Ahora ha salido un tercer portavoz, un tal Jaime Rodríguez, jurista del Betis, al que hay que presuponer, por estudios y profesión, una talla intelectual superior a la del tal Chaparro por lo menos, que ha reaccionado a la confirmación de la sanción por parte del Comité de Apelación, proclamando que obligar al Betis a jugar contra el Barcelona en el Vicente Calderón "es casi un acto terrorista". A Rodríguez no parece preocuparle demasiado, ni como bético ni como abogado, que Apelación haya rechazado su recurso en unos términos insualmente contundentes que descalifican toda su argumentación de raíz. Ha reaccionado como lo han hecho sus antecesores, pataleando, acusando y amenazando con males mayores. Sin ningún sentido del ridículo y mucho menos de la responsabilidad. Lo único que se le ha ocurrido responder es que hacer coincidir en Madrid los partidos Sevilla-Real Madrid y Betis-Barcelona es concentrar a cuatro aficiones que se profesan rivalidad poniendo en peligro sus vidas. Es esa la consideración que tiene este individuo del fútbol y de sus aficionados, incluidos los de su propio equipo. Y creíamos que no se podían decir más barbaridades de las que dijo Chaparro. Por cierto, ¿sigue guardando un as en su manga?...



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