jueves, 30 de octubre de 2008

El nuevo delantero centro del Athletic



Lo he visto en el Caduca Hoy y no he podido resistirme a vampirizarlo. Josetxu Rodríguez (un abrazo colega y que salgas con bien de ese contencioso que tienes con esa corona que no es una marca de cerveza) siempre con el dedo afilado para meterlo en la herida, vuelve a dar en el clavo y nos adelanta la primicia del último fichaje de García Macua, un delantero que garantiza goles si, como dice José Luis Bilbao, lo del palco de San Mamés fue un gol que le metieron al presidente.
Obsérvese que Josetxu ha sido más cuidadoso que García y ha vestido a la nueva adquisición con la camiseta con publicidad. La que el presidente regaló al crack era de las antiguas, lo que denota hasta que punto pueden llegar a ser chapuceros García y los suyos, salvo que mediara orden directa de Josu Jon para no mezclarse, que entonces me callo.

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Mejor de lo previsto, peor de lo esperado

Cuando las cosas andan tan justas es muy difícil que la alegría sea completa. El Athletic pudo dar una gran satisfacción a los pocos seguidores que acudieron a pasar frío a San Mamés, y se pudo dar un baño de autoestima, resolviendo la eliminatoria contra el Recre en el primer partido, pero acabó despedido con pitos, después de poner de los nervios a la parroquia, y se retiró al vestuario con muchas dudas respecto a su capacidad de cuajar un buen partido durante noventa minutos. Y eso que ganó 2-0, un resultado que cualquiera hubiéramos firmado antes de empezar.
Llegar al descanso con dos goles de ventaja y después de jugar unos últimos diez minutos en los que se prodigaron jugadas con intención nunca vistas esta temporada, puso al personal en trance. Cuando prácticamente en el primer minuto de la reanudación Teixeira Vitienes expulsó a Ersen Martin por propinar un codazo a Ocio, quien más quien menos pensó que marcar un tercer o un cuarto gol no era una utopía. De hecho el Athletic pudo lograrlo en una internada de Koikili o en algún otro balón que se paseó por el área pequeña sin encontrar rematador. Pero nuestro gozo en un pozo. Los de Caparrós no supieron aprovechar la superioridad numérica y poco a poco se fueron diluyendo hasta acabar en el esperpento de los minutos finales, cuando el Recre se estiró a la desesperada en busca del gol que les devolviera a la vida y a los rojiblancos les temblaron las piernas, por los nervios y, me temo, que por el cansancio.
Y es que le asunto de la condición física de los leones y algunas decisiones del mister, inquietan y bastante. Llorente, que acabó con calambres en el Bernabéu, jugó ante el Recre prácticamente todo el partido. Teniendo en cuenta que es prácticamente el único delantero fiable de la plantilla, la cosa tiene su aquel. Pero la degradación del equipo en el tramo final del partido merece una reflexión más profunda que la que aportó Caparrós en la sala de prensa. Eso de que el equipo reculó de manera instintiva para mantener el resultado es cierto pero hay más. El equipo no supo, o no pudo, mantener la posesión del balón contra diez, porque, entre otras cosas, los jugadores no llegaban o perdían en los choques. Los cambios, sobre todo la salida de un Javi Martínez enorme mientras estuvo en el verde, fueron minando la seguridad y la organización del equipo hasta convertirlo en una banda.
Todo lo bueno que había hecho con anterioridad estuvo a punto de irse al garete en esos minutos y hubiera sido imperdonable. Hubo suerte y el Athletic viajará al Colombino con dos goles de ventaja. Me da la impresión de que el amago de debate que se suscitó en el entorno rojiblanco respecto a la tentación de tirar la Copa para centrarse en la Liga, se produjo también en Huelva y que Lucas Alcaraz pensó más en la Liga que en la Copa a la hora de planear el partido de San Mamés. Ahora, con dos goles en contra, es probable que se mantenga en la idea y deje el partido de vuelta a beneficio de inventario. De ser así, miel sobre hojuelas, que el Athletic no está para alegrías incluso cuando tiene dos goles de ventaja. A los hechos me remito.

Asamblea habemus
Después de hacerse su particular foto de las Azores, el presidente García Macua ha tenido la magnanimidad de convocar una nueva Asamblea de Compromisarios para debatir el presupuesto. Todo un detalle por parte del presidente éste de dejar que sean los representantes de los socios quienes decidan. No era esa su primera intención, como él mismo se encargó de airear en los medios. Claro que la que se ha montado con el tema de la fotito probablemente habrá influido en su ánimo y en el de los que le rodean. Antes del partido y en el descanso, en San Mamés los socios y aficionados seguían debatiendo sobre la intensidad de las luces que alumbran las neuronas del presidente. Cuesta mucho admitir que a todo un presidente del Athletic le puedan meter un gol de estas características no ya por la escuadra sino entre las piernas. Las gentes rojiblancas se hacían cruces ante semejante torpeza. La alternativa que se baraja, la gritaron desde uno de los fondos. 'Macua pepero, se te ha visto el plumero'. A lo mejor el presidente aprovecha la Asamblea para terciar en el debate, pero tampoco tengo mucha esperanza de que así sea.

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martes, 28 de octubre de 2008

Las tribulaciones de García



Un emergente político local te pide, a ti que eres presidente del Athletic, que le enseñes el palco de autoridades de San Mamés a su jefe de Madrid que viene a Bilbao a certificar su proclamación como candidato a lehendakari. El emergente político local te avisa de que van a traer a un cámara de televisión y a un fotógrafo propios para inmortalizar la visita, cosas nuestras, ya sabes colega, para hacer archivo y por tener un recuerdo bonito. Por cierto, si le regalas a mi jefe una camiseta firmada vas a quedar como un señor. En realidad él es del Madrí y del Depor, porque es gallego y hay que trabajarse el voto, pero aunque el Athletic se la trae floja los caminos a la Moncloa son inescrutables, ya sabes. Tú le dices que bueno, que encantado, y entonces él te dice que ya puestos, que venga también el fotógrafo de Efe, que es la agencia pública y es de todos y así echa la tarde en lugar de estar vagueando en la redacción.
Cuando llegáis a San Mamés te encuentras con tres fotógrafos en la puerta, porque se ha apuntado otro de una agencia local así que entras con todos y te haces unas bonitas fotos con el emergente político, con su jefe de Madrid y con el león disecado del palco. Has mandado a alguno de tus empleados (son empleados del club, pero como si fueran tuyos, para qué nos vamos a engañar) a Lezama a que los jugadores firmen una camiseta sin dedicatoria, no vaya a ser que si se enteran para quién es el regalo alguno se ponga borde, que con estos chavales nunca se sabe. Por cierto, a ver si se acaba pronto el stock de camisetas viejas o nos traen ya una remesa con anuncio. Qué oportunidad perdida para haber sacado la foto con una de Petronor, ¡eso sí que hubiera sido transversalidad y todo gracias a ti!. Lástima. Tampoco en esto has andado muy fino que digamos.
Atención pregunta. Cuando posabas todo sonriente enseñando los dientes como la Pantoja le aconseja a Julián Muñoz tú ¿qué pensabas exactamente?:
a) Qué detalle de Rajoy que va a tener una foto mía en el álbum familiar
b) Qué bien se lo está pasando Rajoy en San Mamés, esto sí que es divertido y no el coñazo del desfile
c) Ha traído tres fotógrafos porque le preocupaba que el león saliera movido y ha preferido asegurar la foto
d) Tengo que hacer un poco de gimnasia. Ultimamente en las fotos salgo con tripa.
Y ahora resulta que tienes un problema porque la foto ha salido publicada en todos los periódicos. Por cierto, deberías revisar tu círculo de amistades. Los que te sacaron a media página de portada el sábado no lo hicieron por hacerte un favor, me temo. Es más, cuando vi la portada en el kiosco me vino a la cabeza una frase de Julio César. "Tú también Bruto, hijo mío". Ya sabes, aquella cosa tan entrañable que dijo el emperador cuando vio que a su vástago le tocaba el turno de clavarle el puñal.
Tu has dicho algo más vulgar, "yo no quería, oiga". Tan vulgar que los que te rodean no saben si pensar que eres mucho más retorcido de lo que se temían, o eres, digamos, algo lentito de reflejos como ya empieza a sospechar más de uno a la vista de las cosas que has dicho y hecho desde que estás en Ibaigane.
Creo que la opinión general se está decantando por esta segunda posibilidad. No sé. Me da que te están dejando solo, como si ya no les sirvieras de pantalla porque tienes más agujeros que un colador. Ni Caparrós ha salido a decir que la foto de Rajoy puede ser un paso atrás ahora, para ser un gran avance en el futuro. ¿Recuerdas? Lo dijo cuando vendiste a Aduriz. Ahora le nombras a Aduriz a Caparrós y es capaz de suicidarse con una sobredosis de las papillas esas que toman los jugadores para estar más fuertes que Popeye, ya ves tu qué cosas.
Dicen que hay varios directivos dispuestos a dimitir después de lo de la foto. No te creas todo lo que te cuentan pero estate prevenido y, si puedes, ten siempre en el bolsillo un buen fajo de invitaciones. Es mano de santo que previene contra todo mal.
Ahora que te están dejando tus valedores permíteme un consejo: se acercan las elecciones y todos los políticos quieren salir en la foto (qué te voy a decir que tú no sepas). Deja por unos días el despacho de Ibaigane, múdate al palco de San Mamés y siéntate al lado del león. Pon un cartel en la puerta donde figure el horario de atención, relájate y enseña los dientes. No te hará falta ni contratar a un fotógrafo. Los políticos se lo llevan puesto allí donde van. Y si tienes alguna duda repasa la última escena de 'Patrimonio nacional', aquella en la que el marqués de Leguineche, sentado en el salón de su palacio, se deja fotografiar por un grupo de turistas japoneses.

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lunes, 27 de octubre de 2008

No nos llega la camisa al cuerpo

La sensación se repite. Como el día de la derrota ante el Barcelona, en el entorno del Athletic se respira un ambiente como de cierto alivio por la forma de caer en el Bernabéu. Hemos llegado a esto, a aceptar como un mal menor una derrota decorosa. Como en el chiste, jugar al pocker es fenomenal; ganar, ni te cuento. Pues eso, que el Athletic jugó en el coliseo madridista un partido decente, puso en aprietos, es un decir, al Real Madrid, y acabó mordiendo el polvo con más dignidad de la esperada. Algún fanático hasta podría reclamar el penalti no pitado de Pepe sobre Llorente en los últimos minutos, para reivindicar el empate.
Seamos serios. El marcador del Bernabéu no se ajusta con precisión a lo que ocurrió durante los noventa minutos. La victoria del Madrid se antoja inapelable. Jugaron más, remataron más, y merecieron ganar al margen de los errores del árbitro que los tuvo para dar y tomar y en ambas direcciones, aunque hilando fino, uno diría que acabó favoreciendo al de siempre, se ponga como se ponga Mijatovic. Nunca antes se había pitado en el Bernabéu un penalti como el que dio el empate al Athletic, y es lógico que el personal se asombrara con la novedad, pero el árbitro no tuvo lo que hay que tener para expulsar a Marcelo tras su agresión a Joseba Etxeberria, valor que recuperó de pronto para mostrar la roja a Amorebieta en el tramo final del partido. Queda muy bonito eso de decir que los dos merecieron la expulsión, pero sólo uno se fue al vestuario antes de tiempo y el partido hubiera sido muy distinto si el Madrid hubiera tenido que afrontar toda la segunda parte con un hombre menos. Para colmo, Alvarez Izquierdo volvió a achantarse cuando Pepe derribó a Llorente en el área cuando el partido estaba en sus últimos minutos. Dos penaltis contra el Madrid en el Bernabéu en el mismo partido, no en la misma temporada, no ocurren ni en las peores pesadillas del preocupado Mijatovic.
Pero árbitro al margen, dificilmente se puede sostener que el Athletic mereciera un mejor resultado que esa derrota mínima que le envía a la zona de descenso. Parodiando la teoría de la manta corta, se puede decir que a los rojiblancos no nos llega la camisa al cuerpo. A los seguidores por el terror que nos produce ver al equipo en el fondo de la tabla y, miedo que se multiplica si se tiene en cuenta el carácter de gafe que acompaña al señor Rajoy, ilustre visitante de nuestro palco de honor. Al equipo, porque si defiende bien no ataca, y si trata de atacar no le llega para defender. Marcar dos goles en el Bernabéu es una hazaña para este equipo, que queda arruinada porque concedió tres goles. El primero tirando un fuera de juego en plan equipo de Regional poco entrenado; el segundo con Raúl e Higuaín en plan estrellas principales y Amorebieta y Ocio como estrellas invitadas y el tercero por la blandura no exenta de inconsciencia de Yeste (no fue el único balón que perdió) con la colaboración estelar, otra vez, de los dos centrales, convertidos en damas de compañía en el desfile de Higuaín hasta la portería de Iraizoz.
Antes de ese tercer gol, el Madrid ya había estrellado dos balones en el larguero, el segundo a servicio de Yeste en el área pequeña, y había puesto sitio a la portería de Iraizoz. Si en la primera parte tardó doce minutos en abrir la portería del Athletic (seis si el árbitro no hubiera anulado un gol válido), tras el descanso necesitó un minuto más, trece, para batir a Iraizoz.
El buen trabajo de los dos laterales, la visión y posicionamiento de Orbaiz, la resurrección de Etxeberria y la batalla de Llorente que acabó con calambres y medio muerto (¿no tomó las papillas milagrosas en el descanso?) se fueron directamente a la basura por errores y despistes imperdonables en cualquier campo y suicidad en el Bernabéu.
Si a alguien le sirve de consuelo, el Athletic ha caído por la mínima ante dos apisonadoras como el Barcelona y el Madrid. Triste consuelo a la vista de lo que están haciendo otros equipos como el Málaga o el Sporting y hasta el propio Numancia, en los que tanto confiamos para tener una vejez tranquila cuando la todavía recién nacida temporada, llegue a su final. Pues eso, que no nos llega la camisa al cuerpo y el próximo visitante de San Mamés es el Villarreal, que ha marcado diez goles en sus últimos dos partidos, aunque bien es verdad que ha encajado siete.

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miércoles, 22 de octubre de 2008

Ha muerto Ricard Maxench


Me he quedado helado cuando ojeando El Mundo Deportivo he leído que el Barcelona jugará con brazaletes negros contra el Basilea por la muerte de Ricard Maxench. Para los que no lo saben, Ricard Maxench no era un futbolista del Barça, ni un técnico ni un directivo, pero estoy por decir que para el club azulgrana era todo eso y mucho más. Ricard Maxench fue el jefe de prensa del Barcelona, mejor dicho, fue el que inventó la figura del jefe de prensa en la Primera División española. Antes de que Núñez le llevara al Barcelona, en todos los clubes era un empleado de las oficinas el que se encargaba de facilitar la entrada al campo de los periodistas cada domingo facilitándoles una entrada. Nada más. Con suerte en algunos campos había algo parecido a un palco de prensa. En la mayoría veías el partido desde la grada, rodeado de aficionados locales, y después del partido la puerta del vestuario era la sala de prensa. Maxench inventó el cargo aquí, organizó la primera sala de prensa, ordenó las localidades reservadas a los periodistas y delimitó los espacios para cámaras y fotógrafos hasta hacer del Camp Nou un estadio modelo del que luego todos fueron copiando con mayor o menor fortuna.
Conocí a Ricard cuando yo mismo empezaba a viajar acompañando al Athletic como periodista de Egin. Algún compañero más veterano que ya había viajado al Camp Nou, me advirtió antes de aquel primer viaje al coliseo azulgrana: Allí no te preocupes de nada. Vas a la Puerta Cero pides tu acreditación y si tienes algún problema pregunta por Ricard Maxench. Memoricé el nombre, afortunadamente, porque hubo algún problemilla en la puerta, y allí apareció Ricard Maxench, la amabilidad personificada, que resolvió el asunto en menos de lo que se tarda en contarlo.
Después nos fuimos encontrando año tras año, en el Camp Nou y en San Mamés, en los tiempos más duros de la bronca con Maradona, los de la famosa final de Copa y los terribles recibimientos que sufría el Athletic en el campo del Barcelona. Pero Ricard estaba muy por encima de todo aquello. Con él nunca hubo un solo problema ni una mala cara. Lo que estaba en su mano, y con el paso del tiempo, estaba casi todo, lo arreglaba sin darle, ni darse ninguna importancia.
También me tocó mantener con él otro tipo de relación, ya como jefe de prensa del Athletic, cuando teníamos que tratar de otras cosas más complicadas que la asignación de una acreditación o un pase para la sala de prensa. Y me siguió demostrando que era un maestro en eso que se llaman relaciones humanas, las que en el mundo del fútbol se producen desde las alturas del palco de autoridades, hasta las profundidades abisales del vestuario.
Lo mejor que puedo decir de Ricard es que nunca, pero nunca, he oído a ningún periodista, ni de Barcelona ni de cualquier otro sitio, hablar mal de él, y eso, teniendo en cuenta la 'fauna' que formamos los periodistas, es decir mucho. Agur Ricard. Adeu.

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