Se trata del debut de Bielsa en la Copa como entrenador rojiblanco, así que faltan elementos para juzgar su decisión. Puede que su idea sea la de intentar resolver la eliminatoria en la ida y dejar el descanso de algunos jugadores para el partido de vuelta. ¿Cuántas veces no han hecho esta reflexión los aficionados cuando han visto a su equipo hacer el ridículo en campos de segunda o peores?.
El de Oviedo no es un partido de trámite, y menos para un técnico que entiende la competición como lo hace Bielsa, es decir, sin concesiones de ningún tipo. Habrá que esperar al encuentro ante el PSG, intrascentente en lo deportivo (aunque no en lo económico) para hacernos una idea más cabal acerca de la gestión de plantilla del argentino.
Pero el avance de intenciones del técnico de cara al partido de Oviedo, deja otra pieza para el análisis. La presumible inclusión de Iñigo Pérez en el lugar que hasta ahora había venido ocupando Aurtenetxe en el lateral izquierdo. Llama la atención que el técnico vuelva a las andadas y piense en Iñigo Pérez para un puesto en el que ya lo probó en el lejano partido ante el Espanyol, con escaso éxito. Llama tanto la atención la nueva probatura como los problemas que se siguen centrando en la misma posición. Descartado Koikili y ausente por lesión Castillo, Aurtenetxe parece haber decepcionado en los dos últimos partidos la confianza que le había concedido el entrenador. Baste recordar que en ambos el míster repitió el cambio en el descanso, dando entrada a Gabilondo para que De Marcos pasara al lateral izquierdo. Es ésta última otra de las alternativas que ha venido barajando Bielsa en no pocos partidos, aunque al parecer ahora quiere insistir con Iñigo Pérez. Para el esquema de juego del Athletic es imprescindible contar con dos laterales con salida al ataque y buen manejo del balón. Si en un dibujo más conservador y menos exigente, ya había problemas para encontrar el candidato ideal, es lógico que ahora la selección se complique mucho más.
De todas formas no es el mejor síntoma que a estas alturas continuemos con las probaturas y menos cuando ese ha sido prácticamente el único frente de crítica que ha tenido Bielsa hasta el momento. No es un buen síntoma y no precisamente por la indecisión del entrenador, sino porque queda claro que estamos ante un problema de estructura de plantilla y no de coyuntura de bajas formas o lesiones. Y lo que es peor no es descabellado deducir de las pruebas de Bielsa que tampoco se adivina una solución a corto plazo en la cantera. Y recordemos que quien suele ocupar ese sitio en el Bilbao Athletic fue en su día uno de aquellos fichajes del fútbol base que no pasaron desapercibidos.



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