Para un equipo que estaba buscando el empate a cero desde el primer minuto, su actitud defensiva en esa jugada es de una laxitud asombrosa. He visto defender con mucha mas energía en un partido de pretemporada.
No hay novedad en el Athletic, ni motivo para suponer que vaya a haberla a corto plazo. La Copa ya es pasado para este equipo aunque quede todavía el partido de San Mamés. A lo mejor los jugadores y el entrenador están obligados a repetir la cantinela esa del calor del público, pero el público de San Mamés hace tiempo que está helado de espanto con lo que le obligan a ver semana tras semana. Apelar a los noventa minutos que restan sabiendo que el Athletic tiene que marcar tres goles es insultar a la inteligencia del aficionado. Pretender que este equipo es capaz de meter tres goles a alguien no es un ejercicio de optimismo sino un autoengaño, en el mejor de los casos. Seguro que en el coro mediático no faltará quien recuerde los tres goles al Valencia. No es lo mismo. La referencia no vale porque ni las condiciones del partido ni los objetivos del rival tienen nada que ver.
Tenemos que asumirlo. El Athletic no da más de sí y entrar en el juego de las ensoñaciones sólo acarrea más desencanto. El objetivo es salvar la temporada, no ya sin apuros, como anunció nuestro prometedor presidente, sino sufriendo hasta el final. La Copa es para los que van sobrados en la Liga, como este Racing enrachado que ha vuelto a dejar claro que hoy en día está muy por encima del Athletic..



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