Se podrían decir muchas cosas de las Peñas del Athletic, desde luego, entre ellas, sobre la realidad de su censo o de su actividad, pero centrándonos en las más alejadas de San Mamés, lo primero que hay que decir es que la lejanía preserva la pureza de su sentimiento. Los seguidores del Athletic en Murcia o en Córdoba, son del Athletic al margen de los intereses, las guerras y las guerritas que se viven en la calle Maestro García Rivero, por ejemplo. A ellos no les piden firmas en las elecciones, ni les ofrecen un puestito en la directiva o sus cercanías. A ellos el Athletic les importa como tal y sólo les preocupa encontrar la manera de cumplir con el rito de hacer al menos una peregrinación anual a San Mamés. Eso, y si tienen la suerte de que el equipo juegue un partido cerca de donde ellos viven, que una representación del Club (a ser posible con Iribar al frente, por favor) tenga el detalle de visitarles. A ellos no les importa quién es el presidente, ni qué prometió en las elecciones. Les basta con que el Athletic gane partidos para seguir manteniendo viva la llama que un día encendieron Zarra y compañía.
La carta de estas ciento cincuenta peñas pidiendo la continuidad de Guerrero es la expresión de unos aficionados que ven al ex jugador como un ídolo que, por cierto, nunca les falló cuando le pidieron una foto o un autógrafo. A García Macua le toca contestarles. Pero sobre todo le toca arreglar un problema que ha creado él solito y que huele peor cada día que pasa sin solución.



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