Pero oyes radios madrileñas y lees periódicos deportivos y generalistas, y el choque de mañana entre el Athletic y el Barcelona te retrotrae a aquellos años en los que, efectivamente, el Athletic miraba de hito en hito, y doblegaba, a un Barcelona que también entonces disponía de algunos de los mejores futbolistas del mundo. La razón de tanta expectación no es otra que la presencia de Marcelo Bielsa en el banquillo rojiblanco y su relación con Guardiola, magnificada según ha dado a entender el propio técnico blaugrana cuando ha recordado que en realidad solo ha visto y hablado una vez en su vida con su colega argentino. No importa la matización. Que la realidad no te prive de un buen titular ni de una buena historia. El maestro y el alumno, la admiración mutua, el especial carácter de ambos protagonistas... todo vale para construir un relato que sirva para llenar páginas y minutos. Puestos a llevar las cosas al extremo, se ha llegado a decir que en el Barcelona consideran este partido como la clave de toda la temporada, ni más ni menos.
Está bien que el Athletic vuelva a las portadas de medios que trascienden de lo local, y que los leones recuperen el prestigio que les han estado negando durante todos estos años, pero la magnificación del partido conlleva el riesgo de que la decepción alcance proporciones similares. Corremos el riesgo de que a base de verlo repetido en los medios, los aficionados acaben creyendo que ganar al Barcelona es más fácil ahora que hace un año. Al fin y al cabo, los aficionados al fútbol son lo suficientemente impresionables y volubles como para comprar cualquier cosa que les quieran vender, incluso mercancía averiada. De hecho en el mismo programa en el que calificaron este choque poco menos que como el partido del siglo, dedicaron casi una hora a elucubrar sobre las posibles malas relaciones personales entre Villa y Messi. Periodismo espectáculo, dicen que le llaman a la cosa.
Hará bien el Athletic en considerar este partido como distinto, pero desde otra perspectiva, la de contemplarlo como el choque menos trascendente de la larga y durísima serie que ha venido sosteniendo desde hace casi tres semanas. Este es el partido en el que el Athletic no tiene nada que perder por razones que no hace falta explicar. No quiere esto decir que tenga que salir derrotado ni que renuncie a intentar ganarlo, por supuesto. Quiere decir que los rojiblancos deben jugar este partido liberados de cualquier responsabilidad, concentrados en poner sobre el césped todo lo aprendido estos meses con Bielsa y, sobre todo, convencidos de seguir siendo fieles a lo que el técnico les ha estado inculcando, es decir, dispuestos a discutir la iniciativa del partido al rival.
Si se confirma que Guardiola va a disponer de toda su artillería pesada para este partido, el Athletic puede considerar que ya ha ganado algo tan importante como es el respeto de un rival al que sus propios resultados confirman como el mejor equipo del mundo. No es lo mismo que el Barcelona aproveche el partido para hacer rotaciones y dar descanso a los mejores, o que recurra a su formación más competitiva.
Nueve partidos sin conocer la derrota, una trayectoria ascendente aunque condicionada por el desgaste de un calendario tremendamente exigente, y la ilusión por derrotar al rival más formidable con el que se puede encontrar ahora mismo, son las armas que presentará el Athletic. No son pocas aunque queda la duda de que sean suficientes para lograr el objetivo.



3 comentarios:
Sin duda será un partido especial con dos equipos que proponen un fútbol basado en la posesión y en llevar la iniciativa, esperemos que la metereología lo respete.
Por cierto Juan Carlos, me gustaría que actualizaras el enlace de mi blog: ya no se llama "abierto 24 horas" sino www.athleticmania.com
Una gran noticia tu vuelta al blog esta temporada. AUPA ATHLETIC. Un abrazo.
Pase lo que pase, seguro que no nos aburrimos. Ya te he hecho el cambio que me pides
vale, ésa es la dirección, puedes poner athleticmania como enlace. Gracias.
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