miércoles, 14 de septiembre de 2011

Razones para el optimismo

Se dice que el ambiente anda revuelto en los entornos del Athletic, o sea que en tascas, oficinas y tajos se habla del equipo con más pasión de la habitual. No tengo datos para contrastar esa impresión. Si se dice, puede que sea cierto… o puede que se diga precisamente para que sea cierto, no sé si me explico, aquello del medio, el mensaje y todas esas cosas; la opinión pública y la opinión publicada, vamos. Parece que no son pocos los que están encantados de que el Athletic solo haya sumado un punto en los dos primeros partidos. Hay quien se proclama rojiblanco a los cuatro vientos cuando en realidad lo es según el viento que sople en cada momento. Hay quien se toma esto de las elecciones tan a pecho que si no ha ganado el candidato que él ha votado parece que le estés mentando a la madre. Cosas de la naturaleza humana, de las pasiones futbolísticas y de las otras. El asunto me empieza a recordar aquel aciago 1994, cuando hubo quienes llegaron a emplear contra Irureta un argumento de tanto peso como el hecho de que vistiera de chandall en el banquillo. No es broma, ya he oído -y leído- por ahí, que a Bielsa siempre se le ve con el mismo chandall gris de la equipación del Athletic. El siguiente paso será oir y leer, que Bielsa es un triste. El argumentario de cierto tipo de gente tampoco es que dé para mucho más, qué le vamos a hacer. Ahora que a treinta grados de temperatura en la calle hay quien ya habla de turrón, prefiero buscar razones para el optimismo; y he encontrado un buen puñado. El rosario de ocasiones que ha hecho el Athletic, sobre todo ante el Trabzonsport y el Espanyol, el tiempo que los rojiblancos jugaron en la parcela contraria en el partido de Cornellá, la variedad de recursos que han mostrado los rojiblancos para llevar la pelota al corazón del área contraria, el brillo con el que nos deslumbra Muniain jugando en su sitio y liberado de tareas de contención, la rapidez con la que Bielsa decide los cambios y su capacidad para corregir sobre la marcha…Ya, ya sé que a cambio se puede oponer que mejor que corregir sobre la marcha es acertar de salida, los fallos defensivos (que en el Athletic, por desgracia, no son patrimonio de ningún entrenador) la misteriosa desaparición de Iraola, el heredado asunto de los laterales, Ekiza, los goles fallados… Nada que no se pueda corregir a corto o medio plazo, o cuya explicación no nos la proporcione el tiempo, juez implacable que da y quita razones. Es más fácil ganar jugando bien que jugando mal. Y el Athletic está jugando bien en líneas generales. De momento, me quedo con eso (publicado como colaboración en www.eldesmarquebizkaia.com)

lunes, 12 de septiembre de 2011

Un equipo adolescente

El Athletic y el Espanyol presentaron la noche del domingo en Cornellá las dos alineaciones más jóvenes de Primera División. Una gran noticia para ambos clubes en tanto que los jugadores de los dos equipos mostraron unas condiciones más que denotan un buen presente y un futuro ciertamente esperanzador. Ganó el Espanyol aunque quizá sería más exacto decir que perdió el Athletic, blando de remate en el área contraria y con la consistencia de un flan en la propia. En el terreno entre las dos áreas, los rojiblancos enseñaron otro esbozo de lo que quiere Bielsa. Es una buena noticia que jugando lejos de San Mamés, el Athletic se pase tanto tiempo en la parcela de campo del rival. Pero sigue siendo una mala noticia la falta de definición en los metros donde se deciden los partidos. Este Athletic de Marcelo Bielsa es una criatura en fase de crecimiento. Desde aquel comienzo de julio en el que el argentino, por exigencias del guión electoral, se prestó a protagonizar aquella especie de documental en el que por videoconferencia nos enseñó todo lo que había aprendido del que habría de ser su nuevo equipo y el método de aprendizaje que siguió, hasta el momento actual, el Athletic ha pasado de los primeros pasos infantiles de la pretemporada, cuando alternaba carreritas más que modosas con tropiezos propios del aprendizaje, a la actual situación que cabría encuadrar en la siempre difícil edad de la adolescencia. El equipo rojiblanco es respondón, descarado, soñador y divertido, pero deja demasiadas cosas para luego y se despista con el vuelo de una mosca. De su descaro y su imaginación para soñar con un futuro mejor, viene obteniendo una multitud de ocasiones de gol y de jugadas más que vistosas; de su inconstancia y el despiste propio de la juventud le han venido los disgustos en forma de empate en casa y derrota fuera. Con todo, este Athletic adolescente apunta a un adulto bello y más que interesante cuando desaparezca ese acné que ahora todo lo afea. A nadie se le escapa que un proceso de esta naturaleza requiere de tiempo para desarrollarse y parece que no son pocos quienes no están dispuestos a concedérselo. Sería una catástrofe que intereses bastardos pusieran en peligro un proyecto que promete. A nadie se le niega el derecho a opinar, ni a criticar lo que no le guste; pero la línea que separa la crítica del ataque desaforado es tan tenue que a veces se traspasa sin que uno se de cuenta. Qué decir cuando el paso se da conscientemente. Resulta sospechosa la fijación que algunos tienen con la reivindicación de la figura de Caparrós, como si no hubiera habido más entrenadores en la historia del Athletic; sospechosa reivindicación de un técnico y de sus logros, como si el Athletic no tuviera en sus vitrinas Ligas y Copas y en su palmarés múltiples participaciones en competiciones europeas. Este adanismo forzado, comprensible en seguidores que todavía no se afeitan y no han conocido otra cosa, no se compadece con una afición orgullosa de una historia blasonada de laureles. Se empieza organizando un recibimiento por perder una final y se acaba creyendo que el Athletic se fundó el año 2007. El Athletic ha cometido muchos errores a lo largo de su historia. Aprender de ellos para que no se repitan ha sido determinante para que esa historia se haya desarrollado siempre en la zona noble del fútbol. Parece que hay quien está empeñado en repetir algunos errores que llevaron al Athletic al borde del abismo la última década del siglo pasado. Sólo cabe apelar a la madurez de una afición que se considera ejemplar y esperar que prevalezca el sentido común.

lunes, 29 de agosto de 2011

El cambio requiere tiempo

El partido inaugural de la Liga se resume entre la decepción y el estupor. Decepción porque después de ver al Athletic crear una veintena de ocasiones ante el Tranzobsport, quien más quien menos esperaba algo parecido ante un rival recién llegado de la Segunda División. El desarrollo de los dos partidos plantea una más que razonable duda sobre el potencial real del fútbol turco. El Rayito pareció un equipo bastante más sólido y mejor armado que el subcampeón otomano. ¡Qué cosas!.
Estupor porque la imagen del Athletic, sobre todo en el tramo final del partido, no se compadece con la de un equipo que aspira a estar en la zona noble de la tabla. Como viene ocurriendo en los últimos años, el equipo perdió los papeles cuando entró en problemas hasta convertirse en un muestrario bastante completo de todo lo que no se debe hacer en un campo de fútbol. Fallos individuales absurdos e impropios de profesionales, desorientación general, haga usted lo que sepa sin mirar a los lados...el ejército de Pancho Villa en pantalón corto.
El Athletic está intentando un cambio en lo futbolístico de un calado inusitado a lo largo de su centenaria historia. No es verdad que los rojiblancos hayan sido siempre un equipo de asalto, como algunos pretenden, pero sí es cierto que, con matices más o menos evidentes, los leones tienen un estilo reconocible que les ha dado su personalidad como equipo. El centro al corazón del área, el recurso al ariete rompedor, el pase largo... siempre han estado ahí, pero no olvidemos que el Athletic jugó un fútbol de calidad con Ronnie Allen, con Koldo Agirre, con Jupp Heynckes, por poner tres ejemplos significativos en los que el fútbol combinativo llevó al equipo a cotas muy altas. Incluso el Athletic de las dos primeras temporadas de Javi Clemente empleó un juego de una calidad extraordinaria apoyado, eso sí, en un enorme potencial físico. Gainza, Panizo, Artetxe, Argoitia, Uriarte, Clemente, Rojo, Argote, Sarabia, Sola... no fueron precisamente unos tuercebotas.
Lo que ahora pretende Bielsa va, sin embargo, un poco más allá y la adaptación requiere su tiempo, tanto para los jugadores como para el entrenador; los primeros por razones obvias; el segundo, porque a lo mejor los videos no son suficientes para entender la estructura profunda de un club y de un equipo, idiosincrasia que solo se percibe a partir de la convivencia.
A Bielsa hay que agradecerle la sinceridad en el análisis postpartido. Su dicurso tranquiliza porque de sus palabras se desprende el reconocimiento de los errores, primer e ineludible paso para corregirlos, aunque algunos tengan tan difícil solución como el asunto de los laterales, sobre todo el izquierdo. Otras cosas, como la velocidad de ejecución, se corregirán con entrenamiento porque a los Iturraspe, Muniain, Herrera o Gabilondo se les supone calidad suficiente para ejecutar con más rapidez y precisión a como lo hicieron ante el Rayo; bastaría con que repitieran algunas fases del partido contra el Tranzobsport para mejorar de manera ostensible las prestaciones del equipo.
Hacen falta tiempo y paciencia para ver una versión acabada del Athletic que quiere Bielsa. El problema es que el fútbol actual son prisas y tremendismo. Y si a eso se le añade que el Athletic está en fase postelectoral, la cosa se complica. Es en estas situaciones cuando se ponen a prueba las virtudes que hacen al Athletic un club distinto a los demás. Veremos.
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jueves, 6 de mayo de 2010

No va más

Se acabó. Los que se quieran entretener pueden seguir jugando con la calculadora, pero pueden tener la seguridad de que las hipótesis más favorables no se cumplirán. Tendrían que superar una condición sine qua non de imposible realización: ganar en el Santiago Bernabéu. Ya sé que fútbol es fútbol, tal y como dejó sentenciado Boskov y que los partidos duran noventa minutos y hay que jugarlos. Pero por si les sirve de pista, recuerdo las palabras de Castillo tras el partido perpetrado ante el Málaga. "Ganar en Madrid es casi imposible". ¡Ese es el espíritu, sí señor!.
Estoy de acuerdo con el lateral. Incluso diría más pronunciando una palabra menos. Yo quitaría de la frase ese 'casi' que solo busca la corrección y el quedar bien. Digámoslo claro. Es imposible que el Madrí, ceda un solo punto en el último partido que va a jugar en su casa cuando los necesita todos. En el improbable caso de que en el minuto 85 se mantuviera el empate a cero, pongamos por caso, no sería descartable que bajara al césped la guardia civil para detener medio equipo rojiblanco. La Liga de las Estrellas, le mejor liga del mundo, etc, etc, no puede permitirse ciertos lujos y que el Madrí pierda es un lujo, no lo olviden.
Claro que nadie piensa que será necesario llegar a medidas extremas para garantizar el triunfo del Madrí ante el Athletic el próximo sábado; los blancos se bastan y se sobran y mucho más ante un equipo completamente desfondado como el rojiblanco.
El grupo de Caparrós ha llegado al tramo final del campeonato, al decisivo, in articulo mortis y ya solo cabe esperar eso que se ha dado en llamar el fatal desenlace. En aquel partido contra el Zaragoza se hizo evidente que las piernas ya empezaban a fallar más de la cuenta y las siguientes citas no han hecho sino confirmar el proceso degenerativo, que ante al Málaga alcanzó también la cabeza. Hemos jugado con más corazón que cabeza,, vino a decir Caparrós echadno mano de la frase hecha. Efectivamente, a este Athletic solo le queda su corazón enorme, ese que hace que los jugadores sigan corriendo, chocando y volviendo a correr aunque sea sin meta ni dirección.
El equipo se ha venido abajo de manera espectacular en el tramo final, en esos ocho o diez partidos que según Luis Aragonés son los que deciden todo un año. El comienzo temprano de la temporada (el Athletic ya estaba compitiendo en Julio), las limitaciones de la plantilla, el estilo de juego... se pueden seguir varias pistas para tratar de descubrir las causas del descalabro. Estaría bien que los responsables lo hicieran para que no vuelva a suceder.
Tomando los diez últimos partidos de cada temporada de las dos anteriores temporadas con Caparrós en el banquillo encontramos que hace dos años el Athletic ganó cuatro, empató uno y perdió cinco. El año pasado, repitió número de victorias, cuatro, sumó dos empates y sufrió cuatro derrotas, tres de ellas en las tres últimas jornadas, cuando todo estaba centrado en la final de Copa. Este año el Athletic ha sumado tan solo dos victorias y cuenta con tres empates y tres derrotas a falta de dos partidos. Los números dicen que está siendo el peor sprint final con Caparrós en el banquillo. El técnico y sus ayudantes son los que mejor tienen que conocer las causas profundas que han provocado este desenlace; todo lo demás serán especulaciones
Del partido ante el Málaga poco se puede decir que no se haya dicho ya. Al Athletic se le ha hecho de noche y no ve la luz ni siquiera cuando se encuentra con un fogonazo como el de Toquero a los cuatro minutos. Se pensaba que en los últimos fracasos había tenido que ver el hecho de no ser el primero en error. Hipótesis falsa, como quedó demostrado ante los andaluces. De nada valió adelantarse en el marcador. Duda igualó el tanto de Toquero con un corner magníficamente sacado y no por casualidad; antes había amenazado con dos saques soberbios y todavía asustó con un cuarto que se fue a medio metro del segundo palo.
Duda dejó a la grada fría, helada, consciente de que aquello podía ser el definitivo final de un sueño. Y la grada no se equivocó. El Athletic no pudo encontrar una solución porque el problema lo tiene dentro y es igual que el rival sea un aspirante a la Champions como el Mallorca o un superviviente que solo trata de salvar el pellejo como el Málaga. La temporada se le ha hecho larga, muy larga, al equipo, tanto, que lo mejor del partido contra el equipo andaluz ocurrió cuando Rubinos Pérez pitó el final: ahora ya solo quedan dos partidos para que acabe todo. Es a lo que único a lo que puede aspirar este Athletic.

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lunes, 3 de mayo de 2010

Game over?

Estamos en tiempo de calculadoras, así que no es extraño que haya quien, como el propio entrenador y algunos jugadores, sigan empeñados en asegurar que no todo está perdido después de la derrota ante el Mallorca. Los más optimistas recuerdan, además, que hasta la séptima plaza puede dar una plaza europea. Y no les falta razón. La presencia del Atlético y del Sevilla en las finales de la Europa League y de Copa, permite una serie de combinaciones favorables. Pero una cosa es la aritmética y otra el fútbol y la afición rojiblanca parece haberse dado cuenta de que aunque los números sigan dando, lo que no da en absoluto es el juego de un equipo que muestra mayores síntomas de agotamiento físico y mental cada jornada que pasa.
La gasolina que ya escaseó en el Reyno de Navarra, duró apenas veinte minutos ante el Mallorca. Mientras las piernas de los rojiblancos mantuvieron su frescura hubo fútbol, iniciativa y ocasiones; hasta tres: la de Toquero, precipitado; Llorente, afortunado Aouate; y Gabilondo, impreciso por apenas medio metro. Pero eso fue todo. A medida que los minutos iban cayendo en los músculos de los leones, el Mallorca se fue apropiando del balón y del juego. Tampoco es que los de Manzano maravillaran, pero se fueron haciendo con el partido y empezaron a merodear el área del Athletic hasta que cazaron el primer gol. Es verdad que era su primer remate a puerta, pero tampoco extrañó demasiado que se adelantaran en el marcador. Todavía el Athletic pudo arreglar el entuerto gracias a un buen centro de Iturraspe que tuvo continuidad en un extraordinario cabezazo de Llorente en el último segundo de la prolongación el primer tiempo.
Los de Caparrós habían logrado llegar vivos al descanso y con la baza moral de haber conseguido empatar en el último momento. El gol psicólogico que se dice. Pero cuando todo el mundo esperaba un arranque brioso en el segundo tiempo, apareció un Athletic adormilado que regaló dos goles en apenas dos minutos.
Ya lo habían intentado un par de veces en el primer tiempo Iraizoz y Amorebieta, y a la tercera lo consiguieron Koikili y Amorebieta. Consiguieron regalar un corner al Mallorca a partir de un fuera de banda a favor. Una de esas jugadas absurdas que de vez en cuando suele brindar el Athletic al respetable y, sobre todo, al rival. No es de ayer, ni de antes de ayer. Históricos equipos rojiblancos han encajado goles a partir de un corner a favor, o de una falta mal botada en las cercanías del área rival. Ante el Mallorca Koikili le dejó un marrón a Amorebieta junto al banderín de corner y el central, en lugar de quitárselo de encima, quiso hacer lo que no sabe para acabar cediendo un corner. Para colmo, Nunes se le anticipó en el área para cazar un remate soberbio pero que en ningún caso debió permitir la defensa del Athletic. Un minuto después, Aduriz aprovechó otro error de la zaga rojiblanca para cerrar el partido con un remate colocado. Aduriz tuvo que ser, para más inri. Huelgan más comentarios.
Ahí acabó el partido y con él, seguramente, el camino del Athletic hacia Europa, aunque, no lo olvidemos, el nivel de exigencia puede bajar un escalón todavía, si se dan las combinaciones necesarias. Pero además, el Athletic tendrá que demostrar el miércoles que más allá de las buenas palabras, sigue dispuesto a no rendirse hasta el último minuto. El Málaga marca ahora la última frontera y las sensaciones no son precisamente buenas. La frialdad del público en un partido que se consideraba una final, resultó sintómatica, como si en el ánimo del aficionado pesara más lo visto ante el Zaragoza u Osasuna, que la aritmética. Mala señal que el público no se lo crea. Porque los jugadores posiblemente creen y seguro que quieren, pero no parece que puedan.

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