Del Athletic mejor no profundizar demasiado, porque tampoco merece la pena. Como mucho, me queda la duda de la elección de este partido para empezar a jugar. El Benfica, aun plagado de suplentes y casi juveniles, no deja de ser un grande y a los grandes no les suele gustar quedar mal y mucho menos ante su público. Si además de ser grande, el Benfica lleva un par de semanas más de entrenamiento adelantado y ya ha jugado dos partidos, el desequilibrio es demasiado importante como para que no se acabe notando.
Fue eso lo que sucedió sobre todo en el segundo tiempo, cosa lógica por otra parte. Hasta el descanso, el Athletic pudo guardar las apariencias y hasta dibujar un par de jugadas de ataque de la mano de un Susaeta que supo sacar partido de la infinita inocencia de su marcador. Si David López llega a creerse que estaba sobre un terreno de juego y no en la playa de Isla Canela, igual hasta ganamos el partido. Y eso que el portero del Benfica en el primer tiempo, paraba más o menos lo mismo que el señor del bañador de flores que suele aparecer estos días en las fotos de los entrenamientos del Athletic.
Tras el descanso los minutos fueron cayendo a plomo sobre las piernas de los leones al mismo tiempo que los dos equipos perdían su configuración inicial a base de cambios. Iraizoz, que salió a por un balón cruzado con el mismo donaire con el que el señor del bañador de flores devuelve una pelota alta cuando juega a palas en Isla Canela, empezó a facilitar a Saviola la tarea de justificar los cinco millones que ha pagado por él su nuevo equipo. Empatado el gol inicial de Toquero, quedaba rezar para que uno de los dos equipos marcara antes del minuto 90 y poder ir a la cama o a la discoteca a una hora razonable. Saviola acertó de nuevo, algo que no consiguieron ni Susaeta ni Muniain, aunque lo tuvieran incluso más fácil (que ya es difícil), así que el Benfica logró un triunfo que no creo que vaya a figurar en el libro de honor del museo de los Aguilas, y los leones regresaron a Isla Canela repasándose los primeros moratones del año y comentando las novedades que presenta el nuevo uniforme con su marca patrocinadora, su marca de ropa deportiva, su hojita de roble, su logo de la LFP y el escudo del club, que a este paso no van a tener sitio para firmar las dedicatorias.
Lo de Vila Real De Santo Antonio fue eso, un partido de futbol veraniego, o sea, poco más que sol y moscas aunque todo se puede adornar como la sangría, diciendo eso de que se han visto algunas interesantes, a estas alturas lo importante es seguir acumulando trabajo, los nuevos han aportado detalles y mejor perder ahora que cuando empiece la competición oficial.
Menéame
GBookmarks: marcar