jueves, 29 de octubre de 2009

Nada por aquí, nada por allá

El Athletic sigue cuesta abajo en la rodada. En Vallecas, ese insólito campo de la más peculiar barriada madrileña, el Athletic volvió a ejecutar su reconocido, y nunca suficientemente celebrado, número de prestidigitación. Enseña la defensa y dice: nada por aquí; muestra la delantera, y proclama: nada por allá. Y entonces, ¡hale hop!, surge la derrota causando la admiración del respetable público, pese a que todo el mundo conoce de antemano el número y su resolución.
Pero nadie sabe el truco, así que mientras se mantenga el misterio, el espectáculo del Athletic seguirá concitando los comentarios asombrados del personal. ¿Cómo harán para conseguir perder ante un Rayo lleno de suplentes?, se preguntan los aficionados a la magia y al esoterismo. Parece imposible que alguien pueda perder teniendo seis ocasiones de empujar a la red sin hacer nada, insisten los espectadores sorprendidos en su inocencia. Es que son muy buenos en lo suyo, concluye el veterano que ha visto el truco cientos de veces y, sigue sin entender su mecanismo.
Algunas pistas sí que manejan los expertos. Por ejemplo, para los cinco minutos el Athletic ya estaba perdiendo gracias a un saque de falta, lo que ya le da al mago una ventaja importante ante la concurrencia. A los veinte minutos ya había encajado el segundo gol, aunque en esta ocasión el truco lo vio todo el mundo: los defensas dejaron solos a dos delanteros rivales dentro del área para que sacaran partido de un balón que no iba a ninguna parte. Nada por allá.
También esto forma parte del número: el artista hace como que enseña el mecanismo del truco y cuando el espectador está convencido de que por fin lo ha entendido, le sorprende con otro efecto que nadie esperaba. Vale, si te dejas marcar dos goles en veinte minutos, es tirado perder un partido incluso ante el Rayo Vallecano. Pero, más difícil todavía, ¿cómo consigues perder incluso cuando llegas seis veces en disposición de fusilar al portero?. ¡Amigo!, tienes que ser muy bueno para hacer eso y el Athletic es el mejor. Nada por aquí.
Tanto el debutante Iñigo Pérez, como el prejubilado Joseba Etxeberria consiguieron golpear al muñeco cuando lo más fácil era enviar el balón a la red. Ni el defensa central Amorebieta, ni el delantero centro Llorente, consiguieron cabecear entre los tres palos desde el área pequeña. El Athletic actuaba con las mangas remangadas, sin trampa ni cartón, dando lo mejor de sí mismo: controles fallidos, pases al amigo imaginario, entradas de esperpento. Todo con una voluntad a prueba de bomba, estajanovista; nada que reprochar al derroche de sudor que regó el irregular cesped de Vallecas. Todo con tal de poder repetir el número que tanta fama le ha dado: conseguir una derrota donde parecía imposible lograrlo.
¿Qué dijo el maestro de ceremonias cuando se apagaron los focos tras la ovación del público?. Pues que el futbol es "rachero" y que ahora toca una racha mala. Y decían que Houdini era un gran escapista...

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4 comentarios:

Txus dijo...

Amplio las apuestas. Perder con el Atlético de Madriz (para echarles un cablecito, pobres) y perder en Portugal (encerrona en Madeira). Veremos

Joxerra Bustillo dijo...

Tomatelo con calma, Juan Carlos, que queda mucha liga (y poca copa). Seguro que la próxima consiste en resolverle la crisis al Fachatletico.
Sólo nos queda Muniain, la gran esperanza rojiblanca, hasta que algún animal le parta una pierna,

Gontzal dijo...

Qué depre. Y no será porque no lo viésemos venir, que es peor.

Para el sábado intuyo lo peor. Eso sí, si perdemos podremos centrar el debate en si los ultras entraron o no, y en quien les dió las entradas.

Como es cuestión de rachas, sentémonos a verla pasar. Es cuestión de tiempo, por lo visto, por lo que se podría proponer que el entrenador no cobre mientras dure la mala racha. Si sólo cabe esperar y no se pude hacer nada, si hay que conformarse con decir que no sabemos defender, ¿para qué hace falta Joaquín Jesús?

Juan Carlos Latxaga dijo...

Si Txus gana su apuesta, yo la doblo: si hay dos derrotas Irureta ya puede ir buscando el chandal en los armarios de su casa.
Joserra, qué remedio. Habrá que tomárselo con calma. Ultimamente te estoy viendo inspirado en tu blog
Gontzal, ya estamos jugando finales otra vez. Pero me temo que algunos no se quieren dar por enterados.