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viernes, 23 de octubre de 2009

Los socios reclaman su derecho a hacerse oír

Nada más colgar el post anterior me encontré con la noticia de que un grupo de doscientos socios había presentado un documento en Ibaigane exigiendo la inclusión en el orden del día de la inminente Asamblea, de un punto en el que se exije 'ratificar el acuerdo de 2007 en el sentido de que el uso y la gestión de San Mamés Barria sean exclusivos del Athletic'.
El asunto presenta aspectos ciertamente insólitos. Es la primera vez en la historia del Club que un grupo de compromisarios consigue incluir un punto en el orden del día. La celeridad y discreción con la que se ha llevado el proceso de recogida de adhesiones asombra por su eficacia y discreción, en un mundillo donde la filtración está a la orden del día. Sorprende también la probidad con la que se han empleado los responsables del Athletic para dar curso a la solicitud, aceptando como buenas las firmas sin mayores exigencias de autentificación notarial y cosas por el estilo. El hecho de que la edición digital de Deia diera la noticia apenas minutos después de producida, induce a dos lecturas: a)en Deia por fin se preocupan de poner en valor su edición digital y b)está bastante claro a quién pertenece la mano que mece la cuna de los firmantes. Personalmente la sospecha sobre la personalidad del muñidor o muñidores de la cosa me la confirmó uno de los abajofirmantes en el descanso del partido contra el Nacional.
Que un numeroso grupo de compromisarios se organice con eficacia para reclamar el cumplimiento de lo acordado en 2007 es una buena noticia para el Athletic, por encima de cualquier otra consideración. Pero a partir de ese dato objetivo, conviene no perder de vista las corrientes profundas de esta marejada.
Para empezar, que haya alguien que pueda organizar en cuestión de horas una guardia de corps semejante, pone de manifiesto que el poder del club no radica solo en Ibaigane, algo que tampoco es precisamente una novedad. Que ese alguien actúe como un condottiero que pone sus tropas al servicio del mejor postor o, por el contrario, sea alguien con vocación de gobierno, aunque sea en la sombra, es una incógnita que convendría despejar cuando antes. Personalmente, me inclino por la segunda opción.
La rapidez y el silencio con los que Ibaigane ha aceptado la iniciativa despierta serias dudas sobre si el asunto les ha cogido por sorpresa o, por el contrario, estaban esperando la llegada del documento con la calefacción encendida y la bandeja de te con pastas sobre la mesa.
A estas alturas, y sin decartar cambios de última hora, el campo de batalla político presenta la siguiente configuración:
Azkuna se ha puesto la camiseta del Athletic recordando que si el Ayuntamiento cedió más terreno fue para su explotación económica por parte del club. O sea, nada de gestión pública.
José Luis Bilbao ha elevado el tono al pronunciar una de esas frases que tanto le gustan: "el campo se hará sí o sí". Suena a ultimatum o a reto, o a ambas cosas a la vez.
Patxi López está buscando en la wikipedia cuántas calles tiene una pista de atletismo y si la pesca submarina es deporte olímpico
Idoia Mendia exige a García Macua que cumpla lo que acordó con López y repite a todo aquel que quiera oirle que el Gobierno vasco solo dará dinero si San Mamés tiene una gestión y uso publico.
Basagoiti no se puede creer lo fácil que le resulta descolocar al Gobierno del que es socio preferente, cada vez que quiere
Odón está haciendo recuento de los votos que ha ganado en Donostia con sus diatribas contra los bilbainos, mientras calcula cuánto le saldría llevar las pistas de Anoeta a la plaza de toros de Illunbe para montar un hipódromo.
De acuerdo con este esquema, la clave de bóveda es conocer el contenido del acuerdo entre López y García Macua al que se tanto se refiere Mendia. La actitud contemporizante del presidente del Athletic, "hay sitio para todos, será cuestión de estudiarlo en detalle", ha venido a decir, hace sospechar que se siente prisionero de algo en relación con el Gobierno, lo que pone en valor las palabras de la portavoz.
Y es en este punto donde las 200 firmas pueden venir al rescate del presidente, al tiempo que refuerzan la posición de José Luis Bilbao. Si la Asamblea de compromisarios, órgano soberano, etc, etc, ratifica el acuerdo de 2007 en el sentido de que el uso y gestión del campo serán exclusivos del Athletic, García Macua quedaría liberado de su presunto compromiso con López: "oiga, yo solo soy un mandado y no puedo hacer nada contra la decisión mayoritaria de los socios". Otra cosa será la reacción del Gobierno que podría retirar su aportación...siempre y cuando su socio preferente se lo permitiera. De momento, en los presupuestos que acaban de consensuar PSE y PP para el año que viene, ya hay consignados cinco millones para el campo.
También hubo partido en San Mamés, es cierto, y afortunadamente ganó el Athletic a pesar de que su entrenador se empeñó en que no fuera así, lo cual realza el mérito de los jugadores. Poner en la sala de máquinas a Yeste y a Orbaiz, dos convalecientes de lesiones, dotó al equipo de una lentitud solo equiparable a la de la línea de tren Bilbao-Bermeo. Teniendo en cuenta que ni Gabilondo ni Joseba Etxeberria son precisamente Usain Bolt, la cosa quedó a expensas de un bullidor Susaeta, que siempre sabe dónde inicia la carrera pero casi nunca, dónde la va a acabar.
Afortundamente el Nacional fue como el Athletic en tantos partidos. Salió asustado, se acomodó al empate, le llovió el gol de ventaja de la nada y se decidió defenderlo como si el mismísimo Caparrós estuviera sentado en su banquillo. En esa onda, los portugueses acabaron con tres centrales dedicados en exclusiva a Llorente y efectivamente, Llorente hizo el gol de la victoria a falta de cinco minutos.

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miércoles, 21 de octubre de 2009

San Mamés, un debate sustraído a los socios


El nuevo San Mamés se ha constituído en el centro del debate político en los últimos días. Aquellos que se ponen tan solemnes para proclamar que no hay que mezclar política con deporte tienen ahora una magnífica ocasión para proseguir con su magisterio. Reunan en una habitación a Azkuna, Bilbao y López y denles la charla acerca de los valores que defendía el Barón de Coubertain.
Pero me temo que no es a este tipo de política al que se suelen referir los puristas del deporte. Centremos el tema. El Athletic lleva casi quince años dando vueltas a la idea de construir un campo nuevo tras comprobar que el actual ha quedado obsoleto. El Ayuntamiento de Bilbao, mejor dicho, su alcalde, poco o nada aficionado al fútbol, se muestra reticente desde el primer momento porque no quiere que el proyecto interfiera en unos planes urbanísticos discutidos, pensados y en vías de desarrollo o a punto de hacerlo.
Obviemos afinidades políticas, amistades personales y todo ese entramado socio-político solo comprensible para iniciados, para desembocar en la entrada en escena del diputado general José Luis Bilbao, que da un impulso definitivo al proyecto en tiempos de Fernando Lamikiz, en el empujón inicial, y del tandem Ana Urkijo-Juan Carlos Erkoreka en el paso final. Con la inclusión de la ubicua BBK, obligado perejil de todas las salsas económicas del territorio, se constituyó la sociedad San Mamés Barria que se encargaría de construir el nuevo campo. La peculiaridad principal de dicha sociedad consistía en que el Athletic, pese a ser minoritario en cuanto a aportación económica, se reservaba un voto de calidad o un a modo de derecho a la última palabra, en cualquier decisión que se tomara. Es decir, cualquier propuesta de cualquiera de los socios necesitaba el placet de Ibaigane para surtir efecto.
Dejemos también por el camino a personajes como Jabyer Fernández en su múltiple papel de constructor de éxito arrollador, mecenas de la candidatura del actual presidente del Athletic Fernando García Macua, y frecuentador, merodeador o amigo de las más altas instancias de los partidos políticos, sin distinción de signo ni tendencia, siempre que tuvieran acceso a la llave de la cueva de las recalificaciones y las adjudicaciones. Tampoco merece la pena recordar ahora a todos los actores secundarios y a los extras que han intervenido en esta película interpretando los más diversos papeles. El guión recordaría demasiado a la Historia universal de la infamia.
Después de tanta amnesia voluntaria llegamos al punto en el que entra en escena el Gobierno vasco y uno no puede evitar establecer un paralelismo con la célebre escena de la entrada del pulpo en el garaje. A pie forzado, empujado por el PNV y su socio preferente de Gobierno, el PP, con Antonio Basagoiti en el papel estelar de abanderado de Bizkaia y el Athletic, el gobierno López no tiene más remedio que empeñar su palabra y unas cuantas decenas de millones de euros para no quedar fuera de juego.
Y es aquí donde la política entra por la puerta y el Athletic, o mejor dicho, sus socios, saltan por la ventana. De pronto, el proyecto del nuevo San Mamés pasa de las páginas de deportes a las de política, para despertar los instintos tribales de nuestros representantes, que siempre están a la que salta en cuanto olfatean una papeleta de voto. Odón Elorza repasó el libro de instrucciones de aquel ilustre politicastro llamdo Pablo Mosquera, que fue capaz de construir todo un corpus ideológico basado en el agravio comparativo que supone que Bilbao y Bizkaia tengan más habitantes que Gasteiz y Araba, y siguiendo una por una las consignas del manual, irrumpió en la prensa con gesto de doncella mancillada clamando contra el nuevo despilfarro de dinero en Bilbao, habiendo como hay en Donostia sitios como Illunbe, Tabacalera o algunos otros donde hacerlo con mucha más distinción.
Para salvar las formas ante los suyos, Patxi López no tuvo más remedio que esparcir tinta de chipirón con la primera ocurrencia que le vino a la mente. Habló de la posibilidad de practicar atletismo en el nuevo San Mamés, sacando a la luz su enciclopédica ignorancia del proyecto, y se ha empeñado después, probablemente tras ímprobos esfuerzos de sus asesores, en reclamar un uso público para la nueva instalación, lo mismo le da como espacio adjunto a las nuevas facultades que se erigirán en la zona, que como oficinas de las federaciones o como parque, siempre que sea público, claro está.
La respuesta de Azkuna, recordando que si el Ayuntamiento cedió más terreno fue para que el Athletic dispusiera de un campo con espacios suficientes para su explotación comercial, y no para lo que pretende López, nos devuelve a los orígenes de la historia, cuando el Athletic planteó a las instituciones como condición sine qua non, que el nuevo campo debía erigirse en un sitio céntrico de la ciudad, de ahí aquellos intentos de Arrate de forzar, sobre todo con el respaldo de Norman Foster, la obtención de un espacio en Abandoibarra, que tanto molestó en su día en el Ayuntamiento por lo que suponía de injerencia en el master plan diseñado para la zona.
La respuesta de Azkuna constituye, de hecho, la intervención pública más rojiblanca que se le recuerda a un alcalde casi siempre arisco con el club. Al margen de las motivaciones que puedan subyacer a su toma de postura, el Athletic debería agradecerle el detalle. Pero el Athletic, o mejor dicho su presidente, calla. Y calla también cuando la portavoz del Gobierno vasco, Idoia Mendia, emplaza públicamente a García Macua a que cumpla lo que acordó en su reunión con el lehendakari López. ¿Qué fue lo que acordó?. Nadie lo sabe pero conociendo el paño podemos imaginar el traje.
El Athletic calla porque a sus socios hace tiempo que se les ha negado la palabra. Lo que estamos viendo ahora en todo lo referente al nuevo San Mamés, no tiene nada que ver con lo que aprobó la Asamblea de Compromisarios de hace dos años. Como tampoco tiene nada que ver el silencio de Ibaigane con las promesas de transparencia e información puntual que se hicieron en su día. El nuevo San Mamés es uno de los hitos más trascendentes de todos cuantos han jalonado los 111 años de la historia del club, y ese hito está tomando forma muy lejos de donde de debería hacerlo y oculto a los ojos de quienes deberían fiscalizarlo: los socios. La política de hechos consumados, los trapicheos políticos, los acuerdos por debajo de la mesa... no auguran nada bueno. Todavía nadie ha explicado el papel de Idom y la adjudicación de hecho de esta fase del proyecto. Nadie ha explicado las razones por las que no se ha convocado un concurso público de ideas. De hecho, hace demasiado tiempo que nadie del Athletic dice nada donde tiene que hacerlo. La inminente Asamblea de Compromisarios es el mejor foro para pedir una explicación. ¿Será mucho pedir?

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