Los de Caparrós han necesitado marcar tres goles fuera de casa para sumar su primer punto desde hace más de un mes. La cosa no dice mucho en favor de la defensa del Mallorca y hasta pudo haber sido mejor para el Athletic si el árbitro no anula un gol legal de Llorente. Claro que al árbitro hay que agradecerle que pitara el penalti que valió el empate a uno antes del descanso. Fue uno de esos penaltis que no se suelen pitar contra el equipo de casa, así que vaya lo uno por lo otro.
Al acabar el partido Caparrós se quejaba de haber perdido una oportunidad de sumar los tres puntos. Definitivamente este hombre es un consumado vendedor de crecepelo. Cuando a falta de un cuarto de hora su equipo perdía por 3-1 gracias entre otras cosas a dos goles gemelos precedidos de sendos servicios de Aduriz al compañero, me imagino que el técnico no estaría pensando lo que luego soltó en la sala de prensa. Aunque vaya usted a saber.
No sé si el empate es bueno o malo para el Athletic pensando a largo plazo. A primera vista el punto de Son Moix es un tesoro por las circunstancias que rodean su consecución y por lo que significa de final de una racha pésima. Pero es un punto que no ha llegado por la vía de una mejoría significativa del juego ni de las prestaciones del equipo como tal. El excelente trabajo de Llorente (un penalti, un gol anulado y otro válido amén de una pelea sin cuartel y con sentido contra la pareja de centrales rivales), el acierto puntual de Vélez o la insistencia de algunos rojiblancos, no ocultan otras carencias que siguió mostrando el equipo en su juego de conjunto y eso es lo que debe preocupar a su máximo responsable más que la presunta posibilidad perdida de ganar, que sólo existe en su calenturienta imaginación.
Empatar a última hora cuando lo has tenido todo perdido es una buena inyección de moral que sólo debe tener los efectos analgésicos justos y en ningún caso provocar amnesia como efecto secundario. El Athletic no fue mejor en Son Moix de lo que ha venido siendo en los últimos partidos que ha disputado. Por buscar la lectura más positiva podría decirse que enfrente tuvo a un rival de su talla, poco más o menos y que, por lo tanto, en esta Liga se pueden sumar puntos haciendo tan poquito como en el campo mallorquín, tan poquito, por cierto, como lo que hizo el equipo de Manzano: cuatro remates, tres goles.
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