También ahora, como entonces, las aguas bajan un tanto turbias en el entorno del Athletic después de una pretemporada que merece análisis aparte y, sobre todo, el sorprendente traspaso de Aduriz al Mallorca. Tengo para mí que si el Athletic traspasa un delantero al Mallorca es que el fin del mundo está más cerca de lo que vaticinó Nostradamus. El traspaso ha generado además un nuevo debate absurdo en torno al término 'estratégico' que el presidente García Macua ha empleado para definir a aquellos jugadores que toda la vida de Dios las gentes del fútbol les han llamado 'intransferibles'. Será que en el Athletic de hoy en día no mandan gentes del fútbol de toda la vida, o será que el absurdo lingüístico ha invadido un nuevo espacio.
La marejada provocada por el traspaso de Aduriz no se convirtió en tempestad contra el palco, como algunos se temían y otros, tal vez, deseaban, porque, a pesar de todo, los aficionados rojiblancos siguen estando muy por encima de sus dirigentes y sus futbolistas. Y eso que motivos no les faltaban después de una semana de declaraciones y réplicas en las que Yeste tuvo un papel destacado. Por eso se llevó la bronca del público cuando falló el penalti que pudo devolver al Athletic al partido. Por hablar, por fallar y porque en aquel estado de cosas, el público tenía que desahogar con alguien la frustración del traspaso y de la derrota, eso sin contar con lo que se le avinagra el carácter al personal el último día de agosto.
Antes, algunos lo habían intentado con Casas, pero se impuso el sentido común. Hubiera sido excesivo e injusto endosar la responsabilidad del fracaso a un chaval al que el año pasado le dijeron que se buscara la vida y en el que Caparrós sigue sin confiar ("el puesto de lateral izquierdo está ahí para el que lo quiera coger", ha llegado a decir el técnico). También el mister se llevó su ración por cambiar a Susaeta cuando el pueblo pedía la cabeza de Yeste. Fue otra bronca sin reflexión previa. Susaeta no estaba siendo el peor, pero el cambio podía estar justificado por el cansancio o por cualquier problema físico oculto a la ojos de la grada. Pero la cosa ayer era pitar y entre pitos y flautas el Athletic cosechó su primera derrota del año ofreciendo una imagen lamentable. A lo mejor viene bien para atemperar el optimismo oficial, ese que pone la UEFA como meta. Este equipo es tan poquita cosa y es tan justito que hasta un equipo como el Almería, sin hacer nada, es capaz de decirnos que por mucha planificación, mucha papilla milagrosa y mucha gestión moderna y eficaz, el rey sigue desnudo.
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