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lunes, 5 de mayo de 2008

Un homenaje a pie forzado

Cuando abandonaba San Mamés el domingo, en la radio había un tipo que estaba hablando de algo que denominaba "posición Intertoto", que no sé si tiene algo que ver con el kamasutra o con el yoga. Economía de palabras le llaman a la figura, aunque mucho me temo que se trate más bien de economía de ideas. A lo mejor, el locutor no tenía mucho de qué hablar, o mucho qué decir, después de visto lo visto en San Mamés. Vivimos un momento del periodismo deportivo en el que se ha instalado el maniqueismo más penoso. Si ganamos, bien; si perdemos, mal. El problema surge cuando hemos estado vendiendo que vamos a ganar... y perdemos. Ahí se acaban las palabras y las ideas. Debe de ser muy complicado explicar a la gente que aquel equipo que pasó de salvar el pellejo a aspirar a la UEFA hace dos semanas, ahora está en una situación en la que ni corre peligro ni aspira a nada. Bien mirado, esa debe de ser la posición Intertoto, que según el animoso locutor, sigue estando al alcance. O sea, como la posición del loto, o la del misionero.
El Athletic preparó el domingo un homenaje a Gurpegui a pie forzado, que es una técnica de versificación que usan los payadores chilenos y que consiste en componer las estrofas a partir de unas rimas obligadas. Nuestros bertsolaris también lo hacen. En San Mamés también obligaron a la rima de alinear a Gurpegui cuando es obvio que, después de dos años de inactividad, no está para jugar noventa minutos y menos en una posición tan vital para el equipo como el centro de la defensa. Si lo del Bernabéu hace siete días no tuvo medio pase, en San Mamés hubo más de lo mismo. De nada sirvió que Amorebieta completara un partido rozando la excelencia. A su lado, Gurpegui comprobó que una cosa es correr en Lezama y otra, enfrentarse a un tipo con Güiza, que quiere ganar el Pichichi. Por ahí llegó el primer gol, como llegó alguno también en Madrid.
Pero habíamos quedado en que Gurpegui se merece eso, o sea, pasillo, we will roock you, y titular contra viento y marea. Craso error. Si Gurpegui no se merece algo, es que le pongan a los pies de los caballos como le han puesto dos partidos consecutivos, salvo que de lo que se trate es de que recupere ritmo de competición a marchas forzadas, pensando en la próxima temporada, a pesar de que todo el equipo sufra, y mucho, con el proceso, lo que dice bien poco de quienes siguen vendiendo la moto de la posición Intertoto.
Pero hubo más en San Mamés frente al Mallorca que bien hubiera podido comentar aquel locutor que se quedó sin nada que decir, cosa grave cuando tienes un micrófono delante. Sobre todo, la romería que organizó Caparrós en el eje longitudinal del equipo. Arrancar el partido con Gurpegui de central, Garmendia de medio centro y Yeste en la media punta, ya suena a broma incluso a estas alturas de la temporada, cuando los partidos ya tienen un ambiente veraniego para los equipos que no se juegan nada. Pero lo mejor estaba por venir. Como ni Garmendia funcionaba en su posición (ni funcionará) ni Yeste lo hacía en la suya, mediado el primer tiempo se produjo la permuta de posiciones. Pero aquello no iba a acabar ahí. Prácticamente nada más empezar la segunda parte, Yeste fue sustituido para que Murillo ocupara primero la posición de medio centro, tal vez para contrarretar la presencia de Ibagaza, para acabar retrasándose unos metros hasta el eje de la defensa, lo que llevó a Gurpegui al puesto de medio centro los últimos minutos del partido. Si para completar la faena Nunes estaba poniendo firme a Llorente, podremos decir que el Athletic jugó todo el partido sin espinazo, lo que le convirtió, de acuerdo con las leyes de la naturaleza, en un ser invertebrado, y así no hay manera de practicar ni la posición Intertoto ni nada.

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martes, 8 de abril de 2008

La aritmética y la fantasía

Una racha de seis partidos sin conocer la derrota ha puesto al Athletic a salvo de cualquier susto de última hora y ha llevado a su entorno a empezar a soñar con una clasificación europea. Estamos, desde la primera jornada, en el año del optimismo por decreto, impulsado alegremente por la amplia cobertura mediática de que dispone la actual Junta. Si cuando el equipo andaba dando tumbos en la primera vuelta, se decía que estaba creciendo, qué decir ahora que ocupa la octava posición y mira por encima del hombro a sus hasta ayer compañeros de fatigas.
Es lícito el optimismo y, tratándose del Athletic y de sus seguidores, el entusiasmo es lo natural. A mí el pelotón Sabino, que los arrollo. Es lo que tiene empatar en Huelva con ayuda de la Virgen, según confesión propia del entrenador, y ganar al Espanyol después de que Tamudo lanzara un penalti a la Tribuna Sur Alta.
Entreguémonos a la fantasía, pero después de dar un vistazo a la aritmética y a la estadística, tan familiares estos últimos tiempos. Resulta curioso que Pitágoras haya estado con mando en la plaza de todas las redacciones de Bilbao durante estos dos últimos años, para calcular en cuántos puntos está el limite de la permanencia ¿40, 41, 42?, o que ahora mismo se de como dato irrefutable que con 43 puntos el Athletic está salvado, y no se haya hecho mención alguna a los puntos que cuesta entrar en Europa. Sólo se oye y se lee que la Intertoto (también conocida por los jugadores como intertonto) está a dos puntos, y la UEFA, a cinco.
Repasemos la estadística. Desde la temporada 2000-01, la sexta plaza, la que da el último billete para la UEFA, ha estado, el año más barato, 2003-04, en los 55 puntos que consiguió el Sevilla. El año siguiente, el Barcelona entró con 56, pero lo más habitual han sido los 59 puntos que les costó a Celta y Betis los cursos 2000-01 y 2001-02, o los 60 que necesitó el Sevilla en la 2004-05 o el Zaragoza el año pasado. El pico lo estableció el Celta en la 2005-06, cuando necesitó nada menos que 64 puntos.
Teniendo en cuenta que este año el Sevilla ya tiene 48 puntos, la hipótesis más optimista de los 55 puntos, es descartable, así que habrá que apuntar más cerca de los 60. El Athletic tiene 43 y le quedan 21 puntos que disputar.
En cuanto a la Intertoto, los 54 puntos que dieron al Alavés la séptima plaza en la 2001-2002 establecen la cota más baja. No es descartable que ese puesto cotice esta temporada alrededor de los 57 puntos que necesitó el Villarreal las temporadas 2000-01 y 2005-06.
Hasta aquí, la frialdad de los números. De la incidencia que tiene en el rendimiento de una plantilla como la rojiblanca una participación en la Intertoto se podría escribir largo y tendido. Baste recordar que tras aquella Intertoto que disputó el Athletic de Mendilibar empezó todo, y ne este caso no hace falta entrar en detalles sobre lo que significa todo.

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sábado, 26 de enero de 2008

La broma de la Intertoto

La preinscripción del Athletic para la próxima edición de la Intertoto (también conocida en los vestuarios como intertonto) pone de manifiesto el peculiar sentido del humor que gasta el presidente García así como su total carencia de sentido del ridículo, un sentido que, como el común, es muy necesario para desenvolverte en la vida y más si tienes responsabilidades públicas. Afirman desde el Athletic para justificar la decisión que como este año la Liga acaba en mayo, la posible participación en ese torneo no interferirá en el normal desenvolvimiento de la pretemporada, según dicen los responsables técnicos. Teniendo en cuenta que dichos responsables son los mismos que dictaminaron que Iraizoz estaba para jugar, el pronóstico es preocupante. Afortunadamente, las posibilidades de que el Athletic acceda a uno de los puestos que dan derecho a disputar la Intertoto son tan remotas como las que tiene de superar al Racing en la Copa, pese a las proclamas a la épica que parten desde la prensa amiga.
Es lo que tiene el querer gestionar un club de fútbol como una empresa, empeño en el que se han embarcado los últimos presidentes del Athletic para destacar sus rasgos de modernidad y gestión eficaz. Gestionar un club como una empresa conlleva tomar las decisiones con criterios economicistas. Estar en una competición europea es garantía de ingresos extraordinarios y todo vale con tal de lograrlo, incluso hacer el ridículo.
Sería cruel recordar ahora el fiasco que supuso para el Athletic su única participación en el invento, participación forzada por un presidente de estos modernos, que en su día también argumentó que los técnicos no ponían ninguna pega al experimento. Los técnicos nunca ponen pegas a nada de lo que diga el presidente, que es el que les paga, cabría puntualizar aquí.
La Intertoto es en sí misma una competición tan extraña, sobre todo para nuestro fútbol, que la próxima será su última edición. Nació como una competición de verano auspiciada por las 'Lottos' de los países centroeuropeos y escandinavos, con sus peculiares calendarios de competición, que organizaban el evento para mantener la actividad de las quinielas en verano. Era habitual que, concentrados con el Athletic allá por finales de julio, en un hotel alemán u holandés, asistiésemos asombrados a partidos televisados de esta entonces para nosotros, extraña competición, mientras los jugadores rojiblancos arrastraban las agujetas de los primeros entrenamientos de la pretemporada.
La UEFA, siempre atenta a meter la mano donde pueda y los propios organizadores de la Intertoto, deseosos de prestigiar su torneo, ya estudiaron allá por 1994 premiar al ganador con una plaza en una competición europea de verdad. Idea que fraguó poco después ante el asombro de los clubes de los países mediterráneos, que siempre consideraron una locura poner a sus equipos a competir en esas fechas. Los más arriba mencionados criterios economicistas hicieron poco a poco su trabajo y durante unos años las plantillas de han visto abocadas a un ritmo de trabajo demencial, sólo sostenible a duras penas por aquellos clubes que disponen de futbolistas suficientes, en cantidad y calidad, para afrontar el reto. Pese a todo, la lógica se ha acabado de imponer y a partir del año que viene la Intertoto pasará a ser historia.

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