El Athletic está en el ojo del huracán más por lo que no hizo en septiembre que por lo ha hecho en octubre, aunque el resto de sus rivales también empiezan a empeñarse en sacarle los colores desmintiendo que la racha ante los cuatro grandes sea imposible de superar. Así, de memoria, el Málaga le ha ganado al Sevilla, y el Valladolid, también. El Almería ha empatado con el Madrid, y el Espanyol logró idéntico resultado y en el mismísimo Bernabéu...En fin, que salir con cero puntos de estos cuatro partidos no es una ley de obligado cumplimiento como algunos han pretendido hacernos creer.
El equipo está en el ojo del huracán y en medio está Caparrós. Ha llegado su hora, y se puede interpretar tal afirmación en su doble sentido. Le ha llegado la hora de demostrar que es cierto todo lo que se dice de él. A saber, que es un entrenador experto, 'con muchas conchas' dicen, conocedor del oficio, capaz de transmitir carácter a los equipos que dirige y todas esas cosas tan bonitas que al menos desde que está en el Athletic no hemos visto por ningún lado. Ha llegado su hora de demostrar todo eso y más, porque de lo contrario tendremos que decir que le ha llegado su hora, la de morir deportivamente en el Athletic para resucitar en otro sitio, como acostumbran a hacer los entrenadores.
En la prensa del régimen proclaman a modo de garantía la presunta tranquilidad que se vive en Ibaigane. De ser cierto eso, tendríamos una razón añadida para estar más preocupados todavía de lo que estamos. Si con la que está cayendo en todos los órdenes están tranquilos, es que no tienen ni idea de lo que se traen entre manos. En consonancia con esa tranquilidad se desmienten ultimatums u otras decisiones drásticas que afecten al técnico. Hasta ahora entre las gentes del fútbol éste ha sido siempre el mensaje que lleva oculto otro recado. El problema en este caso es comprobar hasta qué punto los que actualmente dirigen al Athletic son gentes del fútbol. A lo peor hasta es verdad que están tranquilos y no se han planteado nada con el banquillo...
P.D.1: Del partido ante el Villarreal mejor ni hablar. Total, lo único que haríamos sería repetir lo que tantas veces hemos dicho esta temporada. Nada nuevo bajo el sol para este equipo del que los periodistas de antes dirían que tienen mandíbula de cristal y pegada de peso mosca.
P.D.2: Estamos a la espera de que la Junta estudie la posibilidad de presentar una querella contra la revista Época.
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