Mostrando entradas con la etiqueta delanteros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta delanteros. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de enero de 2012

Quien tiene un goleador tiene un amigo

El desmentido formal de Marcelo Bielsa, 'en lo que a mí respecta, no hay necesidades', va a ser insuficiente para que el mercado de invierno no sea una noticia de primer orden en Bilbao a lo largo de todo este mes. Quizá es todavía demasiado pronto para afirmar que el asunto ha alcanzado la categoría de culebrón, pero que el mismo día dos periódicos del mismo grupo titulen de manera tan opuesta, nos da una pista. 'Aduriz no se vende', dice el valenciano Las Provincias, al tiempo que El Correo informa en su edición en papel en Bilbao, que el Valencia está a la espera de una oferta formal del Athletic.
La necesidad de contar con un delantero que supla con garantias a Llorente alimenta tanto el deseo como los rumores. El hecho de que no haya elección posible y Aduriz sea esa única alternativa, simplifica bastante las cosas.
No es de ahora esa necesidad imperiosa de un hombre resolutivo en el área. Desde que Carlos Ruiz lograra el Pichichi en la temporada 74-75 marcando 19 goles, ha llovido mucho y el Athletic ha vivido mejor o peor cubierto. Lezama llevaba cuatro temporadas funcionando cuando Carlos consumó su proeza, pero dos años después de aquel Pichichi, el Athletic ya recurrió a un fichaje que también fue un culebrón en su época. Aitor Agirre, un delantero centro prototipo de tanque, se vistió de rojiblanco en la temporada 77-78, procedente del Racing de Santander después de protagonizar el rumor de cada verano al menos los tres años anteriores. Que un chico de Sondika estuviera metiendo goles por esos mundos no les encajaba ni a los aficionados ni a los medios de comunicación de la época, así que Aitor llegó por fin a San Mamés aquel verano del 77. Marcó diez goles en los dos años que estuvo y nunca pudo considerarse titular.
La misma temporada que Carlos se convertía en el máximo goleador de Primera, debutó Dani en el Athletic. Coincidieron pues en el equipo el último Pichichi rojiblanco y el último gran goleador, el único de la era moderna que se ha ganado un sitio entre los diez máximos realizadores de la historia del club. Dani, con sus 199 goles ocupa el tercer puesto de esa clasificación histórica, solo por detrás de Zarra y de Bata. Carlos, acabó sus días como rojiblanco con 115 goles marcados.
Pero Lezama ya estaba funcionando y no tardaría en dar sus primeros frutos. Sarabia era juvenil cuando Carlos fue Pichichi, y debutó en el primer equipo un año antes de la llegada de Aitor Agirre, pero el curso posterior tuvo que marcharse cedido al Barakaldo, desde donde regresó para instalarse definitivamente y entrar en la historia del Athletic con sus 118 goles y el espectáculo de su fútbol. Llegó practicamente al mismo tiempo que Bengoetxea, así que ambos pueden presumir de ser los dos primeros delanteros que proporcionó Lezama. Sus trayectorias resumen el precepto bíblico que ha regido desde entonces en la cantera en lo que se refiere a la producción de atacantes: han sido muchos los llamados, pero muy pocos los elegidos.
Si nos centramos en los delanteros goleadores de referencia que ha tenido el Athletic desde Manolo Sarabia, podemos decir que Lezama ha aportado además al primer equipo a Julio Salinas (aunque solo estuviera cuatro años en los que marcó 29 goles) y a Fernando Llorente (92 goles en las ocho temporadas que llevaba el año pasado). Entre Sarabia y Llorente el club tuvo que recurrir a los fichajes de Uralde (40 goles en tres temporadas), Loren (9 goles en dos temporadas), Ziganda (91 goles en siete cursos), Joseba Etxeberria (104 goles en 15 años) y Urzaiz (129 goles en once temporadas), para darles la responsabilidad de liderar el ataque.
Sería injusto, no obstante, olvidar a otros productos de los primeros tiempos de Lezama como fueron Noriega y Endika, autores de goles históricos y que asumieron un rol importante cuando la delantera titular era la formada por Dani, Sarabia y Argote. Y de entre los fichajes también hay que recordar a jugadores como Valverde (50 goles en seis temporadas), Ezquerro o Jon Andoni Goikoetxea, unos por su aportación en forma de juego y goles, otros por lo que significó en su momento su adquisición.
Lezama ha aportado una considerable cifra de delanteros al primer equipo durante todo este tiempo, aunque la inmensa mayoría no acabó de cuajar o tuvo una aportación notablemente inferior a los citados como referencia. Arrien, Sarriugarte, De Diego, Roberto Martínez, Uribarrena, Huegun, Bolo, Suances, Bidaurrazaga, Alvaro, o los más recientes, Garmendia o Jon Vélez, completan una lista salpicada por fichajes como los de Jabo, Luke, Mario Bermejo, Sívori, Toquero o Díaz de Cerio.
En la persona de Aritz Aduriz, el objeto de deseo que tanto ha dado que hablar desde que fuera traspasado al Mallorca, convergen todas las categorías referidas en este texto. Es un producto de Lezama que no cuajó en su día en el primer equipo, que llegó como refuerzo de emergencia para triunar y que ahora se contempla como un fichaje de mucho más relumbrón que lo que pueden significar los 23 goles que marcó los cuatro años que estuvo en el Athletic.

llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

martes, 6 de noviembre de 2007

El peor problema de un equipo

Dice Caparrós que prefiere ganar por uno a cero que perder por tres a cuatro. Es otra forma de decir aquello de Clemente: "el que quiera espectáculo que vaya a ver la gabarra a la ría". El entrenador del Athletic no oculta su talante resultadista. Desde su punto de vista, el espectáculo se reduce a ganar y no le falta razón. Los resultados le darán y le quitarán, no el espectáculo, por muy estupendos que se quieran poner algunos en la grada. Viene todo esto a cuento de la escasa producción goleadora de los rojiblancos, escasez que su técnico admite pero a la que no le concede la importancia que debiera darle. Para él, lo importante es mantener el equilibrio entre los goles marcados y los recibidos. Es de Utrera pero podría parecer de Sorrento. O de Rímini. En Italia sí que suelen estar atentos al equilibrio entre lo marcado y lo recibido. Pero para jugar a eso, hay que partir de la casi certeza de que se va a recibir poco o nada y, por desgracia, no es el caso del Athletic. A pesar de que el equipo es uno de los menos goledos de la Liga, Iraizoz sólo ha mantenido virgen su portería en tres partidos: contra Osasuna en la jornada inaugural, Betis, y el último domingo ante el Recre. Es decir, las tres veces jugando en San Mamés. Y de las tres, los delanteros rojiblancos se quedaron sin mojar en dos. Fuera, el Athletic ha encajado al menos un gol en todos los partidos que ha disputado, lo que significa que nunca ha conseguido regresar al vestuario con el punto que regala la Federación, aunque bien es verdad que en un par de ocasiones, Levante y Valladolid, ha conseguido marcar un par de goles que le han dado los tres puntos. El equilibrio al que se refiere Caparrós se traduce en nueve goles a favor y doce en contra, dato en el que tienen mucho que ver los tres que encajó en su día el Athletic en Barcelona, su derrota más abultada. No estaría del todo mal si no fuera porque la lista de goleadores rojiblancos se reduce a tres jugadores: Aduriz, Etxeberria y Susaeta. Pocas alternativas son esas como para sorprender al contrario. Se dirá que han marcado los dos delanteros titulares y el media punta con más llegada, pero eso sólo demuestra lo que es obvio en cada partido, que el Athletic carece de una segunda línea de llegada que es la que a la postre distingue a los equipos más poderosos. Si los centrocampistas no marcan, las dificultades en el área rival crecen y en el Athletic los Javi Martínez, Gabilondo, Orbaiz o David López, ¡ay David López!, están inéditos, posiblemente porque su entrenador prefiere que se concentren más en defender que en atacar. La ausencia de gol es el peor problema que puede tener un equipo y el Athletic lo padece sin ningún género de dudas. Mantener el equilibrio entre goles a favor y en contra, como pide Caparrós, es caminar sobre el alambre. Demasiado arriesgado para un equipo que ha dado síntomas de padecer de vértigo.

llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: goleadores lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar