Tenía que llegar el momento, así que ahora podremos comprobar lo que da de sí el Athletic sin su único referente atacante. Es el momento de ratificar con hechos que la plantilla tiene suficientes delanteros para conformar una alineación de garantía, como se afirmó cuando se decidió el traspaso de Aduriz. Hasta el momento, Caparrós no ha tenido ocasión de demostrarlo. Que sea para bien el domingo ante el Recre.
También tenía que llegar más temprano que tarde el anuncio de que el partido de vuelta de la semifinal de Copa será medio día de club, por lo que los socios, que sostienen todo el entramado, tendrán que pasar por taquilla si quieren asistir in situ al partido más importante de su equipo en muchísimo tiempo.
La tesorería es corta y la tentación, mucha, así que a nadie habrá cogido por sorpresa la decisión. Un medio día del club decente tirando a bueno, puede dejar en las taquillas unos ochenta millones de pesetas (que ahora mismo no sé cuántos euros son) y no están los tiempos para despreciar tales cantidades. Se impone el pragmatismo al corazón. Es verdad que el socio no se merece ese trato y que en condiciones como éstas, debería primar el interés deportivo y garantizar el apoyo total de la grada a los jugadores. Pero money is money.
Tengo escrito por aquí lo que pienso de los días del club, y lo voy a repetir. A estas alturas, creo que constituyen un recurso obsoleto y molesto (cuando no extorsionador) para el socio. Los días del club se inventaron más o menos al mismo tiempo que la rifa del jamón o de la cesta. Los sorteos perviven en los campos de Tercera y Regional, como medio de supervivencia; no así en San Mamés. ¿Por qué seguir con el invento del día del club?. Lo razonable sería incluir el importe en la cuota anual y permitir a los socios la asistencia a todos los partidos de la temporada. Obligarles a un sobreprecio, (amén de la molestia de tener que sacar la entrada en plazo), precisamente en los partidos más interesantes, es lo más parecido a tocarles eso que llevan colgando y que no es la corbata. ¿Tendrán algo que decir los redactores de los nuevos estatutos?.
Y por acabar el post con otro tema económico: ¿que me dicen los habituales comentaristas de la noticia de que Iurbentia no paga los 2,1 millones de euros que tiene comprometidos con el Bilbao Basket en concepto de patrocinio?. La foto que publica hoy Deia en su edición papel (no aparece en su web) no tiene precio: JJ Davalillo en el centro de la composición, flanqueado por Arrinda (padre) a su izquierda y nuestro García Macua (glubs) a su derecha. Eran otros tiempos, más felices para algunos, cuando un extraño y (todavía) no explicado conglomerado de constructores surgidos de la nada, políticos, cargos públicos, conseguidores y demás fauna, anunciaban su disposición de comerse el mundo o, en su defecto, quedarse con buena parte de Bizkaia. Kaiku que tú eres el amoooooo...
Menéame
GBookmarks: marcar