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sábado, 1 de septiembre de 2012

David López, Ustaritz, Cerrajería,
las otras despedidas del Athletic

En las últimas horas de agosto, cuando el foco mediático estaba apuntando en otra dirección, tres futbolistas del Athletic han dejado de pertener al club. Se van en silencio, sin una mala palabra, sin revuelo mediático. Ocurre todos los años. Cada verano un puñado de futbolistas que habían soñado con triunfar en San abandonan Lezama con rumbo incierto. Tampoco suelen faltar las bajas en el primer equipo. Es la ley del fútbol, la cara fea de un deporte en el que ser guapo parece haberse convertido en un mérito en sí mismo.
En las últimas horas se han marchado David López, Ustaritz y Cerrajería, tres historias personales que no constituyen novedad alguna en la historia del club.
El chaval que un día fue promesa de futbolista y que fue ascendiendo la larga escalera hasta la gloria justo hasta el penúltimo peldaño. Dos años en el Bilbao Athletic y una cesión sin retorno en Murcia. Ahora ha conseguido enrolarse en el Oviedo de Segunda B, la misma categoría que alcanzó en la disciplina rojiblanca. A sus veintitrés años aún le queda recorrido en el fútbol, aunque su brujula ya haya dejado de apuntar al norte de la gloria. Galder Cerrajería encarna hoy la figura del chico de la cantera que no alcanza la cumbre, esa mayoría de futbolistas que no ven cumplido su sueño de llegar a vestir la camiseta del primer equipo a pesar de esforzarse día y noche durante muchas temporadas. A lo largo de los más de cuarenta años de existencia de Lezama, han pasado por la cantera del Athletic más de ocho mil chavales que soñaron los mismos sueños que ha soñado Cerrajería. La inmensa mayoría se quedó en el camino. El darwiniano proceso de selección en el fútbol filtra solo a los mejores.
Ustaritz Aldekoaotalora es el vivo retrato de otro central que perdió el Athletic hace tres décadas. Su caso recuerda demasiado al de Patxi Bolaños como para no establecer un paralelismo. Defensa de técnica considerable, buen manejo de balón y visión del juego, eso que antiguamente se denominaba como un central fino, alejado del prototipo del futbolista rocoso que basaba su juego en una enorme presencia física y una agresividad descomunal. Patxi Bolaños era el futbolista elegido por Clemente para formar pareja con Goikoetxea en aquel equipo llamado a ser campeón. Sus continuas lesiones acabaron apartándole del equipo primero, y del Athletic poco después. Acabó su carrera en el Cádiz.
Ustaritz también era el mejor central de su generación, pero el físico no le ha permitido disfutar del fútbol, ni hacernos disfrutar de sus enormes cualidades como futbolista. Demasiadas lesiones, demasiada irregularidad. Para triunfar en la élite hacen falta unas cuantas virtudes añadidas a la de saber jugar al fútbol. Una de las más importantes es la condición física. Lo que le ha fallado a Ustaritz. Cuando no era una rodilla era un ligamento, si no se dañaba el tobillo sufría con un tendón. Un alma de futbolista en un cuerpo de porcelana. El Athletic ha perdido una gran central y el jugador ha perdido la ocasión de triunfar en un deporte para el que estaba dotado de todo el talento. Una verdadera lástima.
David López puede presumir de haber sido el único fichaje consensuado de la historia del Athletic. Por esas cosas rocambolescas que a veces suceden en este club, su compra a Osasuna fue pactada por los candidatos que se presentaban a las elecciones a la presidencia. Algunas exhibiciones frente al Athletic visitendo la camiseta rojilla le concedieron el suficiente aval para ser considerado como un refuerzo imprescindible en aquel equipo hundido en lo deportivo. Tal vez los que ahora claman por fichar a Beñat debieran repasar esta historia.
David López nunca rindió al mismo nivel como rojiblanco, aunque no cabe achacarle nada. A lo mejor, su nivel real es el que ha demostrado en el Athletic y aquellos partidos con Osasuna no eran más que una excepción, el punto álgido de su carrera. Llegó como refuerzo de lujo, pero ha tenido una trayectoria menguante hasta su desaparición completa de los planes del entrenador. Ha sido un futbolista honesto y leal al club, que nunca tuvo una mala palabra ni un mal gesto a pesar de su evolución desde fichaje estrella a suplente secundario.
David se ha ido al Brighton de la Segunda División inglesa, Cerrajería al Oviedo, de Segunda B y Ustaritz, a estas horas, no tiene equipo de destino. Los tres han finiquitado amistosamente sus contratos con el Athletic porque el club ha preferido ahorrarse sus nóminas. Imposible plantearse un traspaso o una compensación económica por su libertad. También ésta es una historia repetida en el Athletic, obligado siempre a pagar un sobreprecio por sus futbolistas, pero condenado a dejarlos marchar gratis cuando su rendimiento no justifica ls continuidad. Es otra de las condenas que arrastra el club por su propia peculiaridad, que debería de servir de reflexión a más de uno a la hora de establecer el nivel real de algunos miembros de la plantilla rojiblanca.
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domingo, 26 de agosto de 2012

Bielsa denuncia las polémicas artificiales


"Todos los días un intento de que el eje deportivo salga de la cuestión. Cuando no es con jugadores que por su repercusión y su calado inevitablemente lo merecen, retomamos una cuestión que hace sesenta días se está produciendo. Eso no es casual. Es el momento oportuno para establecer una nueva grieta en la tranquilidad que necesita un equipo"..."Su pregunta apunta a descubrir un conflicto ahora que se está agotando otro".
Marcelo Bielsa ha vuelto a dedicar un buen tiempo de su comparecencia ante los medios de comunicación para poner las cosas en su sitio. A este paso se va a convertir en una costumbre que el entrenador haga la crítica de los críticos. En lo que llevamos de temporada ya hemos asistido a tres desmentidos de una rotundidad inusual y ahora a algo muy parecido a una denuncia pública. "Hay que desenmascarar a los que se maquillan para hacer preguntas", llegó a decir el técnico dirigiéndose a quien le había cuestionado por la situación de Cerrajería, Ustaritz y David López en el seno de la plantilla.
No es que Bielsa se haya caído ahora de la higuera, como dicen los argentinos, "en todos los países, en todas las ciudades, en torno a todos los equipos hay periodistas que ejercen el oficio como usted lo hace", afirmó. Es solo que "un año y fracción después", y tras un arranque de curso que está siendo como para acabar con los nervios del más templado, el técnico parece decidido a marcar el territorio.
Bielsa quiere que en el Athletic se empiece a hablar de fútbol, y solo de fútbol, cuanto antes. Por eso montó en cólera cuando alguien intentó establecer un paralelismo entre lo que ocurrió tras la primera decisión que tomó a su llegada al Athletic, y la situación actual. A su llegada a Bilbao el curso pasado, Bielsa eligió a dos jugadores por puesto y apartó al resto de su dinámica de trabajo diaria. La decisión le costó una denuncia de la AFE y se vio obligado a retractarse y a pedir disculpas públicas por su ignorancia de las normas que regulan las relaciones de los futbolistas profesionales con sus clubes. Por eso ahora ha sido muy cuidadoso al definir el estatus de David López, Ustaritz y Cerrajería en la plantilla. De ahí su diatriba cuando percibió lo que entiende como un intento de introducir en la vida del Athletic un nuevo tema de discusión cuando no hay tal y todo el mundo sabe a qué atenerse.
Marcelo Bielsa no ha hecho nada que no hayan hecho todos los entrenadores de todos los equipos estos meses: elegir los jugadores que formarán sus plantillas y comunicar a los descartados que no cuentan en sus planes. Lo lógico en estos casos es que estos busquen otros horizontes que les permitan su desarrollo deportivo; de no conseguirlo saben que estarán condenados al ostracismo. El técnico de Rosario ha tomado además la precaución de comunicar su situación a los descartados el primer día, lo que les da margen a ellos y al club para buscar una solución que a estas alturas es obvio que todavía no han encontrado.
El tema no da para más, pero Bielsa le tuvo que dedicar la mayor parte de su rueda de prensa. Llegó a pedir a los periodistas que le ilustraran sobre algún posible agravio comparativo tomando como referencia la historia del club. El técnico vino a preguntar, o preguntarse en otras palabras, si nunca en la historia del Athletic ningún entrenador había descartado a algún jugador. Si es él el primero que toma una decisión tan extravagante.
Volvemos al viejo debate sobre el papel de los medios y su influencia en la vida del Athletic. Hay entrenadores que rumian su frustracion en silencio o se desahogan en petit comité y otros que se revuelven y utilizan el micrófono para expresar la opinión que les merecen los medios. Los que callan y los que hablan coinciden en el diagnóstico y en la extensión de lo que ellos consideran un problema. Como dijo Bielsa, el asunto se repite en todos los países, en todas las ciudades y en el entorno de todos los equipos.
No se puede hablar en términos absolutos. A veces resulta difícil distinguir la mala intención de la mera incompetencia; otras son los propios entrenadores o jugadores quienes buscan la complicidad del periodista para colocar su mensaje; en ocasiones, es más fácil matar al mensajero que reconocer el error propio, tan fácil como achacar el titular equivocado o la transcripción interesada a alguna mano negra oculta en la redacción. Hay entrenadores honestos en su relación con los medios, que rehuyen el amiguismo y la utilización del periodista, como también hay excelentes informadores que hacen su trabajo con profesionalidad, buscando lealmente la noticia. Según la célebre sentencia de Rafael El Gallo, hay gente pa tó. A lo que en este caso solo cabe añadir que aquí nos conocemos todos.

Edito:
Me corrigen voces autorizadas: El año pasado no hubo ninguna denuncia formal de la AFE. Fue una 'exageración' de cierta prensa, por decirlo de algún modo.
Sí se produjo un gran revuelo mediático que incluyó apreciaciones sobre los derechos que amparan a los profesionales en su relación con los clubes.
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martes, 17 de julio de 2012

La convocatoria de Bielsa para el segundo amistoso no deja lugar para la duda

No es ningún secreto que Marcelo Bielsa es hombre de ideas fijas y que una vez tomada una decisión es difícil, por no decir imposible, convencerle de que cambie. Resulta que el técnico del Athletic suele tomar sus decisiones después de un largo y profundo proceso de meditación, así que es lógico que resulte complicado hacerle ver la conveniencia de una rectificación. Ocurre así, por ejemplo, en la elección de los jugadores con los que va afrontar la temporada. Quiere plantillas cortas, manejables en los entrenamientos y adecuadas al diseño de su plan de trabajo. E incluso a lo largo de la competición esa plantilla exigua puede quedar reducida a la mínima expresión en cuanto a número de jugadores realmente utilizados, tal y como pudimos comprobar la pasada temporada. Desde que está en el Athletic a Bielsa solo se le conoce una rectificación de calado. Descartó a Iñigo Pérez pero acabó utilizándole durante el año y este verano sigue contando con él. El resto de sus descartes sigue donde estaba.
Orbaiz, Ustaritz, Cerrajería y Zubiaurre ya sabían que no tienen sitio en los planes del técnico. Ahora se les ha sumado David López, fichado hace cinco temporadas de Osasuna en pleno proceso electoral por el peculiar sistema del consenso entre los candidatos. Ese consenso entre los aspirantes a presidir el club, que contó además con el aplauso unánime del socio, presentaba al jugador como una de las soluciones más importantes a la tremenda crisis que sufría entonces el equipo. Llegó con etiqueta de futbolista decisivo pero su rendimiento fue menguando durante la época de Caparrós hasta quedar en testimonial el primer año de Bielsa. David López nunca ha llegado a ser en el Athletic el jugador que brilló con la camiseta rojilla. Sigue siendo un buen futbolista, de técnica reconocible y excelente toque a balón parado que, por las razones que sean, no ha terminado de dar en el Athletic el rendimiento que se esperaba de él. Con un año de contrato por delante y una ficha acorde con su condición de fichaje estrella, la solución a su situación no parece sencilla. Al parecer, Celta, Deportivo y Zaragoza se han interesado por hacerse con sus servicios, que viene a ser como decir que un becario se ha acercado a una concesionaria de Porsche a preguntar por algún modelo. Ninguno de esos tres equipos tiene solvencia económica no ya para afrontar un traspaso sino ni siquiera para hacerse cargo de la ficha que abona el Athletic al futbolista, por lo que David López tendrá que elegir entre cobrar de Ibaigane pasando un año en blanco o renunciar al dinero y jugar en algún otro equipo.
Tiene trabajo por delante la dirección del Athletic para aligerar el peso de la plantilla a lo largo del verano y es un trabajo importante, tanto en el orden económico como en el deportivo. No hace falta explicar lo antieconómico que resulta pagar a alguien con el que no se cuenta para hacer un trabajo, pero en lo deportivo tampoco es plato de gusto para nadie tener en la plantilla, conviviendo y entrenando a diario, a una serie de jugadores que todo el mundo sabe que no cuentan para el entrenador. Ni los afectados, ni sus compañeros, ni el propio responsable de la decisión pueden estar cómodos en esa situación. Si, además, Bielsa argumenta que su presencia ocupa el espacio al que deberían acceder las promesas de la cantera, es obvio que urge una solución a la que también los propios afectados podrían aportar ideas.
La convocatoria para el segundo amistoso ha despejado cualquier duda que alguien podría albergar todavía respecto a los planes de Marcelo Bielsa. Contra el Raja Casablanca jugarán los dieciocho disponibles de la plantilla, una vez descartados internacionales, lesionados y enfermos, es decir, que el Athletic jugará con solo deiciséis hombres de campo, máxima exigencia desde el principio.
Poco cabe decir del rival, el Raja Casablanca, elegido como el tercer mejor equipo de Africa del siglo pasado, que tampoco es mucho decir, y formado por jugadores marroquíes en su inmensa mayoría con algunas aportaciones del fútbol africano, ninguna de ellas conocida del gran público. Como referencia para el aficionado, cabe señalar que en la temporada 2003-04 fue entrenado por el exseleccionador francés Henry Michel y en la 2006-07 por Paco Fortes, un delantero que llegó a alternar con Cruyff en el Barcelona a mediados de la década de los 70.
Lo que más debe preocupar al Athletic esta noche es la dureza con la que se emplean generalmente los futbolistas marroquíes, muy partidarios casi siempre de practicar el otro fútbol, ese eufemismo que sirve ahora para esconder lo que toda la vida se ha conocido como marrullería.
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viernes, 13 de julio de 2012

La mejor noticia para el Athletic
es que se empiece a hablar de fútbol

Primer partido de la pretemporada. Por fin llega el fútbol aunque sea en versión amistosa, y en el entorno del Athletic se podrá empezar a hablar del juego, de éste o de aquel jugador, de aquella o de la otra posición en el campo. Es lo mejor que le puede ocurrir a un club que se ha metido en un lío nada más regresar al trabajo y que no acaba de deshacerse del acoso de los rumores que la cercan desde antes de la pasada primavera. Lo segundo tiene mala solución, sobre todo porque no está en su mano; lo primero parece que está en vías de arreglo, aunque éste sea solo de compromiso, aunque no es poco para empezar después de lo que ocurrió la semana pasada.
Lo de los rumores acerca del futuro de algunos jugadores rojiblancos es otra cuestión. Son tantos los intereses que los ponen en circulación que no hay manera de atajarlos de una manera razonable. Hoy mismo podemos comprobar que ni siquiera es suficiente una declaración de parte por muy tajante que sea ésta. Javi Martínez afirmó ante las cámaras de A3TV que se ve en el Athletic hasta 2016 fecha en la que termina su contrato. Es él quien lo dice, no las habituales 'fuentes de su entorno' o las tan manidas 'personas cercanas al jugador'. Pero eso no desanima a los esforzados del rumor. 'Sport' apela a un video que el jugador colgó en su twitter para demostrar lo equivocados que están quienes interpretan la pieza que emitió A3TV. Que el video que colgó el jugador sea exactamente el mismo que publicó la emisora de televisión es lo de menos. 'El Mundo Deportivo' por su parte, recurre a una parte de una entrevista a Irureta en la COPE donde el técnico señala que Javi Martínez sería un buen jugador para el Barcelona, lo que a estas alturas debe de constituir una noticia de primer orden. Pero no solo son los medios catalanes los que insisten. 'El Correo' alerta de una posible venta de Afellay por parte del Barcelona en un intento de recaudar el suficiente dinero para pagar la cláusula del jugador, 40 millones más los impuestos correspondientes, una cifra que de realizarse la operación significaría la más alta del mercado mundial en mucho tiempo.
La intensidad con que desde Barcelona alumbran el interés del club azulgrana por Javi Martínez ha eclipsado a la otra estrella del fimamento de los rumores. De pronto, nadie se acuerda de Fernando Llorente, colocado en media docena de equipos hace apenas un par de meses, portada diaria de periódicos y actualmente disfrutando de sus vacaciones en el más feliz de los anonimatos y comprobando lo efímera que puede llegar a ser la vida del artista.
Pero hablemos de fútbol porque el Athletic se estrena hoy en Grenoble ante el Olympique de Lyon, un rival inusualmente potente para ser el primer sparring del verano, aunque la premura de tiempo (el 2 de agosto empieza la competición oficial para el Athletic) condiciona la pretemporada de forma extraordinaria.
La primera convocatoria de Marcelo Bielsa, privado de todos sus internacionales, nada menos que cinco titulares indiscutibles y San José, casi medio equipo, es interesante no por los llamados sino por los descartados. No viajan a Grenoble Amorebieta, que ha regresado al trabajo arrastrando algunas molestias, Ustaritz, Cerrajería, David López, Zubiaurre y Orbaiz.
Los jugadores con los que no contaba a los que se refirió el técnico argentino en su célebre rueda de prensa, ya están señalados. No hay sorpresas, salvo la relativa de David López, un futbolista con el que Bielsa apenas contó la pasada temporada y que tampoco supo aprovechar las escasas oportunidades que disfrutó. El resto no estuvo el año pasado y era previsible que no estuviera ahora. El problema para los responsables es cómo colocarlos en un mercado paralizado sin sufrir una avería en el balance económico. Son jugadores con ficha en vigor, y no barata precisamente en algunos casos, cuya venta a un precio interesante para el club está prácticamente descartada y cuya cesión se antoja más complicada incluso que hace un año si se intenta realizar en condiciones no gravosas para el Athletic.
Es una gran noticia que entre los que están en la lista figuren Gurpegui, Igor Martínez y Castillo. El primero será, sin duda, el tercer fichaje del año para Bielsa. Gurpegui es un jugador contrastado que no necesita presentación y que ofrecerá un rendimiento inmediato más que interesante. Igor Martínez parece un jugador del gusto de Bielsa, así que habrá que contemplarlo como alternativa en una zona del campo que ya tiene muchas variantes y en cuanto a Castillo, el técnico parece confiar en él para cubrir ese lateral izquierdo en el que Aurtenetxe tuvo que cumplir un papel más que meritorio a lo largo de toda la temporada pasada, jugando en un puesto que no es el suyo.
Ruiz de Galarreta y Etxebarria son la aportación joven, la savia nueva que promete pero a la que, de momento, no se le puede exigir más que ilusión. Esta noche empieza a rodar el balón. ¡Ya era hora!
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viernes, 1 de junio de 2012

Balance de un año para el recuerdo (III)

La sala de máquinas del Athletic, la gran aportación de Bielsa

El fútbol se gesta en el centro del campo. La identidad de un equipo se labra en esa amplia zona donde concurren las dos facetas de este deporte: la recuperación del balón y la creación del juego. Es necesario disponer de la herramienta para ponerse a trabajar y la herramienta del futbolista es el balón. Hay quien renuncia y prefiere construir su juego basándose en la sorpresa, en la prestidigitación del mago que muestra sus manos vacías solo un instante antes de desplegar una baraja de naipes o hacer volar a una paloma. Son los magos del contrataque, los que de la nada fabrican una ocasión de gol. No es ese el estilo de Bielsa. Prefiere manejar la herramienta, disponer del balón para crear moviéndolo de aquí para allá, buscando el camino más corto hacia la portería contraria que, como se sabe y al contrario de lo que dicta la geometría tradicional, en el fútbol no es la línea recta. Eso sí, a Bielsa le corre prisa tener el balón y por eso manda a sus hombres a buscarlo alli donde esté con espíritu depredador. Si cuando se trata de proteger la portería al técnico no le importa retrasar su línea defensiva hasta el área pequeña (sobran los dedos de una mano para contar los fueras de juego que provoca la defensa rojiblanca en un partido), cuando toca recuperar, quiere hacerlo muy adelante, cerca de la meta contraria, para que así el camino hasta el gol sea lo más corto posible. La presión adelantada refleja la imagen de un equipo ambicioso hasta la ansiedad; el trabajo desplegado para recuperar el balón en territorio enemigo denota valentía y confianza en las propias fuerzas. Pero hay que hacerlo muy bien para que no se vuelva en contra.
El Athletic tuvo serios problemas para ejecutar la idea de su entrenador durante los dos primeros meses de la competición. El equipo y con él su público, vivió en un sobresalto continuo porque cada error suponía una puñalada en la espalda. Robar el balón arriba requiere una numerosa presencia de jugadores en zonas muy alejadas de la portería propia. Si el rival consigue evitar el asedio, y con un solo pase certero puede eliminar a medio Athletic, la consecuencia inmediata es una situación de peligro ante la portería de Iraizoz. Para terminar de complicar más el tema, Bielsa quitó del centro del campo a Javi Martínez, el jugador más capacitado para la recuperación y lo sustituyó por un Iturraspe que nunca ha destacado por ser un futbolista especialmente aguerrido ni sacrificado.
Pero fue precisamente sobre Iturraspe donde Bielsa empezó a construir su Athletic. Del robar y dar de Javi Martínez el Athletic pasó al robar y crear de Iturraspe. El medio centro es un puesto desde el que se dispone de una visión panorámica de juego y esa es una ventaja sustancial para un futbolista con criterio. Iturraspe ha dado este año un curso completo de un fútbol magnífico a partir de la sencillez de su concepción. Como los más grandes, el chaval de Abadiño ha jugado con ese estilo en el que parece que todo es muy fácil. Pases sencillos al compañero que está de cara, balones en ventaja a los laterales o media vuelta y a empezar de nuevo si no aparecen claras las líneas de pase. Tocar y moverse, pasar y apoyar, sin barroquismos, fácil, como quien no quiere la cosa. Así han jugado siempre los cerebros de los equipos más competitivos. Iturraspe ha sido otro de los grandes beneficiados por la llegada de Bielsa. El año pasado llevaba camino de convertirse en esa eterna promesa de Lezama que acaba rumiando su fracaso en el Albacete o en el Salamanca. Un tecniquillo más, un mingrafía de esos que desesperan a los aficionados que piden legionarios con barba de tres días vestidos de futbolistas. Le costó unos cuantos partidos hacerse con los galones, pero la confianza que depositó en él Bielsa, manteniéndole contra viento y marea, acabó por rendir un magnífico dividendo. El Athletic tiene un cerebro privilegiado en su sala de máquinas que juega y hace jugar al equipo exactamente como quiere el entrenador.
Otro de los que le tienen que regalar una placa labrada a Bielsa es Oscar De Marcos. Al igual que Iturraspe, el de Laguardia estaba el año pasado a punto de engrosar la larga lista de debutantes que han acabado desperdigados por la Segunda B. De Marcos añadía a su aspecto de futbolista frío y poco implicado, su condición de fichaje procedente del Alavés, más dinero malgastado en detrimento de la cantera de Lezama y del fútbol de bronce local, bramaba ese sector de la afición con tendencia al fundamentalismo bizkaitarra. De pronto, De Marcos se ha convertido este año a ojos de ese mismo sector no ya en un legionario de barba cerrada, sino en todo un centurión que es capaz de continuar en el campo con un desgarro en los testículos, sin torcer el gesto ni desmayarse ante la visión de semejante espectáculo debajo del pantalón. Se sabía que era poseedor de una técnica más que apreciable y una velocidad competitiva. Lo que nadie sabía, salvo Bielsa, era que De Marcos es una fiera incansable que corre más a medida que pasan los minutos y que disfruta reventando rivales engañados por su aspecto de niño que nunca ha roto un plato. Su impresionante despliegue ha estado detrás de algunos de los mejores partidos que ha jugado el Athletic. Lástima que en el tramo final el chaval haya sucumbido a su condición humana. Aunque durante los meses de invierno pareció una máquina de acero inoxidable, la primavera nos devolvió a un jugador de carne y hueso, agotado después de tanto esfuerzo. En el tramo final el Athletic ha echado mucho en falta su vigor a la hora de presionar y su capacidad de desdoble en los relevos. Su cansancio ha tenido mucho que ver con la flojera general del equipo en los últimos partidos.
Ander Herrera ha aprovechado en muchos encuentros el dinamismo de De Marcos para sacar a relucir el fútbol exquisito por el que fue fichado del Zaragoza. Una lesión en el tramo inicial y una pubialgia que le ha martirizado durante meses nos han dejado un Herrera intermitente. Cuando ha jugado en plenitud de condiciones se ha revelado como un media punta letal, perfectamente conectado con el medio centro y brillante en la distribución en los metros decisivos, además de atrevido en la jugada individual al borde del área. Lo peor de su temporada han sido esos problemas físicos que han minado su juego y muchas veces le han nublado la mente cuando la claridad de ideas es una de sus mejores virtudes. También habría que achacarle cierta inconsciencia para jugar balones complicados en terrenos comprometidos y una tendencia a la filigrana y el taconazo que seguro que corregirá con el tiempo. Con el balón en los pies disfruta como si estuviera jugando a fútbol sala con los amigos, olvidando que en un partido de Primera División ciertas licencias se suelen pagar muy caras.
Estos tres jugadores han sostenido prácticamente el centro del campo  a lo largo de toda la temporada. Iturraspe ha participado en 35 partidos de Liga, cuatro de ellos como suplente, mientras que De Marcos solo ha faltado a cuatro citas siendo titular en las 34 restantes. Herrera, que como ya se ha dicho, ha atravesado problemas físicos, ha sido titular en 25 ocasiones y suplente en 7, pero aunque ha sido el jugador más sustituido, está en el grupo de los diez que han superado los 2.000 minutos de juego. Iñigo Pérez, el suplente más utilizado en el centro del campo, no llega a los mil minutos de juego. Gabilondo y David López han intervenido en 704 y 402 minutos respectivamente.
Es curioso el caso de Iñigo Pérez. Descartado en principio por Bielsa, acabó teniendo una oportunidad y se ganó la confianza del técnico con una gran demostración en el Sánchez Pizjuán, en uno de los partidos cumbre de la temporada. Ha jugado en el medio centro como relevo de Iturraspe, en la media punta en el sitio de Herrera, y en el lateral izquierdo. Ha acreditado lo que ya se sabía de él: buena técnica y buen golpeo a balón parado, pero no ha terminado de confirmar lo que apuntó en aquel partido de Sevilla. La polivalencia juega a su favor, porque el técnico quiere jugadores de ese corte, pero quizá esa misma dispersión le ha impedido afianzarse en un puesto concreto. Ha terminado la temporada y no está claro si Bielsa se equivocó descartándole o acertó recuperándole.
Mucho más claro ha quedado el papel de Gabilondo. Titular en los primeros tiempos, en los que Bielsa apreció su buena técnica y su compromiso cuando el equipo no tiene el balón, desapareció de las alineaciones para volver solo en momentos muy concretos y casi siempre por causa de fuerza mayor. El de Añorga ya se ha despedido del Athletic dejando una hoja de servicios en la que se subraya su profesionalidad tanto en los buenos tiempos como cuando las cosas le han ido peor.
David López ha jugado menos todavía. Su calidad técnica parecía reclamar una presencia más continuada, pero hubiera tenido que brillar muchísimo más en los escasos minutos que le concedió Bielsa para discutir un sitio a los titulares.
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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Al Athletic vuelve a cegarle su propio brillo

Si hay un partido en el que el marcador no tiene nada que ver con lo ocurrido en el terreno de juego durante los noventa minutos, ese es el que ha perdido el Athletic en París. Cabría tomarlo a beneficio de inventario, calificarlo como anécdota desgraciada, o como accidente en un compromiso que el Athletic encaró con cambios en la alineación y la tranquilidad de tener la tarea hecha. Lo malo es que este asunto se está repitiendo con una frecuencia que obliga a la reflexión. El marcador del Parque de los Príncipes no tiene nada que ver con lo que se vio en el césped, pero es que tampoco el empate de hace tres días ante el Racing de Santander tuvo que ver con el fútbol desplegado por los dos equipos, ni mucho menos la derrota de hace diez días ante el Granada... y así sucesivamente podríamos remontarnos a unos cuantos partidos más. Lo de París, por aquello de que el partido era un mero trámite, duele menos, pero técnico y jugadores harán bien en tomar nota, sentarse diez minutos a reflexionar y habilitar una solución, que sin duda la tiene que haber. Que en un partido en el que no te juegas nada te metan un gol (autogol) en el minuto 85 y en un contrataque porque un centrocampista tuyo (David López) ha perdido el balón casi en la frontal del área contraria, es para hacérselo mirar. Si la jugada ocurre casi inmediatamente después de que el rival haya fallado un penalti, es lícito sospechar que el equipo en su conjunto sufre de unas 'ausencias' momentáneas que le están costando carísimas.
Lo que para el Athletic pudo ser una gran fiesta de cierre de la liguilla, apuntándose una brillante victoria en el legendario Parque de los Príncipes, acabó con una nueva frustración, matizada por el nulo valor efectivo del partido, pero frustración al fin y al cabo, que se suma a las ya sufridas en los últimos partidos. A este paso el Athletic se va a convertir en el rival favorito de todos; juega, da espectáculo, pone las ocasiones... y acaba regalando el partido, como si el resultado le importara menos que el espectáculo, como si el camino fuera más importante que la meta.
La espectacular puesta en escena de los de Bielsa, adornada por el gol de Aurtenetxe cuando no se habían cumplido los tres minutos, desterró cualquier duda que pudiera suscitar la alineación de Bielsa, con mucha gente nueva y algún cambio de posición. Toquero percutiendo por la derecha, Ibai Gómez moviéndose con sentido por el frente del ataque, David López luciendo galones, los laterales incorporándose constantemente al ataque... el primer cuarto de hora del partido fue para enmarcar. Pero otra vez sucedió lo que parece inevitable. Un fallo colectivo a la hora de defender un golpe franco supuso el empate, el desconcierto y, finalmente, el vuelco en el marcador, otra vez a balón parado, ahora en un saque de esquina. Pocas veces habrá conseguido el PSG tanto con tan poco.
Pero este Athletic capaz de enamorar incluso cuando pierde, supo rehacerse y bordar un segundo tiempo en el que no solo reestableció el empate, sino que lo hizo todo para ganar el partido con autoridad. Pocas veces, al menos en Francia le habrán dado al PSG el repaso que le dieron ayer jugando en su campo. Los franceses se daban con un canto en los dientes por mantener un empate que salvara su dignidad mientras corría el reloj contra un Athletic que quería una victoria innecesaria mucho más que quien se estaba jugando la vida. Movilidad, manejo del balón, ambición... todo lo tuvo el Athletic. Todo menos el gol que cerrara el partido, o el instinto de supervivencia que le llevara a firmar unas tablas para la estadística. No hubo ni una cosa ni otra y lo que debió ser una victoria brillante acabó en una goleada incomprensible.
Obviando el resultado, que ya es obviar si hablamos de fútbol, el despliegue del Athletic merece el aplauso de cualquier aficionado, salvo por la laguna que sufrió en el tramo inmediatamente antes del descanso y el lamentable apagón final. Por ponernos exigentes, a todos nos hubiera gustado que Bielsa pusiera en acción a Ruiz de Galarreta o a Guillermo. Prefirió recurrir a Susaeta y Muniain para los relevos, toda una declaración de intenciones. El técnico quiso ganar y limitó las probaturas a lo estríctamente necesario. Lástima que los hechos no acabaran correspondiéndose con los deseos. El infierno está empedrado de buenas intenciones y está claro que el Athletic está sufriendo un infierno de resultados cuando está practicando un fútbol propio del paraíso.
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viernes, 16 de abril de 2010

¡Agua!

Ni tocados, ni hundidos. El Athletic probó suerte en Valencia y le dijeron ¡agua!, como en el viejo juego de barcos con el que tantos estudiantes mataban clandestinamente su tedio en las clases de Filosofía. Falló el Athletic. Erró el tiro. Mejor dicho: apenas tiró sobre César, y así no puede ser, ni en Valencia ni en Morata de Tajuña. Algo le pasa al Athletic cuando juega lejos de San Mamés. La eficacia goleadora en casa, donde los leones marcan de cuatro en cuatro, se convierte en desesperante ceguera de visita. Y ya no es solo que se remate poco y mal, sino que se equivoque siempre el último pase, que sobre un regate, o que el desmarque no llegue a tiempo. A veces un equipo no pisa área o no crea ocasiones sólo porque veinte metros antes el que llevaba el balón no ha visto al compañero bien colocado o, casi lo que es más frustrante, le ha visto pero le ha arreado un melonazo donde debió ir un pase medido, bien al pie o adelantado para darle ventaja, que esa es otra. Ni Llorente ni Susaeta estuvieron especialmente finos en esa faceta y eso lo acusó todo el juego de ataque del equipo y como David López y Gabilondo estuvieron con Neruda, "me gusta cuando callas porque estás como ausente..." el granítico Valencia ni siquiera tuvo que recurrir demasiado a esa especialidad de la casa que llaman faltas tácticas, que consiste básicamente en aquello tan pedestre de si pasa el balón no pasa el jugador, que en el área suele ser penalti, pero en el círculo central denota inteligencia táctica. Para más información véase Baraja y Albelda.
Si no marcas solo puedes aspirar a sobrevivir con el empate de salida, pero lo normal en estos casos suele ser que el rival sí lo haga. Silva acertó en dos ocasiones y liquidó el partido.
Pero el Athletic no debe liquidar sus ilusiones por una derrota que, querámoslo o no, entraba dentro de lo previsible en la planificación general de la temporada. De hecho, el Athletic ha caído con todos los equipos que le preceden en la tabla, si exceptuamos la victoria ante el Real Madrid en San Mamés y el empate sin goles en Sevilla. Lo bueno del dato es que los que le preceden en la tabla son muy pocos, muchos menos de los que le siguen.
Sigo pensando que aspirar a la Champions League no es más que un bonito sueño, de momento. Y no es poco que nos hayamos ganado el derecho a soñar con cosas tan bonitas cuando como quien dice acabamos de despertar de una pesadilla. La Europa League sí que debe seguir siendo un objetivo alcanzable para este equipo y eso pasa por seguir siendo tan sólidos como hasta ahora en casa. Es cierto que el Athletic perdió en Valencia, pero lo hizo después de un partido bastante razonable que se decantó porque el rival tuvo un jugador capaz de rubricar con finura el trazo grueso del trabajo de todos sus compañeros. Nada más...y nada menos.

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viernes, 6 de noviembre de 2009

Esperpento en medio del oceáno

El Athletic consiguió en Madeira lo que quería: eliminar al Nacional de la lucha por la calificación. El empate es suficiente para lograr el propósito. Como, además, el Werder Bremen ganó al Austria de Viena, el panorama del grupo es diáfano para los rojiblancos. Un punto en Viena sería suficiente; en caso contrario siempre quedaría el partido en San Mamés contra unos alemanes clasificados desde ayer.
En el partido de Madeira pudimos aprender más cosas, algunas nuevas, otras no tanto, respecto al Athletic en particular y al fútbol en general. Por seguir un orden, convengamos, por ejemplo, que nos enteramos de que los árbitros malos no son patrimonio exclusivo de la Liga española, que en Escocia también los hay, y que los árbitros pueden hacer el ridículo actuando en solitario, en trío o en cuadrilla, como en este invento que están probando en la Europa League. Que William Collum dejara en tarjeta amarilla una entrada por detrás de Pinto a Iraola en el primer tiempo, en una acción que tenía todas las trazas de ser un caso práctico preparado por el Colegio de Árbitros para explicar uno de los supuestos de expulsión directa, explica el tenor del árbitro escocés. La que montó después con la repetición del penalti contra el Athletic, transformado durante unos segunos en falta contra los portugueses, recordó los mejores momentos de tipos tan divertidos en el campo como Andújar Oliver o Brito Arceo, ¡qué tiempos aquellos!.
Aprendimos también que por mucho que creamos que ya le conocemos, todavía nos falta mucho por descubrir de Caparrós, una caja de sorpresas. La sustitución de David López en el minuto 60, justo cuando el ex osasunista estaba jugando mejor, entendiéndose de maravilla con Joseba Etxeberria y dinamitando el costado izquierdo de la defensa portuguesa, constituye una de las decisiones más incomprensibles de este técnico en los últimos tiempos; a la par del asunto de la cesión de San José, por lo menos.
Por último, last but not least, los jugadores del Athletic nos volvieron a obsequiar con una nueva desmostración de, llamémoslo, irresponsabilidad, por no profundizar en la consistencia de su masa neuronal. El esperpento del último cuarto de hora, cuando el Athletic pudo ganar pero también perder y el espectáculo de los últimos cinco minutos encerrados en el área propia a merced de un rival en inferioridad que hasta entonces había dado más pena que miedo, son de su única responsabilidad y no cabe, en este caso, mirar al banquillo buscando culpables. Son los futbolistas que están sobre el césped los que tienen que pararse a pensar cinco segundos sin caer en la histeria, el balonazo donde vaya y la carreras sin sentido ni orientación. Hubiera bastado que los rojiblancos se fijaran en la lección de veteranía que dio durante toda la segunda parte, ésta vez sí, Joseba Etxeberria, con el único lunar de pasarse de listo tirándose en el área cuando encaraba la portería rival con ventaja, bien sea que con el balón en su pierna mala. A lo mejor Joseba erró el cálculo al pensar que el árbitro escocés era tan malo como parecía.
Fue un partido de esos que el castizo define como de ganar con la gorra, y con las manos en los bolsillos, añadiría yo, pero el Athletic lo acabó convirtiendo en otro ejercicio de sudor y taquicardia. Esta vez se lesionó Llorente, lo que constituye una pésima noticia, aunque De Marcos, Etxeberria y David López demostraron que también se puede atacar y hacer daño moviendo el balón a ras de césped. Otra cosa es que Caparrós se fijara. A lo mejor sí, y por eso quitó a López. Vaya usted a saber.

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lunes, 19 de enero de 2009

¡Grande Athletic!

Por fin un partido de fútbol de verdad en San Mamés. Con juego, con intensidad, con fuerza, con incertidumbre, con garra... El Valencia se presentaba como un excelente calibre para medir el verdadero estado del Athletic, y los rojiblancos han dado la talla. A partir de ahora, con calma, sin echar las campanas al vuelo y con los pies en el suelo, habrá que empezar a mirar las cosas de otra manera, desde la perspectiva que ofrece la primera mitad de la clasificación, desde la altura que suponen esos once puntos que ahora mismo nos separan de los puestos de descenso. El Athletic empieza a ser el equipo fiable en el que puedes confiar; el equipo que, gane o pierda, se va del campo con la cara alta.
Confieso que ganar al Valencia no entraba ni en mis más optimistas ensoñaciones y que a medida que transcurría el segundo tiempo, junto con un vecino de localidad estaba buscando el impreso donde se pudiera firmar el empate. Y esa sensación no se me borra ni siquiera después del penalti marcado por Llorente y la explosión de euforia que se vivió en San Mamés. El resultado justo de un partido muy disputado, hubiera sido el empate. Si ganó el Athletic es porque el equipo está en una racha en la que le sale todo; no es lo más habitual que te piten un penalti a favor en el último minuto, por muy claro que sea, y en una jugada en la que el delantero ha conseguido rematar.
Y si apostaba por el empate durante todo el segundo tiempo fue porque durante todo ese periodo el Valencia fue superior, se hizo con el balón y con el dominio territorial, y tuvo varias ocasiones, incluidos un tiro al larguero y un fallo de Ocio, que regaló un balón en el área, para adelantarse por tercera vez en el marcador. Hubo suerte y el Athletic, que empezaba a acusar el fuerte ritmo de la primera parte, y se desconfiguraba como un ordenador barato a medida que Caparrós cambiaba a los más cansados, aguantó la igualada en el marcador a base de casta y apretar los dientes. Luego, a última hora, llegó ese penalti decisivo, mérito de unos leones que encontraron fuerza para llegar al área rival en un par de arreones agónicos.
Fue mucho mejor el fútbol del Athletic antes del descanso, cuando con David López y Gabilondo en plenitud y un Orbaiz todavía fresco, pudo trenzar un juego coherente buscando las bandas como alternativa al pelotazo largo sobre Llorente y Vélez. Cuando todo el equipo, salvo los dos centrales, rayó a gran altura. Porque ese es el único secreto de este Athletic resucitado: que hay un buen numero de futbolistas que están atravesando su mejor momento de forma y de juego. Sacar partido de ese estado de gracia individual es la gran virtud del equipo como grupo. Las limitaciones técnicas de algunos quedan así diluidas en la corriente favorable y se nota menos el escaso nivel de más de uno con la pelota en los pies. Digamos que el Athletic ha sido siempre así, una mezcla de coraje, torpeza voluntariosa y excelentes futbolistas. Cuando cada elemento aparece en la mezcla en su justo porcentaje, el resultado es tan explosivo como éste que estamos disfrutando desde diciembre. Ahora se trata de mantener las proporciones estables; que la calidad de David López o Iraola, combine con la casta de Koikili y con la voluntad y el trabajo a destajo de Vélez; que la finura de Orbaiz ponga contrapunto al despliegue a veces hasta excesivo de Javi Martínez y que la sutileza de Gabilondo siga sirviendo gasolina al depredador Llorente. Y, mientras tanto, que podamos seguir disfrutando cada domingo de sensaciones que habíamos olvidado por la falta de costumbre: ambición, orgullo, alegría, rabia, euforia...éxtasis de la mano de un gran Athletic.

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lunes, 22 de diciembre de 2008

Esto ya es otra cosa

Desde las alturas del puesto doce de la tabla las cosas se ven de otra manera. No es que sea una altura como para que te de un ataque de vértigo, pero teniendo en cuenta de dónde venimos, la nueva ubicación se antoja el séptimo cielo. Es lo que tiene enlazar un par de resultados: que te disparas en la clasificación. Y el Athletic ha hecho algo más que enlazar un par de resultados. En concreto, ha enlazado cuatro, tres victorias y un empate (que debió ser otra victoria de no mediar el fallo de Iraizoz). Diez puntos de doce posibles son incluso algo más de lo esperado por los más optimistas. Son una tacada excelente que si se administra bien, puede marcar un punto de inflexión en la temporada.
De momento, el margen de seis puntos del que disfruta el Athletic sobre el descenso, le permite afrontar con otra tranquilidad los próximos compromisos. No se trata de hacer las cuentas de la lechera, pero observar que el próximo visitante de San Mamés es el Espanyol, anima a otear el horizonte con cierto optimismo, tanto por el margen clasificatorio como por lo que este equipo empieza a apuntar.
Se dirá que el Betis acusó tres ausencias determinantes en su centro del campo, y es verdad. Pero también al Athletic le faltó Iraola de salida y, no solo eso, sino que tuvo que rehacer en los primeros veinte minutos toda su banda derecha, ya de por sí improvisada con Murillo como lateral. Una competición tan larga como la Liga da para circunstancias de todo tipo, y las ausencias son una de ellas. El factor suerte también se manifiesta en este tipo de situaciones. A veces la fortuna te lleva a enfrentarte a un equipo que atraviesa un mal momento y te aprovechas. No es lo mismo jugar contra uno de los rivales de arriba cuando viene o va a jugar un partido internacional decisivo, que en otra fase del calendario. Claro que no es lo mismo visitar el campo del Betis cuando el propietario está en racha o cuando está remendado. Pero eso no quita un ápice de mérito a la victoria del Athletic que, apurando el argumento, debió ser incluso más amplia.
El gran trabajo de Orbaiz y Javi Martínez fue suficiente para ganar la batalla del centro del campo. Yeste aportó pausa (a veces demasiada) y Susaeta ocupó con solvencia el puesto de un David López a quien la lesión le corta una trayectoria ascendente. Arriba, Llorente volvió a ser una pesadilla para el equipo contrario y Vélez dio un pasito más en su crecimiento. Porque Vélez es un jugador en crecimiento. Es posible que su techo no sea muy alto, está por ver, pero lo cierto es que el chaval aporta más cosas cada día y se está desvelando como una excelente pareja de baile para Llorente. La presencia de dos delanteros grandes pero de más que aceptable movilidad, le permite al Athletic mantener una línea de ataque que impide alegrías a los rivales. Otra cosa es que los compañeros más retrasados abusen del envío largo buscando las cabezas de sus delanteros.
Si hay que poner un pero al buen trabajo de los rojiblancos en el Villamarín, hay que recordar su escasa autoridad en el tramo final del partido. A medida que transcurrían los minutos y la victoria de acercaba, el equipo se fue achicando, cediendo demasiados metros y, sobre todo, demasiado balón, a un rival que había sido inferior. El Athletic le dio vida al Betis cuando puedo haberlo rematado mucho antes, y esa actitud condenó a los rojiblancos a pasar algún apuro, más fruto del temor que de la peligrosidad real del rival, en los últimos minutos. No hubiera sido justo que una jugada desgraciada o un acierto aislado de algún contrario hubieran desbaratado la victoria. Pero la posibilidad existió hasta el último minuto y fue más fruto del miedo a ganar del Athletic que del empuje del Betis. Es de esperar que ahora, mucho más desahogados en la tabla, ese miedo a ganar también desaparezca y de paso a un equipo más solvente desde el primero hasta el último minuto de cada partido.

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lunes, 20 de octubre de 2008

La cruda y triste realidad

Este es el actual estado de cosas. El Athletic pierde 0-1 con el Barcelona en San Mamés y la gente sale del campo con una sensación como de alivio: perder estaba asumido, lo que preocupaba era hacer el ridículo. Y como el equipo no hizo el ridículo, nos damos por satisfechos. A esto hemos llegado pero es nuestra cruda y triste realidad.
El del domingo habrá sido uno de los Athletic-Barcelona que más tranquilo y relajado he visto en mi vida. Una vez comprobado que los leones salieron al campo dispuestos a dar la cara y que en los primeros diez minutos no se había producido ninguna catástrofe en forma de fallo tonto, me dediqué a esperar pacientemente el momento en el que los de Guardiola subieran un punto su ritmo de juego para resolver el partido. A medida que pasaban los minutos, sobre todo a partir del descanso, me concentré en el banquillo visitante, a la espera del momento en que saliera Messi a calentar. Era la señal que esperaba. Pero a Guardiola no le hizo falta. Eto'o lo arregló escapándose de Amorebieta en una jugada que debió ser intrascendente. El pase de Henry desde el centro del campo al único compañero que tenía más adelantado, no debió llegar a ninguna parte, pero el central del Athletic había concedido un metro al hombre que debía marcar, y esos cien centímetros acabaron definiendo el marcador y el partido.
Tampoco es para responsabilizar a Amorebieta de la derrota. Es verdad que llegó en esa jugada, pero pudo llegar en cualquier momento, en cuanto el Barcelona se lo propusiera. Esa era la impresión que flotaba sobre San Mamés durante toda la tarde, y el gol de Eto'o no hizo sino confirmar lo que todo el mundo estaba esperando.
Esta es la actual dimensión del Athletic y no hay que darle más vueltas. Los leones salieron acelerados, dispuestos a vender cara una derrota anunciada y se encontraron con un Barcelona menor, sin Xavi, ni Messi, ni Pujol, que entró al trapo y durante toda la primera parte aceptó un partido de choque, de ida y vuelta, el que más le convenía al Athletic. Pero el equipo rojiblanco está hoy en día varios peldaños por debajo del azulgrana, así que equilibrado el partido por la renuncia al toque de los de Guardiola, la esperanza de los de Caparrós se centró en mantener el empate a cero. Un punto es un punto y hubiera significado una buena dosis de autoestima. Pero sobre todo, es a lo único que puede aspirar un equipo que ya no es que no haga goles, ni siquiera ocasiones, sino que al que ni se le adivina la de qué forma puede acercarse al área rival. Se dirá que Valdés sacó dos paradones a saques de falta de David López y Yeste, pero aviados estamos si pensamos en resolver los partidos por ese camino. A cambio, tampoco hay que olvidar que Iraizoz fue el mejor de su equipo en la primera parte, con dos paradones a remates de Eto'o, estos sí, en jugada.
Tras el descanso, nada de nada. El Athletic que había sostenido el equilibrio a base de entrega y derroche, fue perdiendo frescura con el paso del tiempo, lo que abre la duda acerca de la eficacia de las famosas papillas que deben de tomarse los jugadores en el descanso. Mira que la poción mágica es de los tiempos de Asterix y nosotros sin enterarnos hasta que nos la ha vendido, supongo que a precio de whisky del bueno, un druida amigo de Caparrós.
El Athletic se fue diluyendo a medida que las piernas empezaban a pesar y el Barcelona fue haciéndose con más balón porque el rival no estaba para robarlo como antes del descanso y por la aparición de Iniesta, que se había pasado el primer tiempo viendo el partido. Cuando a los dieciocho minutos llegó el único gol, se acabó el partido. Al Athletic no le quedó ni el recurso de lanzarse a la desesperada sobre el área rival. No tiene jugadores para ello y los cambios no aportaron absolutamente nada, entre otras cosas porque los que entraron no son muy distintos a los que salieron.
Impotencia y resignación, eso fue todo. Escribía la semana pasada que para el Athletic sería importante no ya no sufrir daños, que los sufriría y ahí está la clasificación para comprobarlo, sino que los daños no fueran irreparables, por ejemplo en forma de goleada demoledora. Los de Caparrós lograron una derrota aseada. A esto hemos llegado, a contemplar una derrota como un logro. ¿Qué será lo próximo que nos espera?

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viernes, 26 de septiembre de 2008

No es cuestión de sistemas

Si lo llega a meter digamos que Messi o Cristiano Ronaldo, habría un consenso general para elogiar el gesto técnico y la excelente visión panorámica del rematador. Como lo metió David López, no hay lugar para la fantasía ni para la grandilocuencia y sí para el realismo más descarnado. El gol del Athletic en el Nuevo Colombino fue un churro favorecido por un Asier Riesgo que estaba adelantado a la espera del previsible centro. No es la primera vez que veo al ex realista tragarse un gol de esta guisa. En su antiguo equipo ya le metieron alguno muy parecido. Gracias a ese churro el Athletic salió medio vivo de un partido en el que se comportó con la vitalidad de un cadáver.
Cuando Javi Guerrero adelantó al Recre aprovechando un fallo coral de la defensa del Athletic, me vino a la cabeza una consigna para proclamar ante la hinchada rojiblanca: enfríen la euforia; enciendan las luces rojas. La consigna mantiene su vigencia aún después de que David López lograra el empate. Todo lo apuntado ante el Valladolid quedó en agua de borrajas en Huelva. Lo preocupante es que no se trata de una cuestión de sistemas, de nombres o de hombres, como algunos pretenden conducir el debate. Se trata de algo más profundo y por lo tanto de más difícil solución.
Repitió Caparrós la alineación que tan buen resultado le dio ante el Valladolid a decir de algunos. Por primera vez desde que está en el Athletic el técnico repitió equipo. Habló de continuidad y cosas así. La convicción le duró cuarenta y cinco minutos. El equipo que tan aseadamente se deshizo del Valladolid, se limitó a vagar como alma en pena por el césped del Colombino. Pelotazo va, balonazo viene, se mantuvo vivo solo porque enfrente estaba un Recre que es carne de cañón.
El fracaso empujó a Caparrós a tomar una decisión drástica. Orbaiz por Gurpegui y Yeste por Jon Vélez son dos cambios que deben producir el efecto de un terremoto en la inestable estructura del Athletic. No son dos cambios cualquiera. Modifican el sistema, el dibujo, el esquema y hasta la filosofía del grupo sobre el terreno de juego. El equipo volvía a la idea del delantero único y una elaboración más pausada a partir del manejo de la pelota de los recién incorporados. Pero los cambios no produjeron nada más que más de lo mismo. Y es que no se trata de que juegue éste o aquel, de que el equipo se disponga sobre el terreno de una manera o de otra. Si fuera ese el debate la solución ya habría llegado hace mucho tiempo. Se trata de la calidad individual de los jugadores, de los automatismos que todo equipo tiene que tener más que asumidos, de la convicción en las propias fuerzas, de la interiorización de un perfil de equipo y de un estilo de juego reconocibles. Se trata de todo eso, nada más y nada menos.
El churro de David López y un par de paradones de Iraizoz evitaron al Athletic una situación más que peligrosa incluso a estas alturas de la temporada. Perder en Huelva hubiera sido inasumible, pero celebrar el empate denota lo bajo que está el perfil de este Athletic. Es una buena noticia que el Recre no consiguiera ganar a los rojiblancos en su campo; pocos visitantes tan flojos tendrán en el futuro y si no ganan a este Athletic, ¿a quién van a ganar?. Recre y Málaga, las dos salidas de los de Caparrós, se han saldado con sendos empates. Si el Athletic no gana en esos campos ¿dónde va a ganar?.

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lunes, 22 de septiembre de 2008

¿Ya tenemos lateral izquierdo?

Con la premura habitual, una extensa reflexión de diez minutos y un ojo de lince que para sí quisieran intermediarios, directores técnicos y demás fauna que pulula alrededor del fútbol, el periodismo local ha anunciado que ya tenemos lateral izquierdo en la persona de Balenziaga después de presenciar su partido ante el Valladolid. Me sumo a la moción con el entusiasmo propio del corporativismo militante, aunque me reservo un plazo de al menos media docena de partidos para confirmar si el chaval es capaz de dar continuidad a lo hecho ante los albivioletas. Maneras tiene, y buena pinta también, bastante buena pinta, sobre todo a la hora de subir la banda con criterio y centrar con temple. Suyo fue el centro del gol de Llorente, prácticamente el único de todo el partido en el que la trayectoria del balón daba ventaja al delantero sobre el defensa, y suyo fue el centro, malo, que provocó el penalti que cerró el partido. Pero insisto habrá que verle ante extremos más peligrosos que el que le tocó el domingo en suerte y ante laterales más ambiciosos y más contundentes. Jon Vélez, sin ir más lejos, me pareció Van Basten en el partido contra el Málaga en el Colombino, comparación que ya no se puede sostener ni de lejos, evidentemente, aunque el chaval aporta un trabajo y una presencia física que agradece, sobre todo, Llorente. El día en el que Vélez, además, aproveche para marcar cuando se queda solo con el balón en los pies en el área pequeña, como le ocurrió ante el Valladolid, habrá dado un paso decisivo en su carrera.
También empezará a justificar su fichaje David López si repite con más asiduidad el juego que desplegó los veinte minutos anteriores al descanso, cuando permutó su posición con Susaeta. Fue casi el mejor rato que ha dado el riojano desde su llegada el año pasado, demasiado poco para un fichaje que tanto ilusionó.
Bastó que estos jugadores se aproximaran al ritmo y al nivel que se le de debe suponer a un jugador del Athletic, para que los de Caparrós lograran la primera victoria de la temporada, esa que es ten necesaria para calmar los nervios, elevar la autoestima y desterrar las dudas que tienen todos los equipos en el estreno de la competición. Los rojiblancos lograron una victoria justa, merecida y hasta corta a costa de un Valladolid que fue mucho menos de lo que se esperaba.
Pero la alegría por el triunfo o tiene que devenir en euforia. Es normal que la gente salga del campo con la última impresión, la de todo un segundo tiempo en el que el Athletic jugó con holgura y sin ningún temor por el resultado, pero conviene recordar los primeros veinticinco minutos del partido y aun todo el primer tiempo, periodo en el que a los jugadores del Valladolid le bastó mantener el orden y recordar las consignas que les habían dado en la caseta para anular el escasísimo y monótono juego de los leones, empeñados en repetir siempre una misma secuencia que consistía en llevar el balón como fuera a uno de los laterales del área grande y desde allí centrar sin más criterio que colocar el cuero delante de la portería.
Gracias a que los de Mendibilar no tuvieron el día más afortunado, incluso con tan escaso bagaje el Athletic debió irse al descanso en ventaja si el árbitro no se equivoca anulando un gol en la última jugada por un fuera de juego inexistente, y por la buena actuación del portero, el mejor del equipo castellano. Luego, cuando al comienzo de la segunda parte llegó el gol de Llorente, gracias a que Susaeta y Balenziaga entendieron al mismo tiempo que el juego por la banda es algo más que llevar la pelota y centrar al buen tun-tun, todo fue mucho más fácil para el Athletic. El Valladolid no tuvo más remedio que abrirse y lo hizo en canal. Con un poco más de puntería o de suerte, los leones le pudieron hacer una avería muy seria. Al final la cosa quedó en una victoria aseada y suficiente. Una muy buena noticia para un Athletic necesitado de sonrisas. Los de Caparrós tendrán el jueves en Huelva una excelente oportunidad de ratificar todo lo bueno que enseñaron el domingo y borrar todo lo malo que exhibieron en Málaga. Todo les hará falta a la vista del calendario que les espera a continuación.

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jueves, 3 de enero de 2008

David López, una buena noticia

Valía el empate y hasta el minuto 72 hasta lo dábamos por bueno a la vista de lo que estaba pasando sobre el campo. Fue en ese minuto cuando David López acertó a clavar un lanzamiento de falta en la misma escuadra del Hércules desatascando un partido que hasta entonces había seguido con fidelidad el guión típico de este tipo de citas. Fue una buena noticia la de la recuperación de la eficacia del ex osasunista a balón parado. Su precisión en este tipo de jugadas fue una de las razones por las que el Athletic se fijó en este jugador para ficharle, pero ha permanecido prácticamente inédito hasta ahora. Esperemos que le recuperación de su puntería tenga continuidad y David López sea por fin el centrocampista que, sin ir más lejos, volvió loca toda la defensa del Athletic cuando Osasuna visitó San Mamés el año pasado.
El segundo gol de Aduriz, de penalti y en los minutos de la basura, fue demasiado castigo para un Hércules que le dio más trabajo al Athletic de lo que refleja el marcador, hasta el punto de que durante muchos minutos, sobre todo en el primer tiempo, el equipo alicantino fue el que llevó la iniciativa, llegando incluso a estrellar un balón en el larguero.
No fue bueno el partido del Athletic, pero nadie esperaba que lo fuera. En estos casos todos somos bilardistas y priorizamos el resultado por encima de cualquier otra consideración. La Copa a estas alturas tiene muchas trampas como volvieron a comprobar el Real Madrid o el Sevilla, que arreglaron sus fiascos en el último minuto, sin olvidar al Barcelona, que no pasó del empate en el Camp Nou ante el Alcoyano. Por comparación, la clasificación del Athletic resulta brillante, pero nos equivocaríamos mucho si nos dejáramos cegar por ese falso brillo.

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