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miércoles, 17 de diciembre de 2008

La misma historia repetida

Los compromisarios del Athletic siguen el modelo electoral que siguieron los franceses después de la guerra. Amagaban con votar a la izquierda en la primera vuelta, para acabar eligiendo un presidente de derechas en la segunda y definitiva. Algo así han repetido los socios rojiblancos con derecho a acudir a la Asamblea hasta en tres ocasiones. Se pusieron contestatarios por primera vez en la historia durante el mandato de Lertxundi, a quien negaron un presupuesto tras aprobarle el balance, para aceptarle después unas cuentas retocadas en una Asamblea Extraordinaria. En aquel caso, lo de Extraordinaria puede emplearse en el más amplio sentido de la palabra, porque extraordinarios fueron algunos hechos que ocurrieron entonces, incluido el desmayo de un orador cuando se encontraba en el uso de la palabra.
Por segunda vez, y digamos que en justa correspondencia sin que hagan falta más explicaciones, los compromisarios le volvieron a negar un presupuesto a un presidente. Le ocurrió a Arrate en su primera comparecencia. Pidió un incremento de la cuotas fuera de lo normal para tratar de ajustar unas cuentas que habían quedado más que descuadradas en la época de Lertxundi, tal y como se encargaron de denunciar, por cierto, un par de años antes los propios compromisarios.
En este caso, ocurrió un hecho si cabe más sorprendente que en la anterior ocasión. Arrate no movió ni una coma de los presupuestos que le rechazaron, pero eso no fue óbice para que los mismos compromisarios que le negaron su voto a la primera, cambiaran de opinión en la Asamblea Extraordinaria.
Ahora le ha ocurrido a García Macua y el asunto se ha solucionado como en los dos casos anteriores: a la segunda y sin más explicaciones ni motivos que justifiquen el giro copernicano de los compromisarios.
Cuando las cosas ocurren una vez, estamos ante un hecho; cuando suceden dos veces puede obedecer a la casualidad. Si pasa por tercera vez hay que empezar a pensar en algo más estructural.
Entre los elementos comunes que concurren en los tres casos destaca eso que en los medios se ha dado en llamar 'cocina'. Se trata de ablandar a los compromisarios con reuniones previas, campañas de concienciación a través de los medios y un cierto trato digamos que deferente, con los oradores más agresivos. Lo que en el habla popular se denomina dorar la píldora. Más se convence con miel que con hiel, y los compromisarios del Athletic han dado sobradas muestras de rendirse al halago con armas y bagajes.
Pocos, probablemente ni algunos de los que votaron en contra, entendieron la negativa a aprobar el presupuesto de la anterior Asamblea, y pocos entenderán el cambio del sentido del voto en la segunda. Lo que probablemente ocurra en el fondo es que no haya nada que entender; que el funcionamiento y las decisiones de la Asamblea de Compromisarios entren en la categoría de las ciencias ocultas. ¿A qué huelen las nubes?. ¿Cómo votan los compromisarios del Athletic?. Pues eso.
En cuanto al cambio de Estatutos y la elección de Urrutia y Andrinua como representantes de los socios, tampoco hubo sorpresas. De pronto hay un convencimiento unánime entre los socios rojiblancos de que los Estatutos del club conforman una literatura más penosa que las novelas de Marcial Lafuente Estefanía. Todos, sin excepción, lamentan en público y en privado, las calamidades que le acarrean al club la recogida de avales de los candidatos, o el método para nombrar compromisarios. A muchos se les abren las carnes comprobando que hay directivos perpetuados en el poder, cuya figura en el palco empieza a resultar tan familiar como la del busto de Pichichi. Nadie, sin embargo, reconoce que ha votado a esos directivos, o les ha firmado el aval. Nadie, en cualquier caso, se ha parado a reflexionar que los Estatutos no son necesariamente el mal del Athletic, sino que lo son los directivos, presidentes y candidatos que los prostituyen y los interpretan a su antojo. Nadie se ha parado a pensar que los nuevos Estatutos, aunque los redacte una comisión delegada de la ONU, ofrecerán flancos y rendijas por las que se colarán los listillos de turno.
La elección de Urrutia y Andrinua es la prueba del nueve. Hablamos de fútbol así que son los futbolistas quienes más tienen que decir. Los expertos en demoscopia suelen establecer el nivel de conocimiento que de los candidatos tienen los votantes, como uno de los elementos destacables en las encuestas. La gente suele votar a quien conoce. Eso es lo que han hecho los compromisarios del Athletic. Ahora solo cabe pedir a los dioses de los estatutos que inspiren a nuestros constituyentes para que alumbren un texto en el que no quepan trapicheos de votos y firmas por invitaciones; contratos de aquella manera, tráfico de pins y camisetas firmadas; egolatrías enfermizas y demás miserias atribuirles solo al texto actual y en ningún caso, válgame Dios, a nuestros dirigentes, socios, aficionados, colegas, compañeros de trabajo, conmilitones de partido, avalistas, clientes, amigos, vecinos, conocidos y demás familia.

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viernes, 19 de septiembre de 2008

Pelillos a la mar

La presunta iniciativa de un grupo de socios que pretenden exigir responsabilidades a Fernando Lamikiz y su Junta por al 'caso Zubiaurre', no tiene viso alguno de prosperar. El afán de notoriedad, las ganas de Lamikiz de meter el dedo en el ojo de Astiazarán plantándole la presentación del jugador el mismo día que la Real celebraba la junta de accionistas que nombraría presidente a Fuentes, la inconsciencia y el increíble error de un profesional del derecho y entonces ya avezado directivo del fútbol al que se le suponía un suficiente conocimiento del terreno en el que se movía, les ha costado a los socios del Athletic 5 millones de euros, además de una considerable vergüenza y una sensación de ridículo que produce escalofríos. Hasta en estos tiempos en los que, como diría Aurtenetxe, se le ha perdido el respeto al dinero, la cantidad es muy importante. Utilizando el 'patrón fútbol' para entendernos, valdría para fichar a un buen jugador.
Pero esa cifra desaparecerá por el sumidero del balance, como tantas otras. El Athletic puede con todo.
La nota publicada por la actual directiva en la web del club no deja lugar a la duda , sobre todo en su último punto, donde textualmente viene a decir que lo pasado, pasado está, que hay que mirar adelante y que pelillos a la mar. Si el redactor o inspirador de tal nota fuera el superior de un monasterio cisterciense, el texto transluciría bondad, generosidad y caridad cristiana, amen de un afán de superación y un elevado espíritu solidario. Pero tratándose de quienes de tratan, un resumen procaz sería: entre bomberos no nos pisamos la manguera o, dicho de manera más fina, no deseemos a nadie lo que no deseamos para nosotros.
La obligatoriedad de avalar un porcentaje del presupuesto que atañe a los directivos de las entidades de fútbol profesional que todavía conservan la forma jurídica de clubes deportivos (Athletic, Osasuna, Barcelona y Real Madrid), pretende garantizar la responsabilidad que en el caso de las Sociedades Anónimas se establece por otras vías. La norma, a mi juicio, es discutible cuando menos, porque, entre cosas, limita de manera extraordinaria el acceso a la dirección de los clubs solo a aquellos socios que pueden disponer de un aval ciertamente importante. Pero es discutible, sobre todo, porque hasta la fecha no ha tenido plasmación práctica en ningún caso, pese a que sea de dominio público que las economías de los cuatro clubes afectados no están precisamente boyantes.
Centrándonos en el Athletic, la historia demuestra que la práctica habitual ha dejado en agua de borrajas el asunto del aval. La transformación de los clubes en sociedades anónimas comenzó a gestarse en los tiempos en los que Aurtenetxe era presidente del club rojiblanco. El Athletic y los otros tres clubes citados anteriormente quedaron exentos de la obligación por ser entonces los únicos que no presentaban deudas insostenibles en sus cuentas. Fue una especie de premio que, sin embargo, vino con el regalo oculto de la obligación de los directivos de avalar el 15 por cien del presupuesto. Aurtenetxe y su Junta se libraron porque sus balances fueron siempre positivos, pero al acceder Lertxundi a la presidencia, se vio obligado a depositar el famoso aval, porque al ser 'nuevo' no tenía los antecedentes inmaculados de su predecesor.
Y fue entonces cuando en el Athletic se inauguró una dinámica que ha continuado hasta nuestros días con una única excepción. Para empezar las directivas entrantes no suelen tener la misma visión de las cuentas que las directivas salientes. Donde unos ven un balance inmaculado, los otros descubren algo muy parecido a la ruina, de lo que cabe deducir que la elasticidad del Plan General Contable es sólo comparable a la del chicle. Así, en las elecciones de 1994 la candidatura de Arrate, cuya responsabilidad económica estaba en manos de un José Luis Marcaida a quien el rigor contable, como el valor en la mili, se le supone, denunció la política económica llevada a cabo por Lertxundi, a quien, por cierto, por primera vez en la historia una Asamblea le negó el presupuesto, después de aprobarle el balance, lo que tampoco dice mucho en favor de los compromisarios. Sin embargo, una vez instalados en Ibaigane, Arrate y los suyos no hicieron ni siquiera amago de ejecutar los avales de sus predecesores e incluso tuvieron que hacer esfuerzos para calmar a quienes pedían su ejecución en la plaza pública.
La transición entre Arrate y Uria fue mucho más tranquila por su carácter continuista, pero la tormenta se desató cuando Fernando Lamikiz accedió a la presidencia tras Ignacio Ugartetxe. El balance que presentó la directiva saliente arrojaba un ligero beneficio en torno al medio millón de euros pero, reformuladas las mismas cuentas por los entrantes, descubrían un déficit de once millones de euros, un caso digno de estudiar en la London Schools of Economics. La primera Asamblea de Compromisarios bajo la presidencia de Lamikiz constituyó así un homenaje a Kafka con una puesta en escena deslumbrante en la que destacaba la presencia de la directiva saliente dividida en dos grupos: unos en la primera fila del patio de butacas defendiendo su versión de las cuentas, y otros ¡en la mesa presidencial! que las desmentía y exigía responsabilidades, bien sea con la boca pequeña y lavándose las manos en la palangana de la voluntad soberana de la Asamblea. Por dos votos los Compromisarios aprobaron no ejecutar los avales. Todavía me pregunto que hubiera sucedido con los 'ejecutables' que estaban sentados justo al lado del 'verdugo'.
Hemos llegado al último capítulo, por ahora, el de la transición Lamikiz-García Macua, Ana Urquijo mediante, y las aguas han retornado a su tranquilo cauce habitual.
Si alguien está pensando todavía en exigir responsabilidades, es mejor que se vaya quitando esa idea de la cabeza cuanto antes. A los presidentes del Athletic sólo la historia les juzgará. ¿No habíamos quedado en que el sillón de Ibaigane es casi tan importante como el de Ajuria Enea?. Pues eso.

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lunes, 25 de febrero de 2008

Enric Saborit y la filosofía del Athletic

El Athletic pretende hacerse con Enric Saborit, un cadete catalán procedente del Espanyol, aprovechando que va a cambiar de lugar de residencia, trasladándose a vivir a Gasteiz, y que su madre se ha interesado por convertir a su hijo en un rojiblanco. Y la gente se pregunta si el chaval cumple con la filosofía del Athletic, por aquello de estar hecho en la cantera de Lezama, puesto que, obviamente, no cumple con el requisito del nacimiento en Euskadi, ni con el del origen vasco. Para estos casos yo suelo tener un sistema que rara vez me falla. Si hay que preguntar si cumple los requisitos, es que no los cumple.
Claro que el problema que se nos plantea aquí es a quién hay que preguntar. No miremos a Ibaigane, puesto que García Macua ya ha dado sobradas muestras de que no tiene ni idea. Ni él, ni sus asesores. Recordemos el asunto del sevillista Kepa. Claro que como ahora no hay votos de por medio la cosa cambia y los rectores del club se pueden agarrar a aquello de se sí sale con barba San Antón y si no, la Purísima Concepción, que dijo el artista que pintaba un cuadro sagrado cuando le preguntaron qué figura estaba retratando.
El fondo del problema no es que Saborit responda o no a los criterios históricos del Athletic, sino en qué manos está el Athletic y quién aplica los criterios, si es que los conoce o le importan. El estado de postración en el que se encuentra la llamada masa social rojiblanca es lo verdaderamente procupante. La resignación que es el mejor caldo de cultivo en el que está creciendo el virus que va a acabar matando a este club. ¿Alguien se pregunta que está pasando con Guerrero a estas alturas?. ¿Alguien recuerda qué fue de la publicidad en las camisetas, cifrada nada menos que en tres millones de euros en el presupuesto para esta temporada, que faltarán en el próximo balance?. ¿Puede alguien explicar en qué fase está el proyecto del nuevo campo?. ¿A alguien le importa algo de lo verdaderamente importante?.

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