Un saque de falta lateral y un saque de banda precedieron los dos goles del Recre. Dos jugadas a balón parado que apestaban, sobre todo la primera, a jugada ensayada. Dos de esas jugadas de las que ahora los entrenadores, para darse un aire, llaman 'de estrategia'. De balón parado se les ha llamado siempre, pero ahora corren otros tiempos más tecnificados. Dicen que en Lezama hay hasta un departamento de I+D, con su correspondiente responsable. Nos han explicado que existe también un departamento de vídeos y archivos para hacer seguimientos a los rivales, por supuesto con sus correspondientes responsables. Hay, asombrémonos, hasta ordenadores, según nos comunicaron en su día. Toda esta panoplia tecnológica no sirvió para descubrir que el Recre saca las faltas laterales al segundo palo, ni que usa los saques de banda para meter el balón directamente en el área. Qué le vamos a hacer. Si al menos sirve para aligerar las listas del paro, eso que aporta el Athletic a la sociedad...
Por esa vía llegaron los dos goles del equipo de Alcaraz, que no sé si tiene ordenadores y vídeos, ni si toma papillas en el descanso, pero que sí sabe que el juego defensivo del Athletic es un chiste de mal gusto. Los onubenses se encontraron con dos goles casi sin querer, concentrados como estaban en una labor previa de zapa consistente en buscar la eliminación de algún rojiblanco por la vía de las tarjetas. A punto estuvieron de conseguirlo con Koikili, a quien buscaron con contumacia todo el partido. Akalé cabeceó solo en el segundo palo para hacer el primer gol y Ersen Martin, el expulsado en el primer partido, sorpendió a Iraizoz en el segundo, aunque los sorprendidos fuimos todos, incluido el propio rematador, puesto que nadie podía esperar que pudiera conectar con el balón emparedado entre dos rivales como estaba.
No le salió bien a Caparrós la idea de colocar a Iturraspe en el centro del campo junto a Javi Martínez. La zona de organización del Athletic sencillamente no dio señales de vida y la escasa aportación de los rojiblancos al fútbol se limitó a algunas acciones individuales de Susaeta y Gabilondo, amén del trabajo ingente, otra vez, de Llorente. Muy poca cosa. La ausencia de Iraola en el lateral derecho dejó al equipo huérfano de aportaciones ofensivas desde las posiciones más retrasadas. Gurpegui, para empezar, no es lateral, y además le faltan partidos de rodaje como para exigirle algo más de lo que hizo en el Colombino.
Caparrós rectificó en el descanso dando entrada a Orbaiz en el sitio de Iturraspe. El equipo ganó algo de presencia en el centro del campo, poca cosa, pero suficiente como para encaminar el partido hacia la prórroga. Ese camino lo pudo cortar de la manera más abrupta Akalé, el autor el primer gol, con otro cabezazo en el segundo palo que esta vez repelió Iraizoz, que si falló en el segundo gol, esta vez salvó la eliminatoria.
Fue su colega Roberto quien, a falta de un cuarto de hora, decidió la suerte del choque al cometer penalti sobre Vélez tras medir mal el bote de un balón inocente enviado desde el centro del campo sin más idea que la de pasar el rato. El portero del Recre ya había dado antes algunas muestras de sus dificultades en asuntos espacio-temporales referidos a la parábola que describe un balón impulsado por una bota desconectada con las neuronas que manejan el pie que calza. ¡Toma tecnicismo!. No hay que ser precisamente Einstein para hablar del espacio en relación con el tiempo, pero el portero del Recre tiene, efectivamente, un problema con ese tema, y le dio al Athletic la oportunidad de construir su propia teoría de la relatividad. Perdió el partido, les volvió a dar la noche a sus seguidores y demostró que Caparrós sigue a lo suyo, o sea, a algo que sólo sabe él, y sin embargo ganó la eliminatoria, así que los responsables nos podrán decir que todo es relativo y que una noche triste puede acabar con una alegría. Relativa. Por supuesto.
Nota final. A falta de cinco minutos debutó Etxeita por lo que Caparrós ya se puede colgar otra medalla al mérito canterano en su pechera. No sé por qué extraña asociación de ideas, cuando escribía lo de la medalla me ha venido a la cabeza la imagen del perro Patán y su dueño Pierre Nodoyuna. Cosas mías.
Menéame
GBookmarks: marcar
