Mostrando entradas con la etiqueta Susaeta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Susaeta. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de septiembre de 2012

Aduriz brilla en medio del caos y Llorente añade pimienta al debate

Cuando Johan Cruyff dijo aquello de que el fútbol es un juego de fallos, no podía suponer hasta qué punto acertaba con su definición. El Espanyol y el Athletic hicieron una demostración empírica de la teoría del holandés. A lo largo de noventa minutos los dos equipos rivalizaron en sumar errores hasta convertir el partido en un caos del que emergió un empate que hizo justicia a los méritos de ambos. Los dos cometieron parecido número de errores e hicieron todo lo posible para que el encuentro se desarrollara siempre en la dirección contraria a sus intereses. El Athletic dejó antes el descanso que el Espanyol cobrara una ventaja que no había merecido; luego fueron los periquitos los que entraron en una dinámica suicida que permitió a los leones igualar la contienda. El final fue una ruleta rusa en la que pasó de todo y de la que ambos protagonistas consiguieron salir sin daños irreparables.
Decía Manolo Sarabia durante la retransmisión que Bielsa y Pochetino estaban jugando una partida de ajedrez. Algún gamberro que pasaba por allí le debió de pegar una patada al tablero derribando todas las figuras. Fue imposible para los dos contendientes recolocarlas en el sitio correcto. El ajedrez, juego sesudo y calmado, dio paso a un frenesí de errores en cadena que llevaron la partida al caos.
Sarabia se refería a los movimientos que hizo Bielsa prácticamante desde el principio del partido. Como si la disposición táctica que había elegido le hubiera dejado de gustar en cuanto el balón se puso en movimiento, el técnico rojiblanco empezó a intercambiar sus piezas hasta conseguir que nadie entendiera nada. Que no lo entienda el espectador, pase. El problema llega cuando son los intérpretes los que no entienden su papel.
No empezó del todo mal el Athletic, controlando con cierta suficiencia a un Espanyol preso de sus propias urgencias. Es cierto que los rojiblancos tampoco creaban nada y que su solvencia defensiva era más bien consecuencia de la inoperancia de los rivales. La presión muy adelantada de los periquitos cegaba la salida con el balón de los rojiblancos, sobre todo porque Iturraspe, muy atrás , quedaba demasiado lejos de Muniain y De Marcos, haciendo imposible la conexión. Empezó entonces el baile. Iñigo Pérez, lateral izquierdo otra vez, se colocó por delante de Iturraspe en el eje del centro del campo, dejando toda la banda izquierda para un Ismael López que no llegaba ni arriba ni abajo. Por no llegar abajo vino el primer gol del Espanyol. Javi López le ganó la espalda con facilidad dentro del área y fusiló a Iraizoz.
Pudo empatar Aduriz casi en la siguiente jugada, pero su cabezazo, rebotado en un rival, se estrelló en el larguero. A continuación Longo no logró empujar a la red después de regatear a Iraizoz, pero a la siguiente oportunidad, se deshizo de Gurpegui, Amorebieta e Isma López para fusilar a Iraizoz. El rechace del portero cayó a los pies de Verdú que había iniciado la jugada treinta metros atrás.
No había hecho nada el Espanyol para irse con ventaja al descanso, pero se fue con un colchón de dos goles achacables únicamente a un sistema defensivo que amenaza ruina.
Una jugada que no tuvo consecuencias describe la situación. Falta contra el Athletic a veinticinco metros de la portería. Iraizoz se desgañita pidiendo una barrera de tres. Se colocan dos. A última hora se acerca De Marcos a completar el número pero alguien le advierte de un jugador rival desmarcándose por la banda derecha. De Marcos vuelve sobre sus pasos y se encamina a la banda como quien se acerca al kiosko dándose un paseo a comprarse un helado. El Espanyol saca la falta exactamente al hombre desmarcado mientras De Marcos sigue a medio camino; ni está en la marca ni está en la barrera. Esta vez no pasó nada, pero la jugada es para que Bielsa la incluya en la antología de su videoteca.
De Marcos se quedó en el descanso en la caseta dejando su sitio a Ibai Gómez. Como San José ya había sustituido al lesionado Pérez el técnico tenía material fresco para seguir enredando. Instaló definitivamente a Iraola en el centro del campo, a San José lo alternó como medio centro y como stopper con Iturraspe, que durante muchos minutos estuvo condenado en el lateral derecho por la propia inercia del juego. Crecía el caos y los cambios despistaban a unos y a otros. De pronto Aduriz dibujó un cabezazo extraordinario para acortar distancias y romper el frágil sistema nervioso de un Espanyol que empieza a estar preocupado por su juego y por su cosecha de puntos.
Desordenados, desubicados, equivocando acciones sencillas, pero con un corazón y una fe dignos de mejor causa, los leones vieron la posibilidad de enderezar el desastre y se hicieron con el partido. Para que no faltara de nada Bielsa dio entrada a Llorente en el minuto 69 y uno después, en el 70, el delantero puso en la red el primer balón que tocó. Era el detalle que faltaba para que el partido estuviera completo y al aficionado no le falte tema de conversación durante la semana.
Pero todavía habría más. Con el Athletic volcado en busca de la victoria, Susaeta se comió un balón en el área del Espanyol y el contrataque, a medias entre un gran movimiento de Longo y el despiste general de la defensa rojiblanca, acabó en el tercer gol del equipo local. ¿Era lo último que faltaba?. ¡Qué va!. El saque de centro llevó la pelota al área del Espanyol y Susaeta muy forzado sobre la línea de fondo, centró a ver qué pasaba. Pasó que Aduriz enganchó un voleón que dejó mudo a todo el estadio. Todavía Iraizoz tuvo tiempo a hacer su ya habitual aportación personal al club de la comedia en el que se ha convertido el sistema defensivo del Athletic, pero Amorebieta llegó a tiempo de evitar la derrota jugándose el penalti y la expulsión.
Bielsa reconoció después del partido que las numerosas variables que empleó son sinónimo de inseguridad y demostración de que todavía no ha sido capaz de dotar al equipo de un sistema defensivo estable, que pasa por mantener unas posiciones fijas y unas rutinas. Reconocer el error es el primer e imprescincible paso para buscar una solución. A lo mejor ésta se encuentra en la simpleza y en el sentido común; o sea, los defensas, a defender; los centrocampistas, a crear; los delanteros, a atacar. Quizá a partir de este orden tan elemental algunos jugadores puedan encontrar la seguridad necesaria para ir recuperando forma y sensaciones. Algunos están para muy poquito, pero hacerles saltar al campo provistos de un mapa y una brújula tampoco les ayuda nada.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

martes, 11 de septiembre de 2012

La noticia y el chascarrillo

No está teniendo suerte el Athletic en los últimos tiempos a la hora de comunicarse con sus seguidores. Unas veces porque los responsables no han acertado; otras, porque las circunstancias no le han acompañado, lo cierto es que el club solo ha generado (o le han generado) malas noticias desde hace meses, hasta el punto de que se ha instalado entre la afición una percepción de hecatombe que no tiene nada que ver con la realidad de un equipo y de una institución que siguen funcionando razonablemente bien en el día día, incluso bastante mejor que la media.
Ocurre que el Athletic lleva una rachita que parece que le ha mirado un tuerto. Está escrito en este blog que el club haría bien en generar alguna noticia, buena a poder ser, que le permitiera sobrevivir con tranquilidad al parón liguero, paréntesis de inactividad deportiva que en condiciones normales suele encerrar cierta dosis de riesgo y que multiplicaba su peligro en la situación actual del club, sometido a un zarandeo constante de rumores e injerencias varias, incluidas las de la clase política en las últimas jornadas. La actividad deportiva genera por sí misma la suficiente información como para que las cosas rueden de una forma más o menos rutinaria. Ya se sabe: rueda de prensa en Lezama, unas molestias físicas por aquí, una mejoría por allá, alguna especulación sobre la alineación del domingo, el análisis de lo ocurrido la última jornada... Es cuando llega el fin de semana sin fútbol cuando las cosas se suelen complicar en el terreno de las información, cuya llama sagrada hay que mantener encendida al margen del calendario.
Parecia que el Athletic se había tomado en serio esto de dosificar sus noticias para que sea Ibaigane y no otras instancias quien marque la agenda de la actualidad rojiblanca. El anuncio de la renovación de Susaeta hasta 2017 era por fin una de esas buenas nuevas que los aficionados rojiblancos estaban esperando con un punto de ansiedad. Recuérdese que hace muy poquitas semanas, en pleno fragor de la batalla protagonizada por la pareja Llorente-Martínez, los nombres de Amorebieta y de Susaeta se añadieron a la lista de sospechosos de desapego al club que estaban deseosos de marcharse. Con Toquero, también en su último año de contrato, los milenaristas que anuncian el fin del mundo rojiblanco tras cada derrota del equipo, ya tenían cinco nombres, o sea casi toda la plantilla según su peculiar manera de contar, dispuesta a marcharse porque no aguantan a Bielsa.
La noticia de la renovación de Susaeta tiene en las circunstancias actuales un valor doble. Por un lado el Athletic se asegura la continuidad a largo plazo de uno de los jugadores que más ha crecido en el último año y por otra parte, corta de raíz las insinuaciones respecto al ambiente en el vestuario.
La de la renovación de Susaeta debía ser la noticia de la semana y el eibartarra haber monopolizado el espacio informativo al menos durante un par de días. Pero en este caso el Athletic propone y los hados disponen. Apenas unas horas después de que el club colgara en su web la foto de Urrutia con el recién renovado, saltó a la red el chascarrillo de Javi Martínez y su incursión nocturna en Lezama para recuperar las pertenencias de su taquilla. A falta de una información más precisa de lo acontecido, las versiones sobre la hora y el desarrollo de los hechos oscilan entre las diez de la noche del sábado y las dos de la madrugada del domingo y desde los que dicen que llamó al timbre para que le abrieran y quienes sostienen, con mucho más éxito de público evidentemente, que el jugador saltó la verja de la instalación como los jóvenes almonteños asaltan el altar de la Virgen del Rocío. Sea cual sea la versión que se aproxime más a la realidad, lo cierto es que estamos ante un hecho insólito que siembra serias dudas sobre la calidad de la materia que guarda Javi Martínez en el espacio comprendido entre sus dos orejas. Dudas que, probablemente, a estas horas estén alterando el sueño del que tomó la decisión de pagar cuarenta millones de euros por hacerse con sus servicios.
Susaeta y su renovación eran la gran noticia, pero Javi Martínez y su ocurrencia nocturna son los protagonistas de la semana. Cabe preguntarse qué papel ha jugado el Athletic en todo esto. Si ha permitido que trascienda un asunto que solo podían conocer un par de personas o si no ha podido controlar la indiscreción de algún empleado. En el primer supuesto estaríamos ante una maniobra para desprestigiar a Javi Martínez aprovechando, eso sí, su propia inconsciencia; si ha ocurrido lo segundo, es que el exjugador no es el único inconsciente de esta historia.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

lunes, 3 de septiembre de 2012

Josu Urrutia hace un último guiño a Llorente

La anunciada rueda de prensa de Josu Urrutia fue algo así como un coitus interruptus. Se esperaba mucho y el presidente apenas dijo nada. Una vez más la especulación y el comadreo fueron muy por delante de la realidad, siempre mucho más pobre que la feraz imaginación de profesionales, amateurs compensados y afición en general. Siempre se esperan con interés las contadas comparecencias del presidente del Athletic, mucho más si se anuncian con tanta antelación y en medio de un bombardeo mediático. Por eso la decepción ante la falta de noticias de más calado resta eficacia la mensaje institucional.
En realidad Urrutia no pudo decir nada que no se supiera, salvo algunos detalles de la salida de Javi Martínez, intrascendentes ahora y que solo sirven para engordar el inventario. El dato de que el Athletic ya sabía antes de la Eurocopa que el jugador se quería marchar o la precisión de que fue la noche del 29 de agosto cuando mediante un fax anunció a Ibaigane que al día siguiente depositaría el importe de la cláusula, son a estas horas detalles que adornan un relato del que hace tiempo conocíamos planteamiento, nudo y desenlace.
Respondiendo a una pregunta concreta Urrutia señaló que el club está analizando la posibilidad de emprender acciones legales contra el Bayern. "Estamos estudiando si podemos y debemos hacerlo". Una puntualización importante que medios de la trascendencia de L'Equipe han interpretado con un agresivo "Athletic Bilbao pretende lanzar un procedimiento judicial contra Bayern Munich", sin más matices. Resulta ocioso insistir en el papel que están jugando los medios, de aquí, de allá y de acullá, en esta historia.
Llaman más la atención los mensajes que emitió el presidente dirigidos a Llorente y a la afición. Admitió por primera vez de forma implícita, que el Athletic ha rechazado la posibilidad de obtener algún dinero por el delantero y lo justificó con el ya conocido discurso del sentido de pertenencia que exige a los jugadores y que no puede tener una traslación automática a lo meramente económico. No obstante, y aunque Urrutia aseguró que, de momento, la negativa de Llorente a renovar cierra el caso, dejó una puerta entreabierta a la posibilidad de que el delantero reconsidere su postura a lo largo de una temporada en la que el presidente espera verle en los terrenos de juego vistiendo la camiseta rojiblanca. Pidió Urrutia a la afición un comportamiento que facilite que esa posibilidad tome cuerpo. "Nunca he entendido que se silbe a un jugador del Athletic, aunque entiendo la decepción de la gente del Athletic, pero creo que todos tenemos que hacer un esfuerzo para transformar esa decepción en un impulso positivo creando un buen ambiente no solo en torno a Llorente sino de todo el equipo", dijo. De las palabras del presidente se desprende que por encima de todas las evidencias, se resiste a dar por perdido a un jugador que sigue considerando muy importante para el equipo. "El Athletic siempre está abierto a considerar situaciones", añadió. Dificilmente un club puede hacer un mayor esfuerzo, y no solo económico, para retener a un jugador. Si la pelota ya estaba en el tejado de Llorente, ahora hasta los francotiradores que utilizaban al delantero como munición para disparar contra los responsables del Athletic, se lo tendrán que pensar dos veces antes de continuar con su estrategia. Claro que pensar, rectificar o analizar son verbos de significado desconocido en algunos ámbitos.
No hubo noticias de las renovaciones de Amorebieta y Susaeta, "cuando haya algo se comunicará", pese a que varios medios daban por cerradas con éxito ambas negociaciones incluso dando detalle de la duración de los nuevos contratos. Parece que hay razones para el optimismo toda vez que el propio presidente apuntó que si las negociaciones siguen abiertas es porque, a diferencia de los otros casos, aquí sigue habiendo materia que negociar.
Tampoco hay noticias de fichajes, ni en un sentido ni en otro, porque el presidente no confirmó interés alguno por nadie, pero tampoco descartó que no exista intención de fichar, ahora o a medio o largo plazo, y esa es, en sí misma, una mala noticia, sobre todo si se pone en correspondencia con la ampliación del plazo a un mes del que dispone ahora el Athletic, por lo que ello significa de treinta días de rumores y especulaciones sin cuento.
Por último, Urrutia respondió de la única forma posible a la última ocurrencia del lehendakari Patxi López, quien ha manifestado que el Athletic debe implicarse más en la financiación de San Mamés ahora que dispone de los 40 millones de Javi Martínez. "El Athletic siempre ha cumplido y seguirá cumpliendo los compromisos que ha adquirido". En este caso con la sociedad San Mamés Barria, habría que añadir para una mejor comprensión del lehendakari que quiso colocar una pista de atletismo en el nuevo campo.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

domingo, 2 de septiembre de 2012

El Athletic obtiene premio por su constancia

Mediaba ya la segunda parte en un San Mamés cada vez más inquieto cuando Aduriz se inventó un gol de la nada y Susaeta redondeó el resultado colocando un remate excepcional en la escuadra izquierda de la portería del Valladolid. Cinco minutos mediaron entre ambas acciones. En dos fogonazos el Athletic resolvió el peliagudo problema que le había planteado el Valladolid hasta entonces. Había pasado más de una hora buscando la solución sin encontrarla. De pronto, la media vuelta de Aduriz en el corazón del área recogiendo un balón sin dueño, encendió la luz que alumbró casi en la siguiente acción a un Susaeta muy comprometido todo el partido. El Athletic necesitaba imperiosamente sumar su primera victoria y consiguió su objetivo más por constancia que por fútbol, más por transpiración que por inspiración, pero lo logró, que era lo que verdaderamente importaba, tal y como están las cosas. Ahora Bielsa y los suyos tienen dos semanas para reflexionar, trabajar, centrar ideas y ponerse a lo que se tienen que poner. Es de esperar que para cuando la Liga se reanude dentro de quince días, en el Athletic ya se hable solo de fútbol. Ayer en uno de los fondos de San Mamés se siguió hablando de otras cosas, a gritos y por escrito. A ver si el tiempo hace su trabajo y podemos cambiar de tema de una vez.
El esperpento de Helsinki acabó costándole el puesto a San José y concediendo una oportunidad a Ekiza. Bielsa ha demostrado antes de ahora que es tan capaz de sostener sus ideas, por muy disparatadas que le puedan parecer al resto de los mortales, como de rectificar sobre la marcha en cuanto reconoce que se ha equivocado. La nueva presencia de Iñigo Pérez en el lateral izquierdo y la irrupción de Ekiza en el eje de la defensa dan fe de la personalidad del míster.
La otra novedad la constituyó la presencia de Muniain en el eje del centro del campo, ocupando la posición de Herrera, que no debe de estar tan al cien por cien como asegura. Enfrente esperaba un Valladolid que venía de una dinámica positiva. Recién ascendido y sumando dos victorias en su retorno a la categoría, los de Pucela demostraron que forman un grupo bien organizado que ahora mismo está funcionando a favor de corriente pero al que habrá que ver cómo le acaba sentando el paso de la competición. De momento en San Mamés no supieron sacar provecho de la ansiedad que confundió a los rojiblancos en muchas de sus acciones.
Le faltó profundidad al Athletic y le sobró imprecisión en la creación. Lo intentó Iturraspe, con poca fe la mayoría de las veces, como si no se fiara de lo que podía encontrar unos metros por delante de su posición, y lo intentó Muniain, aunque el chaval, ahora mismo, tiene más voluntad que fútbol. Tampoco De Marcos está tan fino en la ejecución como el año pasado y bien que añora su aportación el equipo. Ismael López lo intentó en la banda izquierda con poca fortuna y por la derecha Susaeta estuvo más tiempo a la espalda de Iraola que cerca del banderín de corner contrario. Aduriz quedó aislado y sus escasas intervenciones en el juego, en forma de dejadas o de aclarados para la segunda línea, tampoco hacían ver la inminencia del gol. Así y todo, Susaeta estrelló un remate a bocajarro en el palo y el Athletic dominó el partido hasta el descanso sin pasar más apuros atrás que los imaginados por una afición que ya ha visto doce goles en contra en cuatro partidos, suficiente número como para entrar en pánico cada vez que un rival asoma por el área de Iraizoz.
Bielsa repitió una vez más la maniobra en el descanso. Dio entrada a Ruiz de Galarreta, retiró a Iturraspe, llevó a Iñigo Perez a su sitio, a De Marcos al lateral izquierdo y adelantó unos metros la posición de Muniain, escalonado con el chaval recién incorporado. No es que la cosa mejorara de una forma espectacular; de hecho, en el arranque de la continuación, el Valladolid tuvo algunos minutos en los que pisó mucho la parte del campo correspondiente al Athletic.
No estaban pasando muchas cosas sobre el césped, esa es la verdad. Pero los leones ponían voluntad y poco a poco iban empujando al rival a base de constancia y de trabajo, aunque aquello se antojaba insuficiente para hacerse con los tres puntos. Afortunadamente, el Athletic cuenta este año con uno de esos delanteros de los que tienen la portería contraria siempre en el punto de mira. Aduriz abrió el marcador cuando menos lo esperaba todo el mundo. Cazó un balón en el área, medio de espaldas a la portería y un segundo más tarde el cuero estaba en la red.
Al Valladolid el gol le sentó como un puñetazo en el hígado; bajó los brazos un instante y Susaeta aprovechó para marcar un golazo que premiaba su enorme despliegue en la banda derecha durante todo el partido. Antes, Aduriz había estrellado otro balón en la base del poste.
Quedaba un cuarto de hora para certificar el resultado y el Athletic no falló. Era muy importante taponar la sangría de goles, acabar un partido con el cero en el marcador propio y el equipo también consiguió ese objetivo.
Seguro que hubo una alegría especial después del partido en el vestuario local. La primera victoria de la Liga siempre se celebra de otra manera, como si todo el mundo se quitara un peso de encima, como si el marcador favorable confirmara que el trabajo se está haciendo bien. Si esa victoria tarda tres partidos y viene precedida de toda la marejada que ha sacudido al Athletic, la alegría está más que justificada aunque todos, en su fuero interno, sepan que queda camino por recorrer para parecerse al equipo que asombró al mundo hace solo unos meses
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

viernes, 24 de agosto de 2012

El Athletic se da un homenaje

El partido del Athletic contra el HJK Helsinki se explica en una jugada: Susaeta marcó un gol cabeceando un córner en el área pequeña. El aficionado medio no necesita más detalles para comprender de qué estamos hablando. El Athletic se encontró con uno de los rivales más flojitos que han pasado por San Mamés en la última década, un conjunto al que con mucha buena voluntad y buenas dosis de imaginación se le pueden adivinar algunas cualidades futbolísticas que probablemente pondrá en práctica en su Liga doméstica, ante rivales iguales o inferiores. Durante los primeros veinte minutos, mientras los de Bielsa actuaban algo encogidos todavía por el recuerdo de lo ocurrido el domingo pasado, los finlandeses trataron de hilar algún pase y de llevar el balón controlado hacia la portería contraria. Apenas consiguieron atravesar la línea del medio campo en un par de ocasiones, pero se les vio que al menos intentan mover la pelota con cierto criterio. Claro que para jugar a ciertos niveles, además de buena voluntad se requiere velocidad, agresividad, técnica individual y colectiva, visión del juego, en fin, todo eso que los entrenados por Muurinen no tienen aunque se ve que les gustaría.
Finlandia no es tierra de futbolistas. Hubo uno que hizo carrera en el extranjero, Jari Litmanen, pero su héroe nacional en lo que a deporte se refiere es Paavo Nurmi, un atleta que dominó las carreras de fondo en la década de los 20 y que acumuló medallas olímpicas a barullo. Tiene una estatua a la entrada del estadio olímpico de Helsinki que seguramente veremos en los periódicos la semana que viene, cuando salga en las fotos justo al lado de ese señor que suele viajar con el Athletic tocado con una gorra de cosaco.
El lanzamiento de jabalina también se les da bien a los finlandeses y lo de esquiar o patinar sobre hielo, ni te cuento; son una potencia en los Juegos de Invierno. Ya me gustaría ver lo que da de sí el abusón de Aduriz esquiando, por ejemplo. Claro que por la misma regla de tres, alguno de los de la docena de seguidores que acompañaron al HJK en San Mamés te dirá que ya le gustaría ver lo que da de sí jugando al fútbol a Schüller, por citar a uno cualquiera de los de su equipo.
El fútbol no se les da demasiado bien a los finlandeses y como además las cosas se ven muy distintas allá por Escandinavia, ni siquiera tienen la malicia suficiente para disimular sus carencias. Los del Slaven Belupo de la eliminatoria anterior, sin ir más lejos, eran solo un poco menos malos, pero en los Balcanes, a diferencia de en Escandinavia, jugar no jugarán, pero competir, compiten a todo: al baloncesto, al waterpolo, al fútbol … y al mus si les enseñas el valor de un amarreko y a pasarse señas.
Veinticinco minutos tardó el Athletic en encarrilar el partido y la eliminatoria. Después, San Mamés recordó los viejos tiempos, cuando el partido de Aste Nagusia servía de presentación del equipo de cara a la nueva temporada; era algo así como la aportación del Athletic a la fiesta. Iban Marijaia, la txupinera y el pregonero y al conjunto resultante se le llamaba partido de homenaje al socio. Viejas buenas costumbres desaparecidas en la vorágine de los tiempos modernos. El partido contra el conjunto finlandés tuvo el aire festivo de aquellos encuentros. El Athletic se aseguró su entrada en Europa dándose un homenaje.
Les costó a los rojiblancos encontrar el camino del gol, y no fue porque no lo estaban viendo delante de sus narices, sino porque no las tenían todas consigo después del fiasco contra el Betis. No hacía falta ninguna brújula para encontrar la portería de Wallen, bastaba con abrir el juego por las bandas, sobre todo por la derecha, donde Iraola y Susaeta martirizaron al lateral de aquella zona. Pero faltaba remate y sobraba desconfianza. Se fallaban ocasiones y aunque lo más cerca de Iraizoz que estuvieron los finlandeses era un poco más allá del círculo central, había que oir los suspiros y los quejidos del respetable las escasas ocasiones en las que un rival llegaba a otear el horizonte con la pelota en los pies.
Pero Aduriz cobró un excelente cabezazo a un centro de Iraola y allí se acabó todo, o empezó, según se mire. Cuando seis minutos después Susaeta cabeceó un córner en el segundo palo el público tomó conciencia de que estaba viendo un partido histórico. Iñigo Pérez cerró la cuenta del primer tiempo con un magnífico saque de falta en el que el balón entró muy abajo después de superar limpiamente la barrera
Para que no quedaran dudas, Aduriz amplió la cuenta nada más regresar del vestuario, lo que acabó por hundir a un rival que ni siquiera era capaz de amagar una apertura de líneas en busca del gol. Un lujito de Susaeta dentro del área culminando un contratraque, pareció matar el partido. Bielsa comenzó a cambiar jugadores y el Athletic se fue quedando dormido en los laureles, con los jugadores buscando el lucimiento personal o la jugada imposible, como si estuvieran en un entrenamiento en Lezama. Fue cuando el Helsinki remató por primera vez; lo hizo casi desde el círculo central, sorprendiendo a Iraizoz, aunque el balón fue repelido por el larguero. Hubiera sido un chiste que el Athletic encajara un gol, pero a punto estuvo. El susto sacó a los jugadores de su somnolencia y en la siguiente jugada Iraola hizo el sexto. Pudo haber más, porque el larguero repelió dos remates y el portero hizo media docena de paradas de mérito, amén de los remates fáciles que fallaron los leones, pero tampoco era cosa de ensañarse.
Antes de ese sexto gol el espectáculo se había trasladado a la grada, cuando a los botarates de siempre les dio por vocear consignas contra Llorente, respondidas por la censura prácticamente unánime del resto del campo. Si ésta va a ser la constante de la temporada estamos aviados, pero crímenes más graves se han cometido en nombre de la libertad de expresión así que habrá que prepararse para convivir con una actitud que no beneficia en nada al Athletic, aunque explicarles esto a los que opinan a gritos es como tratar de que el gran Benito Floro ilustre a los futbolistas finlandeses sobre su celebrada teoría acerca de la importancia del saque de banda en el juego de contrataque.
Volviendo a lo estrictamente deportivo, es estupendo que por una vez, el Athletic consiga encarar un partido de vuelta con la tranquilidad del que ya ha hecho los deberes. El temido trago de las eliminatorias previas de agosto no ha sido tan desagradable como en alguna ocasión anterior. Además, contra el HJK se vieron algunos detalles que animan a pensar a que la lección del día del Betis está digerida. Como muestra, el zapatazo con el que se libró del balón Iturraspe en una jugada del primer tiempo más o menos en el mismo sitio donde perdió el cuero ante Beñat el pasado domingo en la jugada que dio origen al primer gol.
Claro que harán bien los rojiblancos en no relajarse ni tomar la goleada de ayer como la prueba definitiva de que han superado sus males. Hubo algunas situaciones, malos entendimientos, pases fallidos o relajaciones en el marcaje que no se notaron porque había un finlandés delante; mejor no imaginar qué hubiera pasado si el finlandés se apellida Falcao, por ejemplo.
Pero problemas de ajuste propio y flojera del rival al margen, concedamos al Athletic el mérito que le corresponde en tan extraordinario marcador. Hubo ambición, goles a pares que alivian la sensación de orfandad que puede dejar alguna deserción, y una importante recuperación de la autoestima. El Athletic estará en el sorteo de grupos de la UEL. Objetivo cumplido, que era de lo que se trataba. Magnifico.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

lunes, 4 de junio de 2012

Balance de un año para el recuerdo (y IV)

El ataque sigue sigue siendo cosa de Llorente

El ataque del Athletic, y algo más, sigue siendo cosa de Llorente. Marcelo Bielsa ha mejorado muchos aspectos del juego y ha conseguido que el equipo llegue en masa al área rival. Nos hemos habituado a ver seis y hasta siete rojiblancos en disposición de remate en cualquier momento del partido, pero esa ambición no se ha materializado en un reparto de responsabilidades más equilibrado. Si está Llorente las cosas transcurren de otro modo a cuando no está. Su capacidad de intimidación condiciona a las defensas rivales haciéndoles la vida más fácil a sus compañeros. Llorente ejerce de faro que guía al equipo cuando no encuentra salida para el balón a ras de césped, hace de pivote al estilo del balonmano para que el juego de ataque gire a su alrededor y encima mete goles hasta convertirse en el máximo artillero del equipo y en el mejor de la Liga por detrás de los astros extranjeros.
No ha habido novedades en este aspecto tras la llegada del técnico argentino. El peso específico de Llorente en el equipo es tremendo, solo equiparable al que pueden tener Messi o Ronaldo en el Barcelona o el Real Madrid. El Athletic tiene la suerte de contar con un crack de dimensión internacional, pero a la vez sufre el condicionamiento de no disponer de un escalón intermedio entre su figura y el siguiente delantero en el escalafón, tanto en número de goles como en aportación al juego. Llorente ha marcado 29 goles en las tres competiciones. Susaeta es el siguiente realizador con trece tantos, seguido por De Marcos y Muniain, con nueve cada uno. Poco más se puede decir de un futbolista que se ha visto obligado a jugar en más de una ocasión arrastrando problemas físicos, consciente de la trascendencia de su sola presencia. Lo mejor de esta temporada es que, por fin, se ha producido una identificación plena del público con el delantero. Llorente no había sentido hasta este año la cercanía y el cariño de un público que siempre le ha juzgado con una severidad inexplicable cuando lleva años siendo una pieza clave en el esquema del equipo. Otro en su lugar se hubiera ganado un sitio en el corazón de los aficionados aquella lejana noche contra el Zaragoza, cuando una jugada suya sobre la línea de fondo, inverosímil para un futbolista de su corpulencia, le permitió a Yeste marcar un gol que daba tres puntos vitales en la penosa pelea por la salvación. Pero a veces las cosas del fútbol son así. Ha tenido que producirse el riesgo cierto de perder a Llorente para que el público se vuelque con su persona. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Markel Susaeta ha sido el segundo goleador del Athletic esta temporada. Su relación con el gol empezó como quien no quiere la cosa en los partidos de la liguilla de la UEL y tuvo continuidad en las otras dos competiciones. Con ser positivo este aspecto, lo mejor ha sido la recuperación de Susaeta para la causa. El de Eibar es otro de los que se acordarán de Bielsa toda la vida. Su trayectoria hasta la presente temporada estaba marcando una peligrosa tendencia hacia la nada. Cuando debutó con Caparrós pareció un futbolista chispeante, algo alocado quizá en la culminación. Con el paso del tiempo, la chispa fue a menos y la obceación en el momento clave, a más. Susaeta se convirtió en el jugador que nunca acababa nada y que siempre equivocaba el último pase. Mal asunto. A la vista de lo ocurrido este año cabe deducir que lo suyo era un problema de confianza, que era la duda de saber si valía o no lo que le condenaba a parecer que no valía. Sus primeros partidos con Bielsa fueron muy parecidos a los últimos con Caparrós. Buenas jugadas que acababan en nada. La continuidad, como en el caso de Iturraspe, obró el milagro. Un día el remate acabó en la red, otro el centro llegaba con ventaja al delantero y el siguiente Susa sorprendía a propios y a extraños y seguramente a él mismo, intentando un globito por encima del portero o un pase de tacón desde la línea de fondo. Su mejor fútbol ha coincidido con los momentos más brillantes del equipo hasta convertirse en un jugador sobre el que no caben dudas. También ha acusado la tralla y en los dos últimos meses ha perdido protagonismo a medida que le empezaba a faltar fuelle.
Se le incluye en este balance en el grupo de los delanteros en consideración a la configuración estandar del equipo, pero en realidad, su papel se ha repartido entre la línea de ataque y el centro del campo, eso sí, pegado siempre a la banda, aunque cueste observar a Susaeta como un extremo tradicional.
La misma consideración merece Muniain, delantero en las alineaciones oficiales, aunque impenitente buscador de balones allá donde se encuentren, muchas veces lejos de la banda a la que le han destinado desde el banquillo. Tras su debut en la 09-10 con fuegos artificiales y banda de música, el de la Txantrea ha ido conociendo la dureza y la dificultad de la máxima categoría. La sorpresa inicial ha dado paso a marcajes estrechos y mucha atención a su persona por parte de los rivales. Su fútbol ha perdido algo de la frescura inicial, pero sigue siendo un futbolista desequilibrante, capaz de armar una revolución en un metro cuadrado. Además ha ganado bastante disciplina táctica y ya no es raro verle echando una mano a su lateral cuando hace falta, aunque no ha perdido la tendencia a hacer la guerra por su cuenta y empeñarse en solucionar problemas colectivos con soluciones individuales.
Bielsa no ha cerrado el debate que abrió Caparrós colocando a Iker pegado a la banda izquierda. Por las características de su fútbol e incluso por su perfil físico, da la impresión de que Muniain debería disfrutar de más libertad de movimientos para merodear con más frecuencia la media luna del área. Bielsa le ha colocado ahí en algunos partidos pero, en general, ha coincidido con la idea de su predecesor en el banquillo situándole en la banda izquierda. En la memoria queda el gol que marcó en Old Trafford llegando a un balón imposible tras una carrera de treinta metros en el minuto 90. Empezó a perder gas antes que sus compañeros y en el tramo final del curso ha rendido muy por debajo del que debe ser su nivel. Sigue entrando en guerras que no le convienen ni con los rivales ni con los árbitros, pero no hay que olvidar que solo tiene diecinueve años y ya ha superado de largo el centenar de partidos en la élite. El paso del tiempo y algunos buenos consejos deberían ser suficientes para corregir esas cosas.
En el lado contrario a los Susaeta, De Marcos o Iturraspe, encontramos a Toquero. Aparte de los descartados, ha sido probablemente el más damnificado por la llegada de Bielsa. Se ha llegado a decir incluso que en un primer momento, también figuró en la lista de descartados y que solo la presión del director técnico, que apeló al carisma del jugador ante el público, hizo rectificar al de Rosario. Difícil de creer aunque no imposible que sucediera así.
El de Toquero es un caso ciertamente peculiar. Se ha ganado la estima del público por su derroche físico y la entrega de la que hace gala cada minuto de los que está sobre el césped. Limitadísimo en lo técnico, sorprende no obstante con un par de virtudes. Tiene un centro en carrera más que estimable y un remate al primer toque que le ha dado goles meritorios. El taconazo ante el Albacete lo dejamos en el capítulo de lo extrasensorial. Ha rendido más en la banda derecha que cuando ha sustituido a Llorente como referencia den el eje del ataque, algo lógico dadas sus características.
El fútbol que exige Bielsa, con mucho toque y manejo de balón, ha desnudado, más si cabe, lo tosco del juego de Toquero. La propuesta de Caparrós le venía mucho mejor en este aspecto. En muchas de las ocasiones en las que ha salido a jugar esta temporada ha tenido que desempeñar el papel de patito feo en medio de un ballet de cisnes. El balón perdía esfericidad cuando pasaba por su botas, pero eso no ha impedido que su aportación haya terminado siendo relevante.
El suyo es además un caso palmario de mejora continua. Si la imagen de patito feo fue evidente en las primeras ocasiones, poco a poco, se fue difuminando hasta confundirse con el resto de sus compañeros. El gran mérito de Toquero es precisamente su claridad de ideas. El es quien mejor sabe quien es, dónde está y a qué puede aspirar. Y desde ese conocimiento de sus limitaciones se aplica a paliarlas aplicando sus virtudes. Nunca un futbolista menos dotado disfrutó de tanto cariño de la afición, capaz de perdonarle lo que a otros no se le pasa por la cabeza consentir. La grada ha colocado en un lado de la balanza la calidad futbolistíca de Toquero y en el otro su entrega incondicional y ha sentenciado según la doctrina Boskovita: "Toquero es lo que es". Ni más ni menos.
A pesar del cariño de la afición lo tendrá cada vez más difícil mientras siga Bielsa y, sobre todo, si el Athletic consigue reforzarse finalmente en esa línea. De momento, un recién llegado como Ibai Gómez ya le ha adelantado por al derecha. Tampoco es que el chaval haya deslumbrado, pero apunta cosas interesantes como un estimable golpeo tanto a balón parado con en juego, su gol ante el Schalke 04 fue un tanto de calidad, además de bastante desparpajo a la hora de intentarlo en la jugada individual. Bielsa parece dispuesto a darle una oportunidad. Su alineación como titular nada menos que en la final de Copa así lo demuestra. Estamos ante otro futbolista de orígen humilde, rescatado de la Segunda B, que sabe que está ante la oportunidad de su vida y ese ya es un paso importante en su carrera. La próxima temporada será clave para definir su futuro.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

domingo, 22 de abril de 2012

El Athletic gana tres puntos europeos en Santander aplicando la ley del mínimo esfuerzo

En los últimos tiempos se aprecia un cambio de tendencia en la forma de gestionar los partidos por parte del Athletic. Se diría que los rojiblancos se han convertido en fieles cumplidores de la ley del mínimo esfuerzo, como si el avance del calendario hubiera puesto algo de plomo en sus piernas y un punto de sensatez en sus cabezas. Los leones han ganado tres de los partidos de Liga que han disputado en abril y han empatado el cuarto, aquel 2-2 ante el Granada. Todas las victorias se han producido por idéntico resultado: 1-0 contra el Sevilla y el Mallorca y repetición de guarismos en el Sardinero. Atrás quedan aquellos tiempos en los que el Athletic arruinaba sus partidos en el último minuto. Un equipo que sabe ganar por el más escuálido de los marcadores posibles es un conjunto solvente, de esos que confían tanto en su fortaleza defensiva como en su eficacia atacante. Visto así, uno diría que aquel Athletic adolescente e imprevisible del que te podías esperar cualquier cosa, lo mejor y lo peor, se nos ha hecho mayor y se comporta como se espera que lo haga un adulto: con sensatez y raciocinio, o sea, con cierta tendencia al aburrimiento. Lo que no se sabe es si esta versión es la que más le gusta a Bielsa.
Decía el técnico argentino que en el Sardinero tenía que empezar la remontada europea. Venía a describir la evolución mental que espera de sus hombres después del partido de Lisboa. Una victoria ante el Racing serviría en sus cálculos para recuperar la confianza y retornar a eso que los entrenadores llaman dinámica ganadora, ya saben, todas esas cosas aledañas al juego, a las que tanta importancia se les suele dar en el fútbol y que tienen más que ver con las neuronas de los futbolistas que con los cuádriceps.
El Athletic ganó en el Sardinero con una facilidad impropia de un partido de Primera División, pero me da la impresión de que Bielsa regresó al vestuario evocando a Ortega "no es esto, no es esto". Y es que hay formas y formas de ganar. El Athletic pudo golear al Racing sin sacar las manos de los bolsillos y sin embargo sus seguidores acabaron el partido removiéndose inquietos en sus asientos.
El Racing es un cadáver futbolístico que ya empieza a oler. A su técnico, Alvaro Cervera, le queda el encargo de organizar una conducción más o menos aparente que consuele a sus deudos, que tampoco son muchos por lo visto en el Sardinero. No hay una gran herencia en perspectiva, al contrario, el notario amenaza con desparramar sobre la mesa un montón de facturas impagadas cuando abra el testamento, así que los jugadores del Racing sufren en sus carnes la soledad del fracaso.
Ante semejante rival al Athletic le bastó con situarse con orden en el campo, mover la pelota con un mínimo criterio y enfocar la portería contraria. A los doce minutos Toquero marcó con una ejecución propia de un killer del área: sangre fría y calidad técnica para cruzar el balón con el exterior lejos del alcance del portero. Minutos después, el mismo jugador capaz de marcar semejante gol, se trompicó con el balón cuando ya había regateado al portero. Como para no dejarle en mal lugar, Susaeta también hizo una demostración de cómo se puede fallar un gol a medio metro de la portería; el balón se le quedó pegado a la bota de manera incomprensible.
Todo hacía indicar que el segundo gol no tardaría en llegar y que a partir de ahí el encargado del marcador no se iba a aburrir, pero esa segunda diana no llegó y, de manera imperceptible, el Athletic se fue acomodando hasta quedarse dormido.
El Racing corrió un poquito más tras el descanso porque el Athletic le dio pie a ello con su actitud relajada, pero el equipo cántabro nunca encontró el camino que llevaba a la portería de Iraizoz. El partido entró en una dinámica perezosa, con los rojiblancos dejando pasar los minutos y los cántabros cada vez más convencidos de que acabarían evitando el chaparrón que se temían en la primera parte.
Sin hacer apenas nada, el Athletic siguió llegando con cierto peligro al área rival de vez en cuando. El Racing llevó la inquietud al marco de Iraizoz en un par de ocasiones en los últimos cinco minutos, cuando a los de Bielsa les entró esa eterna duda existencial que se plantean los equipos en el último instante del partido que están ganando por la mínima cuando comprenden que debieron resolverlo mucho antes. Duda que se traslada fuera de los márgenes del terreno de juego y que lleva al aficionado de a pie a preguntarse qué insondable razón impulsa a un jugador del Athletic a botar un corner en largo en el minuto 93 propiciando un contrataque del rival, en lugar de sacarlo en corto a un compañero, (que, dicho sea de paso, tampoco apareció a echar una mano), y dejar que el reloj siga corriendo con el balón en la esquina del campo más alejada de la portería propia.
Sin acumular mayor desgaste en las piernas, el Athletic sumó tres puntos que le vuelven a meter de lleno en la pelea por los puestos nobles de la Liga, esos que conducen a la Europa de las dos velocidades futbolísticas, la de la Champions y la de la UEL. La visión del equipo de nuevo en la zona alta de la tabla es el último impulso que necesita la afición, si es que todavía necesita alguno, para convertir San Mamés en la rampa de lanzamiento que requiere el equipo para plantarse en Bucarest.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

miércoles, 11 de abril de 2012

El Athletic acaba empatando un partido
que debió ganar y pudo perder

Hay partidos bonitos, partidos emocionantes, partidos desagradables, partidos aburridos y partidos desesperantes. A esta última modalidad correspondió el que jugó el Athletic en Granada. El punto sumado a última hora alivia un tanto el mal cuerpo que estaba dejando a la afición rojiblanca una derrota absurda, pero no sirve de consuelo, al contrario, refuerza la sensación de que los rojiblancos se dejaron en Los Cármenes una victoria que se empeñaron en rechazar por su mala cabeza.
Pocas veces este año se ha visto fallar tanto a los rojiblancos en todas las suertes del juego. Para empezar, su puesta en escena no se correspondió ni de lejos con la intensidad a la que nos tenían acostumbrados. Los de Bielsa saltaron al terreno de juego con las manos en los bolsillos. Tardaron un minuto en darse cuenta de su error. Un despeje defectuoso de Javi Martínez dio origen a la jugada del primer gol del Granada, un remate de Mikel Rico rechazado por Iraizoz al corazón del área, donde Romero empaló un remate espectacular, tal vez algo afortunado.
El equipo andaluz se vio de pronto en un escenario que no había previsto ni en sus mejores sueños. Con ventaja en el marcador los de Abel pudieron dedicarse a hacer lo que mejor saben: esperar, destruir y buscar alguna contra apoyados en dos delanteros con una buena punta de velocidad que saben aprovechar la precisión de los servicios de sus compañeros del centro del campo.
Poco más se puede esperar de este equipo dentro del Reglamento. Fuera, tiene un amplio repertorio de pérdidas de tiempo, simulaciones y toda suerte de artes de eso que eufemísticamente algunos conocen como el otro fútbol. Ya dieron un recital en San Mamés en la primera vuelta, así que es lógico esperar que se esmeren mucho más cuando actúan ante un público entregado y de aplauso fácil.
El Athletic tardó unos diez minutos en comprender el guión del partido. Cuando lo entendió se hizo con las riendas del juego y asumió el protagonismo, como le gusta a su entrenador. Favorecidos por el repliegue del rival, Iraola y Aurtenetxe ocuparon pronto posiciones avanzadas en las bandas para apoyar la creación de Herrera y Muniain. A Susaeta le tocó en suerte Siqueira, un buen jugador que supo pararle la mayoría de las veces.
Pese a la salida en falso y el gol en contra, el desarrollo el partido invitaba al optimismo en el bando del Athletic. No es que menudearan las ocasiones ante la porteria contraria, pero el equipo llegaba con relativa facilidad y parecía que sería cuestión de tiempo reestablecer el orden en el campo y en el marcador. Cuando Undiano señaló penalti y expulsó a Romero por derribar a Iraola en el área pequeña pareció que por fin llegaba ese momento. Apenas quedaban cinco minutos para el descanso y el escenario parecía cambiar con la rapidez con que lo hacen en un vodevil. Pero, ¡ay amigo!, la de los penaltis y el Athletic es una historia de amor no correspondido. Desde los once metros Llorente envió el balón a los jardines del Generalife ratificando dos cosas: que el Athletic estaba en modo desesperante y que urge una terapia de grupo en Lezama para arreglar esto de los penaltis, que ya parece algo relacionado con algún trauma infantil no superado.
Con uno menos y ventaja en el marcador, Abel debió sentirse como Boabdil cuando Isabel la Católica se asomó a las murallas nazaríes sin ducharse durante meses. El Granada se encastilló en torno a su portería dispuesto a defender la ventaja por todos los medios. Ni siquiera hubiera tenido tiempo de pensar en nada el técnico local si nada más empezar el segundo tiempo, Muniain acaba como un futbolista profesional una contra que le dejó solo ante Julio César. Pero prefirió terminar como un niño, queriendo llevarse la gloria del gol y la pelota, cuando a su izquierda Ibai y Llorente esperaban el pase con toda la portería ante ellos y el portero vencido hacia un costado.
Fue una más de una tarde especialmente desafortunada de todo el equipo en general y de Muniain en particular, aunque en su descargo hay que decir que no se borró nunca, pese a que a veces hubiera sido mejor que no apareciera tanto.
El Athletic ya había malgastado dos balas de plata y los dos técnicos sus primeros cambios. Bielsa quitó a Aurtenetxe para dar entrada a Ibai y Abel retiró a Uche para meter un defensa más. No hacen falta más explicaciones rspecto a las intenciones de cada uno.
Es verdad que los leones pusieron cerco al área rival y que el Granada no tuvo empacho en defender con los nueve jugadores de campo que le quedaban. El décimo, el portero, también tuvo una participación activa en la defensa del fortín: se lesionó tres veces. La última requirió un aparatoso vendaje en el muslo de su pierna derecha, que le llevó al masajista bastante más tiempo que una consulta en la privada. Curiosamente, con esa pierna derecha sacó el portero de inmediato el balón de puerta con una potencia, una dirección y un estilo impropios de un ciudadano que segundos antes parecía condenado a las muletas de por vida. En fin. El otro fútbol.
Toda la picardía que tuvieron los granadinos le faltó a Ibai cuando le dio el balón amablemente a Martins después de que Undiano señalara una falta de De Marcos al borde del área rival. El portugués sacó rápido sobre un Geijo completamente solo en el círculo central porque todo el Athletic estaba volcado sobre la portería contraria... y sin papel.
Geijo no falló como antes había hecho Muniain y a falta de un cuarto de hora para acabar, el Granada veía los tres puntos en su casillero y la permanencia en el bolsillo. Si ya era increíble que el Athletic pudiera perder ese partido, hacerlo por dos goles de ventaja era como para ponerse a comer cerillas. Bielsa, que ya tenía en el campo a Toquero, sacó de inmediato a Gabilondo y hubiera llamado a Rojo y a Arieta si le hubieran dejado.
Con Los Cármenes haciendo la ola, los recogepelotas silbando melodías y el Athletic en aquel plan, todo parecía perdido. Pero, lo que son las cosas, de pronto a Ibai y a Susaeta les dio por centrar como saben y no como lo estuvieron haciendo toda la tarde, los balones empezaron a llegar al área pequeña con ventaja para el compañero y Llorente acortó distancias. Los dedos se les hicieron huéspedes a los locales y la fiesta dio paso al crujir de dientes. Siete minutos después Susaeta certificó un gol que muy bien se lo podía haber adjudicado Llorente porque dio la impresión de que el portero sacó el balón de dentro. En el último suspiro Toquero envió una chilena al larguero. Hubiera sido demasiado, aunque tal vez no tanto, visto lo que ocurrió durante los noventa minutos.
El empate no sirve para nada a efectos clasificatorios, aunque el hecho de no perder dice mucho del carácter de un equipo que podrá jugar mejor o peor, estar más o menos inspirado, bailar con las musas o hacer el panoli, pero que nunca se rinde y no renuncia a nada hasta el último minuto. Eso fue lo mejor del Athletic. Todo lo demás habrá que tomarlo como una de esas tardes surrealistas que suelen darse de tanto en tanto a lo largo de una temporada.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

domingo, 8 de abril de 2012

El Athletic y la teoría del perpetuum mobile

En el frontispicio del ideario futbolístico de Bielsa figura su obsesión por el movimiento perpetuo. "En el fútbol no existe circunstancia alguna, no existe motivo alguno para que un jugador esté parado en la cancha. A cualquier jugador, y en cualquier circunstancia, le encuentro motivo para estar corriendo", asegura el técnico. La frase bien merecería ser colocada en un lugar preferente de San Mamés en edición mármol. A fin de cuentas, si se pueden leer en el antepalco las palabras que les dedicó a los leones el Papa Pío XII cuando le visitaron en el Vaticano, no hay razón para no encargar a un maestro del cincel la reproducción del aserto de un entrenador que está haciendo historia en el Athletic.
Marcelo Bielsa está a punto de conseguir lo que no ha alcanzado la legión de científicos chiflados que, desde el gran Leonardo, se ha dejado las pestañas tratando de dar con la máquina del movimiento perpetuo. El de Rosario ha logrado un prototipo muy acabado en este Athletic que no encuentra motivo alguno para pararse durante los noventa minutos que dura un partido. Lo suyo es moverse continuamente, arriba y abajo, a derecha e izquierda, en oleadas fuera de control o en secuencias de tiempo perfectamente pautadas. Sin descanso, una y otra vez y vuelta a empezar. El rival empieza siguiéndole la corriente y acaba hecho pedacitos, sin ver el momento de que acabe la tortura. Al Sevilla le ocurrió lo que a tantos otros que se han puesto a correr en San Mamés persiguiendo a los rojiblancos. Empezaron con suficiencia, siguieron abriendo la boca y acabaron echando los bofes. Como esta vez no tuvieron la suerte de que el Athletic se suicidara en el último minuto, pueden darse por satisfechos por salir de la catedral con una derrota mínima, que aparenta una igualdad que no existió salvo en los minutos iniciales del partido.
Marcelo Bielsa ha debido de reflexionar después de lo que le ha ocurrido al equipo en tantas ocasiones este año. Amarrar el resultado y cerrar el partido no está reñido con su idea del fútbol, así que ante el Sevilla optó por reforzar la barrera ante Iraizoz llegando a colocar hasta a tres centrales, San José, Ekiza y Amorebieta, en el tramo final del partido. Antes, cuando San José e Ibai sustituyeron a Herrera y De Marcos, el defensa se situó por delante de la línea de zagueros, en la posición de medio centro que había ocupado hasta entonces Iturraspe, que se adelantó unos metros para ocupar el hueco que había dejado De Marcos con su marcha. En el tramo final, sin embargo, hubo repliegue general, con San José haciendo línea con los dos centrales titulares e Iturraspe de nuevo en su sitio. Fue una buena solución porque el Sevilla no vio la manera de superar esa barrera.
También Ander Herrera ha debido de reflexionar, sobre todo después de su prematura sustitución ante el Schalke 04. Frente al cuadro andaluz, Herrera se pareció muchísimo más a aquel futbolista de talento del comienzo de la temporada, sin caer en la tentación de la frivolidad, buscando siempre al compañero mejor situado y tratando de sorprender con el pase genial y arriesgado, pero en terrenos donde se hace daño al rival y no al equipo propio. No hubo rastro de pubialgia mientras estuvo en el campo, aunque la procesión, sin duda, fuera por dentro.
No era la visita del Sevilla de Michel la más agradable para un Athletic que se había pegado una paliza tremenda el jueves europeo, pero los leones la solventaron con un fútbol que a ratos rozó lo genial, sobre todo cuando se encontraron los jugadores de la banda derecha.
Recuperado Iturraspe, el equipo tuvo más claridad en la salida del balón y la pausa imprescindible para romper a un rival enrachado que cuenta con futbolistas de mucho oficio. Los leones ganaron los duelos individuales y el colectivo. El citado Iturraspe pudo con el poderoso Kanoute y el recuperado para la causa, Ekiza, no dio tregua a Negredo hasta acabar anulando al peligroso delantero sevillista. En el medio campo Muniain se las tuvo tiesas con un futbolista tan físico como Medel.
Sobre ese entramado fue construyendo el Athletic su superioridad no sin antes sufrir los mejores minutos del Sevilla, que fueron los del arranque del partido. Poco a poco llegaron las ocasiones y si el marcador no se movió antes del descanso fue porque Llorente no acertó en la boca del gol en dos ocasiones, la segunda complicada, pero la primera, de empujar.
Todo lo que falló en el primer tiempo, lo acertó el delantero nada más iniciarse la segunda parte. Fue una jugada por la banda derecha trenzada por varios rojiblancos con paciencia infinita hasta dejar a Susaeta en una posición cómoda para centrar. El inspiradísimo delantero aprovechó la ventaja para poner el balón con precisión en la cabeza de Llorente, que esta vez, no falló.
El gol tranquilizó al Athletic y apuró a un Sevilla que había querido vivir cómodo a la espera de un contragolpe determinante. Nunca llegó esa jugada. Es más, el equipo andaluz ni siquiera consiguió cobrar un remate entre los tres palos y solo pudo amagar un par de tiros lejanos y sin peligro.
Pudo y debió redondear el resultado el Athletic porque sin disponer del chaparrón de ocasiones de otros partidos, sí tuvo las suficientes como para establecer una distancia más acorde con lo que se estaba viendo en el campo. Susaeta se salió en la banda derecha y solo le faltó redondear su gran actuación con un gol que tuvo en sus botas en un par de ocasiones. Iraola llegó con facilidad a posiciones de ataque, Toquero se precipitó en un par de situaciones de ventaja, el poste cortó un remate de San José, Ibai volvió a reivindicarse como un relevo interesante y Amorebieta lució poderío aprovechando que tenía las espaldas muy bien guardadas.
Fue una lástima que la exhibición sobre el césped no tuviera su correlato en el marcador, pero lo importante es que el Athletic regresó a la Liga con mucho fútbol y, lo que es más meritorio, con una condición física que contradice todas las teorías al respecto. Perpetuum mobile, tic-tac, tic-tac, desde el primer minuto hasta el último, generando energía del sudor derramado, sudando a chorros para generar más combustible. Increíble. Espectacular.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

viernes, 6 de abril de 2012

El Athletic tuvo que emplearse a fondo
ante un Schalke que no se rindió nunca

Hay triunfos y triunfos. El éxito puede llegar de diversas maneras. Puede acontecer de una forma inesperada, por medio de un golpe de fortuna o un saber estar en el sitio adecuado en el momento preciso; mejor que medie el talento, claro, y nunca sobra la perseverancia cuando se trata de ir paso a paso hasta la meta. Si además el triunfo se cimenta en el trabajo y el que lo consigue sabe lo que le ha costado alcanzarlo, su éxito será más duradero. El Athletic ha llegado a las semifinales de la Liga Europa después de escalar los cuartos de final por la cara norte. El Schalke 04 ha sido en el conjunto de la eliminatoria un rival más competitivo que el Manchester United. No digo mejor en términos de calidad futbolística, pero sí más dispuesto a plantar cara hasta el final. El equipo de Bielsa brilló ante los de Ferguson hasta deslumbrar a toda la Europa futbolística. Contra los alemanes no hubo un fútbol tan lustroso; hubo pelea, trabajo, sacrificio, dientes apretados y, sobre todo, puntería afinada para hacer daño en el momento preciso. Si Llorente rescató al equipo en Gelsenkirchen con aquel gol que estableció la igualada cuando más dominaba el Schalke, anoche Ibai consiguió llevar el partido al descanso con empate y Susaeta volvió a igualar el marcador tres minutos después de que Raúl pusiera de nuevo a su equipo en ventaja nada más empezar el segundo tiempo. Fueron goles decisivos que cortaron de raíz las aspiraciones del conjunto alemán devolviendo la serenidad a un Athletic que se vio obligado a jugar casi siempre a contrapelo.
Algún ingenuo pensaría que la ventaja del partido de ida era definitiva y que la suerte de la eliminatoria estaba echada. Craso error cuando se tiene enfrente a un equipo alemán. Este Schalke se metió en la semifinal de la pasada Champions League ganando en el partido de ida de los cuartos en el campo del Inter por 2-5, que se dice pronto por mucho que el Inter sea el único equipo italiano capaz de protagonizar semejante disparate.
En San Mamés, el equipo de los mineros empezó a picar piedra desde el minuto uno. Con cambios significativos en la alineación, Stevens se lo jugó a todo o nada. Presionando al Athletic sobre la línea frontal de su área, los alemanes se hicieron con el balón obligando a los rojiblancos a un juego en el que nunca estuvieron cómodos.
No podían salir los rojiblancos de una forma medianamente organizada porque la pelota no les duraba en sus pies. Faltaba el que la suele mover, Iturraspe, y los rojiblancos lo acusaban porque Javi Martínez no acertaba a suplirle en ese trabajo y porque unos metros más adelante, Herrera no estaba a la altura de lo que exigía la presión de los alemanes. Está bien que un futbolista tenga una concepción lúdica de su labor, que se divierta cuando ejerce su tarea y que repudie esas teorías que emparentan el fútbol con la industria pesada. Pero hasta para divertirse hay que tener un mínimo de sentido común. Herrera les hizo dos regalos a los alemanes impropios de un partido de semejante exigencia. El primero lo solucionó Gorka desviando a corner el remate de Huntelaar. En el segundo solo pudo recoger el balón de la red. A Herrera no le dio tiempo para más porque fue sustituido a la media hora de juego. En la sala de prensa Bielsa dejó claros los motivos: estrictamente futbolísticos, vino a decir el técnico descartando la coartada de que su decisión pudiera estar motivada por las molestias físicas que arrastra el jugador.
El cambio le vino bien a un Athletic agarrotado que empezaba a preocupar a sus seguidores. El equipo recuperó una configuración que ya ha ensayado con buenos resultados: Ibai abriendo el campo por la banda izquierda y Muniain jugando por dentro, cerca de Llorente y de la media luna del área, donde hace daño con su regate. El golazo de Ibai cuando solo faltaban cuatro minutos para el descanso devolvió a San Mamés una tranquilidad que había perdido tras pasarse todo el primer tiempo viendo cómo su equipo jugaba con fuego moviendo el balón a treinta metros de su propia portería, sin la precisión quirúrgica que requería ese juego ante la presión de los alemanes y con los antecedentes de los regalos ya comentados.
Con el marcador como al principio y medio partido consumido, cualquiera hubiera apostado por un segundo tiempo más plácido. Pero calcular en esos términos habiendo alemanes por medio es una frivolidad, como se encargó de demostrar Raúl a los nueve minutos de la continuación marcando un gol perfecto de ejecución precedido de un movimiento pleno de astucia, arrancando desde atrás para llegar con toda la ventaja al borde del área. Y es que el exmadridista ya estaba ocupando para entonces una posición más retrasada para tirar de todo su equipo desde la zona de creación.
Fue una bendición el gol de Susaeta tres minutos después, ratificando la sensación de que el Athletic era capaz de crear peligro en cuanto conseguía trenzar tres pases seguidos. El problema durante muchísimos minutos fue que faltó esa hilazón.
El técnico alemán, de perdidos al río, puso sobre el campo todo lo que tenía, empezando por Farfán, mientras que Bielsa fue retocando su equipo poniendo el acento en la contención, dando entrada primero a Toquero por Llorente y más tarde a San José por Ibai, que pasó en cuestión de 44 minutos de sustituto a sustituido.
El Athletic ganó solidez y encontró algún espacio más en el centro del campo, puesto que el Schalke era un equipo partido por la mitad que ya tampoco tenía la frescura necesaria para seguir apretando como lo había hecho hasta entonces. Los leones pudieron incluso ganar el partido, pese a que los alemanes no bajaron definitivamente los brazos hasta el minuto 85, cuando comprendieron definitivamente que ya no podrían sorprender a la defensa rival, aunque lograran conectar un par de disparos desde el borde del área con cierto peligro.
Hay triunfos y triunfos. Los que estuvieron en San Mamés el día del Manchester y ayer, entienden perfectamente la diferencia. Ayer también hubo bufandas al viento, marcha de Aida e himno cantado a coro por todo el campo, y hubo hasta dedicatoria de los jugadores a los dos fondos, pero a la gente le quedó otro. El entusiasmo desbordado, el éxtasis colectivo después de tumbar al Manchester tras presenciar una obra de arte, se transformó anoche en un resoplido de alivio, un secarse el sudor de la frente con la bocamanga cuando el árbitro pitó el final.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

domingo, 18 de marzo de 2012

Plomo en las piernas, bruma en las cabezas

Más difícil todavía. Como en el viejo chiste del niño de la bici que se quiere lucir ante su madre, ¡mira, sin manos!, ¡mira, sin dientes!, el Athletic quiso rizar el rizo jugando sin ninguno de sus delanteros centros naturales... y acabó sin dientes, encajando una goleada exagerada para lo que había sido el partido, pero goleada de las que duelen por cómo se produjo.
No fue una elección voluntaria prescindir de los dos 'nueves'. Fueron los imponderables en forma de lesión y de sanción los que obligaron a Bielsa a inventar un plan B que, a la vista de cómo transcurrieron las cosas, es evidente que no funcionó. El técnico tenía varias alternativas y eligió la de situar a Susaeta en el eje dando entrada a Iñigo Pérez en la banda izquierda y desplazando a Muniain a la derecha. Con la maniobra el Athletic no ganó un delantero centro y perdió a un extremo y medio. Susaeta no se vio nunca en su nuevo papel en el eje del ataque, Muniain extrañó muchísimo la banda derecha e Iñigo Pérez fue un futbolista intrascendente los cuarenta y cinco minutos que estuvo en el campo.
Hubo plomo en las piernas de los leones, y bruma en sus mentes. El subidón del pasado jueves devino en una bajón de los importantes. El equipo saltó al campo confuso y torpón, moviéndose con lentitud y tropezando más de la cuenta, como si el dolor de cabeza le impidiera pensar. Mal día para tener resaca porque enfrente estaba un Valencia especialista en sacar partido de las debilidades de los rivales. Los levantinos venían también de una jornada europea pero Emery pudo cambiar a cinco jugadores de campo, la mitad del equipo, mientras que Bielsa repetía prácticamente la misma alineación que ganó al United con los cambios obligados de Amorebieta y Llorente.
La ausencia del delantero titular no solo afectó al juego de ataque sino al planteamiento general en otros lugares del campo. Faltaron los automatismos, no había soluciones a los atascos y el juego aéreo fue dominado siempre con comodidad por los centrales blancos. Son demasiados partidos jugando de una forma determinada como para que un cambio brusco no se note como se notó ante el Valencia. Tampoco funcionó la presión adelantada, todo lo contrario que ocurría en la defensa rojiblanca, que acusaba el incordio de los delanteros valencianistas.
A pesar de los pesares, el partido se encaminaba al descanso con un empate a cero lógico por la inoperancia de los dos equipos, enredados en una lucha cuerpo a cuerpo en el centro del campo, cuando apareció San José, que cuando falla es como la española de la copla cuando besa. El central tenía una cesión sencilla para Iraizoz, pero el balón se le quedó corto y Soldado aprovechó para abrir el marcador. Fue una jugada desafortunada que determinó la suerte del partido.
Tras el descanso Bielsa optó por otra de las alternativas que manejaba. Dio entrada a Ibai Gómez en la banda derecha para devolver a Muniain a la izquiera manteniendo a Susaeta en el eje. Tampoco sirvió de nada. El equipo empezó la segunda parte apretando algo más, pero no había velocidad ni precisión, los leones no enlazaban dos pases seguidos y dejaban a su espalda unos huecos de escalofrío. Por uno de esos agujeros se coló Jordi Alba hasta el corazón del área, aprovechando la blandura defensiva de Iturraspe y Javi Martínez, y Soldado fusiló el balón que había quedado suelto.
El partido ya estaba finiquitado cuando el más zoquete de los hermanos Texeira que se dedican al arbitraje, acabó de rematarlo al mostrar la segunda tarjeta amarilla a Iraola, tan justa ésta como absurda había sido la primera que le mostró el colegiado en una jugada en la que, de haber una infracción, la cometió el jugador valencianista que se abalanzó sobre Iraola simulando una obstrucción. Además del killer de Usurbil, fueron amonestados Iturraspe, De Marcos y San José, conocidas fieras corrupias célebres por su peligrosidad. Otros cinco vsalencianistas fueron también amonestados, y alguien de su banquillo, expulsado. Ocho amonestados y dos expulsados en total en un partido disputado por los dos equipos en tono menor. En cambio, ese trasunto de Pepe que atiende por Feghouli se fue tan ricamente sin llamar la atención de Texeira. Cosas del arbitraje español.
Cuatro minutos después de la expulsión de Iraola Bielsa decidió retirar a Herrera para dar entrada a Ekiza, un mensaje claro acerca de lo que esperaba el técnico argentino de los veinte minutos que le quedaban al partido. El Athletic bajó los brazos pero eso no impidió que un balonazo se estrellara en el codo de San José, que estaba de espaldas al remate dentro del área. El penalti le sirvió a Soldado para anotar su tercer gol, un castigo excesivo que no refleja lo que ocurrido en el campo pero que aleja al Athletic del objetivo de la tercera plaza.
Fue un partido excepcional en lo malo para los rojiblancos, que se quedaron sin marcar ante su público por segunda vez esta temporada (antes solo se habían quedado en blanco ante el Granada) y hay que tomarlo así, como una excepción en medio de una vorágine de compromisos saldados con éxito. Así lo entendió el público que llenó la catedral y que despidió al equipo con una ovación cerrada que se traduce por un no pasa nada chavales, alguna vez tenía que ocurrir, pero seguimos confiando en vosotros porque nos habéis dado motivos más que suficientes.
Seguro que el próximo miércoles será otra cosa.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

domingo, 4 de marzo de 2012

Susaeta ilumina a un Athletic
que añoró a Iturraspe

Sería faltar a la verdad afirmar que el Athletic jugó el derby contra la Real Sociedad con el freno de mano echado, pero durante demasiados minutos lo pareció por la falta de ritmo y de velocidad del equipo de Bielsa. Tampoco reflejaría lo que ocurrió en el partido decir que los rojiblancos jugaron prácticamente todo el encuentro mirando al marcador con el rabillo del ojo y apoyándose en la ventaja mínima de la que disfrutó desde el minuto 24. Puede que en algún momento tuviera la tentación de hacerlo, pero sería más exacto afirmar que durante toda la segunda parte tuvo que correr por detrás de los jugadores de la Real para mantener la victoria. Y tuvo que hacerlo porque no supo sentenciar el partido en un primer tiempo en el que fue muy superior y en el que tuvo, además del gol, un saque de falta de Susaeta al larguero y una ocasión doble, cabezazo de Llorente repelido por Bravo y remate al muñeco del propio Susaeta con el portero chileno vencido en el suelo.
Llegaba la Real Sociedad a San Mamés precedida de una fama que habla de una personalidad contradictoria de equipo indolente con mentalidad frágil que, sin embargo, apunta en ocasiones buenas maneras gracias a sus jugadores más jóvenes. Hablamos de un equipo bastante inofensivo cuando le toca viajar, capaz de culminar actuaciones tan espeluznantes como la que le costó su eliminación de la Copa en Mallorca. Claro que todos esos antecendentes pierden valor para el análisis cuando el equipo guipuzcoano visita San Mamés. El derby es para ellos el partido del año y ganarlo justifica toda la temporada por encima de cualquier otra valoración global.
Así que el Athletic se encontró un rival más aguerrido de lo habitual que inició el partido presionando muy arriba para tratar de impedir la salida del balón de los rojiblancos desde atrás.
Y, lo que son las cosas, el Athletic se encontró con un problema inesperado: el equipo acusó mucho más de lo previsto la falta de Iturraspe. Jugador discutido todavía por muchos por la frialdad con la que desempeña su fútbol, ganó la batalla de la opinión al estilo del Cid, o sea, en ausencia. Para que a la discusión no le falten alicientes, resulta que Javi Martínez volvió al puesto de medio centro que muchos le adjudican como ideal para sus características y, bien sea porque lo extrañó después de tanto tiempo sin aparecer por allí, o porque Zurutuza supo taparle las salidas, lo cierto es que el navarro no acertó a arrancar el juego de su equipo desde la sala de máquinas. ¡Qué cosas!.
Privado el Athletic de una de las bazas que le están haciendo fuerte este año, Herrera tuvo que asumir unos metros más adelante, la responsabilidad de ordenar el juego del equipo. Contó para ello con la ayuda de un De Marcos intermitente y de un Muniain que se empleó con más inteligencia y visión global que en otras ocasiones. Y el Athletic disfrutó, sobre todo, de un Susaeta que avisó, marcó y fue siempre el hombre más incisivo del equipo, supliendo en la tarea de complicar la vida a la defensa rival a un Llorente que no estuvo, ni de lejos, al nivel que estaba acreditando en los últimos partidos.
Los de Bielsa debieron resolver el partido antes del descanso. No lo hicieron y les tocó sufrir durante media hora como penitencia. La Real regresó del vestuario dispuesta a conseguir el gol que le diera el empate. Y de hecho tardó dos minutos en conseguirlo; para su desgracia lo logró en la modalidad fantasma, que es como se definen aquellos goles en los que no queda claro si el balón entró o no, o si lo hizo en su totalidad, como exige el reglamento. La verdad es que fue una jugada muy difícil para el árbitro y para el linier porque el balón está entre la mano y la pierna de Iraizoz. En las imágenes de televisión parece que, efectivamente, el balón entró, pero en este caso, el error, de existir, es comprensible. De hecho, ni los propios jugadores de la Real se extendieron demasiado en la reclamación.
Tampoco nos ajustaríamos a la realidad del partido si resumiéramos su resultado en esa jugada. Es verdad que el Athletic jugó en su propio campo buena parte de esa media hora inicial del segundo tiempo, que perdió el balón y, como dijo Bielsa en la sala de prensa, el control del partido, pero tampoco se recuerdan más ocasiones de peligro cierto de la Real Sociedad cuando disfrutó del dominio de la situación. Un tiro lejano que se iba fuera y que Iraizoz metió dentro para que Griezman no lo aprovechara fue el mayor susto para la parroquia. Se le añade un tirito blando del francés a las manos de Iraizoz en el primer tiempo, después de ganarse el sitio en el área para un remate fácil, y tenemos toda la producción ofensiva de una Real Sociedad con más apariencia que eficacia y con una sobremotivación que le vendría muy bien mantener en otros campos que no fueran San Mamés.
El inspirado Susaeta cerró el partido con un saque de falta magistral cuando quedaban diez minutos para la conclusión. Para entonces, Toquero llevaba un rato largo ocupando el sitio de Llorente e Iñigo Pérez ya estaba reforzando el centro del campo como relevo de Herrera. También Mountanier maniobró desde el banquillo, pero dio la impresión de que favoreció al Athletic con alguno de sus cambios. El afán de reforzar el ataque dando entrada a Agirretxe le llevó a quitar a Aranburu, lo que debilitó el centro del campo realista, concediendo un respiro a los rojiblancos.
El Athletic sumó tres puntos completando un partido que quedó bastante por debajo de otras exhibiciones mucho más brillantes. El equipo estuvo espeso, con un discurso falto de la fluidez de otras ocasiones y jugando un poco a trompicones. Cuando conectaron los jugadores de creación el balón llegó al área rival con facilidad, pero esa conexión ocurrió solo en momentos aislados. Vayan los tres puntos sumados en tono gris por los empates o las derrotas cedidas después de pintar el arco iris sobre el césped. El fútbol da y quita. También los árbitros. El Mateu Lahoz de ayer, es el mismo Mateu Lahoz que pitó no hace tanto al Athletic en el Bernabéu; vaya también lo uno por lo otro.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

domingo, 26 de febrero de 2012

El Athletic supera las bajas y el cansacio
para sumar un punto que sabe a poco

Ni la paliza del jueves contra el Lokomotiv, ni los cambios obligados y voluntarios, cuatro, ni la acumulación de partidos, nada parece capaz de influir decisivamente en el funcionamiento del Athletic. Los rojiblancos volvieron a rendir a un gran nivel físico y durante muchos minutos fueron capaces de imponer su fútbol en un campo del que habían salido derrotados las siete últimas temporadas -en más de un caso sin ofrecer la mínima resistencia- y ante un rival que, aunque en horas bajas, sigue contando con futbolistas de la calidad suficiente como para inclinar cualquier partido a su favor. El empate puede resultar incluso decepcionante puesto que el Athletic llegó a ponerse por delante en el marcador, pero el balance de los noventa minutos arroja una igualdad entre los dos equipos que tuvo justo reflejo en el marcador.
Bielsa no podía contar con los sancionados De Marcos y Muniain, ni con el lesionado Amorebieta, y prescindió de Llorente de salida. Los que piden rotaciones estarían satisfechos cuando vieron la alineación. El cuarenta por ciento del equipo cambiado; no está mal. Las ausencias se notaron sobre todo en el primer tiempo, que fue cuando más se echó en falta la omnipresencia de De Marcos, o la chispa de Muniain. Herrera no encontró socios e Iturraspe e Iñigo Pérez apenas se dejaron ver. La solidez defensiva, las correrías de Susaeta y la batalla de Toquero sostuvieron entonces a un Athletic que no se reconocía en el campo pero que se bastaba para mantener a raya a un Villarreal que, pese a todo, no se fiaba y vivía del golazo que cobró Senna a los diez minutos por medio de un golpe franco.
Daba la impresión de que las circunstancias estaban forzando al Athletic a perder un partido que se suponía más que accesible de poder contar con todos los titulares en el campo. Y esa impresión quedó reforzada cuando tras el descanso apareció Llorente en el terreno. Como siempre ocurre cuando coincide con Toquero sobre el césped, éste se fue a la banda y el juego de ataque del Athletic ganó en profundidad. Una jugada de manual, con apertura a Gaizka desde del centro del campo y centro pasado de éste a la cabeza de Llorente, dio lugar al empate. Minutos después Susaeta no repitió el error que cometió en los primeros compases del partido y fusiló a Diego López tras dibujar un contrataque eléctrico que se inició en un gran pase de Herrera.
Pero la mala suerte golpeó en el siguiente minuto al Athletic. Bielsa decidió dar entrada a Ekiza en el lugar de Iñigo Pérez, sin duda pensando en el marcador, pero el cambio coincidió prácticamente con el segundo gol del Villarreal, en un balón que Iraizoz no acertó a sujetar. Fue el único fallo del guardameta, que por lo demás completó una buena actuación, pero es lo que tienen los fallos de los porteros, que son los que más se ven y siempre tienen reflejo en el marcador.
Fueron precisamente los minutos que restaban hasta el final del partido los que trajeron a ese Athletic indomable que no se resigna y se rebela ante la adversidad. Donde cualquier otro equipo se hubiera conformado con defender el empate, cuando las piernas tenían que empezar a pesar por los esfuerzos acumulados, los leones dieron otra vuelta a la tuerca que regula la intensidad de su juego y llevaron el partido a un terreno desconcertante para el Villarreal. La salida de Ibai a falta de diez minutos, aportó el plus de chispa que estaba necesitando el equipo hasta forzar un partido de ida y vuelta en el que los rojiblancos dispusieron de un par de ocasiones para volver a desnivelar el marcador. No lo consiguieron, pero proyectaron una imagen que tiene que llenar de orgullo a una afición que, en su fuero interno, había dado por amortizado un partido que se presentaba con demasiados inconvenientes acumulados. No pensaban lo mismo ni el técnico ni los jugadores, es evidente, y lo pelearon con la ambición habitual. El empate puede saber a poco y esa es, en sí misma, una buena noticia para un equipo que, a pesar de todos los pesares, volvió a acabar el partido apretando en el área rival. Era un partido de transición pero el Athletic lo jugó como si fuera una final, o sea, como siempre.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

jueves, 19 de enero de 2012

Esto tiene buena pinta

Todo ocurrió según el guión previsto. El Athletic y el Mallorca salieron a hacer el fútbol que practican habitualmente. Unos a tocar, a jugar y a mirar a la porteria contraria; los otros a aguantar, a cerrar, a emboscar y a tratar de sorprender. Durante algunos minutos pareció que el plan de los otros se podía imponer. Iraizoz se tuvo que emplear a fondo para repeler dos duros remates y en otra oportunidad el balón pasó de largo por su área pequeña sin encontrar rematador. En el otro lado, el buen trato al balón, la paciencia, el atrevimiento para buscar el resquicio en medio de la maleza, no encontraba premio. El portero despejó casi sin querer un remate de Llorente, Herrera disparó duro pero diez centímetros desviado de la base del poste y De Marcos no acertó por dos veces a centrar en condiciones para culminar buenas combinaciones de Susaeta y Herrera. Lo consiguió a la tercera y puso el balón en la cabeza de Llorente para que éste lo alojara en las mallas. Antes de que se llegara a la mitad de la representación el chico bueno ya ganaba al villano y el final feliz se adivinaba por encima del suspense.
Bielsa suele referirse al reglamento como una herramienta a utilizar para mejorar el juego; Caparrós prefiere elucubrar con eso que se ha dado en llamar el otro fútbol, un concepto que todo el mundo entiende pese a que parezca tan difuso. Antes del descanso el Mallorca ya había cometido más de una docena de faltas señaladas por el árbitro mientras que sobraban los dedos de una mano para contar las del Athletic. No deja de ser una concepción utilitaria del reglamento, siempre que haya un árbitro que lo permita. González González es uno de esos colegiados que se saben la norma pero desconocen el juego. El error de su ayudante, anulando el tercer gol a Susaeta por un fuera de juego inexistente, con ser muy grave por su influencia en el resultado, es más comprensible que el criterio que empleó el árbitro en el aspecto disciplinario de su actuación. Se comportó como un marciano que hubiera llegado dos horas antes a la tierra, desconocedor absoluto de las características de los jugadores y de las intenciones de los equipos, pretendiendo repartir justicia por igual a dos grupos que no tenían el mismo comportamiento.
Si una virtud tuvo el Athletic fue su capacidad para mantener la cabeza fría y no perder la paciencia durante los largos minutos en los que le costó hincar el diente a la poblada defensa de un Mallorca que siempre dejaba descolgado a alguien con la caña preparada, lo que obligaba al Athletic a mantener la cautela. Lo de los rojiblancos fue un trabajo de demolición llevado a cabo con sistema y con perseverancia. Hace tiempo que el público de San Mamés ha entendido qué es lo que pretende su equipo y donde antes había murmullos y gestos de desaprobación cuando el balón viajaba en dirección contraria a la portería rival, ahora son aplausos de reconocimiento a la inteligencia de unos jugadores que si no encuentran el camino por un lado, dan varios pasos atrás para buscarlo por el otro.
El fútbol es tan especial que contradice hasta los principios más sólidamente asentados en la mente humana. Así, el rectángulo de juego es el único espacio del mundo donde la línea recta no siempre es el camino más corto entre dos puntos. En fútbol el rodeo, la línea quebrada, son muchas veces atajos hacia la portería contraria, aunque a primera vista pueda parecer lo contrario. Así llegó el primer gol, cuando Herrera abrió para que De Marcos levantara un centro preciso a la cabeza de Llorente. En el fondo fue una triangulación de las tantas que hace el Athletic a lo largo de todos los partidos, solo que dos de sus lados se dibujaron dentro del área.
El gol no alteró el guión. Dio la impresión de que el Mallorca daba por buena la derrota mínima, con la que seguía dentro del partido y de la eliminatoria. Si se hubiera tratado de un partido de Liga, el tanto hubiera cambiado el escenario. Pero en la Copa la eliminatoria dura 180 minutos por lo menos, y las valoraciones son distintas. El Mallorca no se abrió, se diría que, al contrario, extremó las precaciones ante un rival crecido con la ventaja y convencido de que estaba transitando por el camino adecuado, el que lleva a la semifinal.
Un lujo de Susaeta llevándose el balón de espuela precedió al gol de Muniain, un tanto que resume todas las contradiciones que encierra este juego. Si alguien conoce a este equipo ese es Caparrós, si alguien preparó hasta el detalle más nimio para frenarlo, ese es el técnico utrerano. Marcajes, posicionamiento, ayudas, todo estaba previsto, pero fue el más pequeño y metió un gol de cabeza, un gol que llevaba buscando con ansiedad desde hacía tiempo y que se le venía negando precisamente porque el deseo le cegaba en el último instante.
Ahora, el partido y la eliminatoria ya estaban donde el Athletic quería y el Mallorca no tuvo más remedio que abrirse. Y ahí apareció un Athletic nuevo, un equipo sensato y con oficio, sólido le llamó su entrenador, capaz de manejar la pelota con solvencia en el tiempo y en el espacio, dominador siempre de la situación a la espera de asestar el golpe de gracia. El Mallorca solo pudo inquietarle a balón parado, recurso de los que no tienen más producción; poca cosa para un equipo que se siente cada vez más seguro y convencido de lo que hace.
Esto tiene buena pinta, muy buena pinta, y esto no es solo una eliminatoria en la que el Athletic ha avanzado mucho pero en la que tendrá que seguir trabajando otros noventa minutos. Tiene buena pinta el equipo, que sin dar un gran espectáculo como el día del Levante, se mostró más sólido, más hecho, ante un rival que le planteo problemas que hasta ahora no había sabido resolver. Los cerrojos se rompen con paciencia, con insistencia, con convicción en lo que uno está haciendo. Los de Bielsa demostraron que también se saben esa lección. Tiene buena pinta San Mamés, otra vez casi lleno y entregado a su equipo, cada vez más convencida la grada y cada vez más predispuesta a disfrutar del fútbol. Tiene buena pinta en definitiva el futuro. Este Athletic es un equipo que mejora de semana en semana, solvente, ahí están sus números, una gozosa realidad que apunta a un futuro ilusionante.
llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Athletic lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar