Fue un partido jugado de igual a igual, el disputado contra el equipo castellonense, a diferencia de choques anteriores contra este equipo, cuando los amarillos ganaban al Athletic con las manos en los bolsillos. Como partido igualado, los pequeños detalles tuvieron una importancia determinante. Y aunque hablar del árbitro después de un resultado negativo suene a disculpa penosa, las decisiones del colegiado tienen que entrar, obviamente en el capítulo de esos pequeños detalles, como parte del juego que son. Las paradas del portero del Espanyol, las malas decisiones en ataque del día del Málaga, los fallos del portero y defensas contra el Betis... ya están en el balance de estos primeros partidos. Contra el Villarreal también encontramos esos pequeños matices que a la postre decantan un partido. El gol del equipo castellonense, por ejemplo. La jugada arrancó en una falta contra el Athletic interpretada por Borja Valero y certificada por el pésimo Iglesias Villanueva, continuó con una posible falta a Gurpegui no señalada cuando disputaba el balón a un delantero rival, siguió con una decisión de Iraizoz manifiestamente mejorable y acabó con Amorebieta despejando un balón que se iba fuera si lo deja pasar; el despeje se pudo ir a cualquier sitio, pero cayó, otro pequeño detalle, en los pies de un delantero rival libre de marca en el área pequeña.
Vayamos a la expulsión de Ekiza, que le sentó a un Athletic que ya empezaba a dar síntomas de fatiga, como un puñetazo en la boca del estómago. Admitamos que las dos tarjetas amarillas fueron justas. Lo que plantea más dudas es que Ekiza fuera el primer amonestado después de un primer tiempo en el que los defensas del Villarreal disfrutaron de bula para agarrar, golpear y zancadillear. Y recordemos que la segunda tarjeta llega en una jugada que comienza en un fuera de banda que es favorable al Athletic pero que linier y árbitro concedieron al bando amarillo. Claro que los pequeños detalles atañen también a los propios jugadores del Athletic. El pase en profundidad en el borde del área sobre la carrera de Muniain, en el que balón se enredó en el talón del navarro, el último pase contra el cuerpo del rival cuando hay un compañero desmarcado a su espalda, el regate de sobra, el remate desviado...todo cuenta, y cuenta mucho, tanto como para condenar al fondo de la clasificación a un equipo que por fútbol debería estar a estas alturas mucho más arriba.
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