miércoles, 6 de junio de 2012

Los antecedentes inmediatos indican que no habrá grandes fichajes este verano

Estamos en plena temporada de fichajes. Al calor del verano los intermediarios, agentes, representantes y demás fauna que rodea al fútbol pasan a tomar el protagonismo que volverán a tener los futbolistas cuando los días vuelvan a acortarse allá por el otoño. Este verano toca además Eurocopa, para los aficionados un acontecimiento de primer orden futbolístico; para los que han hecho de esto su negocio, un inmenso mercado de relucientes escaparates donde observar y ofertar la mercancía. Hace menos de una década, a estas horas estaríamos asistiendo al espectáculo de los subasteros, inmunes a los intentos de los seleccionadores por mantener a sus chicos concentrados en el fútbol, ajenos a los becerros de oro que les asaltaban a la vuelta de cada esquina. Hoy no se ve apenas nada de eso. Hay rumores, claro, y se habla de alguna cifra y de algún nombre. Poca cosa para lo que estábamos acostumbrados. Y es que la crisis también sacude de lo lindo al fútbol. Algún jeque o algún potentado ruso deben quedar por ahí, pero tampoco se les ve tan rumbosos como cuando empezaron a aparecer en los palcos de los grandes estadios. Por si fuera poco, la UEFA de Platini amenaza a los manirrotos con la norma conocida como Financial Fair Play. El límite es la temporada 2014-15. Los clubes europeos tienen hasta esa fecha para ajustar sus balances con unas pérdidas totales máximas de hasta 45 millones de euros. A a partir de ese curso quien quiera seguir participando en las competiciones que regula el máximo organismo europeo deberá acreditar un rigor contable sensiblemente mayor al que ahora le sirve para sus enjuagues. Quedan solo dos años y es un plazo corto para adecentar algunos números estratosféricos. Es una de las razones de la parálisis que afecta al mercado futbolístico europeo.
El Athletic sufre un asedio, probablemente más mediático que real, en torno a sus dos internacionales absolutos, Llorente y Javi Martínez. El segundo tiene contrato en vigor hasta junio de 2016, recientemente renovado con una cláusula de rescisión de cuarenta millones de euros, a los que habría que añadir el IVA y algún otro impuesto. El blindaje temporal y económico parece lo suficientemente sólido. El caso del delantero es más preocupante puesto que al acabar contrato en junio de 2013, de no mediar un acuerdo para la renovación, el jugador quedaría libre para negociar su futuro con cualquiera a partir del próximo mes de enero y estaría en condiciones de abandonar el Athletic en junio sin dejar dinero en caja. Situación muy favorable para el futbolista que podría revertir a su favor esa ausencia de desembolso de traspaso. Técnicamente las cosas están así, aunque de las declaraciones de Llorente siempre se ha desprendido que su intención es continuar en el Athletic. Urrutia manifestó nada más acceder a Ibaigane hace ahora once meses, que le gustaría cerrar el contrato de Llorente cuanto antes para evitar que se convirtiera en un culebrón. Posteriormente fijó la Eurocopa como límite que no se debería sobrepasar. La Eurocopa comienza este viernes y hace tiempo que el caso LLorente es un culebrón con todos los predicamentos.
La extraordinaria temporada del Athletic ha puesto a la práctica totalidad de su plantilla en el escaparate. De hacer caso a lo publicado, Iraizoz y Aurtenetxe serían los únicos sin una oferta encima de la mesa. El transcurrir del tiempo y los chascarrillos que siempre se producen alrededor del Real Madrid y el Barcelona, parecen haber distraído a los especialistas de este subgénero del periodismo deportivo que trata de los traspasos y los fichajes, y casi podríamos dar por hecho que a su vuelta a Lezama, Bielsa se encontrará con un grupo formado más o menos por una veintena de futbolistas dispuestos a seguir trabajando a sus órdenes. Hasta el propio técnico argentino ha confirmado que seguirá un año más en el banquillo rojiblanco sin que los que hace un mes le situaban con absoluta certeza allá o acullá, hayan dicho ahora esta boca es mía.
Y es que no están las cosas en el fútbol para grandes alegrías. Unos datos tomados a vuela pluma del último informe Football Transfer Review, bastan para entender las cosas en sus justos términos. La inversión total de fichajes en Europa en el mercado del último invierno se contrajo un 45 por cien (en España se gastaron solo 6,5 millones -los que pagó el Sevilla por Reyes y Diawara- contra los 31,7 del invierno anterior, un 79% menos, la cifra más baja de Europa en los últimos 13 años) y por cuarta temporada consecutiva, en las cinco grandes ligas, Inglaterra, España, Italia, Alemania y Francia, se ha producido un descenso en el número de jugadores con ficha en vigor, 227 altas contra 382 bajas. El descenso tan pronunciado en invierno se compensa con el movimiento que hubo en verano, cien millones superior al anterior, aunque también cien millones inferior al del curso 2009-10.
La bajísima cifra del último invierno no quiere decir que no se produjeran movimientos, pero estos fueron en la modalidad de cesión o coste cero que se está imponiendo en los últimos tiempos. Dieciséis de los veinte equipos de Primera aprovecharon para desprenderse de jugadores y aligerar plantillas. La utilización de futbolistas de cantera, hasta un seis por ciento más que el año anterior, es otra de las vías para aligerar costos que han encontrado los clubes de Primera División.
Y qué decir de la autodenominada mejor Liga del mundo. Si ya está adulterada en lo deportivo, tampoco los datos económicos avalan tanta fanfarria y autobombo. El ranking europeo confeccionado a partir de un parámetro un tanto abstracto como el del valor de marca, que abarca, entre otros, concepctos como conocimiento del público, lealtad del mismo al producto o valor acumulado a lo largo de su existencia, situa al Real Madrid y al Barcelona como únicos representantes de la Liga entre los veinte primeros equipos del continente.
El estudio, elaborado por la consultora Brand Finance, sitúa en primer lugar al Manchester United, con un valor de marca cifrado en 853 millones de dólares. La segunda posición la ocupa el Bayern de Munich, valorado en 786 millones, mientras que el Real Madrid ocupa la tercera posición con una valoración de 600 millones (un 7% menos que el año anterior) y el Barcelona es cuarto, con un valor de 580 millones (un 8% de pérdida respecto al curso pasado).
De acuerdo con este parámetro, la Premier League es la competición más sólida, con nada menos que ocho equipos entre los veinte primeros de Europa. El Chelsea es quinto, seguido por Arsenal, Liverpool y Manchester City. El Tottenham aparece en la posición número doce, y Aston Villa y Newcastle ocupan las plazas diecinueve y veinte.
La Bundesliga también tiene una buena representación: cuatro equipos que dan fe del buen hacer de quienes gestionan el fútbol alemán. Además del Bayern, encontramos al Schalke, en décima posición, con una valoración de su marca cifrada en 266 millones, viene a continuación el Borussia de Dortmunt mientras que el Hamburgo ocupa la posición diecisiete.
Italia tiene tres representantes: Milan, en la novena posición, Inter en el número trece y Juventus en el dieciséis. Francia tiene dos representantes, los mismos que España, el Olympique de Marsella en el puesto quince y el Olympique Lyon, en el dieciocho. Por último, el Ajax, en el puesto catorce, es el único representante holandés.
El Valencia ocupa el puesto 31, y el Atlético de Madrid y el Sevilla, los puestos 45 y 46. El Athletic no aparece en la relación de los cincuenta primeros clubes europeos.
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martes, 5 de junio de 2012

Los refuerzos del Athletic están dentro de casa

Cerrada la renovación de Bielsa, el foco apunta ahora a la configuración de la plantilla del Athletic para la próxima temporada. De momento, conocemos las bajas. Koikili, Gabilondo y Ocio ya se han despedido y al parecer David López puede seguir su camino aunque el hecho de que le quede un año de contrato introduce un condicionamiento importante en su situación. Falta por abrir el capítulo de las incorporaciones, que es el que con más curiosidad e interés suelen seguir los medios y los aficionados. Las novedades siempre atraen mucho más que lo que ya es conocido.
Esta primavera se ha sumado con fuerza un nuevo nombre al ya clásico de Aduriz. Se trata del bético Beñat, en cuya persona coinciden una serie de circunstancias que alimentan el morbo, siempre tan atractivo en este tipo de situaciones. Estamos ante un futbolista vizcaino, descartado en su día por Lezama, que de pronto aparece triunfando en otro equipo después de un periplo que incluyó una cesión a un club con tan poco pedigrí futbolístico como el Conquense. La llamada del seleccionador para la disputa de un partido amistoso y una estratosférica cláusula de rescisión de contrato, veinte millones de euros, terminan de aliñar una historia que, de momento, no ha pasado de sus primeros capítulos.
Conocemos el planteamiento,futbolista despreciado por el Athletic triunfa en el exilio; estamos entrando en el nudo, el futbolista confiesa su ilusión por volver a casa pero su actual club exige el pago de una cláusula imposible; y nos falta por conocer el desenlace. Y es en este punto donde la división de opiniones se manifiesta irreconciliable. Tenemos a los compradores compulsivos que siempre están convencidos de que todos los de fuera son mejores que los de casa y que no dudarían en fichar a media Real Sociedad y tres cuartos de Osasuna y Alavés, sin olvidar a todos aquellos que lucen apellido vasco en las ligas sudamericanas, y están en el otro lado los que se niegan a hacer desembolsos exagerados apelando a pasadas y lamentables experiencias. Ambas facciones coinciden,eso sí, en criticar con ferocidad a Lezama, refugio de incapaces enchufados que no saben hacer la o con un canuto, etc, etc. Pero esto es así desde que Lezama abrió sus puertas hace más de cuarenta años; no hay novedad por ese lado y no merece la pena discutir.
Puestos a elegir, la actitud del grupo de los prudentes parece más sensata. Beñat ha hecho una temporada estimable y tiene algunas cualidades que le hacen un jugador interesante para completar la plantilla y ampliar las posibilidades de relevos. A sus 25 años es un jugador de rendimiento inmediato en teoría, que no siempre coincide con la práctica. Sobre el papel, tendría complicado a día de hoy quitarles el puesto a Iturraspe, De Marcos o Herrera, los habituales en el centro del campo, y pagar 20 millones de euros por un jugador que no es un titular indiscutible no puede estar en los planes de un Athletic sensato.
Beñat puede interesar a un precio razonable, negociado con una sociedad que, no lo olvidemos, está en concurso de acreedores. Más allá de eso, un club como el rojiblanco tiene que hacer una apuesta decidida por su propia gente y hace tiempo que los técnicos se refieren en términos muy elogiosos a un futbolista como Ruiz de Galarreta, por ejemplo.
El de Aduriz es otro de los nombres que vuelve a sonar, aunque a fuerza de repetirlo ha dejado de ser novedad y se diría que ha perdido interés para el público y los medios. Después de tantos intentos fallidos, nombrar a Aduriz suena algo rutinario aunque el Athletic siga padeciendo un grave problema cada vez que tiene que sustituir a Llorente.
Iñigo Díaz de Cerio podría constituir una alternativa válida ahora que parece estar recuperando forma y puntería. Ocho goles en el Numancia saliendo casi siempre como suplente, merecerían al menos el beneficio de la duda y una oportunidad en la pretemporada. Urko Vera, la otra alternativa, no parece del gusto de Bielsa. Ha marcado catorce goles en el Hércules pero su perfil futbolístico parece menos adecuado para los planes del técnico argentino. Queda Etxaniz, un chaval que también ha hecho goles en el Sestao, que a sus 21 años ya debería empezar a definirse.
Los laterales son el otro punto donde la plantilla del Athletic sufre un mayor desequilibrio. En el lado derecho, Iraola es el titular indiscutible por su propia calidad y porque no tiene relevo. Le ocurre en este sentido, y salvando las distancias, lo mismo que a Llorente. En el costado izquierdo Aurtenetxe ha conseguido mantener el tipo dignamente, aunque no es un especialista y lo nota. Ramalho y Saborit, llamados en principio a ser el relevo natural, no acaban de romper aunque por edad aún están a tiempo de dar el paso adelante que esta temporada no han dado en el Bilbao Athletic.
Balenziaga, que ha hecho una temporada notable en el Valladolid, aparece en todas las quinielas como incorporación segura. Tiene a su favor que ha jugado en las dos bandas en el equipo castellano, lo que le otorga una polivalencia muy del agrado de Bielsa. La recuperación de Castillo puede ayudar a dotar de más variantes al técnico a la hora de formar la línea defensiva.
Para desilusión de los aficionados a las novedades, no parece que se vayan a producir muchas este verano en el Athletic. Es lo que hay y no hay nada más. Manteniendo el bloque actual y mirando a Lezama, debería ser suficiente para disponer de una plantilla tanto o más competitiva que la que ha disputado la temporada recién terminada. Y la ausencia de novedades será común a todos los clubes. En la actual situación económica, los fichajes de relumbrón lucen mucho en las páginas de los periódicos deportivos, pero a la hora de concretar, de momento solo se ven movimientos de medianías de aqui para allá, lo justo para mantener los ingresos de los intermediarios. Tal vez la Eurocopa colabore a animar un mercado paralizado. Veremos.
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lunes, 4 de junio de 2012

Balance de un año para el recuerdo (y IV)

El ataque sigue sigue siendo cosa de Llorente

El ataque del Athletic, y algo más, sigue siendo cosa de Llorente. Marcelo Bielsa ha mejorado muchos aspectos del juego y ha conseguido que el equipo llegue en masa al área rival. Nos hemos habituado a ver seis y hasta siete rojiblancos en disposición de remate en cualquier momento del partido, pero esa ambición no se ha materializado en un reparto de responsabilidades más equilibrado. Si está Llorente las cosas transcurren de otro modo a cuando no está. Su capacidad de intimidación condiciona a las defensas rivales haciéndoles la vida más fácil a sus compañeros. Llorente ejerce de faro que guía al equipo cuando no encuentra salida para el balón a ras de césped, hace de pivote al estilo del balonmano para que el juego de ataque gire a su alrededor y encima mete goles hasta convertirse en el máximo artillero del equipo y en el mejor de la Liga por detrás de los astros extranjeros.
No ha habido novedades en este aspecto tras la llegada del técnico argentino. El peso específico de Llorente en el equipo es tremendo, solo equiparable al que pueden tener Messi o Ronaldo en el Barcelona o el Real Madrid. El Athletic tiene la suerte de contar con un crack de dimensión internacional, pero a la vez sufre el condicionamiento de no disponer de un escalón intermedio entre su figura y el siguiente delantero en el escalafón, tanto en número de goles como en aportación al juego. Llorente ha marcado 29 goles en las tres competiciones. Susaeta es el siguiente realizador con trece tantos, seguido por De Marcos y Muniain, con nueve cada uno. Poco más se puede decir de un futbolista que se ha visto obligado a jugar en más de una ocasión arrastrando problemas físicos, consciente de la trascendencia de su sola presencia. Lo mejor de esta temporada es que, por fin, se ha producido una identificación plena del público con el delantero. Llorente no había sentido hasta este año la cercanía y el cariño de un público que siempre le ha juzgado con una severidad inexplicable cuando lleva años siendo una pieza clave en el esquema del equipo. Otro en su lugar se hubiera ganado un sitio en el corazón de los aficionados aquella lejana noche contra el Zaragoza, cuando una jugada suya sobre la línea de fondo, inverosímil para un futbolista de su corpulencia, le permitió a Yeste marcar un gol que daba tres puntos vitales en la penosa pelea por la salvación. Pero a veces las cosas del fútbol son así. Ha tenido que producirse el riesgo cierto de perder a Llorente para que el público se vuelque con su persona. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Markel Susaeta ha sido el segundo goleador del Athletic esta temporada. Su relación con el gol empezó como quien no quiere la cosa en los partidos de la liguilla de la UEL y tuvo continuidad en las otras dos competiciones. Con ser positivo este aspecto, lo mejor ha sido la recuperación de Susaeta para la causa. El de Eibar es otro de los que se acordarán de Bielsa toda la vida. Su trayectoria hasta la presente temporada estaba marcando una peligrosa tendencia hacia la nada. Cuando debutó con Caparrós pareció un futbolista chispeante, algo alocado quizá en la culminación. Con el paso del tiempo, la chispa fue a menos y la obceación en el momento clave, a más. Susaeta se convirtió en el jugador que nunca acababa nada y que siempre equivocaba el último pase. Mal asunto. A la vista de lo ocurrido este año cabe deducir que lo suyo era un problema de confianza, que era la duda de saber si valía o no lo que le condenaba a parecer que no valía. Sus primeros partidos con Bielsa fueron muy parecidos a los últimos con Caparrós. Buenas jugadas que acababan en nada. La continuidad, como en el caso de Iturraspe, obró el milagro. Un día el remate acabó en la red, otro el centro llegaba con ventaja al delantero y el siguiente Susa sorprendía a propios y a extraños y seguramente a él mismo, intentando un globito por encima del portero o un pase de tacón desde la línea de fondo. Su mejor fútbol ha coincidido con los momentos más brillantes del equipo hasta convertirse en un jugador sobre el que no caben dudas. También ha acusado la tralla y en los dos últimos meses ha perdido protagonismo a medida que le empezaba a faltar fuelle.
Se le incluye en este balance en el grupo de los delanteros en consideración a la configuración estandar del equipo, pero en realidad, su papel se ha repartido entre la línea de ataque y el centro del campo, eso sí, pegado siempre a la banda, aunque cueste observar a Susaeta como un extremo tradicional.
La misma consideración merece Muniain, delantero en las alineaciones oficiales, aunque impenitente buscador de balones allá donde se encuentren, muchas veces lejos de la banda a la que le han destinado desde el banquillo. Tras su debut en la 09-10 con fuegos artificiales y banda de música, el de la Txantrea ha ido conociendo la dureza y la dificultad de la máxima categoría. La sorpresa inicial ha dado paso a marcajes estrechos y mucha atención a su persona por parte de los rivales. Su fútbol ha perdido algo de la frescura inicial, pero sigue siendo un futbolista desequilibrante, capaz de armar una revolución en un metro cuadrado. Además ha ganado bastante disciplina táctica y ya no es raro verle echando una mano a su lateral cuando hace falta, aunque no ha perdido la tendencia a hacer la guerra por su cuenta y empeñarse en solucionar problemas colectivos con soluciones individuales.
Bielsa no ha cerrado el debate que abrió Caparrós colocando a Iker pegado a la banda izquierda. Por las características de su fútbol e incluso por su perfil físico, da la impresión de que Muniain debería disfrutar de más libertad de movimientos para merodear con más frecuencia la media luna del área. Bielsa le ha colocado ahí en algunos partidos pero, en general, ha coincidido con la idea de su predecesor en el banquillo situándole en la banda izquierda. En la memoria queda el gol que marcó en Old Trafford llegando a un balón imposible tras una carrera de treinta metros en el minuto 90. Empezó a perder gas antes que sus compañeros y en el tramo final del curso ha rendido muy por debajo del que debe ser su nivel. Sigue entrando en guerras que no le convienen ni con los rivales ni con los árbitros, pero no hay que olvidar que solo tiene diecinueve años y ya ha superado de largo el centenar de partidos en la élite. El paso del tiempo y algunos buenos consejos deberían ser suficientes para corregir esas cosas.
En el lado contrario a los Susaeta, De Marcos o Iturraspe, encontramos a Toquero. Aparte de los descartados, ha sido probablemente el más damnificado por la llegada de Bielsa. Se ha llegado a decir incluso que en un primer momento, también figuró en la lista de descartados y que solo la presión del director técnico, que apeló al carisma del jugador ante el público, hizo rectificar al de Rosario. Difícil de creer aunque no imposible que sucediera así.
El de Toquero es un caso ciertamente peculiar. Se ha ganado la estima del público por su derroche físico y la entrega de la que hace gala cada minuto de los que está sobre el césped. Limitadísimo en lo técnico, sorprende no obstante con un par de virtudes. Tiene un centro en carrera más que estimable y un remate al primer toque que le ha dado goles meritorios. El taconazo ante el Albacete lo dejamos en el capítulo de lo extrasensorial. Ha rendido más en la banda derecha que cuando ha sustituido a Llorente como referencia den el eje del ataque, algo lógico dadas sus características.
El fútbol que exige Bielsa, con mucho toque y manejo de balón, ha desnudado, más si cabe, lo tosco del juego de Toquero. La propuesta de Caparrós le venía mucho mejor en este aspecto. En muchas de las ocasiones en las que ha salido a jugar esta temporada ha tenido que desempeñar el papel de patito feo en medio de un ballet de cisnes. El balón perdía esfericidad cuando pasaba por su botas, pero eso no ha impedido que su aportación haya terminado siendo relevante.
El suyo es además un caso palmario de mejora continua. Si la imagen de patito feo fue evidente en las primeras ocasiones, poco a poco, se fue difuminando hasta confundirse con el resto de sus compañeros. El gran mérito de Toquero es precisamente su claridad de ideas. El es quien mejor sabe quien es, dónde está y a qué puede aspirar. Y desde ese conocimiento de sus limitaciones se aplica a paliarlas aplicando sus virtudes. Nunca un futbolista menos dotado disfrutó de tanto cariño de la afición, capaz de perdonarle lo que a otros no se le pasa por la cabeza consentir. La grada ha colocado en un lado de la balanza la calidad futbolistíca de Toquero y en el otro su entrega incondicional y ha sentenciado según la doctrina Boskovita: "Toquero es lo que es". Ni más ni menos.
A pesar del cariño de la afición lo tendrá cada vez más difícil mientras siga Bielsa y, sobre todo, si el Athletic consigue reforzarse finalmente en esa línea. De momento, un recién llegado como Ibai Gómez ya le ha adelantado por al derecha. Tampoco es que el chaval haya deslumbrado, pero apunta cosas interesantes como un estimable golpeo tanto a balón parado con en juego, su gol ante el Schalke 04 fue un tanto de calidad, además de bastante desparpajo a la hora de intentarlo en la jugada individual. Bielsa parece dispuesto a darle una oportunidad. Su alineación como titular nada menos que en la final de Copa así lo demuestra. Estamos ante otro futbolista de orígen humilde, rescatado de la Segunda B, que sabe que está ante la oportunidad de su vida y ese ya es un paso importante en su carrera. La próxima temporada será clave para definir su futuro.
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domingo, 3 de junio de 2012

Un año más con Bielsa


Se confirma que Marcelo Bielsa seguirá un año más en el Athletic. Es una gran noticia porque su continuidad era imprescindible para la consolidación de un proyecto que trasciende los resultados a corto plazo. Ya habrá tiempo de analizar en profundidad las consecuencias de esta renovación. De momento, vamos a celebrarlo con el sonido original de una canción casi de postguerra que la afición de San Mamés ha vuelto a poner de moda aunque sea con una versión bastante sui generis.
La canción me trate algún recuerdo heredado de mis mayores. En un cine de pueblo, el obligatorio No-Do proyectaba unas imágenes de Franco jugando con su hija en una playa. Alguien aprovechando el anonimato que le daba la oscuridad de la sala, empezó a silbar (debemos de tener una fijación con esto) la cancioncilla. Poco a poco, otros se fueron animando hasta que el coro elevó la voz, "a lo loco, a lo loco" como banda sonora de las imágenes que pretendían subrayar el perfil familiar del dictador. Ironía popular. El último argumento ante la brutalidad. La pareja de la guardia civil presente en la sala ordenó detener la proyección y dejar la imagen fija de Franco en la pantalla durante la hora y media que debía durar la película programada. Tiempos de dictadura que para la inmensa mayoría fueron tiempos de sufrimiento, aunque para algunos, ahora devenidos en demócratas de toda la vida, fueron tiempos vividos con una placidez extraordinaria. De vez en cuando viene bien recuperar la memoria de las pequeñas anécdotas que describen aquellos años para no olvidar de dónde venimos y para no perder la perspectiva de quiénes somos. Nosotros y ellos.
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viernes, 1 de junio de 2012

Balance de un año para el recuerdo (III)

La sala de máquinas del Athletic, la gran aportación de Bielsa

El fútbol se gesta en el centro del campo. La identidad de un equipo se labra en esa amplia zona donde concurren las dos facetas de este deporte: la recuperación del balón y la creación del juego. Es necesario disponer de la herramienta para ponerse a trabajar y la herramienta del futbolista es el balón. Hay quien renuncia y prefiere construir su juego basándose en la sorpresa, en la prestidigitación del mago que muestra sus manos vacías solo un instante antes de desplegar una baraja de naipes o hacer volar a una paloma. Son los magos del contrataque, los que de la nada fabrican una ocasión de gol. No es ese el estilo de Bielsa. Prefiere manejar la herramienta, disponer del balón para crear moviéndolo de aquí para allá, buscando el camino más corto hacia la portería contraria que, como se sabe y al contrario de lo que dicta la geometría tradicional, en el fútbol no es la línea recta. Eso sí, a Bielsa le corre prisa tener el balón y por eso manda a sus hombres a buscarlo alli donde esté con espíritu depredador. Si cuando se trata de proteger la portería al técnico no le importa retrasar su línea defensiva hasta el área pequeña (sobran los dedos de una mano para contar los fueras de juego que provoca la defensa rojiblanca en un partido), cuando toca recuperar, quiere hacerlo muy adelante, cerca de la meta contraria, para que así el camino hasta el gol sea lo más corto posible. La presión adelantada refleja la imagen de un equipo ambicioso hasta la ansiedad; el trabajo desplegado para recuperar el balón en territorio enemigo denota valentía y confianza en las propias fuerzas. Pero hay que hacerlo muy bien para que no se vuelva en contra.
El Athletic tuvo serios problemas para ejecutar la idea de su entrenador durante los dos primeros meses de la competición. El equipo y con él su público, vivió en un sobresalto continuo porque cada error suponía una puñalada en la espalda. Robar el balón arriba requiere una numerosa presencia de jugadores en zonas muy alejadas de la portería propia. Si el rival consigue evitar el asedio, y con un solo pase certero puede eliminar a medio Athletic, la consecuencia inmediata es una situación de peligro ante la portería de Iraizoz. Para terminar de complicar más el tema, Bielsa quitó del centro del campo a Javi Martínez, el jugador más capacitado para la recuperación y lo sustituyó por un Iturraspe que nunca ha destacado por ser un futbolista especialmente aguerrido ni sacrificado.
Pero fue precisamente sobre Iturraspe donde Bielsa empezó a construir su Athletic. Del robar y dar de Javi Martínez el Athletic pasó al robar y crear de Iturraspe. El medio centro es un puesto desde el que se dispone de una visión panorámica de juego y esa es una ventaja sustancial para un futbolista con criterio. Iturraspe ha dado este año un curso completo de un fútbol magnífico a partir de la sencillez de su concepción. Como los más grandes, el chaval de Abadiño ha jugado con ese estilo en el que parece que todo es muy fácil. Pases sencillos al compañero que está de cara, balones en ventaja a los laterales o media vuelta y a empezar de nuevo si no aparecen claras las líneas de pase. Tocar y moverse, pasar y apoyar, sin barroquismos, fácil, como quien no quiere la cosa. Así han jugado siempre los cerebros de los equipos más competitivos. Iturraspe ha sido otro de los grandes beneficiados por la llegada de Bielsa. El año pasado llevaba camino de convertirse en esa eterna promesa de Lezama que acaba rumiando su fracaso en el Albacete o en el Salamanca. Un tecniquillo más, un mingrafía de esos que desesperan a los aficionados que piden legionarios con barba de tres días vestidos de futbolistas. Le costó unos cuantos partidos hacerse con los galones, pero la confianza que depositó en él Bielsa, manteniéndole contra viento y marea, acabó por rendir un magnífico dividendo. El Athletic tiene un cerebro privilegiado en su sala de máquinas que juega y hace jugar al equipo exactamente como quiere el entrenador.
Otro de los que le tienen que regalar una placa labrada a Bielsa es Oscar De Marcos. Al igual que Iturraspe, el de Laguardia estaba el año pasado a punto de engrosar la larga lista de debutantes que han acabado desperdigados por la Segunda B. De Marcos añadía a su aspecto de futbolista frío y poco implicado, su condición de fichaje procedente del Alavés, más dinero malgastado en detrimento de la cantera de Lezama y del fútbol de bronce local, bramaba ese sector de la afición con tendencia al fundamentalismo bizkaitarra. De pronto, De Marcos se ha convertido este año a ojos de ese mismo sector no ya en un legionario de barba cerrada, sino en todo un centurión que es capaz de continuar en el campo con un desgarro en los testículos, sin torcer el gesto ni desmayarse ante la visión de semejante espectáculo debajo del pantalón. Se sabía que era poseedor de una técnica más que apreciable y una velocidad competitiva. Lo que nadie sabía, salvo Bielsa, era que De Marcos es una fiera incansable que corre más a medida que pasan los minutos y que disfruta reventando rivales engañados por su aspecto de niño que nunca ha roto un plato. Su impresionante despliegue ha estado detrás de algunos de los mejores partidos que ha jugado el Athletic. Lástima que en el tramo final el chaval haya sucumbido a su condición humana. Aunque durante los meses de invierno pareció una máquina de acero inoxidable, la primavera nos devolvió a un jugador de carne y hueso, agotado después de tanto esfuerzo. En el tramo final el Athletic ha echado mucho en falta su vigor a la hora de presionar y su capacidad de desdoble en los relevos. Su cansancio ha tenido mucho que ver con la flojera general del equipo en los últimos partidos.
Ander Herrera ha aprovechado en muchos encuentros el dinamismo de De Marcos para sacar a relucir el fútbol exquisito por el que fue fichado del Zaragoza. Una lesión en el tramo inicial y una pubialgia que le ha martirizado durante meses nos han dejado un Herrera intermitente. Cuando ha jugado en plenitud de condiciones se ha revelado como un media punta letal, perfectamente conectado con el medio centro y brillante en la distribución en los metros decisivos, además de atrevido en la jugada individual al borde del área. Lo peor de su temporada han sido esos problemas físicos que han minado su juego y muchas veces le han nublado la mente cuando la claridad de ideas es una de sus mejores virtudes. También habría que achacarle cierta inconsciencia para jugar balones complicados en terrenos comprometidos y una tendencia a la filigrana y el taconazo que seguro que corregirá con el tiempo. Con el balón en los pies disfruta como si estuviera jugando a fútbol sala con los amigos, olvidando que en un partido de Primera División ciertas licencias se suelen pagar muy caras.
Estos tres jugadores han sostenido prácticamente el centro del campo  a lo largo de toda la temporada. Iturraspe ha participado en 35 partidos de Liga, cuatro de ellos como suplente, mientras que De Marcos solo ha faltado a cuatro citas siendo titular en las 34 restantes. Herrera, que como ya se ha dicho, ha atravesado problemas físicos, ha sido titular en 25 ocasiones y suplente en 7, pero aunque ha sido el jugador más sustituido, está en el grupo de los diez que han superado los 2.000 minutos de juego. Iñigo Pérez, el suplente más utilizado en el centro del campo, no llega a los mil minutos de juego. Gabilondo y David López han intervenido en 704 y 402 minutos respectivamente.
Es curioso el caso de Iñigo Pérez. Descartado en principio por Bielsa, acabó teniendo una oportunidad y se ganó la confianza del técnico con una gran demostración en el Sánchez Pizjuán, en uno de los partidos cumbre de la temporada. Ha jugado en el medio centro como relevo de Iturraspe, en la media punta en el sitio de Herrera, y en el lateral izquierdo. Ha acreditado lo que ya se sabía de él: buena técnica y buen golpeo a balón parado, pero no ha terminado de confirmar lo que apuntó en aquel partido de Sevilla. La polivalencia juega a su favor, porque el técnico quiere jugadores de ese corte, pero quizá esa misma dispersión le ha impedido afianzarse en un puesto concreto. Ha terminado la temporada y no está claro si Bielsa se equivocó descartándole o acertó recuperándole.
Mucho más claro ha quedado el papel de Gabilondo. Titular en los primeros tiempos, en los que Bielsa apreció su buena técnica y su compromiso cuando el equipo no tiene el balón, desapareció de las alineaciones para volver solo en momentos muy concretos y casi siempre por causa de fuerza mayor. El de Añorga ya se ha despedido del Athletic dejando una hoja de servicios en la que se subraya su profesionalidad tanto en los buenos tiempos como cuando las cosas le han ido peor.
David López ha jugado menos todavía. Su calidad técnica parecía reclamar una presencia más continuada, pero hubiera tenido que brillar muchísimo más en los escasos minutos que le concedió Bielsa para discutir un sitio a los titulares.
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