llegó a las arcas de Ibaigane en concepto de cuotas de ingreso de nuevos socios. Continuando con el razonamiento expuesto más arriba, estoy seguro de que ni la inmensa mayoría de los votantes de García Macua depositaron su papeleta convencidos de que su gesto no comportaba una declaración de adhesión inquebrantable al candidato, ni los Socios Barria depositaron su cuota de ingreso y su confianza en un único presidente, sino en el club. Confieso que desconozco a qué intereses pueden servir discursos tan maniqueos como el referido, ni tan siquiera si responden a un interés concreto y por el contrario son simplemente excesos propios de los tiempos televisivos que sufrimos.
Y en medio de todo, el Athletic, ese Athletic al que todos proclamamos nuestro amor incondicional, zarandeado por unos y por otros, por críticos y criticados, por tirios y troyanos. Menos mal que somos la mejor afición del mundo. No quiero ni pensar en qué sería de este club si tuviera una afición simplemente normalita.
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miércoles, 3 de marzo de 2010

Athletic-Paraguay: ¿a qué viene esto?

Vaya por delante que el fútbol base se merece todos los respetos; más, por cierto, de los que ha demostrado tenerle Caparrós con su convocatoria para el partido de esta noche, con la que demuestra el interés que tiene para él el enfrentamiento y hasta el respeto que le merece el rival. Las cosas, si se hacen, es mucho mejor hacerlas bien y esto apesta a chapuza por los cuatro costados. Claro que Caparrós tiene razones de peso para confeccionar la convocatoria que ha anunciado: este partido, metido con calzador en el calendario, es una molestia en su programación para la Liga y ha optado por obviarlo recurriendo a jugadores no habituales y juveniles. Otro ejemplo más de descoordinación, improvisación e intereses contrapuestos, los deportivos... y los otros.
¿Qué lecciones se quieren dar, qué voluntades comprar, programando este partido?. Desde el fiasco del partido de la selección de Euskadi, García Macua se ha empeñado en resarcir al fútbol base de Bizkaia por los ingresos no obtenidos en aquella taquilla. De un lado, desde ciertas instancias se ha presentado el partido de la selección de Euskadi como un mero instrumento recaudador de fondos para el fútbol base, despojando a la cita de otras consideraciones de mayor calado. Por ahí se podrían buscar algunos de los motivos que han llevado a los futbolistas a plantarse, por cierto. De otro lado, y siguiendo la teoría recaudatoria, el Athletic o, mejor dicho, su presidente, se ha presentado como el desfacedor del entuerto, el héroe poderoso dispuesto a aliviar las penurias de los pobres.
De la artificialidad de este partido da una idea la distribución de las entradas. La Diputación ha comprado 10.000, que a un precio promedio supone un costo de alrededor de 100.000 euros. El gesto de la Diputación 'obliga' a los ayuntamientos, al menos a los más cercanos, a imitarlo, por lo que por ahí se irán unas cuantas entradas más. Tratándose de un partido a beneficio del fútbol base, otro buen paquete se ha distribuido entre los clubes para su reparto, entre sus jugadores, gratuito, al menos en lo que a categorías más jóvenes respecta. La pregunta se plantea sola: ¿cuántos de los asistentes a San Mamés han pagado su entrada?. Y no vale decir que todos, por lo que les toca de escote en las 10.000 entradas de la Diputación.
Y a todo esto, ¿cuál es el papel del Athletic?. El club de Ibaigane ya colabora al sostenimiento económico del fútbol base mediante el procedimiento de los convenidos. ¿Era necesario este partido?. ¿Cómo sobrevivía el fútbol base cuando no había selección de Euskadi?. ¿Tendrá continuidad, como ya han pedido algunos representantes de los modestos?. Y, sobre todo, ¿cómo concuerda este gesto de generosidad con esta información publicada ayer mismo en El País en la que se da cuenta de la inquietud del fútbol base ante las condiciones que parece que quiere imponer el Athletic en la renovación de los contratos con sus convenidos y que incluirían la obligatoriedad de comprar material deportivo de las marcas proveedoras de Ibaigane?.
Una vez más, todo apunta a otro gesto para la galería con la vista puesta a medio y largo plazo. No olvidemos que 2011 es año electoral... para todos y parece que el populismo sigue vendiendo o al menos eso deben de creer quienes han puesto en marcha esta operación. No olvidemos que después del partido, todavía quedará la foto con la entrega del cheque y todas esas cosas. Después de la foto el fútbol modesto seguirá viviendo de la rifa del jamón en el descanso, viajando en los coches de los padres y directivos, y más de un presidente se tendrá que meter la mano al bolsillo para pagar los bocatas de los chavales. Pero eso es lo de menos.

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jueves, 28 de enero de 2010

García Macua, en la cresta de la ola (2)

Quedamos en que la vitoria ante el Real Madrid debió de reafirmar el ánimo de García Macua, tanto que apenas horas después de la finalización de aquel partido anunció su intención de calibrar la posibilidad de presentarse a la reelección. "No lo descarto" vino a decir, en medio de la euforia general. Sus palabras no son precisamente un prodigio de técnica comunicativa; por el contrario, vuelven a poner de manifiesto el caracter de una persona a la que el cargo de presidente le ha venido ancho en determinadas ocasiones, a veces, tal vez, por inexperiencia, como en su primera asamblea de compromisarios.
El hecho es que García Macua parece estar pensando en presentarse a la reelección para prolongar cuatro años más su mandato, y está en su perfecto derecho a hacerlo si finalmente toma la decisión. Sin duda, al margen de la euforia del resultado contra el Real Madrid, habrá valorado la situación deportiva general en la que se encuentra el primer equipo, la normalidad que se percibe en Lezama, similar a la que Patxi López observa en Euskadi, la aparente paz social que se respira en los ambientes rojiblancos y los apoyos mediáticos con los que cuenta, que no son muchos pero sí importantes.
García Macua debería sopesar también, y tiempo tiene para ello, que la temporada solo ha llegado a la mitad y que queda mucho todavía para empezar a pensar en vender la piel del oso: nada menos que otro curso completo. No hay memoria más frágil que la del aficionado al fútbol y cualquier contratiempo puede hacer olvidar los buenos resultados de estos meses, como García Macua cree, posiblemente, que el aficionado ha olvidado el culebrón de las entradas de la final, los sinsentidos de Lezama, la venta de Aduriz o la foto de Rajoy en el antepalco, por no entrar en más consideraciones.
Pero hablando de recuerdos y olvidos, el presidente haría bien en recapitular las condiciones en las que llegó a Ibaigane y las que le rodean ahora. Su primer escarceo con el Athletic se remonta a las elecciones a las que acudió como segundo de Juan Pedro Guzmán, y que acabó ganando Fernando Lamikiz. Hace casi tres años, García Macua compareció como cabeza de cartel de una lista de perfil bajo y en bastantes casos poco o nada relacionada con el mundo del fútbol, donde sin embargo menudeaban y ahí siguen, personas relacionadas con el entramado empresarial de Jabyer Fernández. García Macua era uno más en aquel entramado con la diferencia de que fue señalado por Fernández para encabezar la lista. No era un líder, ni mucho menos un candidato con perfil propio, de ahí la variopinta composición de su lista en la que, además de socios o compañeros de trabajo figuraban hijos de expresidentes que otorgaban una pátina futbolística a la lista, algún personaje bien relacionado con la política, y conseguidores de firmas y apoyos, imprescindibles en cualquier campaña. Más que una junta directiva en ciernes, aquello era una comunidad de intereses con algunas ramificaciones en el mundo de, llamémosle así, la gestión comercial del fútbol, cuyo único objeto era hacerse con el poder en el Athletic. Cualquier referencia a un programa deportivo o planificación del club, era pura anécdota, como el paso del tiempo se ha encargado de poner de manifiesto. A día de hoy el aficionado medio tendría muchas dificultades para identificar a más de la mitad de los miembros de la Junta.
García Macua llegó pues a la presidencia del Athletic gracias, fundamentalmente, a la financiación de un empresario, Jabyer Fernández. La relación entre ambos está ahora mismo en los juzgados y cada día que pasa y a medida que ciertas informaciones ven la luz, el asunto aparece más y más embrollado. No es sencillo calcular hasta dónde llegarán las salpicaduras del caso.
Si Jabyer Fernández fue el hombre del dinero, el apoyo 'político' le llegó a García Macua de la mano de un directivo que no sólo ya no está junto a él, sino que se marchó con cajas destempladas. Es cierto que no fue su único apoyo en ese campo, pero está por ver qué tipo de nudo forman ahora los largos y siempre intrincados hilos de la política, sobre todo cuando se mezclan con los de la economía. En el transfondo de la malla siempre aparece Fonorte y las consecuencias derivadas, incluidas las que atañen a las relaciones personales.
La tercera pata del trípode que sustentó a García Macua en su camino hacia Ibaigane la constituyen dos directivos (estos sí, sobradamente conocidos por todos) que por sí solos compensaron el nulo arraigo de la mayoría de sus compañeros en el universo Athletic y acarrearon para la causa las firmas y los apoyos imprescindibles para ganar unas elecciones, que ni en sueños hubieran conseguido entre todos los demás componentes de la candidatura, incluido el cabeza de cartel. Estos dos directivos siguen siendo imprescindibles para García Macua, por el papel que juegan en no pocos cenáculos rojiblancos pero, aunque pueda parecer paradójico, no está claro que su presencia en la foto de una presumible nueva candidatura, favoreciera los intereses de la misma. Ello sin olvidar que a día de hoy resultaría ciertamente aventurado describir en qué punto se encuentran las relaciones entre el presidente y ambos directivos. Si hay que guiarse por las declaraciones públicas de ambos, no parecen muy fluidas, pero en este caso tampoco estamos hablando de una ciencia exacta.
Las cosas han cambiado mucho en estos casi tres años. El perfil del presidente, después de todo este tiempo en Ibaigane, lógicamente ya no es tan plano como cuando llegó, aunque sigue sufriendo notables carencias en el terreno de la comunicación. De un tiempo a esta parte, contestar la gestión del presidente (culquiera que sea éste) es una afición muy extendida en una masa social rojiblanca a la que no le han faltado, ni le faltan, motivos para mostrarse tan contestataria. La continuidad de Caparrós, los nuevos estatutos o el nuevo campo van a ser los hitos que marcarán el último año del mandato de García Macua, además de lo estrictamente deportivo. Pero no será menos trascendental el papel que jugarán los 'cadáveres' que han quedado en el camino y la nueva situación general en su entorno, tan distinta a la que disfrutaba en las últimas elecciones. García Macua dijo que no descarta presentarse a la reelección; no es descabellado pensar que la decisión depende más de terceras personas que de su propia voluntad.

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miércoles, 20 de enero de 2010

García Macua, en la cresta de la ola (1)

La victoria sobre el Real Madrid parece haber despertado en García Macua una cierta impaciencia por cerrar cuanto antes asuntos de gran calado para el devenir deportivo (y por ende, económico) del Athletic. En los periódicos del día hemos podido leer que las renovaciones de Yeste y Toquero están prácticamente hechas y que la contratación definitiva del ahora cedido San José, es una decisión que ya está tomada de hecho en Ibaigane.
Sin embargo, hablando de renovaciones, la noticia destacada es ese primer contacto entre Arrinda y García Macua para analizar la continuidad de Caparrós. El Correo le dedica al asunto un amplio espacio gracias a la información privilegiada que maneja. Mientras en El Mundo Deportivo se especula con la posibilidad, en El Correo se presenta la información con todo lujo de detalles. Arrinda y García Macua cenaron juntos anoche, dice el texto. Si descartamos al camarero como fuente, las posibilidades se reducen de una manera significativa, de lo que solo cabe deducir el objeto propagandístico de la información; el hecho de filtrar la celebración de una cena que es solo un primer contacto no admite demasiadas lecturas.
La renovación de Caparrós parece haberse convertido en el objetivo prioritario de García Macua, que conseguiría llegar al final de su mandato con el mismo entrenador con el que lo empezó, si bien es verdad que fue un entrenador insólitamente consensuado con el otro candidato a la presidencia del club. El problema que se le plantea al presidente es que solo puede ofrecer un año más a Caparrós, quien después de tres temporadas en San Mamés, parece albergar las lógicas dudas respecto a la conveniencia de su continuidad.
De un análisis desapasionado se puede concluir que Caparrós no tiene nada que ganar quedándose solo un año más y sí mucho que perder, porque los destinos que depara el fútbol son insondables por definición. Acabar este año con un éxito clasificatorio (digamos que un puesto en la UEFA) colocaría a Caparrós en el escaparate como un técnico triunfador, mercancía facilmente colocable en cualquier club que quisiera, y pudiera, ofrecerle una ficha mucho más sustanciosa de la que puede tener ahora y, sobre todo, mayores facilidades para confeccionar una plantilla. En este sentido, el Athletic sería un excelente trampolín. Se podría argumentar por el contrario que, de quedarse en el Athletic, Caparrós tendría la ocasión de rematar la jugada y recoger el año que viene los frutos deportivos de una plantilla que le ha costado confeccionar tres años y hacer debutar a veinticinco jugadores, de los que sólo ocho pueden considerarse hoy en día habituales en las convocatorias, pero eso es lo mismo que suponer que el fútbol es una ciencia exacta y, sobre todo, desconocer las claves emocionales que mueven este negocio. Si damos por buena la hipótesis de que este año acabará en éxito (sólo se ha disputado la mitad de la temporada), el aficionado consideraría un fracaso cualquier resultado inferior el siguiente curso. Por otra parte, parece muy difícil que a estas alturas Caparrós consiga ya atraer a los incrédulos a su fe. Su fútbol no enamora a la grada y los técnicos que viven solo del resultado saben que las cañas se pueden tornar lanzas de un día para otro.
La papeleta, en cualquier caso, se antoja complicada para el presidente, precisamente por el condicionante del plazo de su mandato. Si renovar a Caparrós puede ser causa de discusión, más complicado se antoja que trate de buscar una alternativa para el último año de su presidencia. Claro que llevar el proceso por capítulos al papel impreso cuando todavía no se ha cumplido la mitad de la temporada, no parece la mejor idea ni siquiera cuando los personajes protagonistas de nuestra historia comparten e intercambian entre ellos los papeles de agente, amigo, socio, empresario, patrocinador, representante y representado en alegre camaradería.

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martes, 27 de octubre de 2009

Apuntes de una Asamblea aparentemente plácida

Un análisis superficial de lo ocurrido en la Asamblea de Compromisarios del Athletic deja una imagen de paz social y unanimidad que no es tal a poco que se profundice en lo que ocurrió a lo largo de las cinco horas largas que duró la reunión. Por comparación con anteriores citas, podría decirse que la Asamblea discurrió con extraordinaria placidez, como la vida de Mayor Oreja durante el franquismo. Después de tres años, García Macua consiguió sacar adelante su propuesta de presupuesto en primera instancia, lo que no deja de ser noticia, y no se produjeron intervenciones especialmente agresivas desde el estrado.
La abrumadora mayoría con la que se saldó la votación sobre el punto del orden del día referente a la gestión y usos de San Mamés que introdujo a última hora un grupo de doscientos socios, fue también previsible.
Pero fijémonos en algunos detalles. La del lunes era una Asamblea de nueva planta, constituida durante el mandato de la actual Junta. Los resultados negativos de las dos anteriores se achacaron a la presencia de socios fieles a la Directiva precedente cuyo único propósito, al parecer, era la práctica del quintacolumnismo. Pues bien, con una Asamblea se supone que más favorable o constituida en gran parte bajo la inspiración de Ibaigane, los presupuestos se aprobaron por un exigüo margen de 31 votos, y ello, con una propuesta de incremento de cuotas que entra dentro de lo más normal y que supone, en los casos más gravosos, un incremento de apenas 30 euros en el precio anual del carnet. La paupérrima diferencia de votos anima a pensar que cualquier otra pretensión de la Junta hubiera sido rechazada como en las dos ocasiones anteriores, lo que denota que la Asamblea está menos controlada por la Directiva de lo que sería previsible. ¿No han estado hacendosos los traficantes de carnets? ¿Tan pocas simpatías concita esta Junta?
Como los inocentes murieron con Herodes, tampoco sobra un apunte sobre la presencia de algún conocido y emergente líder del PSE como compromisario. Cabría pensar en un movimiento de este partido para ganar presencia en el Athletic en un momento histórico para dicho partido y para el propio Club, éste derivado del proyecto de construcción del nuevo campo. Se supone que algo tendrían que decir en el debate suscitado tras las lamentables intervenciones desde el Gobierno vasco, pero no dieron noticia de su presencia. La votación sobre la gestión de San Mamés Barria, 800 a favor de la gestión exclusiva del Athletic y 70 en contra (o lo que es lo mismo, a favor de las tesis de López), demuestra que la penetración (con perdón) del PSE en el Athletic sigue siendo prácticamente anecdótica.
Una intervención de García Macua que se ha pasado por alto, podría tener su trascendencia en un futuro a medio o largo plazo. Fue la referida al estudio que propuso sobre Lezama, el modelo de cantera y su encaje en los tiempos actuales. Tanta indefinición puede abarcar cualquier concreción, y vistos algunos pasos que ya se han dado, convendría seguir atentamente este estudio y a sus 'estudiantes'.
Curiosamente, uno de los puntos más interesantes de la Asamblea lo constituyó la intervención del primer compromisario que subió al estrado para pedir la expulsión de los medios de comunicación. Dicho así, puede parecer muy fuerte y hasta cavernario, pero un somero análisis descubre que la intervención del compromisario no iba tan descaminada, ni se trata de un orate que quiere quemar periódicos. Planteemos un caso práctico para ilustrar al lector: Si usted se persona en Ibaigane preguntando si Pepe Pérez es socio del club, un empleado más o menos amable le indicará que al club le resulta imposible facilitar ese tipo de información por imperativo de la Ley de Protección de Datos. Si sigue insistiendo en acceder a la información, el amable empleado le cogerá del brazo y con suavidad no exenta de firmeza le acompañará a la puerta y puede que hasta le regale un pin, pero usted se marchará sin saber si Pepe Pérez es socio o no. Pero hete aquí que si el tal Pepe Pérez es compromisario y acude a la Asamblea, no solo aparecerá en todas las televisiones locales, sino que si sale a hablar al estrado, su intervención estará adornada con mensajes del tipo 'kien es este pesado' o 'el club doña Urraka hace descuentos a los compromisarios del Athletic'.
El compromisario que planteó la cuestión aportó incluso una solución técnica para que la Asamblea pudiera ser seguida por todos los socios del club, compaginando su derecho a la información con el derecho a la imagen propia, a la intimidad y a la legal protección de los datos personales, que en el caso del Athletic se incumple de forma flagrante cada vez que un compromisario sube al estrado y recita la fórmula de Alcohólicos Anónimos: 'Me llamo Pepe Pérez y soy socio del Athletic con el número x'.
Es un hecho probado que la presencia de las cámaras estimula en algunos compromisarios la búsqueda de los cinco minutos de fama que atribuyó Warhol como derecho a todos los seres humanos, y la presencia de las cámaras violó en esta Asamblea la intimidad y el derecho inalienable de un compromisario a dormir como un bebé, arrullado por el run run de los pasivos circulantes y los fondos de maniobra del señor Zárate, responsable económico de la Directiva, conocido familiarmente como Don Celes por los mensajistas de las teles locales.
Pero al socio que planteó la cuestión, obviamente, no le hicieron ni caso y le miraron como si fuera un alienígena.
Después de la extemporánea y novedosa intervención del primer compromisario, la Asamblea volvió a sus cauces habituales y, si bien se notó una cierta renovación entre los usuarios del púlpito, no faltaron los habituales a quienes de tanto ver en el estrado, uno les imagina blandiendo el dedo acusador hasta en la cena de Navidad de sus casas exigiendo detalle presupuestario y comparativa del incremento de precios del turrón en el último quinquenio. No hubo pues nada nuevo que fuera digno de mención salvo la habitual serie de acusaciones, listado de agravios y exigencia de explicaciones desde el púlpito y defensa ratonera desde la mesa presidencial, ora lanzando balones fuera, ora prometiendo más explicaciones y detalles en plan 'cuando usted quiera tendré mucho gusto de recibirle en Ibaigane que siempre tiene las puertas abiertas para los socios'.
Por romper una lanza en favor de estos compromisarios, tantas veces acusados de pesados, reiterativos, buscadores de una efímera fama o de una silla en las tertulias de las teles locales, cabe decir que es su contumaz cruzada, su decisión de colocar al Athletic como razón de ser última de sus vidas la que mantiene en guardia a las sucesivas directivas y permite que el nivel de desmanes siga a una altura homologable a estándares noruegos.

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viernes, 23 de octubre de 2009

Los socios reclaman su derecho a hacerse oír

Nada más colgar el post anterior me encontré con la noticia de que un grupo de doscientos socios había presentado un documento en Ibaigane exigiendo la inclusión en el orden del día de la inminente Asamblea, de un punto en el que se exije 'ratificar el acuerdo de 2007 en el sentido de que el uso y la gestión de San Mamés Barria sean exclusivos del Athletic'.
El asunto presenta aspectos ciertamente insólitos. Es la primera vez en la historia del Club que un grupo de compromisarios consigue incluir un punto en el orden del día. La celeridad y discreción con la que se ha llevado el proceso de recogida de adhesiones asombra por su eficacia y discreción, en un mundillo donde la filtración está a la orden del día. Sorprende también la probidad con la que se han empleado los responsables del Athletic para dar curso a la solicitud, aceptando como buenas las firmas sin mayores exigencias de autentificación notarial y cosas por el estilo. El hecho de que la edición digital de Deia diera la noticia apenas minutos después de producida, induce a dos lecturas: a)en Deia por fin se preocupan de poner en valor su edición digital y b)está bastante claro a quién pertenece la mano que mece la cuna de los firmantes. Personalmente la sospecha sobre la personalidad del muñidor o muñidores de la cosa me la confirmó uno de los abajofirmantes en el descanso del partido contra el Nacional.
Que un numeroso grupo de compromisarios se organice con eficacia para reclamar el cumplimiento de lo acordado en 2007 es una buena noticia para el Athletic, por encima de cualquier otra consideración. Pero a partir de ese dato objetivo, conviene no perder de vista las corrientes profundas de esta marejada.
Para empezar, que haya alguien que pueda organizar en cuestión de horas una guardia de corps semejante, pone de manifiesto que el poder del club no radica solo en Ibaigane, algo que tampoco es precisamente una novedad. Que ese alguien actúe como un condottiero que pone sus tropas al servicio del mejor postor o, por el contrario, sea alguien con vocación de gobierno, aunque sea en la sombra, es una incógnita que convendría despejar cuando antes. Personalmente, me inclino por la segunda opción.
La rapidez y el silencio con los que Ibaigane ha aceptado la iniciativa despierta serias dudas sobre si el asunto les ha cogido por sorpresa o, por el contrario, estaban esperando la llegada del documento con la calefacción encendida y la bandeja de te con pastas sobre la mesa.
A estas alturas, y sin decartar cambios de última hora, el campo de batalla político presenta la siguiente configuración:
Azkuna se ha puesto la camiseta del Athletic recordando que si el Ayuntamiento cedió más terreno fue para su explotación económica por parte del club. O sea, nada de gestión pública.
José Luis Bilbao ha elevado el tono al pronunciar una de esas frases que tanto le gustan: "el campo se hará sí o sí". Suena a ultimatum o a reto, o a ambas cosas a la vez.
Patxi López está buscando en la wikipedia cuántas calles tiene una pista de atletismo y si la pesca submarina es deporte olímpico
Idoia Mendia exige a García Macua que cumpla lo que acordó con López y repite a todo aquel que quiera oirle que el Gobierno vasco solo dará dinero si San Mamés tiene una gestión y uso publico.
Basagoiti no se puede creer lo fácil que le resulta descolocar al Gobierno del que es socio preferente, cada vez que quiere
Odón está haciendo recuento de los votos que ha ganado en Donostia con sus diatribas contra los bilbainos, mientras calcula cuánto le saldría llevar las pistas de Anoeta a la plaza de toros de Illunbe para montar un hipódromo.
De acuerdo con este esquema, la clave de bóveda es conocer el contenido del acuerdo entre López y García Macua al que se tanto se refiere Mendia. La actitud contemporizante del presidente del Athletic, "hay sitio para todos, será cuestión de estudiarlo en detalle", ha venido a decir, hace sospechar que se siente prisionero de algo en relación con el Gobierno, lo que pone en valor las palabras de la portavoz.
Y es en este punto donde las 200 firmas pueden venir al rescate del presidente, al tiempo que refuerzan la posición de José Luis Bilbao. Si la Asamblea de compromisarios, órgano soberano, etc, etc, ratifica el acuerdo de 2007 en el sentido de que el uso y gestión del campo serán exclusivos del Athletic, García Macua quedaría liberado de su presunto compromiso con López: "oiga, yo solo soy un mandado y no puedo hacer nada contra la decisión mayoritaria de los socios". Otra cosa será la reacción del Gobierno que podría retirar su aportación...siempre y cuando su socio preferente se lo permitiera. De momento, en los presupuestos que acaban de consensuar PSE y PP para el año que viene, ya hay consignados cinco millones para el campo.
También hubo partido en San Mamés, es cierto, y afortunadamente ganó el Athletic a pesar de que su entrenador se empeñó en que no fuera así, lo cual realza el mérito de los jugadores. Poner en la sala de máquinas a Yeste y a Orbaiz, dos convalecientes de lesiones, dotó al equipo de una lentitud solo equiparable a la de la línea de tren Bilbao-Bermeo. Teniendo en cuenta que ni Gabilondo ni Joseba Etxeberria son precisamente Usain Bolt, la cosa quedó a expensas de un bullidor Susaeta, que siempre sabe dónde inicia la carrera pero casi nunca, dónde la va a acabar.
Afortundamente el Nacional fue como el Athletic en tantos partidos. Salió asustado, se acomodó al empate, le llovió el gol de ventaja de la nada y se decidió defenderlo como si el mismísimo Caparrós estuviera sentado en su banquillo. En esa onda, los portugueses acabaron con tres centrales dedicados en exclusiva a Llorente y efectivamente, Llorente hizo el gol de la victoria a falta de cinco minutos.

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miércoles, 21 de octubre de 2009

San Mamés, un debate sustraído a los socios


El nuevo San Mamés se ha constituído en el centro del debate político en los últimos días. Aquellos que se ponen tan solemnes para proclamar que no hay que mezclar política con deporte tienen ahora una magnífica ocasión para proseguir con su magisterio. Reunan en una habitación a Azkuna, Bilbao y López y denles la charla acerca de los valores que defendía el Barón de Coubertain.
Pero me temo que no es a este tipo de política al que se suelen referir los puristas del deporte. Centremos el tema. El Athletic lleva casi quince años dando vueltas a la idea de construir un campo nuevo tras comprobar que el actual ha quedado obsoleto. El Ayuntamiento de Bilbao, mejor dicho, su alcalde, poco o nada aficionado al fútbol, se muestra reticente desde el primer momento porque no quiere que el proyecto interfiera en unos planes urbanísticos discutidos, pensados y en vías de desarrollo o a punto de hacerlo.
Obviemos afinidades políticas, amistades personales y todo ese entramado socio-político solo comprensible para iniciados, para desembocar en la entrada en escena del diputado general José Luis Bilbao, que da un impulso definitivo al proyecto en tiempos de Fernando Lamikiz, en el empujón inicial, y del tandem Ana Urkijo-Juan Carlos Erkoreka en el paso final. Con la inclusión de la ubicua BBK, obligado perejil de todas las salsas económicas del territorio, se constituyó la sociedad San Mamés Barria que se encargaría de construir el nuevo campo. La peculiaridad principal de dicha sociedad consistía en que el Athletic, pese a ser minoritario en cuanto a aportación económica, se reservaba un voto de calidad o un a modo de derecho a la última palabra, en cualquier decisión que se tomara. Es decir, cualquier propuesta de cualquiera de los socios necesitaba el placet de Ibaigane para surtir efecto.
Dejemos también por el camino a personajes como Jabyer Fernández en su múltiple papel de constructor de éxito arrollador, mecenas de la candidatura del actual presidente del Athletic Fernando García Macua, y frecuentador, merodeador o amigo de las más altas instancias de los partidos políticos, sin distinción de signo ni tendencia, siempre que tuvieran acceso a la llave de la cueva de las recalificaciones y las adjudicaciones. Tampoco merece la pena recordar ahora a todos los actores secundarios y a los extras que han intervenido en esta película interpretando los más diversos papeles. El guión recordaría demasiado a la Historia universal de la infamia.
Después de tanta amnesia voluntaria llegamos al punto en el que entra en escena el Gobierno vasco y uno no puede evitar establecer un paralelismo con la célebre escena de la entrada del pulpo en el garaje. A pie forzado, empujado por el PNV y su socio preferente de Gobierno, el PP, con Antonio Basagoiti en el papel estelar de abanderado de Bizkaia y el Athletic, el gobierno López no tiene más remedio que empeñar su palabra y unas cuantas decenas de millones de euros para no quedar fuera de juego.
Y es aquí donde la política entra por la puerta y el Athletic, o mejor dicho, sus socios, saltan por la ventana. De pronto, el proyecto del nuevo San Mamés pasa de las páginas de deportes a las de política, para despertar los instintos tribales de nuestros representantes, que siempre están a la que salta en cuanto olfatean una papeleta de voto. Odón Elorza repasó el libro de instrucciones de aquel ilustre politicastro llamdo Pablo Mosquera, que fue capaz de construir todo un corpus ideológico basado en el agravio comparativo que supone que Bilbao y Bizkaia tengan más habitantes que Gasteiz y Araba, y siguiendo una por una las consignas del manual, irrumpió en la prensa con gesto de doncella mancillada clamando contra el nuevo despilfarro de dinero en Bilbao, habiendo como hay en Donostia sitios como Illunbe, Tabacalera o algunos otros donde hacerlo con mucha más distinción.
Para salvar las formas ante los suyos, Patxi López no tuvo más remedio que esparcir tinta de chipirón con la primera ocurrencia que le vino a la mente. Habló de la posibilidad de practicar atletismo en el nuevo San Mamés, sacando a la luz su enciclopédica ignorancia del proyecto, y se ha empeñado después, probablemente tras ímprobos esfuerzos de sus asesores, en reclamar un uso público para la nueva instalación, lo mismo le da como espacio adjunto a las nuevas facultades que se erigirán en la zona, que como oficinas de las federaciones o como parque, siempre que sea público, claro está.
La respuesta de Azkuna, recordando que si el Ayuntamiento cedió más terreno fue para que el Athletic dispusiera de un campo con espacios suficientes para su explotación comercial, y no para lo que pretende López, nos devuelve a los orígenes de la historia, cuando el Athletic planteó a las instituciones como condición sine qua non, que el nuevo campo debía erigirse en un sitio céntrico de la ciudad, de ahí aquellos intentos de Arrate de forzar, sobre todo con el respaldo de Norman Foster, la obtención de un espacio en Abandoibarra, que tanto molestó en su día en el Ayuntamiento por lo que suponía de injerencia en el master plan diseñado para la zona.
La respuesta de Azkuna constituye, de hecho, la intervención pública más rojiblanca que se le recuerda a un alcalde casi siempre arisco con el club. Al margen de las motivaciones que puedan subyacer a su toma de postura, el Athletic debería agradecerle el detalle. Pero el Athletic, o mejor dicho su presidente, calla. Y calla también cuando la portavoz del Gobierno vasco, Idoia Mendia, emplaza públicamente a García Macua a que cumpla lo que acordó en su reunión con el lehendakari López. ¿Qué fue lo que acordó?. Nadie lo sabe pero conociendo el paño podemos imaginar el traje.
El Athletic calla porque a sus socios hace tiempo que se les ha negado la palabra. Lo que estamos viendo ahora en todo lo referente al nuevo San Mamés, no tiene nada que ver con lo que aprobó la Asamblea de Compromisarios de hace dos años. Como tampoco tiene nada que ver el silencio de Ibaigane con las promesas de transparencia e información puntual que se hicieron en su día. El nuevo San Mamés es uno de los hitos más trascendentes de todos cuantos han jalonado los 111 años de la historia del club, y ese hito está tomando forma muy lejos de donde de debería hacerlo y oculto a los ojos de quienes deberían fiscalizarlo: los socios. La política de hechos consumados, los trapicheos políticos, los acuerdos por debajo de la mesa... no auguran nada bueno. Todavía nadie ha explicado el papel de Idom y la adjudicación de hecho de esta fase del proyecto. Nadie ha explicado las razones por las que no se ha convocado un concurso público de ideas. De hecho, hace demasiado tiempo que nadie del Athletic dice nada donde tiene que hacerlo. La inminente Asamblea de Compromisarios es el mejor foro para pedir una explicación. ¿Será mucho pedir?

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martes, 6 de octubre de 2009

Dejen en paz a Muniain

El gol que marcó en Valladolid y que a la postre evitó la catástrofe de una nueva derrota del Athletic (hubiera sido la cuarta consecutiva) ha alimentado más aún si cabe el fenómeno Muniain, presente ya en la primera página de las secciones de deportes de la prensa local desde que se anunció su convocatoria para la selección sub-17 y se hizo publica la absurda protesta del presidente del Athletic.
Los periódicos le dedican centímetros cuadradados de papel, las radios hablan y no paran y las televisiones locales han encontrado un nuevo mito (sí, ahora los mitos se encuentran a la vuelta de la esquina y los hechos históricos se suceden a razón de un par de ellos al día), para sustituir al ya olvidado de Julen Guerrero, perdido para la causa de las audiencias en un voluntario y cómodo ostracismo.
Iker Muniain tiene la suerte de no ser alto ni guapo; de serlo, a estas horas habría que proteger su domicilio y Lezama con la Infantería de Marina que Chacón se niega a enviar al Índico. Afortunadamente para el chaval, de sus cualidades ajenas al fútbol solo destaca su extremada juventud, dieciseis años, algo que el tiempo, no hay duda, se encargará de modificar más pronto que tarde. Es de suponer que cuando Munain deje de ser el futbolista más joven en usar el secador de pelo del vestuario o el jugador que con más precocidad firmó un autógrafo a una fans japonesa, su estrella mediática irá menguando y prevalecerán sus valores futbolísticos.
Pero mientras eso sucede, sería muy conveniente que en el club se preocuparan por conseguir que dejen en paz al jugador y midan con más precisión sus intervenciones sobre su persona. Está muy bien que limiten al máximo sus intervenciones en los medios o que, directamente, prohiban entrevistas, pero no es el único campo en el que el club puede y debe intervenir.
La airada protesta de García Macua por la convocatoria de Munian para el Mundial sub-17, lejos de hacerle un favor al chaval, no ha hecho más que situarlo en el centro de la polémica, además de desvelar un nerviosismo y una dependencia del jugador, que no dice nada en favor de la composición de la plantilla. Si el mes de octubre clamamos al cielo porque no vamos a poder contar con un chaval de dieciseis años durante siete partidos, tendremos que admitir que nos hemos vuelto todos un poco locos. Pero así están las cosas al parecer en el Athletic.
No se sostiene el argumentario de García Macua para defender la no convocatoria de Muniain, y mucho menos esa suerte de agravio comparativo que, dice, sufre un equipo de cantera como el Athletic. En lugar de protestar ahora, hubiera estado bastante mejor que García Macua expusiera sus razones en tiempo y forma ante la Asamblea de la Federación, de la que es miembro, y planteara, por ejemplo, la necesidad de revocar la obligatoriedad de clubes y jugadores de asistir a las distintas selecciones españolas que les reclaman, al margen del calendario y, a veces, de la realidad. Que De Marcos, por ejemplo, salte del Alavés al Mundial sub-20, previo paso de media docena de partidos en el Athletic, suena, como poco a exagerado. Que regrese de dicho Mundial después de haber jugado apenas 100 minutos, refuerza esa impresión.
En las condiciones actuales es absurdo pedir a los responsables de la Federación que renuncien a llevar al que probablemente sea el mejor sub-17 del país. Nadie entendería, y alguno tendría que dar muchas explicaciones, que la selección española jugara un Mundial sin el concurso de uno de sus mejores jugadores. Hasta ahí no hay nada que reprochar a quienes han reclamado a Muniain. Lo que resulta chocante es que después de que alguno se haya llenado la boca proclamando la futura internacionalidad de determinados jugadores ("Amorebieta será el futuro central de la selección", "tener muchos internacionales hará más grande al Athletic") ahora se rasgue las vestiduras porque sus pronósticos y sus deseos se han cumplido.
Tengo para mí que a Muniain le vendrá muy bien este paréntesis, jugando con y contra chicos de su edad, alejado del mundanal ruido de la Primera División y de las páginas de los periódicos, aunque a estas alturas de internet eso sea algo más que relativo. Esa será la parte buena de asunto. La mala, que en las tribunas habrá doscientos espectadores y dos mil intermediarios, agentes, secretarios técnicos y demás merodeadores del fútbol atentos a un mercado de carne joven y fresca como es una competición juvenil. Hay quien sostiene que los dieciocho millones de su cláusula son protección suficiente. Personalmente, no lo tengo tan claro incluso en estos tiempos de crisis.
Mientras tanto, sería conveniente que entre todos, se hiciera un esfuerzo para dejar en paz a un chaval que tiene todo el futuro por delante para demostrar que lo que hasta ahora está apuntando se consolida como una realidad. Porque, de momento, lo único que ha enseñado Muniain es que es un gran futbolista... en potencia.

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miércoles, 22 de julio de 2009

Reloj no marques las horas


De momento no pasa de ser un asuntillo anecdótico, uno de esos temas de debate de terraza veraniega que se diluyen con la llegada del primer chaparrón. Se trata de esa propuesta-globo sonda lanzada por Florentino Pérez para que los partidos de la Liga se jueguen los domingos a las tres de la tarde. Dice el presidente del Real Madrid que esa hora es la ideal para que la Liga española se pueda ver por televisión en Asia y que eso multiplicará de manera exponencial los ingresos por derechos de televisión. A título de ejemplo definitivo nos propone el modelo inglés, con su Premier League famosa en el mundo entero gracias, según él, a que juegan los sábados a las tres de la tarde.
Como no podía ser de otra forma, una vez lanzado el globo sonda en Madrid, el periodismo se ha lanzado a detectar sus efectos en provincias. Y como no podía ser menos, García Macua fue preguntado al respecto durante su excursión a Isla Canela. El presidente del Athletic se movió entre el moderado entusiasmo y la adhesión inquebrantable para afirmar que prestaría su apoyo a la iniciativa de Pérez puesto que, efectivamente, el cambio de horario sería prácticamente un calco del mapa que conduce a Eldorado con un desvío por Jauja, y que otro gallo le hubiera cantado a Pizarro de haberlo tenido en sus manos.
La adhesión de García Macua a las tesis de Florentino Pérez es sin duda fruto de un desconocimiento enciclopédico, no exento, sin embargo, de una absoluta falta de reflexión. García Macua quiso aportar a la doctrina del cambio horario una tesis historicista: las tres era el horario en el que se jugaba hace muchos años en Bilbao, afirmó con autoridad catedrática. ¡Toma!, en Bilbao, y en Barakaldo y en Bermeo y en Amorebieta y en Ponferrada... Es un problema de ausencia de luces. En invierno anochece temprano y la iluminación artificial no llegó a San Mamés hasta 1964. Aunque a García Macua le parezca un hecho extraordinario, todavía hay por ahí campos en los que se juega por la mañana o a primera hora de la tarde.
Volviendo al argumentario de Florentino (el ejemplo del fútbol inglés) abrazado con fervor por buena parte del periodismo, conviene hacer algunas puntualizaciones que nos llevan a enlazar con nuestra casuística. En Inglaterra, pese a la instalación de la luz artificial en los campos, se sigue jugando a las tres de la tarde y también se sigue circulando por la izquierda, sin que hasta ahora sus intentos por convencer al resto del mundo de las bondades de hacerlo hayan obtenido el eco que esperaban, salvo algunas excepciones. Jugaban a las tres, e incluso más temprano, como tomaban el té a las cinco, mucho antes de la invención de la televisión y hasta de la radio y por supuesto mucho antes de que los japoneses y los chinos descubrieran el fútbol y algún empresario avispado el pay per view. En el invierno inglés a las cuatro de la tarde es noche cerrada, una hora estupenda para ir al pub o a casita a disfrutar del espléndido clima de la isla. Los ingleses comen (o eso que hacen a todas horas en el el bus y en el tube) muy temprano a mediodía, e incluso siguen masticando algo aparentemente comestible en la misma grada. Pero en Bilbao las costumbres dominicales son otras. De hecho la UPV-EHU haría bien en desarrollar un estudio sobre la relación entre la introducción de la luz artificial en los campos de fútbol y el desarrollo de la pesca industrial del calamar y la destilación del vermut. En Bilbao, como en la mayor parte de esta zona del mundo, los mediodías de los domingos están consagrados a eso que se ha venido en definir con el genérico salir por ahí a tomar algo, siendo ese algo en un alto porcentaje de casos vermut y rabas, sin excluir las variantes del blanquito (txakoli si hay que hacer patria) y aceitunas rellenas o con hueso, según el gusto del cliente. Luego, con la comida familiar todavía en la boca, se sale corriendo hacia San Mamés. Hay virtuosos que sacan tiempo para un trago a mitad de camino, por aquello de evitar la siempre peligrosa deshidratación. Y todo gracias a la llegada de la luz electrica a los estadios. ¡Qué sería de nosotros sin el gran Tomas Alba Edison!. Antes de aquel bendito 1964, entre la afición balompédica estaba ampliamente extendida la institución del café torero que, como todo el mundo sabe, consistía en echarse al coleto sin previo aviso y la menor transición sólida, un café y una copa de coñac, o de solysombra en casos de singular sofisticación, para que hiciera a modo de dique de contención a la riada de vino que previamente había corrido por el gaznate txikito a txikito. El café torero marcaba así el paso de la mañana a la tarde sin prácticamente haber pasado por el mediodía.
Pero si estos rasgos atávicos de nuestro comportamiento dominical no fueran suficientes para echar directamente a la papelera esta alocada idea del cambio de horario, bastaría con que nos fijáramos en un pequeño detalle del fútbol inglés que Florentino Pérez ha olvidado comentar y García Macua calibrar, que no es otro que el modelo de negociación y reparto de los ingresos por televisión que siguen en la Premier League, modelo que contempla la negociación en bloque de todos los equipos y el reparto equitativo de la tela, allí llamada, todavía, libra. Sin duda Florentino, ocupada como tiene la cabeza en tantas preocupaciones y fichajes, ha lanzado su propuesta pensando en seguir como hasta ahora, o sea, negociando por su cuenta y llevándose la parte del león de la tela televisiva, aquí llamada euro, y probablemente a García Macua le ha cegado el brillo de los nuevos millones que le han dicho que llegarían a las arcas de Ibaigane para sumarse con tanta alegría a una propuesta que, por poner un ejemplo grosero, le daría al Real Madrid pongamos que 50 millones y al Athletic, cinco, con lo que el club rojiblanco no sería cinco millones más rico, sino 45 millones más pobre que el Real Madrid, lo que agrandaría la actual brecha norte-sur hasta límites comparables a la diferencia entre los PIB de EE.UU. y de Honduras, por poner dos ejemplos que estos días están saliendo mucho en los periódicos.

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No me dejéis solo


García Macua se encargó personalmente de la negociación del fichaje de Castillo, que cerró con una rebaja de 400.000 euros sobre los 2.000.000 en los que la Real había tasado la libertad del jugador. La operación se ha celebrado sobremanera en Donostia, donde ya daban por perdido al lateral e incluso en medio de las aguas revueltas en las que se mueve últimamente la dividida afición txuriurdin, Aperribay ha sido vitoreado por tirios y troyanos.
Dejadme solo, proclamó torero García Macua, y da la impresión de que le han hecho caso. Su aparición en la concentración de Isla Canela deja la imagen de un presidente acompañado únicamente por su nuevo ¿director técnico?, ¿responsable de Lezama? ¿asesor personal? y negado, otra vez, por un directivo mientras que el resto calla. Juan Manuel Delgado no solo se ha reafirmado en su valoración de las últimas operaciones deportivas, sino que ha llamado mentiroso al presidente, quien dijo que había hablado con su directivo y que pelillos a la mar. Delgado niega esa conversación, como niega que calificar de "locura" la política deportiva del club sea consecuencia del cansancio provocado por un largo viaje. En efecto, la medicina no ha detectado todavía en la compleja sintomatología del síndrome de la clase turista la presencia de incremento alguno de actividad crítica, aunque en el caso que nos ocupa puede ser que Delgado no viaje en clase turista. Con ese afán de ganar amigos que le caracteriza, García Macua podría haber argumentado con que a Delgado se le había olvidado tomar ese día la pastillita rosa.
Sea como sea, el directivo ha dejado al presidente con el culo al aire, por emplear una expresión tan coloquial como descriptiva, sin que ningún otro miembro (o miembra) de la Junta haya salido a echar un cuarto a espadas por el jefe. Delgado es el segundo directivo que se encara con el presidente; el primero fue Palomar por aquel turbio asunto de las entradas para la final. Se ve que tienen voz, o vara alta que se decía antes o que, por seguir con las expresiones coloquiales y descriptivas, le tienen al presidente cogido por lo del día de la boda (como decía Joaquín Vidal) que en el caso del Athletic son las firmas, los carnets y todo eso.
De la presencia de García Macua en Isla Canela queda también una frase para esculpir en mármol: "Irureta y Caparrós hablan el mismo idioma". Hallazgo que a los socios nos deja mucho más tranquilos aunque solo sea por lo que nos vamos a ahorrar en intérpretes. Lo que no se nos ha dicho es de qué hablan en el mismo idioma, porque todavía no se nos ha explicado qué es lo que va a hacer Irureta en el Athletic. Claro que si ni siquiera se ha cumplido con él el trámite de la presentación oficial, como para pedir que entren en profundidades. ¿Bailas?. No. Pues entonces de lo otro ni hablamos.
De la excursión onubense del presidente quedan además ese anunciado intento de alterar el orden de partidos con el Young Boys por aquello del concierto de Bruce Springsteen, intento saldado con el fracaso más rotundo, como no podía ser de otra forma, y su entusiástico apoyo a la propuesta de Florentino Pérez de jugar los partidos de Liga a las tres de la tarde. Pero éste es un tema que merece un post aparte a la espera de un pronunciamiento del nunca suficientemente ponderado gremio de hostelería y la asociación de importadores de sepia para hacer rabas.

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miércoles, 15 de julio de 2009

¡Dejadme zolo!

No sé si reir o llorar. Anuncia El Correo que García Macua se encargará personalmente de negociar con la Real el traspaso de Castillo . El Pasmo de Habidite ha dado el paso al frente, se ha desmonterado y ha pronunciado la frase ritual: ¡dejadme zolo!, para apartar a los subalternos y quedarse cara a cara con el morlaco. La plaza está expectante ante la inminente faena. ¿Apostará por el tremendismo y esperará a porta gayola la salida del astifino Aperribay o se decidirá por una lidia artística cargando la suerte?.
No sé a santo de qué viene ahora este desplante del presidente. Su majeza suena a necesidad de marcar terreno y proclamar a los cuatro vientos quién manda aquí. Como si los constantes mensajes sobre el orden real en el escalafón rojiblanco hubieran herido en lo más íntimo a la presunta máxima autoridad. Como si los comentarios cada vez más extendidos sobre los galones de Caparrós hubieran despertado en García Macua la urgencia de asumir protagonismo.
Claro que existe otra posibilidad: la de que el presidente del Athletic esté, efectivamente, más solo que la una, con el único apoyo de Zárate, al que tampoco acabo de ver como mozo de espadas. Puede que antes de gritar, ¡dejadme zolo!, García Macua ordenara a su tropa ¡seguidme!, y no viera a nadie cuando se giró.
Sea como fuere, espero su faena con curiosidad, confieso que no exenta de morbo, porque desde el paseíllo esto tiene pinta de acabar en cogida. De momento, García Macua ha hecho saber a Aperribay no solo que quiere fichar a Castillo sino que no tiene más remedio que ficharlo porque no dispone más que de Koikili para ese puesto, una vez convenientemente defenestrados Balenziaga y Casas. Como estrategia negociadora no deja de ser curiosa. Ya veo a Aperribay escarbando en la arena al tiempo que el mayoral le aplica en el lomo la garrocha con todas las afrentas del Athletic.
Mientras que el Pasmo de Habidite se ajusta la taleguilla, la afición tanto de sol como de sombra, se pregunta qué fue de Solar y a cuánto ascendió su finiquito, que será de Liñero o de Masach , cuáles son las funciones y el sitio en el escalafón de Irureta o si tendrá que esperar otro año y medio para conocer sus planes para Lezama. Y a todo esto, Juan Manuel Delgado, el directivo del Athletic que más sabe de toros, mirando desde la barrera con el pañuelo presto para sacarlo en petición de oreja e incluso de rabo. Claro que convendría que antes de agitarlo al aire, Delgado explicara a quién pertenecen los apéndices que solicita. Más que nada para evitar algún equívoco lamentable.

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jueves, 9 de julio de 2009

Despidos en Lezama... y en Ibaigane

El Athletic anuncia hoy en su web oficial el cese de Luis Solar, en el estilo circunspecto y adusto que caracteriza este tipo de comunicaciones en el club. Treinta palabras les han parecido suficientes para explicar la salida del coordinador general de Lezama, cargo que en la estructura del club debería ocupar, o al menos así lo hacía hasta ahora, un lugar preeminente en el escalafón. Pero no son especialmente fecundos los escribientes del Athletic; a Solar no le han concedido ni siquiera la felicitación a título póstumo, como en el caso de Liñero. Se ve que se han dado cuenta de que despedir a alguien por cumplir con éxito la tarea encomendada no es precisamente un monumento a la coherencia. En el caso de Luis Solar, nunca sabremos por qué le contrataron y tampoco conoceremos las razones de su despido. Como algún antecesor suyo en el cargo, tan breve como reciente, Solar ha pasado por Lezama como el rayo de luz por el cristal, o como el Espíritu Santo por la Virgen: sin mancharlo ni romperlo.
Pero el de Luis Solar no es el único despido que se produce estos días en el Athletic. García Macua ya ha demostrado antes de ahora que tiene la pluma ligera para firmar despidos, y así, de un plumazo, se ha cargado a una administrativa de Ibaigane (otra). Si en la anterior ocasión la cosa se pretendió explicar como un caso de deslealtad hacia el presidente y se saldó con la readmisión en menos de veinticuatro horas, esta vez el motivo que se aduce es el uso indebido de un ordenador de Ibaigane para realizar una gestión personal. La afectada no niega el hecho, reconoce su error y hasta admite que podría ser merecedora de algún tipo de reconvención o sanción por parte del club. Pero hay un largo trecho desde una amonestación a un despido sin derecho a defensa ni a descargo. La directiva tomó la decisión en su reunión del jueves y le entregó la carta de despido el pasado lunes.
Veintisiete años de trayectoria intachable en la entidad, ocupando un puesto extremadamente delicado por la información sensible a la que tenía acceso, sin caer nunca en la mínima indiscreción, ni dentro ni fuera de las paredes del palacio, no han servido de atenuante ni han merecido un elemental derecho a la defensa o a la explicación. El juez de lo Social decidirá sobre el asunto. En los últimos tiempos el Athletic se ha convertido en un habitual de esa Sala.

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domingo, 5 de julio de 2009

García Macua, un presidente colgado de la brocha

Titulaba el Correo el sábado en su primera página: 'El Athletic pierde el rumbo dos meses después de su mayor éxito en 25 años'. Discrepo. O disipo, que diría un ínclito tertuliano de una de esas teles locales que nos alegran las noches de los lunes. El Athletic no ha perdido nada. Es un señor llamado Fernando García Macua quien ha perdido el rumbo y se diría que hasta el oremus y está poniendo en riesgo a un club que ha sobrevivido a dos guerras mundiales, una civil, diversas catástrofes naturales y epidemias además de a veintinueve presidentes.
La situación a día de hoy es la siguiente: el constructor que alimentó, financió la candidatura y avaló los dos primeros presupuestos de García Macua, está ahora mismo muy entretenido atendiendo a unos señores muy simpáticos del departamento de Hacienda de la Diputación. Le han denunciado algunos de sus empleados, a los que en su día puso en Ibaigane y les pagó los gastos, y ha pensado que este año va a avalar el presupuesto la célebre Rita la Cantaora.
Uno de los vicepresidentes, Joseba Intxaurraga, a la sazón responsable de las cosas de Lezama, ha presentado, por fin, su dimisión irrevocable (hace dos años ya había amagado y desde entonces no se hablaba con el presidente). Su salida deja a la junta directiva sin el único referente cercano o emparentado con el nacionalismo; la presencia de Intxaurraga era, por decirlo de alguna manera, el nihil obstat de los representantes de la mayoría política (también en el Athletic) de este país.
El cese de Kike Liñero, el único entrenador medianamente reconocible que apoyó la candidatura de García Macua, deja al presidente sin lo que podría entenderse como su brazo deportivo. Magnífico.
La proverbial lentitud de la administración pública han retrasado la anunciada reforma de la Ley vasca del Deporte y ha impedido a García Macua la realización de un proyecto especialmente querido por él: la redacción de unos nuevos estatutos si no a su medida, sí tendentes a cambiar el actual statu quo. Así, la formación de la nueva asamblea de compromisarios se ha efectuado por el método tradicional de recogida de firmas-avales con el resultado de que dos directivos del sector más crítico, Palomar y Delgado, han acumulado más poder del que ya tenían en la junta gracias a los numerosos avales que han sumado. La prácticamente nula proyección social del resto de sus compañeros de directiva les otorga la condición de hombres clave en esa siempre decisiva tarea. Para eso les incluyó García Macua en su candidatura y para eso siguen, aunque en este caso cabe preguntarse quién sigue gracias a quién. El affaire de las protestas de Palomar por el reparto de las entradas de la final y su resolución con un aquí no ha pasado nada, da una somera idea del estado de la cuestión.
Después de dos años de mandato, Lezama continúa descabezada. Desde la espantada de Iñaki Urkijo, el coordinador nonato, hasta los más que previsibles despidos de Solar y Masach tras la dimisión de su valedor, Intxaurraga, la cantera del Athletic se ha convertido en una especie de comedia de puertas donde los actores entran y salen y El Correo lo cuenta en exclusiva; la última, las fotos de una reunión secreta en Ibaigane, en las que, al modo de Letizia Ortiz y Carla Bruni, García Macua y Zarate mostraban simétricas retaguardias en las escaleras de la entrada del palacio.
La negativa de José Mari Amorrortu a la proposición de García Macua ha terminado de desnudar al presidente y ha vuelto a poner de manifiesto lo caótico de su política de comunicación. No recuerdo a quien se lo he leído pero se lo tomo prestado: si no tiene asesor de comunicación, que contrate uno; y si lo tiene, que lo despida.
Tras el no de Ziganda, las calabazas del antiguo coordinador de Lezama demuestran bien a las claras hasta dónde hemos llegado. Un puesto tan apetecible como el de máximo responsable de la cantera del Athletic se ha convertido en una patata caliente que nadie quiere en sus manos. Ahora hablan de Irureta, cuarta opción tras las anteriormente citadas y la de Alkorta. Quedarán todavía Garitano, Gracia, o cualquier nombre más o menos rojiblanco con más o menos idoneidad para el cargo. No importa, la cosa es hacer humo. Adivinar los puntos en común que puede haber entre Amorrortu, Ziganda, Alkorta o Irureta, puede ser una bonita propuesta de ejercicio para entretener las tardes de verano y da una pista sobre la claridad de las ideas que alumbran Ibaigane a día de hoy.
Sin apoyo económico, con la directiva dudando entre el motín y la desbandada, Lezama sumida en el caos y Caparrós pidiendo refuerzos que ni están ni se les espera. Así está García Macua el día que el Athletic empieza el curso 2009-10. Colgado de la brocha y ganando amigos cada día.

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viernes, 19 de junio de 2009

Lezama o la casa de tócame Roque

Casa de tócame Roque: La Real Academia Española de la Lengua la define como "aquella en que vive mucha gente y hay mala dirección y el consiguiente desorden".

Parafraseando a Larra, "escribir en Madrid es llorar", podemos afirmar que atender a las noticias del Athletic es llorar. De pena y de vergüenza ajena. De pena por comprobar cómo un club histórico está pasando a la categoría de club de la comedia; de vergüenza ajena, asistiendo a declaraciones como las de uno de sus vicepresidentes, lamentando en público que no descendiera Osasuna. Ese vicepresidente es precisamente el que ha conseguido que Lezama se haya convertido en la casa de tócame Roque; el que ha logrado que el que debe ser el corazón de la entidad esté en perpetuo estado de infarto.
Al margen del alarde de diplomacia del referido directivo, cuya única, aunque no poco importante, consecuencia, será la de ganarse la animadversión de la afición osasunista, es la nueva crisis que sufre Lezama la que preocupa al seguidor rojiblanco. Nueva crisis porque no es la primera que provoca esta Junta de advenedizos que llegó a Ibaigane por la fuerza de los millones de un constructor, las intrigas políticas de los que entonces presumían de la amistad del referido individuo y al apoyo mediático resultante de la suma del dinero y el interés político. Una Junta que llegó a Ibaigane sin más idea que la de hacer negocios a costa del fútbol y del Athletic; más preocupados sus miembros más conspícuos y sus satélites en fichar mirando a la galería y a la cuenta corriente propia que en hacer un equipo; más concentrados en redactar en papel mojado documentos de renuncia a futuras obras que en construir un proyecto desde bases sólidas.
La actual crisis de Lezama, dos años después de todo aquello, no es más que la continuación de la crisis sufrida hace un año, cuando los dos máximos responsables, Solar y Masach, junto con el vicepresidente amigo de Osasuna y máximo responsable de Lezama, presentaron la dimisión al no aceptar el presidente García Macua el cese de Liñero, que proponía el triunvirato. ¿Cómo iba cesar García Macua a Liñero si fue éste prácticamente el único técnico con algo de nombre del entorno rojiblanco, que le apoyó públicamente en las elecciones?.
Y aquella crisis fue solo la consecuencia de la original, la primera, la que se desató en los primeros días del mandato de García Macua, cuando Iñaki Urkijo, elegido para dirigir Lezama, renunció a un cargo del que ni siquiera llegó a tomar posesión. ¡Cuántas cosas podría aclarar Urkijo si se decidiera a explicar las razones de su renuncia!. Entonces, en la primera hora, apareció ante los ojos de todo aquel que quisiera verlo, el oceánico vacío que era el plan de García Macua y su gente. La nada absoluta.
El vodevil que están interpretando ahora en Ibaigane y Lezama no debería sorprender a nadie que estuviera medianamente avisado. La dimisión de Koldo Asua, que junto con Blas Ziarreta, permanece desde el mandato de la junta anterior, no es ni siquiera el mecanismo de ignición que ha desencadenado la posterior explosión. Porque ésta se podía producir por cualquier otro de los muchos motivos que existen. La dimisión de Asua es solo uno más de esos motivos.
Ni siquiera se trata, como algunos argumentan, de cuestionar la idoneidad de Luis Solar por su procedencia del balonmano, o de Julen Masach por sus antecedentes realistas. Se trata de las circunstancias y de los entornos que les rodean; de cómo y porqué llegaron, de cómo y porqué siguen; de cómo y porqué, parece ,según las últimas noticias, que seguirán mientras en los escenarios de Lezama e Ibaigane se sigue interpretando esta especie de comedia de puertas, donde sólo faltan Pedro Osinaga y Máximo Valverde.
La evidencia de la absoluta desorientación, de la ausencia del más elemental sentido común, y de la obsesión por dirigir de cara a la galería y a base de gestos populistas, nos la ha dado
la ocurrencia de pretender recurrir ahora, a mitad de su mandato, a un mirlo blanco de acuerdo con el globo sonda lanzado con los nombres de tres históricos rojiblancos señalados como candidatos a ocupar un sitio preferencial en el escalafón de Lezama. No se han molestado ni en disimular: quieren un nombre cuyo solo enunciado sirva para acallar cualquier disputa. Una alfombra bajo la que esconder la basura.
Los nombres (y las fotos) de Ziganda, Garitano y Alkorta han salido en la prensa en lo que constituye una operación de distracción infumable. Me precio de tener la suerte de conocer a los tres y me llevaría una gran sorpresa si alguno de ellos se prestara a una operación de este pelaje. Afortunadamente no tienen ninguna necesidad y sí la suficiente inteligencia para no comprometer un futuro que, a poco que se lo propongan, puede ser suyo en unas circunstancias mucho mejores que las actuales.
Y si falla, como parece, la operación mirlo blanco, la alternativa es la ya conocida del aquí no ha pasado nada. Ya la han experimentado con éxito en el asunto de las entradas para la final, en el tema de la visita privada aunque publicitada de Rajoy, o en el rechazo del presupuesto por parte de la Asamblea.

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viernes, 24 de abril de 2009

Yo también quiero un pack VIP para la final

Había oído hablar de ello hace unos días, pero me lo tomé como una leyenda urbana. Hoy Deia oficializa la historia con su publicación. Me refiero a la venta de unos denominados packs VIP para la final por parte del Athletic al módico precio de 2.000 euros. El paquete (que eso es lo que quiere decir pack en castellano) incluye, además de una entrada en tribuna, el viaje en avión, dos noches de hotel, acceso a la zona VIP de Mestalla y diversa cacharrería conmemorativa, desde camisetas hasta un pin. A todo lujo y todo confort, como se puede apreciar.
A la vista de cómo y dónde se publica la noticia, se me ocurre una consideración a botepronto y me viene un recuerdo a la cabeza.
La consideración: la noticia se publica en Deia y del texto de Pako Ruiz se deduce su génesis: La oferta llega a alguna empresa y alguien, poco amigo de García Macua y amigo de Deia, le cuenta la historia a Pako. Al margen de cualquier otra valoración, se me ocurre que García Macua no debe de estar muy convencido de que la historieta del pack VIP sea muy popular. Si lo estuviera, habríamos leído la noticia en el Correo, bajo la firma de JOL, su oficioso portavoz oficial. Es donde leemos las informaciones referentes al Athletic desde que García Macua y los suyos están en Ibaigane. Que haya salido en Deia otorga al asunto un halo como de clandestinidad descubierta.
El recuerdo: Hace unos cuantos años, muchos diría yo, estábamos en un modesto campo de fútbol de Bélgica que, sin embargo, ya disponía de una zona VIP que no tenía nada que ver ni por decoración ni por lujo, con el resto de aquella instalación tirando a cutre, en la que los aficionados locales se estaban poniendo ciegos a salchichas y cerveza antes del partido. Por entonces, este tipo de instalaciones ya eran muy comunes en todos los campos europeos. Periodistas y directivos comentábamos entre salchicha y salchicha, la posibilidad de habilitar en San Mamés una instalación parecida por la evidente oportunidad de negocio que presentaba, hasta que uno de aquellos directivos argumentó la imposibilidad de hacerlo con estas o muy parecidas palabras: "Nosotros no podemos hacer esto en San Mamés. Nuestra gente es distinta y no está acostumbrada a estas cosas. ¿Dónde pondrías esto?. ¿Sólo en Tribuna? Si haces estas distinciones entre nuestra gente, nos tirarían piedras, y con razón". Está claro que desde aquella conversación ha pasado mucho tiempo. Demasiado.
Por cierto, el triunfo del Espanyol aprieta la clasificación por abajo. Los tres puntos de Soria sólo nos han servido para sumar uno más de diferencia sobre el descenso. Hay que ganar al Racing sí o sí.

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