jueves, 4 de septiembre de 2008

Lo de la publicidad no es cómo empieza...

Debo de confesar que el domingo en San Mamés, de lo que menos me acordé fue de la publicidad en las camisetas del Athletic, entre otras cosas porque desde la grada, y no estoy demasiado lejos del césped, apenas se ve en el pecho de nuestros chicos. Y tampoco me acordé, porque creo que la polémica que se ha suscitado desde que se supo que Petronor iba a acabar por fin con la 'virginidad' de las rayas rojiblancas, es un tanto artificial o, cuando menos, muy forzada. La inclusión de publicidad en las camisetas se aprobó en dos Asambleas de Compromisarios, una en tiempos de Lertxundi, ya ha llovido, y otra, más reciente, en la presidencia de Lamikiz. Los contrarios a la publicidad han llegado a apelar a la legitimidad de los Compromisarios para adoptar una decisión este calibre que, a su juicio, debería haber sido sometida a un referéndum entre todos los socios. La Asamblea de Compromisarios es un foro digamos que pintoresco, por no utilizar un término hiriente, pero es lo que hay, lo que tenemos y lo que, al parecer, ninguna Junta Directiva está dispuesta a cambiar. Y casi mejor que sea así, porque algunas propuestas que he oído alguna vez son como para echarse a temblar.
La publicidad en las camisetas estaba aprobada por el órgano que los estatutos del club definen como soberano, así que por ese lado no hay mucho que decir. Ahora bien, conviene recordar que en el presupuesto de la pasada temporada había una partida de 3millones de euros por este concepto, es decir, que ya tenemos un agujero por esa cantidad, lo que acrecienta el misterio sobre cómo ha conseguido la Junta cuadrar las cuentas con un ligero beneficio.
La Junta cifró en 3 millones el precio de las camisetas e incluso el señor Zárate, directivo encargado de los números, dijo al término de aquella Asamblea que el contrato era cosa de una semana. Se equivocó en casi doce meses y en un millón al año, pero bueno, podríamos encontrar 'equivocaciones' más espectaculares en la gestión de la actual Junta, que se traducen en varios millones de euros. Ninguna novedad por ese lado.
Y es éste el tema que de verdad debería de preocupar a los socios del Athletic porque salvo milagro deportivo, éste con Petronor será el mejor contrato de publicidad que firmará nunca el club. Me explico. Este primer contrato ha sido negociado con mimo y paciencia, jugando con el valor añadido de 'la primera vez' y cuidando, estoy seguro, no solo la identidad del anunciante sino el detalle del diseño final. Y con todos estos factores, ha conseguido un millón menos por año de lo calculado inicialmente. Una vez roto el fuego, lo siguiente será peor. No hay más que mirar alrededor y ver los espantajos que lucen los demás clubes, que nos llevan años de ventaja en la degradación de la imagen. ¡Y a qué precios!.
Y hay un daño colateral que no se ha manifestado todavía pero empieza a haber indicios de que ya se está produciendo. La demora en la firma del contrato con el nuevo proveedor de ropa deportiva, Umbro, podría obedecer a la peculiar interpretación temporal que hace García Macua de la palabra 'inminente', pero me temo que hay algo más profundo que esa versión del venezolano 'ahorita mismo' con el que se toman las cosas en Ibaigane. A lo mejor los de Umbro están calculando cuántas camisetas del Athletic con el pegote de Petronor podrán vender en las tiendas, dada la peculiar idiosincrasia del aficionado rojiblanco. Bonito dilema.

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