Y qué decir del experimento de Ustaritz en la banda derecha. En Montjuic quedó claro que la apuesta de Caparrós para el eje de la zaga es la pareja Amorebieta-Ocio y para mantenerla prefirió desplazar a Ustaritz a la banda donde se perdió, como se perdía día sí y día también Amorebieta, cuando le colocaban en la banda izquierda en temporadas pasadas. Por edad y condiciones, ambos deben formar el eje central del futuro en la defensa del Athletic y esperemos que por muchos años. Experimentos como el de ayer sólo sirven para concitar dudas en los jugadores y desconfianza entre los aficionados.
El Athletic perdió por un autogol en el último minuto porque los noventa minutos anteriores (ochenta y ocho para ser más exactos, desde el gol de Gabilondo) prefirió entregar el balón al Espanyol y confiar en su seguridad defensiva, esa que dicen que tanto ha mejorado. Como hizo ante el Levante y como hizo ante el Valladolid. Y entregar el balón al rival entraña esos riesgos. Ocurrió que el Espanyol de Valverde es bastante más equipo que los citados y además llegó una jugada desgraciada en el último minuto. Lo de Ocio fue mala suerte en un instante puntual. Lo de los otros ochenta y ocho minutos, no. Y eso es lo grave... y lo doloroso.
Volviendo a lo de siempre. El Athletic vuelve a estar a un punto del descenso. Es verdad que hay un buen número de equipos por detrás, pero la situación es esa: el próximo partido en San Mamés, con el Depor de Lotina como visitante, la victoria vuelve a ser de obligado cumplimiento. Pero, de momento, mañana hay Copa.



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