Las relaciones entre el equipo de Bilbao y el de Madrid eran las propias de un club nodriza y su sucursal, y siguieron así incluso después de que los madrileños se independizaran, hasta el punto de que en los medios de comunicación bilbaínos se daba noticia de las andanzas del Athletic madrileño con la misma cercanía de trato y cariño que dispensaban al Athletic Club.
Pero la cordialidad no eximía de rivalidad deportiva las relaciones entre ambas instituciones, toda vez que en muy poco tiempo la sucursal madrileña se convirtió en uno de los grandes de la época. Y esa rivalidad ya despertaba pasiones entre la cada vez más numerosa afición a lo que entonces conocían como foot-ball.
El 1 de enero de 1911 tuvo lugar uno de aquellos choques que empezaban a arrastrar masas a los campos de fútbol. El partido se disputó en Lamiako y los periódicos ya calentaban de víspera el ambiente previo. Con el título ‘Match Madrid-Bilbao’, La Gaceta del Norte presentaba el partido como un acontecimiento que describía de esta manera. “El match Madrid-Bilbao tiene locos a los futbolistas. Forman en cada esquina corrillos belicosos que se seguir así van a necesitar de la intervención de la fuerza pública. Los optimistas o partidarios de los bilbaínos apuestan cualquier objeto de los señores Arzuaga y Rodríguez que vence el campeón pese a quien pese…Para ellos nadie como el Athletic de Bilbao. ¡Vencerá!, exclaman"
"Por su parte lo pesimistas o partidarios del Madrid aseguran que quien se mete en un bolsillo a la Gimnástica es muy capaz de merendarse en una tarde al señor campeón aunque jueguen Arzuaga, Belauste, Iza, Iceta, Arbaiza y quien se desee.En más de una ocasión respetables personas han necesitado intervenir para calmar los ánimos, pues aquello más parecía el partido del campeonato en el que obtuvo el título que ostenta el Athletic que una reunión de ciudadanos pacíficos”.
Conviene hacer unas acotaciones a la reseña de La Gaceta del Norte para su mejor comprensión. La referencia en el título a Madrid y Bilbao diferencia a dos contendientes con el mismo nombre: Athletic.
La apuesta de cualquier objeto de los señores Arzuaga y Rodríguez, que cita el texto, se refiere a la tienda de material deportivo que tenían dichos señores en el Arenal. Dicha tienda de material deportivo fue centro de operaciones de afiliación de socios y jugadores, distribución y cobro de carnets, logística para viajes y todo aquello relacionado con la actividad del Athletic, algo así como una sede extraoficial del Club, del que Arzuaga, además, era jugador.
El Athletic de Bilbao era el campeón vigente y el Athletic de Madrid llegaba a este partido amistoso después de derrotar a la Gimnástica de Madrid, un grande de aquellos años.
Como era costumbre de la época, los dos clubes anunciaron sus teams de víspera, por telégrafo los madrileños.
Se alinearon por el Athletic de Madrid con camiseta azul: Asuero; I. De Aldecoa, Allende; Cárdenas, Ruete, Mandiola; Isaura, Belaunde, Garnica, Palacio y Smith.
Por el Athletic de Bilbao, con uniforme rojo: Cuartango; Arzuaga, J.M. Amann; Iza, J. Belauste, S. Belauste; Hurtado, Azcárate, Arbaiza, Veitch e Iceta.
Y puntualizaba La Gaceta del Norte: “Como se supone que todo bilbaíno que tenga siete reales en el bolsillo o que pueda proporcionárselos ira el domingo a Lamiaco se ha dispuesto por la Compañía de ferrocarriles que todos los trenes paren en la estación del campo. Nada, que a las tres y media, en que comenzará la lucha va a parecer aquello un campo de juego inglés. Por lo numeroso del público, se entiende”.
El partido, arbitrado por el jugador bilbaíno Luis Arana, acabó con empate a dos goles y la rivalidad deportiva previa, dio paso al hermanamiento de los dos equipos en torno a una mesa. La cena se celebró en el hotel Torrontegui, y los comensales dieron buena cuenta del siguiente menú: Aperitivos variados, Ostras, Puré de habas, Croquetas de ave, Angulas de la Isla, Perdices a la cazadora, Solomillo a la inglesa, Postres de leche, frutas, pastas y queso. Vinos blanco y tinto Bodegas Bilbainas, Palacio y Rioja Alta.
Los jugadores y sus acompañantes debieron pasárselo en grande según la reseña de La Gaceta del Norte. “La alegría fue extraordinaria, sin límites. Se llegó hasta a tirar a goal, y con una precisión que había que sonreírse”.



1 comentario:
Un lujo leerte... ;)
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