Ha llegado la hora de dejar de levitar. El Athletic tiene que volver a poner los pies en la tierra y concentrarse en un choque que se presenta importante para ir aclarando las cosas en la pelea por Europa, y cuando se habla de Europa nos referimos a la próxima Champions League, toda vez que el Athletic ya tiene en el bolsillo el pasaporte para la Europa League desde que llegó a la final de Copa.
Decía el viernes el capitán osasunista Patxi Puñal que por muy bien que lo esté haciendo el Athletic, Osasuna solo está a dos puntos en la clasificación. Esa es la cruda realidad de una Liga apretada, en la que de poco vale jugar al más alto nivel si no se es capaz de traducir el juego en puntos. Y en este sentido, el Athletic sigue pagando muy caro aquel inicio de Liga, cuando Bielsa estaba todavía probando las combinaciones que le ofrecía la plantilla. Aquellos cinco primeros partidos en los que los rojiblancos solo sumaron dos puntos, siguen pasando factura. Si se le suman los puntos que se fueron quedando por el camino por verdadera mala suerte, nos encontramos con la realidad que describía Puñal.
José Luis Mendilibar es de la misma opinión que su capitán. El técnico conoce al Athletic por dentro y sabe lo que esta ocurriendo ahora mismo en las entrañas del que siempre será su equipo aunque el ejercicio de la profesión le aleje puntualmente. Y Mendi sabe que ahora mismo los rojiblancos viven en un punto de ebullición que les hace temibles. Por eso descarta cualquier valoración sobre el posible cansancio u otros factores que pudieran tener incidencia en el partido. El de Zaldibar también es de los que piensa que el fútbol es un estado de ánimo y el del Athletic es ahora mismo inmejorable; por eso subraya que la mente es más importante que las piernas.
En el plazo de apenas cuatro días el Athletic pasa de interpretar el papel de aspirante a la gloria, al de favorito que tiene que demostrar su condición. Si el desplazamiento a Manchester fue algo así como una excursión al paraíso, el viaje al Reyno de Navarra tiene como fin de trayecto a un Osasuna deseoso de desempeñar el papel que interpretó el Athletic en Old Trafford, el del equipo dispuesto a todo para saltarse la jerarquía que señala el escalafón. Y, otra cosa no tendrán, pero a los rojillos les sobra corazón para poner en aprietos a cualquiera que visite su campo.
La motivación extra fue un arma importante para el Athletic ante un United que se sentía superior. Mantener esa motivación para enfrentarse a Osasuna es prácticamente imposible por razones obvias, pero seguro que Bielsa sabrá explotar el momento de euforia que disfrutan sus jugadores. Esta vez Llorente y Javi Martínez descansarán de inicio, y sus sitios los ocuparán Amorebieta y Toquero. En el caso del delantero, el técnico repite lo que ya hizo en la visita a Villareal. Y cambiando algún nombre, lo mismo se puede decir del cambio en el eje de la defensa. Cambios mínimos pero significativos, imprescindibles en cualquier caso desde una perspectiva global.
No hay tregua en el calendario. El Athletic juega un partido decisivo cada cuatro días. Iruñea es la siguiente estación. Es lo que tiene aspirar a todo, que no hay lugar para el respiro. El Athletic está volando muy alto este año y si no quiere que interrumpan su vuelo, no tiene otra que seguir batiendo las alas con toda la energía de la que sea capaz
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