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miércoles, 12 de septiembre de 2012

La UEFA va en serio con el Juego Limpio Financiero

La UEFA hizo pública ayer su decisión de retener a 23 clubes el dinero de los premios que pudieran obtener en las competiciones internacionales en las que participan esta temporada. El castigo estará en vigor hasta que estos clubes pongan al día sus pagos atrasados a otros equipos, empleados y Hacienda. La FIFA por su parte, ha instado al Deportivo de La Coruña a abonar al Nacional de Montevideo el importe del traspaso del portero Munua, que asciende a un millón de euros, una operación que se realizó en 2003. De no pagar, el equipo gallego sufrirá una sanción de seis puntos que le tendrá que aplicar obligatoriamente la Federación Española.
Los organismos internacionales que rigen el fútbol empiezan a ponerse serios en los asuntos económicos. Entre los veintitrés equipos a los que la UEFA retiene sus premios, figuran el Málaga y el Atlético de Madrid. En su día el Mallorca se quedó sin poder participar en la Europa League, para la que se había clasificado, por el impago de sus deudas.
En la lista aparecen bastantes equipos de segunda fila, pero también figuran algunos nombres ilustres como el CSKA de Sofia, el Hajduk Split, el Sporting de Portugal, rival el año pasado del Athletic, el Dinamo de Bucarest, uno de los nuevos ricos, como el Rubin Kazan donde juega Orbaiz, o un Fenerbahçe que no es un novato en asuntos turbios.
En la relación no figura ningún equipo de la Premier, de la Bundesliga, ni de la Serie A de Italia, así como tampoco aparecen equipos holandeses, franceses o belgas, por citar algunas de las Ligas más importantes. Una circunstancia que debería dar qué pensar a los responsables de la Federación Española.
El denominado Juego Limpio Financiero, es quizá el proyecto estrella de la UEFA desde que se constituyeron sus bases el año pasado. De acuerdo con el calendario previsto, será al final de la temporada 2013-14 cuando se pueda hacer un balance clarificador de sus efectos. De momento, la UEFA está satisfecha por la contracción que ha experimentado el mercado de fichajes desde que vigila de cerca las economías de los clubes.
Según los datos que aportó el propio organismo, en enero de 2012 hubo menos traspasos que en 2011, pasando de gastarse 613 millones de euros a solo 393 millones de euros, una reducción del 36 por ciento. Solo hubo un traspaso de más de 15 millones de euros comparado con los nueve que hubo en enero de 2011. Una comparativa entre el mes de enero de 2012 y los meses de enero entre 2008 y 2011 revela que hay un 20 por ciento menos de actividad.
La actividad de traspasos en verano de 2012 muestra que los clubes solo han hecho 19 traspasos de 15 millones de euros o más, comparados con los 26 que hubo en el verano de 2011, y el récord de 33 en verano de 2009. Este verano se han gastado unos mil ochocientos millones de euros, considerablemente por debajo de la media de los últimos cuatro años, que era de 2.249 millones de euros. La salida de Javi Martínez del Athletic hacia el Bayern ya sido una de las operaciones más importantes.
La UEFA cuenta para llevar adelante su proyecto con al apoyo de la Comisión Europea, que entiende que el Juego Limpio Financiero está en consonancia con su política general respecto a las ayudas de Estado. Este apoyo político resulta fundamental porque respalda al organismo futbolístico en sus decisiones, planteando un escenario global sin portillos por donde eludir la acción fiscalizadora del Comité de Control Financiero de Clubes, que es la instancia habilitada por la UEFA para controlar las economías de sus afiliados.
Las razones que han animado a la UEFA a diseñar su plan de choque contra el actual estado de cosas en la economía del fútbol tienen mucho que ver con la situación de desequilibrio que se viene produciendo de un tiempo a esta parte en la competición. El fenómeno del Real Madrid y el Barcelona trasciende las fronteras de la Liga y afecta directamente a la competición más preciada por la organización que preside Platini, la Champions League. Estamos ante una situación de competencia desleal ante la que han alzado la voz aquellos clubes que se sienten perjudicados por las prebendas que disfrutan los dos equipos que dominan la Liga y el panorama continental. Es cierto que los primeros afectados son equipos en su mayoría modestos o de clase media, pero el objetivo último apunta a una normalización de los balances de los clubes, que incluye, y aqui radica la importancia del apoyo de la Comisión Europea, las relaciones con las Haciendas respectivas, anormalmente relajadas hasta el punto de que la deuda acumulada con el erario público excede con mucho lo que pudiera considerarse razonable.
Que sea la UEFA la que entre a poner orden quizá sea la mejor solución para superar la incapacidad de una Federación absolutamente condicionada por su relación clientelar con los clubes, y la inacción calculada de una LFP más atenta a tapar a sus socios que a encontrar soluciones.
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martes, 15 de mayo de 2012

Un balance liguero negativo pero con atenuantes

Marcelo Bielsa no se suele andar por las ramas a la hora de la autocrítica y nada más terminar el partido ante el Levante no necesitó que nadie le preguntara para desgranar una serie de cuestiones que a su juicio han determinado que el Athletic acabe la Liga con un balance negativo. Al técnico le duelen los puntos que su equipo se ha ido dejando ante equipos que no han sido superiores ni en el momento concreto de su partido contra los rojiblancos ni en el cómputo general de su actuación a lo largo de la temporada. Seguro que el rosarino ha echado un vistazo a la estadística. El Athletic ha quedado situado en la mitad exacta de la tabla. Pues bien, de los veinte partidos que ha disputado contra los diez equipos que le siguen, solo ha podido ganar cinco: los dos contra la Real y uno de los disputados con el Racing, el Zaragoza y el Rayo Vallecano. Una sola victoria contra los tres equipos descendidos dice mucho de los problemas que ha tenido el Athletic con los equipos más modestos.
Los pequeños detalles han dañado decisivamente al Athletic este año porque le han hecho perder muchos puntos a última hora o en jugadas aisladas y porque prácticamente nunca le han favorecido. Se recuerdan varios desastres rojiblancos en el último minuto pero no hay memoria de algún partido del que pueda decirse que la fortuna inclinó del lado de los leones.
Dice Bielsa que su equipo debió terminar en el puesto quinto o sexto, lo que significa que debió sumar al menos seis u ocho puntos más de los 49 en los que se ha parado su casillero. No es un cálculo exagerado el del técnico. Podría encontrarse incluso algún punto más entre esos perdidos con tanta profusión en algunas fases de la competición.
El Athletic ha acabado exactamente en la mitad de la tabla, décimo, con doce victorias, trece empates y trece derrotas. Los números establecen una simetría casi perfecta entre lo logrado en San Mamés y lo sumado de viaje. Ocho victorias, siete empates y cuatro derrotas en casa contra cuatro victorias, seis empates y nueve derrotas a domicilio. Hay más estadísticas que colocan a los rojiblancos en el centro de la tabla. Han sido los octavos máximos goleadores y hacen el número doce en la lista de goleados.
Pero una cosa son los números y otra su interpretación y es aquí donde caben los matices. Puede decirse que el Athletic ha arrojado a la basura la cuarta parte de la competición, acabándola como empezó. Si en los cinco primeros partidos de la temporada sumó tan solo dos puntos (empates en San Mamés ante Rayo y Villarreal), en los cinco últimos solo ha conseguido sumar uno, (el empate en casa ante el Getafe). Cinco partidos al inicio y cinco al final suman diez del total de 38 que completan la temporada. Algo más del 25 por ciento, treinta puntos disputados de los que los leones solo sumaron tres.
El asunto no es casual ni debe sospecharse de su lectura ninguna intención de retorcer la estadística para darle un sesgo favorable. Que al Athletic le costara arrancar y tardara cinco jornadas en hacerlo tiene una explicación en el tremendo cambio de estilo en el que se embarcó el equipo de la mano de Bielsa en apenas dos meses de trabajo. Recuérdese que el técnico llegó a Lezama la segunda semana de julio y que se incorporó a una pretemporada que ya estaba diseñada por sus antecesores. El primer partido amistoso lo jugaron los rojiblancos en Alzira el 20 de julio, y apenas un mes más tarde, el 18 de agosto, entraron en competición recibiendo al Trabzonsport en San Mamés. Diez días después empezó la Liga. Es prudente pensar que un cambio tan brutal como el operado en el Athletic en los conceptos más básicos del juego, requería algo más de tiempo. Fueron cinco partidos de Liga en los que cada pérdida de balón se convertía en una ocasión para el rival, cinco partidos en los que la duda martirizó al equipo y a su entorno. Establecer si esa duda fuera razonable o estuviera sembrada de buena o de mala fe, daría lugar a otro análisis.
Aquellos cinco primeros partidos lastraron el devenir del equipo durante bastante tiempo. De hecho, siempre se han echado en falta bastantes de los puntos que no se sumaron entonces. Y pese a ese hándicap, el Athletic llegó a alcanzar hasta la cuarta plaza en alguna jornada.
La historia se ha repetido en los cinco últimos partidos de Liga e incluso ha sido peor porque el Athletic solo ha sumado un punto, ha sido incapaz de hacer un solo gol y ha sufrido algunos marcadores exagerados. La influencia de la final de la UEL es evidente en este caso. El Athletic no ha vuelto a ganar un partido ni a marcar un gol desde que eliminó al Sporting de Portugal. La certeza de disputar la final europea ejerció un influjo decisivo en el plan de trabajo del técnico. De contar prácticamente con un grupo de doce o trece jugadores a tiempo completo, pasó a dar descanso a los hasta entonces intocables, entrando en una dinámica de rotaciones insólita hasta la fecha. El resultado fue una pérdida de competitividad acentuada cada jornada que pasaba a medida que se alejaban los puestos europeos de la tabla.
Digamos que por unas cosas u otras el Athletic ha disputado de verdad una Liga de 28 partidos en los que en general ha acreditado un rendimiento notable, con algún altibajo provocado casi siempre por la interferencia de las eliminatorias de Copa y de Europa League. Esos 28 partidos no le han alcanzado para sumar los puntos suficientes para optar a puestos en la zona noble de la tabla.
Por el contrario los 62 partidos que en realidad se han acumulado en las piernas de los jugadores sí que han acabado pasando factura en forma de un decaimiento paulatino del nivel de juego. El Athletic deslumbró en noviembre con aquellos partidos contra el Barcelona y el Sevilla, mantuvo su nivel a lo largo de los meses de diciembre, enero y febrero en un durísimo régimen de dos partidos a la semana, y alcanzó su momento cumbre en el mes de marzo con las eliminatorias ante el Manchester United y el Schalke 04. El partido de vuelta contra los alemanes fue algo así como el canto del cisne de los rojiblancos, quienes no han vuelto a alcanzar aquella excelencia en el juego. La eliminatoria contra el Sporting de Portugal se resolvió con otros argumentos y en la Liga el declive ha sido patente hasta llegar al último partido ante el Levante. En los últimos encuentros, el equipo ha vuelto a sus orígenes, aquellos en los que no veía puerta y sus fallos propiciaban los goles de los rivales. La falta de frescura en las piernas ha obnubilado las mentes.
El décimo puesto desluce una temporada presidida por la ilusión que ha despertado el excelente nivel de fútbol del equipo, su ambición desmedida y sus desconocidas maneras de interpretar el juego. Tuvo a su alcance conseguir una posición más lucida o incluso el premio del acceso a la Champions League, pero finalmente no lo pudo abarcar todo. Hablar de injusticia cuando se trata de una competición de regularidad no parece lo más apropiado. Es verdad que al equipo le ha faltado esa pizca de fortuna no ya para sumar, sino simplemente para no restar en momentos determinados, pero nueve meses de competición suelen establecer una clasificación muy coincidente con los méritos contraídos por cada uno de los participantes. Alcanzar la final en dos de los tres torneos disputados, y protagonizar algunas grandes tardes de fútbol en el tercero, donde siempre, salvo al comienzo, el equipo ha transitado con holgura, arroja un balance general que cabe calificar como notable. Si a Bielsa le ha quedado la espina de un arqueo negativo en la Liga, el Athletic estará encantado de ofrecerle una oportunidad de resarcirse la próxima temporada. En su mano está.
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martes, 3 de abril de 2012

La Copa y la UEL castigan al Athletic en la Liga

El Athletic solo ha podido ganar cinco de los partidos de Liga que ha disputado a continuación de uno de Copa o de Liga Europa. A cambio ha sufrido seis derrotas ligueras y ha conseguido empatar en ocho ocasiones. La percepción general del aficionado apunta a que la disputa de la competición europea está minando las fuerzas de los leones. Sin embargo, si nos atenemos a los datos, el periplo copero ha sido tanto o más dañino en cuanto a resultados ligueros. El Athletic solo ha ganado dos partidos de la competición regular disputados a continuación de un encuentro copero. En lo que respecta a las resacas europeas, los de Bielsa han ganado en tres ocasiones después de un compromiso internacional.
La racha de cinco partidos de Liga sin ganar que completó el Athletic el pasado sábado en el Camp Nou, la peor de la era Bielsa, ha llevado al equipo a la segunda mitad de la tabla. No obstante, la caída no hubiera sido tan pronunciada si los rojiblancos no se hubieran dejado antes tantos puntos en el camino, la mayoría de forma totalmente inmerecida.
El Athletic ha estado pagando desde el primer minuto la factura de estar en tres competiciones. El empate ante el Rayo en la jornada inaugural de la Liga en San Mamés llegó tres días después de aquella increíble igualada sin goles con el Trabzonsport, después de un partido en el que los leones dispusieron de una docena de ocasiones claras para mover el marcador.
Peor les fueron las cosas después de conseguir su primera victoria del curso en el campo del Slovan de Bratislava porque, a continuación, el Betis se llevó los tres puntos de San Mamés. La victoria ante el PSG tuvo continuidad en el triunfo de Anoeta ante la Real, pero al empate con el Salzburgo en San Mamés le siguió otra igualada en Valencia con un gol en el último minuto, un contratiempo que se ha convertido en otra de las constantes de la temporada.
A la victoria en Salzburgo le siguió el empate con el Barcelona, y tras ganar al Slovan en la catedral, los leones empataron en Mallorca. La fase de grupos concluyó con derrota en París y victoria ajustada ante el Zaragoza en San Mamés.
En las eliminatorias directas, los leones se consolaron por su derrota en Moscú ante el Lokomotiv goleando al Málaga, pero eliminar a los rusos en San Mamés no sirvió para ganar en Villarreal, donde el Athletic no pasó del empate.
La brillante eliminatoria ante el Manchester United costó muy cara a efectos ligueros: derrotas ante Osasuna y Valencia, ésta en San Mamés. Finalmente, el choque ante el Schalke 04 y la falta de tiempo de recuperación pesaron en las piernas de los de Bielsa en el partido del Camp Nou.
Las cosas han ido incluso peor cuando la Copa ha interferido en el calendario liguero. El Athletic solo consiguió ganar dos partidos -al Levante y al Rayo- después de un choque copero. La victoria ante los granotas llegó tras el empate sin goles en Albacete, un empate que llegó inmediatamente después de que el Athletic eliminara al Oviedo en San Mamés. Después de jugar en la capital del Principado, los leones no pudieron pasar del empate ante al Racing en San Mamés, de nuevo con un gol en contra de última hora. La eliminatoria con el Mallorca tuvo su contrapunto en una derrota en el Bernabéu y una victoria en Vallecas. La semifinal con el Mirandés fue más dañina para la Liga. Empate con el Espanyol, con otro gol de última hora, tras el partido de ida, y derrota en el campo del Betis después de festejar el paso a la final.
Los datos constituyen un elemento objetivo para el análisis y de ellos se deduce que el Athletic sufre en la Liga cuando se le acumulan los partidos de otras competiciones. Con ser totalmente subjetivas, las percepciones dicen que ese castigo acumulado no hubiera sido tal de haber mediado una pizca de buena suerte en muchos de los choques que se saldaron con empate o derrota. El observador más imparcial concede que al Athletic se le ha escapado este año por lo menos una decena de puntos por auténtico infortunio o por falta de pericia y madurez para cerrar partidos que ha tenido en la mano.
Es un tema para el debate, lo mismo que otro que está íntimamente emparentado con la acumulación de partidos, como es el asunto de la condición física del equipo. El empeño de Bielsa de utilizar a un grupo reducísimo alimenta este debate. Hay quien está viendo cansado al equipo desde antes de Navidad y no faltan los que auguran una catástrofe en el tramo final de la temporada. Sin embargo, la realidad no acaba de confirmar tan negros presagios. Al contrario, goles como el que marcó Muniain en Manchester o jugadas como la de Susaeta, que precedió al cuarto gol en Gelsenkirchen, parecen demostrar todo lo contrario, es decir, que el Athletic llega a los últimos minutos de los partidos con más reservas que sus rivales, que suelen acaban agotados tras contrarrestar durante una hora el alto ritmo de los rojiblancos.
Esa es al menos la percepción que queda en la grada. Los datos objetivos concentrados en los parámetros que miden los expertos, están en manos del cuerpo técnico y éste no da señales de cambio lo que indica que esos datos coinciden con la percepción general.
No obstante, pensando en un futuro a corto y medio plazo, es evidente que la plantilla del Athletic es demasiado corta para afrontar muchas temporadas con la exigencia de la actual. La falta de relevo es evidente y no se adivinan demasiadas soluciones. Lesiones de larga duración como las que han sufrido Gurpegui, Igor Martínez o Castillo han mermado mucho la plantilla privando a Bielsa de alternativas, pero da la impresión de que haría falta algo más para contar con mayores garantías.
Por su propia condición, el Athletic tiene que cuidar al máximo las carreras de sus jugadores. Aquí no vale con hablar de proyectos con nombre propio que implican cambios masivos en las plantillas de un año para otro. El Athletic vive de la continuidad de sus jugadores clave y del relevo natural que aporta la cantera con sus años de bonanza y de sequía. En otras palabras, los Muniain, Javi Martínez, Herrera, Susaeta y compañía, tienen que durar muchos años en el equipo y en la memoria reciente tenemos el caso de alguna estrella apagada de forma prematura por el sobreesfuerzo que se le exigió en los primeros años de su carrera.
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viernes, 10 de febrero de 2012

Ahora toca la Liga

Seguro que Marcelo Bielsa y los jugadores ya están centrados en el partido contra el Betis. Más les vale, aunque les resultará complicado aislarse del pandemónium que se ha organizado en el entorno rojiblanco con la final de Copa. Desde el pasado martes el tema de debate en Bilbao y alrededores no es ni la crisis económica en general, ni las cuentas del Gobierno vasco en particular; ni siquiera la reforma laboral 'agresiva' que plantea el Gobierno de Rajoy. El monotema para todo aquel que se considere al día en asuntos de actualidad es la sede de la final. A estas alturas del concilio rojiblanco, a partir del dogma inicial que localiza en el Santiago Bernabéu las esencias coperas, se han escindido dos escuelas de pensamiento: la que propone que si se nos niega el acceso al sancta sanctorum copero, se consagre el Camp Nou como alternativa y la que niega tajante esa posibilidad tachando a los seguidores de la primera escuela poco menos que de incautos que han abrazado la falsa fe que predican los catalanes con el señuelo del becerro de oro de una entrada asegurada. Estos, digamos, predicadores de la contrarreforma futbolística, se proclaman incluso dispuestos al martirio de quedarse sin entrada por elegir Mestalla, la Cartuja o lo que sea como alternativa al Bernabéu, antes que el coliseo culé. Ventajas al enemigo, ni una, exclaman enarbolando la antorcha, prestos a incendiar la pira para asar a los herejes.
Planteadas las cosas en estos términos hemos llegado al punto de no retorno en el que haga lo que haga el presidente, habrá un sector de la afición al que le parecerá fatal. Si Urrutia consigue convencer a Florentino de que se deje de tonterías, se habrá ganado fama de estadista de la talla de un Churchill o un Adenauer entre la masa rojiblanca. De lo contrario, será vilipendiado por los siglos de los siglos por aquellos que se queden sin entrada. Su otra oportunidad es que la final se juegue en el Camp Nou y que la gane el Athletic. Entonces podríamos ir pensando en aprovechar el cambio de estatutos para sustituir la figura del presidente por la del querido líder.
No lo tienen fácil Urrutia y sus directivos, pero tampoco es cosa de adelantarse a los acontecimientos. Si el lunes se decide por fin cuál será la sede de la final, y ésta no es el Santiago Bernabéu, será el momento de empezar a atender no ya a las escuelas de pensamiento antes citadas, sino a todas las escisiones, sectas y falsos profetas que surgirán como hongos tras la lluvia, justo al lado de traficanes de influencias, camellos de entradas y hasta algún notario que dará fe de todo lo que vaya pasando. Esperemos acontecimientos.
Mientras tanto, centrémonos en la Liga que vuelve este fin de semana y en la que el Athletic tiene mucho que decir. Alcanzada la final y con ella prácticamente el billete para la próxima Europa League, los rojiblancos encaran la segunda vuelta de la competición regular con los deberes hechos o, si se quiere, buena parte de los objetivos cumplidos. Con el contador de reclamaciones a cero (tendrá que jugar una final de Copa y darnos una clasificación para Europa, se exigía no hace mucho mirando a Bielsa) todo lo que venga de añadido habrá que anotarlo en la partida de beneficios. La clasificación para la Champions League aparece en el horizonte como la nueva frontera que deben cruzar los leones, sin desdeñar, para nada, todo lo que pueda venir de la competición europea, bien por su carga simbólica, como un cruce con el Manchester United, o bien por los rendimientos contantantes y sonantes, o sea el cruce citado, pero resultado favorable. A día de hoy, el aficionado rojiblanco está legitimado para soñar con todo; el rendimiento del equipo le da derecho a eso y más.
De momento, a corto plazo aparece el partido contra un Betis que sorprendió a los leones en San Mamés en la primera vuelta. El equipo sevillano es quizá el único de los que ha enfrentado el equipo de Bielsa que se ha mostrado superior a lo largo de noventa minutos. Las cosas han cambiado mucho para los dos conjuntos a lo largo de estos meses. El equipo de Mel ha ido de más a menos hasta convertirse en un equipo bastante irregular y, por lo tanto, imprevisible. El Villamarín nunca ha sido un campo amable para el Athletic, pero este Athletic de Bielsa no entiende de costumbres ni rachas negativas a las que acogerse para justificar fracasos. Fue precisamente en el otro campo sevillano, mucho más hostil para el Athletic, donde los leones completaron uno de sus mejores partidos en lo que llevamos de temporada. El reto para el equipo es ahora mental. Se trata de aparcar la Copa hasta mayo y recuperar la concentración en la Liga. Si se aspira a una de las cuatro primeras plazas, sumar en campos como el del Betis es de obligado cumplimiento.
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martes, 22 de noviembre de 2011

Mejoría cuantitativa y cualitativa

Disputadas las doce primeras jornadas de Liga, estamos ante un plazo suficiente para hacer una primera valoración global del Athletic de Bielsa. Clasificados para la segunda fase de la Europa League a falta de dos jornadas para la finalización de la liguilla, han tenido que transcurrir doce partidos de la competición doméstica para que la afición se manifieste unánime reconociendo el salto que ha dado el equipo en lo que a juego se refiere. Como no podía ser de otra manera, los elogios son más pródigos y llamativos lejos del entorno natural que en los aledaños de San Mamés. El Athletic se ha convertido en el equipo de moda de la Liga española sobre todo a raíz de su magnífico partido contra el Barcelona, aunque el reconocimiento ya venía de antes, por ejemplo desde el partido de Valencia. Pero ha tenido que llegar la exhibición de Sevilla para que los seguidores rojiblancos disipen las dudas que aún le quedaban pendientes. Y no todas. Todavía se pueden leer o escuchar algunas críticas que ya tocan aspectos residuales como la vestimenta del entrenador o algunos fallos puntuales de éste o de aquel jugador. Es mucho más fácil señalar los errores ajenos que admitir los propios, así que en algunos foros ahora se discute sobre la posición que tenía cada uno en aquel lejano mes de septiembre, cuando las elecciones estaban todavía muy recientes. Es muy propio de la condición humana negar lo dicho confiando en la falta de memoria del interlocutor. Ya lo hizo un tal Pedro, según las Sagradas Escrituras, negando hasta por tres veces a su Señor. La lengua española lo resume muy bien: 'donde dije digo, dije Diego'. ¿Cómo no vamos a ser ahora todos bielsistas convencidos si este país está lleno de demócratas de toda la vida como podemos comprobar a diario?.
Lo cierto es que los números también confirman la mejoría, tanto en aspectos puramente cuantitativos como, sobre todo, cualitativos. El Athletic tiene después de disputada una docena de partidos, un punto más que el año pasado a las mismas alturas del campeonato. Se dirá que un punto no constituye suficiente argumento como para justificar tanto entusiasmo desbordado. Y es cierto. Un punto no es nada y mucho menos cuando el Athletic también tuvo un comienzo un tanto vacilante la pasada temporada.
La diferencia radica en cómo y ante qué rivales ha conseguido el Athletic los diecisiete puntos que tiene ahora mismo en su casillero. La calidad por encima de la cantidad, aunque siempre habrá quien sostenga que todos los puntos valen lo mismo, lo que no deja de ser una inapelable verdad.
Pero tomemos la lista de rivales y comparemos resultados con el año pasado ante los mismos equipos. Hay que descartar a los dos recién ascendidos, Betis y Rayo, frente a los que el Athletic solo ha sumado un punto. La cosa mejora mucho cuando analizamos el resto de resultados. En San Mamés el Athletic ha sumado este año ocho puntos (nueve sumando el del Rayo) distribuidos de la siguiente forma: Uno contra el Villarreal (1-1), tres contra Osasuna (3-1), tres contra el Atlético de Madrid (3-0) y uno contra el Barcelona (2-2). El año pasado contra estos mismos rivales, los rojiblancos sumaron tres puntos en la catedral, los que ganaron, ante Osasuna (1-0) con aquel gol de Gurpegui en el último segundo. El resto fueron derrotas: 0-1 ante el Villarreal, 1-2 con el Atlético, y 1-3 ante el Barcelona.
Los números prácticamente se repiten en los desplazamientos. El Athletic ha sumado otros ocho puntos con el siguiente desglose: 1-2 ante la Real, 1-1 en Valencia, 1-1 en Gijón y 1-2 en Sevilla. Las visitas a Espanyol y Málaga se saldaron con derrotas, 2-1 en Barcelona y 1-0 en la Rosaleda. El año pasado fue algo peor. Los leones solo acertaron a sumar dos puntos por sus empates en Málaga (1-1)gracias a aquel gol de cabeza de Javi Martínez en el último suspiro, y en Gijón (2-2). El resto de desplazamientos se saldaron con derrotas. 2-1 ante el Espanyol, 2-0 en Anoeta, 2-1 en Valencia y 4-3 en Sevilla.
Ante los mismos rivales y en idénticos escenarios, el Athletic ha sumado este año 16 puntos frente a los cinco que consiguió la pasada temporada. Si se tiene en cuenta, además, la entidad de los equipos que ya se han enfrentado a los rojiblancos, el dato adquiere una dimensión digna de tener en cuenta. Es cierto que si nos vamos a los números absolutos, el Athletic solo tiene un punto más que la pasada temporada tras la jornada doce. Pero a ningún aficionado se le escapa la diferencia de calidad de esos puntos. Al Athletic le bastaría con repetir prácticamente la solvencia que demostró el año pasado ante casi todos los rivales situados en la mitad baja de la tabla para mejorar de manera ostensible la suma final. Pero ya se sabe que en el fútbol y en las elecciones las matemáticas dejan de ser una ciencia exacta.
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lunes, 24 de marzo de 2008

Va a ser verdad que este año no vamos a sufrir

El Athletic ha saltado desde los 30 hasta los 39 puntos en dos semanas, gracias a que ha enlazado tres victorias consecutivas, Valladolid, Betis y Getafe, hecho insólito en las últimas temporadas. Si se suma el empate de Almería, hay que remontarse a cinco partidos, aquel fiasco ante el Villarreal, para encontrar la última derrota de los rojiblancos. Ese salto de nueve puntos ha llevado al equipo a la octava posición, mas cerca de la UEFA (seis puntos) que del descenso (siete). A falta de nueve partidos, y aunque es probable que este año haga falta algún punto más que los 42 que se establecen como barrera de seguridad, el porvenir del Athletic en la actual temporada se anuncia relajado.
El partido de ayer ante el Getafe era una final para los de Caparrós. Un nuevo fracaso hubiera devuelto las dudas al equipo y a la afición. La victoria, ponía a los rojiblancos donde están ahora, un sueño hace menos de un mes. Y por fin, el equipo consiguió rematar el trabajo con un éxito, cosechar lo sembrado, llenar por fin los pulmones de aire. Los jugadores lo pusieron todo para ganar esta final y el público entendió en los épicos últimos minutos, que los tres puntos abrían un fin de curso plácido. Cualquiera ajeno a los problemas que ha arrastrado el Athletic durante los dos últimos años y medio, no hubiera entendido la tensión que se vivió en San Mamés en el tramo final del partido, cuando el Athletic entregó el centro del campo al Getafe y, sobre todo, cuando perdió a Garmendia, y quedó en inferioridad, en circunstancias que rozaron la tragedia. La diferencia entre ganar y empatar era demasiado grande como para tomarse el partido como un anodino compromiso liguero. Era una final y se ganó. Ahora desde la tranquilidad que da el estar tocando con la punta de los dedos el objetivo de la salvación, es el momento de pensar en otras cosas. Ya no cabe la disculpa de la presión, de la responsabilidad, del miedo, en suma. Ahora toca jugar al fútbol y demostrar lo que puede dar de sí lo que propone Caparrós.
El partido contra el Getafe ha dejado una imagen muy positiva del Athletic. El equipo rojiblanco parece un grupo en racha donde varios jugadores empiezan a rayar a muy buena altura por fin de manera simultánea y no como en los últimos tiempos cuando el conjunto ha ido sobreviviendo de individualidades sucesivas.
El Athletic que ganó al Getafe fue un equipo sólido atrás, donde Amorebieta y Ustaritz demostraron que pueden formar una pareja de centrales más que solvente durante los próximos años, y que merecen seguir jugando juntos desde ya. Ambos estuvieron muy bien ayudados por Iraola a su derecha y un Del Horno a quien Caparrós dio continuidad para que volviera a dejar claro que si la cabeza acompaña a las piernas debe ser indiscutible en el esquema.
Aranzubia, dubitativo en algunas acciones, acabó salvando el marcador en un mano a mano que cualquier otro día hubiera acabado con el balón en la red. Pero ayer era el día del sí. Que ya era hora.
Si atrás el equipo estuvo seguro, unos metros más adelante Javi Martínez sencillamente se salió. Con el inestimable apoyo de Orbaiz, que le da la pausa de la que carece por su juventud, Martínez se volvió a postular como el medio centro sobre el que se puede construir un equipo más que interesante. Por momentos me recordó al mejor De Andrés, aquel que tenía un imán con el que atraía hacia sí todos los balones que circulaban en veinte metros a su alrededor. El día que este jugador adquiera la madurez necesaria para no perderse en esfuerzos inútiles, el Athletic habrá ganado un futbolista que puede marcar una época.
Y vale decir algo parecido de Llorente, cada vez más seguro en todo lo que hace y con las ideas más claras. Si añadimos que Yeste anduvo fino, que Susaeta aportó chispazos de esos que ciegan al rival y que Etxeberria marcó su gol número cien, tenemos un equipo que fue mejor que este Getafe que llama la atención en Europa y va a jugar la final de Copa.

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