La LFP presidida por ese mago de la economía (propia) que es José Luis Astiazarán, ha montado en cólera, ha convocado asamblea extraordinaria, y ha amenazado con "paralizar la competición", o sea, con el último recurso de los parias da la tierra: la huelga. Dice la patronal futbolística que si se les obliga al dislate de tener que pagar impuestos como todos los mortales, la "Liga de las estrellas" dejará de ser la mejor Liga del mundo, y que hasta ahí, podíamos llegar.
Para entender el enfado de la LFP hay que partir de la idea de que en el fútbol profesional, el IRPF no es una cuestión personal de cada trabajador o asalariado, sino que corre íntegro por cuenta de la empresa. Las megaestrellas galácticas y sus representantes están demasiado ocupados en la búsqueda de nuevas vías de ingresos como la publicidad o los derechos de imagen, así que cuando firman sus contratos con los clubes lo hacen en términos de salario neto. Es decir, que si fulanito ha fichado por seis millones de euros anuales, esos seis millones van íntegros a su cuenta corriente. Los impuestos que generen esos seis millones corren siempre por cuenta del club que para eso tiene contables y expertos en eso tan molesto y desagradable que es descontar a lo que es de uno, el salario, la parte que es de todos, los impuestos. Cuando Astiazarán dice que si a los futbolistas extranjeros les aumentan los impuestos la Liga española dejará de ser tan atractiva para ellos, una vez más hace una afirmación que se aleja, o al menos no coincide, con la realidad. Pero eso tampoco es noticia.
Es fácil entender el enfado de Florentino, Laporta y compañía, que ven cómo a partir del ejercicio fiscal 2010 tendrán que pagar 19 puntos más de impuestos por los emolumentos de sus estrellas, aunque esto no sea exactamente así, ya que la norma no tiene carácter retroactivo y sólo se aplicará a los contratos que se cierren a partir del primero de Enero. Los impuestos de Cristiano Ronaldo, Ibrahimovich y compañía seguirán siendo ridículos en comparación con los que pagamos el resto de los ciudadanos.
Pensando en zurigorri la nueva situación fiscal puede beneficiar de manera indirecta al Athletic aunque solo sea por la dificultad añadida que tendrán los otros equipos para fichar a figuras extranjeras. Se supone que esos 19 puntos extra tendrán que ser detraídos del monto total de la oferta y, por lo tanto, la Liga española ya no será tan atractiva para los futbolistas de otros países. Digo que se supone porque todo es tan relativo que lo más probable es que esa diferencia (diferencial diría un economista), se diluirá en conceptos tan dispares como el tiempo de duración del contrato, las primas y premios especiales o las cuentas B en islas remotas que nadie ha visto pero solo porque la gente viaja poco para ahorrar y pagar sus impuestos. Al fin y al cabo los dirigentes del fútbol profesional han dado sobradas muestras de su habilidad para transitar por el lado oscuro de la economía en general y de las leyes fiscales en particular.
Al margen de esa primera reacción de la LFP, estoy en ascuas por saber si, con la que está cayendo, tendrán el cuajo suficiente para persistir en su indignación y en su amenaza. Claro que en un país en el que dos ciudades como Vigo y Sevilla se echaron a la calle para defender a dos equipos que no presentaron ni cuentas ni presupuestos en plazo legal, no cabe descartar nada.
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