Ya circula por Bilbao una convocatoria anónima llamando a una concentración de repulsa al estado de Israel en una de las calles adyacentes a San Mamés. No hace falta ser Sherlock Holmes para prever que las banderas palestinas menudearán en algunas de las gradas de San Mamés. La circunstancia no debería causar sorpresa ni despertar ninguna alarma en una sociedad democrática. Cada uno es muy libre de manifestar sus ideas políticas mediante la exhibición de una bandera o de una pancarta. Otro debate será si un estadio es el escenario idóneo o un equipo de fútbol, ni siquiera una selección, tiene que ser el destinatario de la crítica política, por no entrar en el manido debate sobre si se deben mezclar deporte y política, discusión zanjada desde el primer momento precisamente por quienes más énfasis suelen poner en separar ambos conceptos mientras ocupan palcos de honor, lucen bandera o atronan con himnos, siempre y cuando sean los suyos, claro.
Ocurre, sin embargo, que la UEFA tiene a veces una peculiar forma de entender la libertad de expresión y de interpretar la intencionalidad política. El mismo organismo que se ha puesto de perfil cuando el Athletic ha sido agredido de palabra y de obra en algunos campos, recuerda entre sus normas disciplinarias más destacadas la prohibición del "uso de gestos, palabras, objetos o cualquier otro medio para transmitir cualquier mensaje no apto para un evento deportivo, en particular si se trata de un mensaje político, de carácter ofensivo o provocativo".
Hace algunas temporadas, la exhibición de una bandera kurda en San Mamés durante un partido contra el Galatasaray, fue motivo suficiente para que los dirigentes del equipo turco protestaran de forma algo más que airada. El hecho de que fuera el último encuentro que disputaba aquella temporada el Athletic en Europa, quizá influyó decisivamente para que la cosa no pasara a mayores.
Con toda la fase de grupos por delante, que alguien pretenda aprovechar la visita del Hapoel Kiryat para reivindicar la causa palestina puede tener consecuencias no deseadas para el Athletic.
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