miércoles, 4 de marzo de 2009

La meteorología se pone rojiblanca

Hoy es el día y los hados se han puesto de nuestra parte. Llueve y hace frío, o sea que se anuncia una noche caliente, como las de antes, en San Mamés. Claro que lo del barrillo y esas cosas era en tiempos en los que los equipos respondían a una serie de características vitales que conformaban su personalidad. Con este tiempo climatológico, hace veinticinco años nadie hubiera dudado de que al Sevilla esta noche le caían cuatro en San Mamés. Era cuando el Athletic contaba con gente acostumbrada a jugar con katiuskas y en el Sevilla había mayoría de andaluces, maestros en jugarla de tacón y acostumbrados a un Sánchez Pizjuán que muchas tardes parecía un descampado reseco.
Ahora es otra cosa. Ahora, en cualquier equipo tienen gente acostumbrada a jugar hasta con nieve, todos los campos son alfombras verdes y los equipos han difuminado su personalidad hasta el extremo de hacerlos irreconocibles.
Pero me gusta que el día haya amanecido frío y lluvioso. En el fútbol sigue habiendo mucho de atavismo y no hay color entre llegar a San Mamés mojado y frotándote las manos para entrar en calor, que hacerlo aplatanado por el viento sur.
La meteorología ya está poniendo de su parte; la afición, también. El equipo tiene la palabra a partir de las ocho en punto.

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domingo, 1 de marzo de 2009

El Athletic no tiene fondo de armario

Kanouté se bastó el solito para ganar el partido a los suplentes que puso en liza Caparrós. No es una buena noticia que el delantero sevillista se mostrara tan eficaz y suficiente. Es verdad que el miércoles se enfrentará a una pareja de centrales más acoplada, pero también es cierto que su capacidad de maniobra en el área augura problemas para Iraizoz. Cualquiera de los goles que hizo el sábado, por su factura, los podría repetir el miércoles.
Pocas pistas más se pueden extraer del partido del sábado. Pocas pistas y ninguna conclusión salvo lo ya sabido: que el Athletic tiene un fondo de armario muy reducido. Ver a Ustaritz sufriendo en la banda derecha, a Balenziaga repitiendo sus errores de principiante en la izquierda o a un Gurpegui acelerado por las urgencias de ganarse el puesto, o al menos la confianza del entrenador, fueron una constante durante todo el partido, por no hablar del proscrito Muñoz o de la delantera, donde el derroche físico y de ilusión de Vélez y Toquero fue inversamente proporcional a su eficacia y calidad futbolística. El Athletic tiene jugadores para incorporar al equipo poco a poco sin desentonar; meterlos a todos de golpe sólo provoca situaciones como la del sábado, o la del día del Almería. No tiene, en ninguno de los casos, profundidad de banquillo para hacer rotaciones al estilo de los equipos de la NBA.
Caparrós apostó por la Copa sin complejos alineando un equipo donde sólo se podía identificar como habituales a Vélez, Susaeta, Gabilondo o Amorebieta. Demasiada ventaja para un Sevilla que dominó a placer y mostró una superioridad abrumadora, incluso con la laguna de ese gol de Gabilondo que llegó para dar la razón una vez más a Boskov; aunque parecía que era metafísicamente imposible que el Athletic marcara, fútbol es fútbol.
Se adelantó el Athletic y por un momento la afición soñó con el milagro. Poco tiempo en cualquier caso. Kanouté llegó pronto al rescate de su equipo y devolvió el discurso de la lógica a un San Mamés que pensaba más en el miércoles que en lo que estaba ocurriendo en el campo.
La Copa le ha costado ya al Athletic tirar a la basura seis puntos, los de Almería y los del sábado. Todo se dará por bueno si el miércoles consigue el tan ansiado billete para la final. Una apuesta que está provocando una reacción en el entorno que no me gusta por lo que tiene de exagerada... y de mercantil. Llegar a una final después de un cuarto de siglo tiene su trascendencia y es comprensible la ilusión; pero todo tiene un límite y nunca está de sobra el sentido de la medida. Ojalá todo sea para bien. Por último, una sugerencia sin ningún ánimo de que sea tenida en cuenta: si el miércoles cobran a los socios, ¿podrían descontar de la cuota anual partidos como el del sábado?

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miércoles, 25 de febrero de 2009

Athletic-Sevilla: ¿rotación, táctica, estrategia o picaresca?

El calendario nos ha colocado en medio de un dilema de difícil resolución, en un nudo gordiano que ni siquiera la espada de Alejandro podría resolver de un tajo. El doble enfrentamiento contra el Sevilla abre una serie de interrogantes que el periodismo plantea con corrección política para que técnico y jugadores respondan echando mano del manual de tópicos. El partido inmediato es el más importante. Sería una locura no ir a ganar el partido de Liga. No podemos desperdiciar los tres puntos... son frases manidas que venimos oyendo a lo largo de la semana pronunciadas por los mismos que han afirmado cosas como, la Copa no se nos quita de la cabeza o está claro que hasta el partido contra el Sevilla vamos a vivir partidos como éste, tal y como dijo Caparrós después del empate contra el Recre.
¿En qué quedamos?. ¿El partido de Liga es tan importante que vamos a ir a por él o la Copa lo condiciona todo?. Es lo que tiene el hacer preguntas de manual: que te encuentras respuestas que siguen fielmente el libro de instrucciones.
La corrección política y la hipocresía impiden preguntar (y responder) en voz alta, la cuestión principal. Cómo plantear el primer partido, el del sábado... pero de verdad. Y el aficionado, que no es de ayer, se pone en la piel de Caparrós y Jiménez y piensa lo que él haría si le dejaran decidir.
Jiménez cuenta con ventaja en esta partida de ajedrez. Juega con blancas, porque tiene la iniciativa que le da el marcador del primer partido, y tiene más piezas que poner sobre el tablero. El Sevilla podría hacer cuatro o cinco cambios entre los dos partidos sin que su estructura se resintiera demasiado. Además, su tercera posición en la Liga, lejos de los dos primeros, pero con bastante ventaja también sobre sus perseguidores, le permite especular con los puntos en juego el sábado sin demasiados agobios.
Caparrós juega con negras. No le queda más remedio que salir a ganar el miércoles, porque sólo la victoria (y ni siquiera todas) le da paso a la final. El técnico cuenta además con muchas menos piezas que su rival y tiene una dependencia absoluta de su 'reina'. Porque todo el juego del Athletic está basado en la 'reina'. Peones, alfiles o torres tienen una importancia secundaria en el tablero. La 'reina' es el eje y todos sabemos quién es esa 'reina'.
A Jiménez le basta con neutralizar la 'reina' del rival, incluso puede permitirse un intercambio de piezas, 'reina' por 'reina', porque el resto de sus piezas blancas están mejor colocadas y tienen un juego más potente que las negras sobre el tablero.
Universalmente aceptada esta premisa, la pregunta es si Caparrós se va a arriesgar a hacer jugar a Llorente el sábado o lo va a guardar para el miércoles a salvo de inoportunas lesiones u otros imponderables. Si por algo se caracteriza el técnico del Athletic es por conocer la cara B del fútbol, esa por la que no se pregunta en público aunque todo el mundo sepa de su existencia.

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lunes, 23 de febrero de 2009

Ni sí ni no, sino todo lo contrario

El Athletic pasó por Getafe como dicen que pasan los gallegos por una escalera, que los ves y no sabes si suben o bajan. Caparrós consideró positivo el empate final, por aquello de seguir sumando; Llorente lamentó la ocasión perdida para marcar el segundo gol, y los que recordaban el penalti fallado por Iraola igualaban en número a los que aseguraban que aquello ni es penalti ni es ná.
Será difícil poner de acuerdo al personal sobre la verdadera calidad de este nuevo punto. Habrá quien lo considere escaso, y quien opine que el Athletic tampoco hizo méritos para conseguir mucho más. Aunque, tal y como están las cosas, es ésta una discusión menor. Lo que importa ahora es vender banderas, pañuelos y periódicos, o sea, vender la piel del oso de la final, antes de cazar al Sevilla. Pues vale, pues bueno.
Soy de los que piensan que el empate de Getafe es bueno tal y como se desarrolló el partido, aunque el Athletic pudo conseguir los tres puntos. Tiene su mérito que el equipo se despertara a tiempo teniendo en cuenta la densidad de la empanada con la que saltó al campo. Como muestra, el saque inicial. Tocó Vélez en corto, Llorente abrió a la derecha e Iraola vio como el balón se perdía por la banda. Lo que se dice un equipo incapaz de dar dos pases seguidos. Literal.
Empezando de esa guisa no es extraño que para el cuarto de hora el Getafe ya sumara un gol, una ocasión y una aproximación peligrosa. El desajuste de los centrales rojiblancos permitió durante ese tiempo a Soldado manejarse como Pedro por su casa en el área de Iraizoz. Una vez más el Athletic se encontró con un gol en contra antes de los veinte minutos de partido, pero, afortunadamente, se encontró también con un rival que no está pasando precisamente por su momento más lúcido. El Getafe se dejó llevar por una cierta abulia propiciada por la tontera del Athletic y esa fue su perdición. En cuanto Javi Martínez sacó la escoba para barrer el centro del campo de banda a banda, Orbaiz pudo empezar a poner algo de orden y a intentar lanzar a Susaeta por la banda. En el otro lado, Yeste hacía más ruido que nueces recogía para el equipo, pero entre unos y otros consiguieron un cierto lavado de cara y Ayza Gámez colaboró con el maquillaje de un penalti que engrandece la leyenda de Llorente.
Estos chicos se tendrán que hacer mirar lo de los penaltis. Si no es normal que les piten tantos a favor, es menos normal que ya lleven cinco fallados. Iraola volvió a errar, aunque tengo para mí que Ayza debió mandar repetir. Que el portero detenga el balón a medio camino entre la línea de gol y la frontal del área pequeña quiere decir que no ha cumplido escrupulosamente el reglamento que le obliga a permanecer exactamente a la sombra del larguero. Pero tampoco vamos a pedir que los árbitros se fijen en tantos detalles; bastante había hecho antes ya el colegiado señalando los once metros.
Menos mal que Llorente enmendó el error con su gol al filo del descanso, un prodigio de movimiento y eficacia precedido por una dejada de Vélez con el pecho. El empate cambió la decoración y en el segundo tiempo el Athletic fue más y dispuso de más ocasiones que el Getafe, al menos durante media hora. Porque el cuarto de hora final, tras los cambios de costumbre de Caparrós, el Getafe embotelló a los rojiblancos en su área de forma más que preocupante. Les favoreció la retirada de Orbaiz, que propició que el Athletic perdiera definitivamente el balón, y la política de compensaciones del árbitro, que señaló falta contra los rojiblancos todas y cada una de las disputas, lo que permitió al equipo de casa abonarse al balonazo largo al área con el riesgo que cualquier rebote desafortunado, o caída sospechosa.
Afortunadamente nada de eso sucedió, pero esos minutos finales contribuyeron a que al término del partido la sensación de alivio fuera superior a la de la frustración por la ocasión fallada por Llorente tras aquel centro de Toquero. A la hora del balance, el Athletic termina la serie inicial de la segunda vuelta con cinco puntos, exactamente igual que en el arranque de la Liga, a la espera de esa racha en la que Sevilla, Barcelona, Real Madrid y Villarreal serán sus rivales. Allá por el mes de octubre todos teníamos los pelos como escarpias ante la perspectiva de afrontar esa serie con cinco puntos en el casillero. La diferencia ahora es que el Athletic cuenta con siete puntos de colchón sobre el pelotón de los torpes. Eso y que la gente está entretenida mirando hoteles en Valencia. Esperemos que cuando acabe marzo podamos seguir mirando hoteles en Valencia.

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domingo, 15 de febrero de 2009

A Caparrós le ha florecido la famosa flor de Muñoz

En la primera vuelta el Athletic sumó cinco puntos contra Almería, Málaga, Valladolid y Recreativo. Luego perdió en San Mamés contra el Getafe y tocó fondo los cuatro partidos siguientes contra Sevilla, Barcelona, Real Madrid y Villarreal. En la segunda vuelta, el Athletic ha sumado cuatro puntos contra los mismos rivales citados al principio. Contando con el partido de Copa, el Athletic solo ha ganado uno de sus últimos cinco encuentros; ha empatado uno y ha perdido los dos restantes. Son solo datos, fría estadística, tan del gusto del periodismo moderno para llenar páginas e informarnos de los minutos de posesión.
Los datos apuntan una tendencia, nada positiva para el Athletic; las sensaciones, en cambio, permiten más matices. Por ejemplo, que como se dijo cuando vendieron a Aduriz, el Athletic no tiene delanteros para permitirse desprenderse de uno de ellos. Vélez, Toquero y Del Olmo pusieron en evidencia sobre el césped de San Mamés todas sus carencias, y son unas cuantas. Las sensaciones apuntan también a que el Athletic, además de baraka, cuenta con la famosa flor que adornaba al difunto Miguel Muñoz, florecida ahora en salva sea la parte de Caparrós. Acabar el partido contra el Recre con un punto en el bolsillo solo está al alcance de equipos que no pueden perder aunque se empeñen como lo hizo el Athletic durante los noventa minutos.
Nunca tendrá más fácil la victoria en San Mamés el equipo onubense. Puso el fútbol y las ocasiones, algunas de escándalo, pero sólo pudo marcar un gol. El Athletic puso, como siempre, sudor y voluntad, remató decentemente una sola vez y obtuvo idéntico botín que el rival. Fútbol es fútbol, que dijo don Vujadin.
Mención aparte merece la jugada que se produjo en el primer minuto de la segunda parte, es decir,la escapada de Colunga y su caída ante la salida de Iraizoz. Sin ver veinte repeticiones en la tele, solo cabe pensar y escribir que fue un penalti de libro, como pensaron y creyeron ver los treinta y cinco mil espectadores que había en San Mamés, los veintidós jugadores que había sobre el césped y sus colegas, utilleros, masajistas, y demás ayudantes de cámara, vallets y personal civil que ha hecho de los banquillos de los campos de fútbol su hábitat. Lo vimos todos, pero el único que no lo vio fue el árbitro, el catalán Alvarez Izquierdo. De esta manera, permitió que el partido siquiera vivo. Un penalti en contra con 0-1, el portero expulsado y el Athletic con dos cambios ya realizados, hubiera sido el final para los rojiblancos.
En descargo del árbitro habría que recordar que si bien él se equivocó una vez, los delanteros del Recre erraron con contumacia en el área de Iraizoz. El mismo Colunga tuvo en sus botas otra ocasión magnífica y la falló de la forma más miserable, sin dar siquiera oportunidad al portero de hacerle otro penalti. En el área contraria, en cambio, bastó que Gabilondo botara una falta con maestría para que Javi Martínez cabeceara a gol. Era esa, a balón parado, la única forma que tenía el Athletic de marcar, aprovechando la altura que suman Javi, Toquero, Vélez, Amorebieta u Ocio.
Pero ni esa doble jugada afortunada que llevó el partido de un probable 0-2 al empate a uno, en escasos minutos, le sirvió al inoperante al Athletic para entrar en el partido. Al contrario, la posición adelantada de Javi Martínez provocó unos agujeros a su espalda que acabaron por arruinar a Ocio y Amorebieta.
No acertó Caparrós en la alineación inicial, dando entrada a Etxeberria en el lugar de Llorente, ni acertó después con la reorganización del equipo. Dejó en la caseta en el descanso a los inoperantes Etxebe y David López para apostar por Toquero como ariete y Susaeta en la banda, y acabó quitando a Gabilondo para probar suerte con Del Olmo. Los cambios restaron calidad y aportaron bullicio; en un primer momento pareció resultar gracias, sobre todo, a la entrada de Susaeta, pero el gas se acabó pronto y con él las burbujas. Lo que da de sí Toquero lo sabemos todos,incluido Caparrós, me temo, que no se atrevió a contar con él de salida, y Del Olmo tiene un recorrido tan corto que si le alejas veinte metros del área pierde de vista la portería.
Resumir el fiasco en la ausencia de Llorente es simplificar mucho pero, como suelen decir los entrenadores, a los futbolistas hay que explicarles las cosas muy simples. Pues eso, será una simpleza pero cuando un equipo no tiene delanteros suele tener problemas no ya para meter goles, sino incluso para asustar al rival.
Ahora preguntémonos con humildad, contricción y, a ser posible, propósito de enmienda: Sumando a Llorente, Vélez, Toquero, Del Olmo y Joseba Etxeberria, ¿con cuántos delanteros contamos?. Se ruega sinceridad en las respuestas.

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