lunes, 9 de julio de 2012

Lezama es mucho más que unas obras



La presencia de Bielsa en el entrenamiento de hoy parece devolver la normalidad a la vida del Athletic después del convulso y largo fin de semana que se inició con la memorable rueda de prensa que ofreció el técnico el pasado jueves. Si a la presencia de Bielsa en el campo de entrenamiento se le suman las nuevas piezas que empiezan a aparecer, sobre todo en los deportivos catalanes, dando cuenta del interés del Barcelona por Javi Martínez y la inminencia de su fichaje, podemos concluir que no solo hemos vuelto a la normalidad sino que hemos regresado a la rutina más veraniega. Llenar a diario páginas de fútbol sin fútbol convierte a los periodistas deportivos en una suerte de modernas Penélopes que, una y otra vez, tejen sobre lo destejido la noche anterior. El Barcelona fichará a Javi Martínez pero no está dispuesto en ningún caso a pagar los cuarenta millones de euros cuya rebaja no contempla el Athletic de ninguna manera, vienen a decir y escribir cada día. Áteme usted esta mosca por el rabo y súmele a los cuarenta millones un añadido de IVA o de IRPF, que tampoco en esto se ponen de acuerdo los expertos, aunque huelga decir que no les hace falta entrar en tanto detalle para conseguir el objetivo.
Parece que volvemos a la rutina, con Marcelo Bielsa trabajando en el campo de entrenamiento una semana después de iniciada la pretemporada, exactamente como el año pasado, oiga, cuando también Bonini y el resto del cuerpo técnico asumió la responsabilidad de dirigir los entrenamientos durante los primeros siete días, detalle que muchos parecen haber olvidado este verano.
Sin embargo el terremoto del pasado fin de semana ha provocado algunos daños colaterales que el club tampoco ha sabido, o querido, minimizar porque ha preferido mantener su plan de comunicación en lugar de variarlo sobre la marcha, porque problamente calculó que mejor eso que dar pie a nuevas especulaciones. Pero lo cierto es que todo el ruido en torno al entrenador del primer equipo, ha dejado en un plano secundario la presentación del plan diseñado por el coordinador general para Lezama. Si estamos de acuerdo en que Lezama es el corazón del Athletic y que de su funcionamiento depende la vida de club, no se entiende que la presentación de las líneas maestras de su organización haya pasado prácticamente desapercibida a la masa social y a la afición, escondida en las páginas traseras de las secciones de deportes, enterrada la intervención de Amorrortu por la avalancha de rumores, especulaciones y comunicados en torno a Bielsa. Es una forma de hablar, claro, porque entender se entiende que la inmediatez de la noticia y su enorme trascendencia para el futuro de club, tape todo lo demás. Quizá por eso, el Athletic debió arriesgarse a retrasar la rueda de prensa de Amorrortu a otro momento en el que encontrara más eco mediático, aun corriendo el riesgo de alimentar especulaciones interesadas.
Después de un año que hay que entender como de transición puesto que la premura con la que los nuevos dirigentes asumieron sus cargos el verano pasado impedía hacer más movimientos que los estrictamente imprescincibles, se entiende que Amorrortu presentó el pasado viernes el Lezama que él quiere, con las personas que él ha elegido. Presentó, por lo tanto, la filosofía que regirá en la cantera del Athletic al menos durante los próximos tres años. Es evidente que la trascendencia de lo presentado no coincide, ni de lejos, con las circunstancias de su presentación.
Apoyado en este power point, José Mari Amorrortu desgranó las líneas maestras de su ideario. Tecnicimos al margen, el máximo responsable de la cantera rojiblanca insistió en un concepto que le es muy querido: la formación en dificultad. Para lograrlo, en su etapa anterior al frente de Lezama hizo competir a los equipos de base en una categoría superior a su edad. En esta ocasión ha optado por reducir el número de jugadores, habrá 26 menos este año en Lezama tras dar 83 bajas y registrar solo 57 incorporaciones, e incluir a algunos jugadores en equipos de edad superior. Una de las principales novedades consistirá además en la división de los jugadores en grupos en razón de su edad y no en equipos a la hora de entrenar, de forma que Baskonia y Juvenil A entrenarán juntos; Juvenil Nacional y Cadete A, en otro, y así sucesivamente hasta los alevines.
La formación continua de los entrenadores de Bizkaia y la conciliación entre el fútbol y los estudios de los chavales, siguen siendo dos de las constantes que rigen los principios de José Mari Amorrortu.
En el power point se aprecian detalles, nombres y reparto de funciones para el escrutinio general y, en su caso, la crítica acerada tan consustancial a la vida de Lezama desde el día mismo de su nacimiento. En el video Amorrortu entra en detalles que merece la pena conocer de primera mano y de su boca. Dura 37 minutos. El de Bielsa duraba 70, así que al socio y aficionado preocupado por la vida del club no le costará demasiado atender al máximo responsable de la cantera que, por si alguien lo habia olvidado, sigue siendo la razón de ser del Athletic.
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sábado, 7 de julio de 2012

El Athletic no se merece esto

Habrá pocas formas más absurdas de arruinar un proyecto que había despertado tantas ilusiones. Habrá pocas formas más dañinas de devastar la ilusión de una afición que después de tantos años de resignación había empezado a disfrutar como pocas veces lo había hecho del juego de su equipo. Es difícil encontrar una situación parecida a la que ahora mismo está padeciendo el Athletic. La sensación general es de impotencia, de frustración, de rabia. ¿Por qué hemos llegado a esto después de una de las mejores temporadas de las últimas décadas?. ¿Qué se ha roto de pronto para que el paraíso se haya convertido en un infierno?. ¿Qué nos hemos perdido, o qué no estamos entendiendo que nos ha traído a esta situación kafkiana?.
No es momento de señalar con el dedo ni de buscar culpables, pero conviene hacer un repaso para tratar de comprender la razón de esta sinrazón. Mandar significa asumir la responsabilidad inherente al cargo y también reconocer los errores para intentar subsanarlos antes de que los conflictos pasen a mayores. Marcelo Bielsa y el presidente y la junta directiva mandan en el Athletic, cada uno en su parcela y de acuerdo a un escalafón en cuya cúspide se encuentra el presidente, máxima autoridad y, por lo tanto, primer obligado a asumir responsabilidades porque éste de las responsabilidades es el único terreno en el que un dirigente no puede delegar en sus subordinados. Urrutia está obligado por la responsabilidad de su cargo, a dar el primer paso para encontrar una solución a este dislate y Bielsa está obligado a tratar de facilitar esa solución. Y ambos están condenados a entenderse, por el bien del Athletic y por su propio prestigio personal y profesional. Nadie podría entender lo contrario.
Ambos deben reconocer sus errores, que los han cometido, y ambos deben reconocerse mutuamente sus aciertos, que también los han tenido. Uno de los mejores entrenadores del mundo, el técnico que ha puesto al Athletic en la órbita internacional, y un exjugador rojiblanco ejemplar, que ha sido un símbolo de la institución y que acredita junto a su equipo de trabajo una gestión excelente en el primer año de su mandato, no pueden tirarlo todo por la borda por un desencuentro. El Athletic es demasiado importante como para negarle ese esfuerzo de reflexión y humildad.
Marcelo Bielsa sacudió al club desde el tejado hasta los cimientos en la rueda de prensa del pasado jueves. Cuando se sentó ante los periodistas sabía lo que quería decir y acudió pertrechado de papeles para no salirse del guión. Explicó su convocatoria por el silencio que había encontrado en el club. Si eso es cierto, estamos ante el primer error grave de los responsables institucionales. Desconocemos la intensidad con la que Bielsa apeló al club para encontrar una respuesta a sus demandas, si hizo el esfuerzo suficiente para encontrar una explicación razonable a lo que él entendía como una estafa. Pero si quien ostenta mayor rango de poder asume mayor cuota de responsabilidad, tendrán que ser el presidente y la junta directiva quienes ofrezcan la mayor parte de las explicaciones.
Conociendo el carácter de Bielsa no se entiende que alguien del club no estuviera a su lado desde el momento mismo de su llegada al aeropuerto de Loiu para anticiparle, explicarle o justificarle lo que se iba a encontrar en Lezama. De lo narrado por el propio Bielsa, se deduce que se presentó solo en Lezama el mismo domingo por la tarde. Es incomprensible que aunque simplemente fuera por cortesía, nadie acudiera a recibirle.
Tampoco se entienden las imágenes del técnico junto a Amorrortu captadas el lunes, y menos, mucho menos por supuesto, lo que ocurrió con el jefe de obra. "No habia ninguna autoridad que representara al Athletic, por lo que asumí que tenia que hacerme cargo yo del reclamo, y lo reclamé", dijo Bielsa el jueves. ¿Cómo es posible que el primer día de trabajo de la plantilla con Lezama en obras y en una situación potencialmente conflictiva, no hubiera en las instalaciones ninguna autoridad que representara al club?. ¿Entiende el Athletic que Amorrortu tiene autoridad suficiente y Bielsa no la reconoce como tal?. ¿Tanto costaba la presencia de un directivo o incluso del presidente en el primer día de la pretemporada en Lezama?. Eso no exime a Bielsa del error de arrogarse la representación del club excediéndose en sus funciones de entrenador, pero ni es el primer técnico que lo hace ni será el último, mucho menos si se siente tan involucrado como el rosarino con su trabajo.
Pero desde el lunes hasta el jueves mediaron cuatro días en los que fueron creciendo los rumores, los bulos y las medias verdades más o menos sesgadas en determinados medios y foros sin que desde el club se hiciera siquiera un amago de cortar la escalada. ¿Se dirigió Bielsa al club en busca de amparo?, ¿pidió el club explicaciones al entrenador por lo ocurrido con el jefe de obra?, ¿se intentó solucionar el desencuentro de una forma discreta y dándose las mutuas y pertinentes satisfacciones entre las tres partes implicadas, club, entrenador y empresa constructora?. De acuerdo con el contenido de la rueda de prensa del jueves, es evidente que no. ¿Es posible ese nivel de incomunicación entre Ibaigane y Lezama?. Es asombroso, pero parece que sí.
El comunicado emitido por el club horas después de la rueda de prensa no puede ser más desafortunado en la forma, en el fondo y en el tiempo. Esos tres párrafos han puesto a sus redactores a los pies de los caballos porque en su redacción no se percibe siquiera un atisbo de habilidad para dirigirse a la opinión pública. Abrazar la causa de una empresa constructora a costa de desautorizar al entrenador que horas antes ha hecho una defensa encendida (adecuada o no) de los intereses del club, no proyecta precisamente una imagen popular; al contrario, sirve para despertar un catálogo de sospechas que ya están en circulación alimentando la demagogia más dañina.
En cuanto al fondo de la nota se hubiera agradecido una mayor precisión, datos, plazos, detalles, que Bielsa sí aportó como apoyo a su diatriba y que no se ven por ninguna parte en el texto de la página web, lo que despierta una duda razonable respecto a su contenido.
Por otro lado hacer público un comunicado y convocar posteriormente una junta directiva extraordinaria atenta directamente contra los tiempos establecidos en estos casos y alimenta más preguntas, siendo la más obvia la que inquiere sobre quién redactó el comunicado si la junta no se había reunido.
La obligación de la junta tras la incendiaria rueda de prensa de Bielsa (que nadie supo evitar por otra parte) era apagar el fuego recurriendo a la diplomacia y a la discreción. Pero alguien prefirió echar más gasolina no se sabe con qué propósito.
Y así hemos llegado a la situación en la que nos encontramos, aunque nadie sepa a ciencia cierta cuál es exactamente dicha situación porque nadie, oficialmente, ha explicado dónde nos encontramos ahora mismo después de que el Athletic viviera el pasado viernes uno de los días más aciagos de su historia.
Josu Urrutia y Marcelo Bielsa tienen una deuda con el Athletic y con su afición. Y nadie entendería que no vayan a hacer todo lo que esté en su mano para saldarla. El Athletic no se merece esto y ambos lo saben. De ellos depende que esta crisis se cierre cuanto antes y con un acuerdo sólido que implique la recuperación de la confianza mutua. Lo contrario sería una catástrofe cuyas consecuencias ya conocemos porque las hemos sufrido antes de ahora. En medio de la tormenta Marcelo Bielsa acertó a describir al club que él ha percibido en el año que ha permanecido entre nosotros: "El Athletic es un club extraordinario con un gran potencial, lleno de gente decente y de buenas intenciones". Es momento de demostrarlo.
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viernes, 6 de julio de 2012

Marcelo Bielsa ha puesto el listón muy alto



La rueda de prensa que ofreció Marcelo Bielsa la tarde del jueves es un acontecimiento que marca un antes y un después en la vida del Athletic. La intervención del entrenador tuvo el efecto de una descarga eléctrica que ha dejado en estado de shock al club y a su entorno. Poco, por no decir nada, y pocos, por no decir nadie, se escaparon del análisis minucioso y preciso de un hombre que trabaja con la meticulosidad de un entomólogo. ("Hay ocho posibilidades matemáticas de combinar estos elementos", apuntó cuando explicaba, mostrando un gráfico dibujado por él mismo, cómo quería que quedaran los distintos departamentos del área médica de Lezama). Y así con todo. Son hechos, no opiniones, repitió varias veces a lo largo de su extensa intervención. Hechos y datos relatados y enlazados en un discurso complejo y sorprendente que desnudaron una realidad difícil de aceptar pero que era necesario que alguien sacara por fin a la luz.
Marcelo Bielsa ha puesto el listón muy alto. A la altura de su elevado nivel de autoexigencia; difícil, imposible de igualar para la mayoría. Cualquiera que pretenda homologarse al argentino utilizando su mismo baremo, lo tendrá siempre muy complicado. Los acontecimientos que han rodeado al asunto de las obras de Lezama así lo demuestran. Un tipo que en sus vacaciones se preocupa de consultar con la Federación de Atletismo de su país cuáles tienen que ser las características de una pista de footing y a su regreso de encuentra con que la han construido Pepe Gotera y Otilio, está perfectamente legitimado para montar en cólera y exigir responsabilidades. Otra cosa es cómo canalice esa cólera, aunque su autoinculpación, o autodenuncia, despejan cualquier duda respecto a su integridad y su exacerbado sentido de la justicia, el mismo que, siendo niño, le llevó a negarse a abandonar la comisaría donde estaba detenido por jugar al fútbol en una calle, hasta que no le devolvieran la pelota que le habían incautado injustamente.
Cuando Bielsa se reconoce como robado, estafado y engañado por cómo se están desarrollando las obras de Lezama, está interpelando directamente a los responsables del club que no han sabido defender los intereses de la institución. En aquel momento no había ninguna autoridad representante del club, así que decidí reclamar yo mismo, explicó su discusión con el jefe de obra. Actuó en defensa de la entidad ante lo que él consideba un atropello. Posiblemente asumió un papel que no le correspondía de acuerdo con los cánones establecidos, pero es que no había nadie del club y Bielsa excede los cánones establecidos.
La obra de Lezama era su apuesta personal. Quería premiar y corresponder a los jugadores a los que tanto exige, mejorando las condiciones de su puesto de trabajo, haciéndoles la vida más agradable para exigirles más. Era un proyecto diseñado a partir de una visión global del club y pensando en su futuro. Se implicó al máximo en su diseño y se ha sentido profundamente defraudado. Lo que debió ser motivo de celebración se ha convertido en un lío del que a estas horas nadie sabe cómo se va a salir. Y no ha sido precisamente por culpa de Bielsa aunque insistiera en asumir su parte de responsabilidad en un gesto, otro más, que le honra.
La idoneidad de los fichajes o la falta de diligencia o habilidad de los responsables para aligerar la plantilla no son circunstancias menores, aunque en el fútbol suelen producirse esta clase de desencuentros con cierta frecuencia. No pocas veces los imponderables suelen ser superiores a la gestión. La vigencia de los contratos, las necesidades o las exigencias económicas o la propia voluntad de los interesados pueden hacer fracasar cualquier estrategia de gestión de la plantilla. El propio Bielsa pareció entenderlo así tras exponer que, a su juicio, las necesidades del equipo están en otros puestos distintos a los que ocupan los dos últimos fichajes.
Para que nada faltara, el técnico también dejó en entredicho el papel de los medios de comunicación cuando desmintió que pidiera vivir en Lezama o su voluntad de prescindir del jefe de los servicios médicos.
La del jueves no fue una rueda de prensa; fue una sacudida al Athletic desde los cimientos hasta el tejado y todos tendríamos que sentirnos concernidos. Los responsables de la institución quedaron señalados aunque nos equivocaríamos si centraramos la cuestión en los actuales. Al sacar a la luz lo ocurrido con las obras de Lezama, Marcelo Bielsa estaba denunciando algo concreto pero, a la vez, describiendo un estado de cosas, una manera de hacer, que se pierde en la noche de los tiempos y que, por desgracia, tampoco es exclusiva del Athletic. Pero hablamos del club, y no queda más remedio que constatar que las cosas siguen como estaban y como han estado siempre. La buena voluntad no basta para romper con unas inercias de décadas. Todos los presidentes y todos los directivos llegan al club con la voluntad de cambiar las cosas, de hacerlo bien y de mejorar la institución, de eso no puede caber la menor duda. Unos tendrán más acierto que otros o le resultarán más o menos simpáticos a la afición pero a la hora del balance, en lo más profundo las cosas suelen quedar más o menos como estaban.
A veces un buen puñetazo en la mesa sirve para sobresaltar al que se está dejando arrastrar por la inercia y el puñetazo que ha dado el técnico ha resonado hasta el otro lado el océano. No se trata ni de pedir responsabilidades ni de agitar dedos acusadores; se trata de aprender la lección que nos ha dado un señor que ha venido de Argentina y en un año se ha dado cuenta de que el rey está desnudo y nos lo ha dicho.
Marcelo Bielsa no es de este mundo, o tal vez este mundo no se merece a un personaje como Marcelo Bielsa. A lo largo de setenta minutos intensos confirmó la fama que le precedía. Esta rueda de prensa explica por sí sola el extraordinario cariño que le profesan en Chile, la admiración que despierta en su Argentina natal, muy superior al trauma que sufrió el país entero en el Mundial de Japón. Desde la distancia no se entendía ese fenómeno de melancolía colectiva que en Chile bautizaron como "los viudos de Bielsa". Después de lo del jueves, es evidente que cuando Marcelo Bielsa se vaya del Athletic, también dejará aquí un buen número de "viudos de Bielsa" que echarán de menos su permanente lección de dignidad e integridad.
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jueves, 5 de julio de 2012

La información es el mejor método
para frenar la especulación

Los tiempos de sequía informativa suelen ser los más peligrosos para los clubes de fútbol puesto que son los momentos en los que el rumor y la especulación suelen ocupar el espacio natural de la noticia, cuando no se elevan a categoría de bomba informativa pequeños sucesos que no pasarían de un breve de cinco líneas en pleno fragor de la competición.
Un incidente entre Marcelo Bielsa y el responsable de las obras que se están llevando a cabo en Lezama está ocupando desde el lunes la atención de los medios de comunicación y de los aficionados rojiblancos. Desbrozando lo que unos y otros han dicho y escrito se llega a la conclusión de que a Marcelo Bielsa no le gustó lo que vio en Lezama a su regreso de Argentina y pidió explicaciones al responsable de la obra. Es llegados a este punto cuando la imaginación de cada uno entra en escena y donde unos describen una discusión más o menos acalorada, otros relatan incluso una agresión física. El hecho de que los obreros no aparecieran por Lezama al día siguiente del suceso ha merecido también diversas interpretaciones, desde quien apunta a una forma de protesta, al que asegura que los trabajadores se niegan a cumplir su tarea en presencia del técnico rojiblanco.
A partir del hecho, generalmente aceptado como cierto, de la discusión entre entrenador-cliente y responsable-proveedor, se está construyendo una historia cuyas ramificaciones llegan al extremo de apuntar a una posible salida de Bielsa del Athletic, apenas un mes después de firmada la renovación de su contrato. Apoyan su teoría quienes la alimentan, en el hecho de que el técnico lleva tres días sin comparecer en Lezama ni dirigirse a sus jugadores. La fragilidad de la memoria parece interesada en este caso. Marcelo Bielsa ya llegó tarde a Lezama el año pasado. Envió por delante a sus ayudantes y apenas se dejó ver en las primeras sesiones de entrenamiento. No era la primera vez, ni el primer equipo, en el que actuaba de esa manera. Su peculiar comportamiento causó la lógica sorpresa, pero la cosa no pasó a mayores. Hace ahora casi un año el principal motivo de debate era la falta de tacto del técnico a la hora de anunciar los nombres de los jugadores con los que no iba a contar y el revuelo alcanzó mayores dimensiones que el que está teniendo este asunto de las obras. Entonces como ahora, las miradas se dirigieron rápidamente al presidente y a la directiva, a quienes se exige que pongan coto a las decisiones del técnico. Son los riesgos de no cumplir con los protocolos establecidos por la costumbre que, visto lo visto, solo cabe calificar como sabia. De siemper el primer día de entrenamientos suele ser para estrechar manos, dar bienvenidas y desear buena suerte a los que se han marchado, todo ello resumido en la preceptiva rueda de prensa.
Que el asunto de las obras de Lezama se quede en una tormenta en un vaso de agua o pase a convertirse en temporal de imprevisibles consecuencias, depende de que se produza de inmediato alguna noticia que desvie el foco de medios y aficionados o que el club acierte a cortar por lo sano, lo que significa centrar la información ajustándola a los hechos. El silencio solo contribuye a alimentar la especulación y las leyendas urbanas.
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martes, 3 de julio de 2012

El Athletic aporta cuatro jugadores
a la selección olímpica

Javi Martínez, Muniain, Herrera y San José han sido finalmente los cuatro jugadores del Athletic preseleccionados por Milla para el equipo olímpico. El equipo rojiblanco se convierte así en el más damnificado por al cita de Londres, no solo por el número de convocados, sino porque no podrá contar con ellos en la fase previa de la UEL. El Barcelona, también con cuatro convocados, tiene menos razones para quejarse puesto que Montoya, Thiago Alcántara y Cristian Tello interpretan un papel muy secundario en el equipo que dirigirá Tito Vilanova. El recién fichado Jordi Alba también está en la lista de Milla doblando, como Javi Martínez, presencia en las selecciones absoluta y olímpica. Mata, del Chelsea, es el tercer internacional absoluto que acude a ambas selecciones. El equipo londinense aporta también a Oriol Romeu (ex de la Masía), lo que le convierte en cuarto club en cuanto a número de representantes. El Atlético de Madrid, con Koke, Joel y Adrián, es el tercero con más jugadores tras el Athletic y el Barcelona, aunque solo Adrián puede considerarse un fijo en el primer equipo colchonero.
La selección olímpica es una sub-21 que sirve de termómetro para tomar la temperatura al penúltimo nivel del fútbol estatal. Observamos a jugadores que están dejando atrás la etiqueta de promesas y ya se están convirtiendo en realidades. La lista de Milla permite contrastar el trabajo de cantera de los clubes de élite, y una lectura somera pone al descubierto aspectos interesantes.
Llama la atención, por ejemplo, que el Real Madrid no tenga un solo jugador en esta selección. Se entendería como algo lógico teniendo en cuenta la composición de la plantilla de su primer equipo, pero es que el filial blanco acaba de ascender a Segunda División tras una temporada que cabe calificar de brillante, en la que han destacado varios de sus jugadores, aunque se ve que ninguno ha llamado la atención del seleccionador. No obstante, conviene recordar que Juan Mata, ahora en el Chelsea y antes en el Valencia, se formó en la Ciudad Deportiva del Madrid, a la que llegó a los quince años procedente del Oviedo
El Sevilla, de cuyo fútbol base se han cantado tantas alabanzas en las últimas temporadas, tampoco tiene representación, y el Villarreal, encumbrado también por su inversión en la cantera, aporta solo a Diego Mariño.
Tres clásicos del fútbol base sobre cuyo trabajo no cabe oponer duda alguna porque está suficientemente contrastado a lo largo de muchos años, aportan un jugador cada uno: Iñigo Martínez, la Real; Botía, el Sporting y Alvaro Vázquez, el Espanyol. En esta relación habría que incluir al Valencia, que acaba de traspasar al ya citado Jordi Alba; a Osasuna por la presencia de Azpilikueta, un producto de Tajonar, ahora en el Olympique de Marsella, y Javi Martínez; y al Zaragoza, en cuyas filas se formó el ahora rojiblanco Ander Herrera.
No es el único que procede de otras Ligas. Además de los dos del Chelsea antes citados, en la lista aparecen De Gea, del Manchester United (antes del Atlético de Madrid), Alvaro Domínguez (otro excolchonero), del Borussia Moenchengladbag, y Rodrigo Moreno (brasileño nacionalizado español), del Benfica al que llegó procedente del Real Madrid B en la operación del fichaje de Coentrao.
La presencia de jugadores jóvenes en equipos de otras ligas es signo de los nuevos tiempos en los que la movilidad de los futbolistas alcanza extremos inimaginables hace apenas una década.
En lo que al Athletic se refiere, no cabe ninguna duda de que la disputa de los Juegos Olímpicos es un contratiempo importante para los planes de Bielsa, que se verá privado de tres de sus titulares indiscutibles en las trascendentales eliminatorias previas de agosto, además de ver alterada en cierta medida la planificación de la pretemporada de estos jugadores, alteración que en el caso de Javi Martínez adquiere unas proporciones ciertamente desmesuradas por su doblete internacional. Aunque es cierto que tanto en la selección como en su club están obligados a competir en agosto, no es lo mismo competir en unos Juegos, donde de espera que alcancen un nivel máximo, que én unas previas, donde si bien la exigencia es importante, se puede matizar de alguna manera, sobre todo si acompaña la fortuna en los sorteos.
Es comprensible que al aficionado le siente mal este contratiempo y que no falten quienes censuren a Javi Martínez su paso al frente cuando le inquirieron por sus planes para el verano, pero no es menos entendible que los futbolistas se muestren entusiasmados por acudir a una cita tan especial como lo son unos Juegos Olímpicos. Acumular experiencia internacional y partidos decisivos tampoco les vendrá mal a unos jugadores que hace dos meses evidenciaron su falta de costumbre de afrontar retos que no conceden el mínimo margen de error.
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