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jueves, 10 de noviembre de 2011

La broma de los horarios

El Athletic recibirá al Granada el domingo, 27, a las 19:50 horas, según ha confirmado hoy mismo la LFP. Tan peculiar horario obedece al adelanto de media hora del último partido de la jornada del domingo. Hasta ahora este encuentro comenzaba a las diez de la noche pero a partir de esa jornada la hora de inicio será las 21:30. Dicen los tenedores de los derechos televisivos que así se adapta el horario a las condiciones del invierno, ya se sabe, una estación en la que la gente de bien se recoge antes en el calor de su hogar. Encima tendremos que agradecerles el detalle.
Empezando a jugar el partido anterior a las 19:50, se supone que el telespectador puede pasar sin solución de continuidad de un partido al siguiente. Un vistazo al reloj desmiente la teoría, puesto que el partido en cuestión, en este caso el del Athletic, acabaría a las 21:35 con dos tiempos de cuarenta y cinco minutos y un descanso de quince. Eso sin contar las prolongaciones que, normalmente suelen ser de un minuto en el primer tiempo y de tres o cuatro en el segundo, si no ha habido demasiadas incidencias. Adelantar la hora de inicio supondría coincidir con el final del partido anterior que, siempre en pura teoría, acabaría a las 19:45. Así que caben dos posibilidades: a) que el operador televisivo haya calculado que todo el pescado estará vendido en San Mamés para el minuto 85 o antes, y b) que estén pensando en acortar a diez minutos el tiempo de descanso.
In illo tempore, cuando los horarios de los partidos los decídían los clubes, el Athletic solía jugar sus partidos nocturnos en San Mamés a las 20:15, cuando lo normal era que en todos los campos se jugara a las 20:00, salvo en Valencia que empezaban a las 22:00 e iban cenados al campo. La razón de tan peculiar horario en San Mamés obedecía a una solicitud de los comerciantes de la ciudad para que los socios de dicho sector tuvieran con esos quince minutos, tiempo suficiente para cerrar sus tiendas y acudir al campo. Tenía su lógica y su razón. Lo de ahora, es otra cosa; pertenece al género del humor. Y es mejor pensar que obedece a la pura casualidad el hecho de que sea precisamente el Athletic quien estrene tan peculiar horario. Lo contrario sería atribuir a los autores del disparate una inteligencia al servicio de la maldad que, sinceramente, creo que no les alcanza.
Son las cosas de empeñarse en copiar una fórmula ya ensayada, la de televisar todos los partidos de la jornada de forma consecutiva, cuyo fracaso quedó en evidencia con la deserción masiva de los espectadores de los estadios. Aquí llevamos camino de lo mismo y teniendo en cuenta quiénes dirigen el cotarro, habrá que convenir en que no los encontraríamos mejores ni más capaces para conseguir arruinar un negocio tan boyante como el del fútbol. Si ellos no lo consiguen en un plazo razonable de, pongamos un par de años, podremos concluir que el fútbol y las cucarachas serán los únicos supervivientes tras un holocausto nuclear.
De momento, ya se empiezan a vislumbrar los primeros síntomas de la catástrofe. Ochocientos euros de taquilla en un partido de Segunda División, seis mil espectadores en un derbi Getafe-Atlético de Madrid, graderíos vacíos o semivacíos en casi todos los campos, abonados que comparan cuánto pagan por su abono y cuánto les cuesta comprar un paquete de televisión, socios que se ven en la tesitura de romper con sus costumbres familiares cimentadas en años de fútbol de domingo por la tarde...
El invento se cae por su propio peso y al parecer ni los chinos están dispuestos a echar una mano. El Real Madrid-Osasuna que se jugó al mediodía del pasado domingo se presentó como una especie de prueba de fuego, un ...como queríamos demostrar. Se llenó el estadio, quizá como reacción de la afición merengue hacia los que señalan al Real Madrid como único beneficiario junto con el Barcelona, de todo este lío, y al de pocas horas la trompetería triunfal anunció que sesenta millones de chinos habían visto el partido, sin especificar si en la cifra se incluían nuestros chinos de restaurantes y bazares. Lástima que apenas dos días después se rebajara el dato hasta la modestísima cifra de diez millones de chinos, lo que viene a ser en relación con la población total, como la audiencia de una de nuestras televisiones locales, chino arriba, chino abajo. Un éxito que augura que Florentino Pérez y Sandro Rosell venderán en China tantas camisetas de sus equipos como en su día vendió Badiola de la Real Sociedad.
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miércoles, 22 de julio de 2009

Reloj no marques las horas


De momento no pasa de ser un asuntillo anecdótico, uno de esos temas de debate de terraza veraniega que se diluyen con la llegada del primer chaparrón. Se trata de esa propuesta-globo sonda lanzada por Florentino Pérez para que los partidos de la Liga se jueguen los domingos a las tres de la tarde. Dice el presidente del Real Madrid que esa hora es la ideal para que la Liga española se pueda ver por televisión en Asia y que eso multiplicará de manera exponencial los ingresos por derechos de televisión. A título de ejemplo definitivo nos propone el modelo inglés, con su Premier League famosa en el mundo entero gracias, según él, a que juegan los sábados a las tres de la tarde.
Como no podía ser de otra forma, una vez lanzado el globo sonda en Madrid, el periodismo se ha lanzado a detectar sus efectos en provincias. Y como no podía ser menos, García Macua fue preguntado al respecto durante su excursión a Isla Canela. El presidente del Athletic se movió entre el moderado entusiasmo y la adhesión inquebrantable para afirmar que prestaría su apoyo a la iniciativa de Pérez puesto que, efectivamente, el cambio de horario sería prácticamente un calco del mapa que conduce a Eldorado con un desvío por Jauja, y que otro gallo le hubiera cantado a Pizarro de haberlo tenido en sus manos.
La adhesión de García Macua a las tesis de Florentino Pérez es sin duda fruto de un desconocimiento enciclopédico, no exento, sin embargo, de una absoluta falta de reflexión. García Macua quiso aportar a la doctrina del cambio horario una tesis historicista: las tres era el horario en el que se jugaba hace muchos años en Bilbao, afirmó con autoridad catedrática. ¡Toma!, en Bilbao, y en Barakaldo y en Bermeo y en Amorebieta y en Ponferrada... Es un problema de ausencia de luces. En invierno anochece temprano y la iluminación artificial no llegó a San Mamés hasta 1964. Aunque a García Macua le parezca un hecho extraordinario, todavía hay por ahí campos en los que se juega por la mañana o a primera hora de la tarde.
Volviendo al argumentario de Florentino (el ejemplo del fútbol inglés) abrazado con fervor por buena parte del periodismo, conviene hacer algunas puntualizaciones que nos llevan a enlazar con nuestra casuística. En Inglaterra, pese a la instalación de la luz artificial en los campos, se sigue jugando a las tres de la tarde y también se sigue circulando por la izquierda, sin que hasta ahora sus intentos por convencer al resto del mundo de las bondades de hacerlo hayan obtenido el eco que esperaban, salvo algunas excepciones. Jugaban a las tres, e incluso más temprano, como tomaban el té a las cinco, mucho antes de la invención de la televisión y hasta de la radio y por supuesto mucho antes de que los japoneses y los chinos descubrieran el fútbol y algún empresario avispado el pay per view. En el invierno inglés a las cuatro de la tarde es noche cerrada, una hora estupenda para ir al pub o a casita a disfrutar del espléndido clima de la isla. Los ingleses comen (o eso que hacen a todas horas en el el bus y en el tube) muy temprano a mediodía, e incluso siguen masticando algo aparentemente comestible en la misma grada. Pero en Bilbao las costumbres dominicales son otras. De hecho la UPV-EHU haría bien en desarrollar un estudio sobre la relación entre la introducción de la luz artificial en los campos de fútbol y el desarrollo de la pesca industrial del calamar y la destilación del vermut. En Bilbao, como en la mayor parte de esta zona del mundo, los mediodías de los domingos están consagrados a eso que se ha venido en definir con el genérico salir por ahí a tomar algo, siendo ese algo en un alto porcentaje de casos vermut y rabas, sin excluir las variantes del blanquito (txakoli si hay que hacer patria) y aceitunas rellenas o con hueso, según el gusto del cliente. Luego, con la comida familiar todavía en la boca, se sale corriendo hacia San Mamés. Hay virtuosos que sacan tiempo para un trago a mitad de camino, por aquello de evitar la siempre peligrosa deshidratación. Y todo gracias a la llegada de la luz electrica a los estadios. ¡Qué sería de nosotros sin el gran Tomas Alba Edison!. Antes de aquel bendito 1964, entre la afición balompédica estaba ampliamente extendida la institución del café torero que, como todo el mundo sabe, consistía en echarse al coleto sin previo aviso y la menor transición sólida, un café y una copa de coñac, o de solysombra en casos de singular sofisticación, para que hiciera a modo de dique de contención a la riada de vino que previamente había corrido por el gaznate txikito a txikito. El café torero marcaba así el paso de la mañana a la tarde sin prácticamente haber pasado por el mediodía.
Pero si estos rasgos atávicos de nuestro comportamiento dominical no fueran suficientes para echar directamente a la papelera esta alocada idea del cambio de horario, bastaría con que nos fijáramos en un pequeño detalle del fútbol inglés que Florentino Pérez ha olvidado comentar y García Macua calibrar, que no es otro que el modelo de negociación y reparto de los ingresos por televisión que siguen en la Premier League, modelo que contempla la negociación en bloque de todos los equipos y el reparto equitativo de la tela, allí llamada, todavía, libra. Sin duda Florentino, ocupada como tiene la cabeza en tantas preocupaciones y fichajes, ha lanzado su propuesta pensando en seguir como hasta ahora, o sea, negociando por su cuenta y llevándose la parte del león de la tela televisiva, aquí llamada euro, y probablemente a García Macua le ha cegado el brillo de los nuevos millones que le han dicho que llegarían a las arcas de Ibaigane para sumarse con tanta alegría a una propuesta que, por poner un ejemplo grosero, le daría al Real Madrid pongamos que 50 millones y al Athletic, cinco, con lo que el club rojiblanco no sería cinco millones más rico, sino 45 millones más pobre que el Real Madrid, lo que agrandaría la actual brecha norte-sur hasta límites comparables a la diferencia entre los PIB de EE.UU. y de Honduras, por poner dos ejemplos que estos días están saliendo mucho en los periódicos.

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miércoles, 6 de febrero de 2008

El Athletic perseguirá a los que envían mensajes sms injuriosos a radios y televisiones

El Athletic ha hecho pública una nota a traves de su página web, en la que advierte que tomará medidas legales contra aquellos que mediante mensajes sms enviados a distintos programas deportivos de radio y televisión, insinuen comportamientos censurables de los jugadores rojiblancos en su vida privada o, directamente, les calumnien. Un aplauso para la iniciativa de los gestores de Ibaigane, aunque me temo que yerran el tiro. Es verdad que el autor de cualquier tipo de mensaje o de texto es su principal responsable (aunque estemos hablando fundamentalmente de un hatajo de irresponsables) pero los dirigentes del Athletic no deben olvidar que son los que dirigen esos programas los que dan paso a los mensajes sin ningún tipo de control previo, en aras de una presunta libertad de expresión, concepto que quienes lo invocan, generalmente no saben ni cómo se escribe.
Los mensajes sms insultantes, pretendidamente graciosos, o calumniadores no son más que una evolución tecnológica de los antiguos grafitos de las paredes y las puertas de los retretes. Sus autores reciben la misma fuente de inspiración y ejercen su desahogo, antes con un bolígrafo y ahora con un teléfono móvil. Esos mensajes que aparecen en la parte inferior de las pantallas de televisión tienen el mismo valor y la misma carga intelectual que los que se leen en los servicios de cualquier bar de carretera. "Aquí cagó Manolo", tiene la misma credibilidad que "he visto a .... borracho en un bar de Pozas", y sus autores, si es que son distintos, tienen el mismo coeficiente intectual.
Pero hay una diferencia fundamental. El que escribe en un retrete lo hace gratis. El que envía un sms lo hace pagando (IVA incluido). Al dueño del retrete los grafitos le cuestan una mano de pintura de vez en cuando. Al dueño de la televisión o al director del programa, los mensajes sms le suponen unos beneficios económicos nada desdeñables. Algunos de estos dueños y directores de programas son muy amiguitos de los actuales rectores de Ibaigane así que, en teoría, no debería costarles mucho convencerles de establecer un control previo, que no menoscabaría en absoluto la libertad de expresión de su audiencia.
Entre los muchos problemas que afectan al Athletic, éste de la multiplicación de tertulias, foros y programas que tienen al club como único tema no es el menor. Lo malo es que en algunos casos, esos programas se han alimentado desde el propio Athletic, unas veces por cobardía y otra por interés.

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