sábado, 20 de marzo de 2010

Trabajo, esfuerzo, sufrimiento...

Oyes hablar a los jugadores del Athletic en la sala de prensa después de cualquier partido y parece que acaban de salir de la arena del Coliseo romano. Javi Martínez valoraba el empate contra el Getafe empleando términos como trabajo, esfuerzo o sacrificio. Un viejo periodista de Bilbao, cuando oía definir a algún jugador que se incorporaba al primer equipo como trabajador y luchador, solía interrumpir indefectiblemente a su interlocutor con el siguiente argumento: "vamos mal, esas son buenas virtudes para un boxeador y estamos hablando de un futbolista". El argumento del viejo maestro viene al pelo para explicar el juego del actual Athletic. Los de Caparrós pueden alardear de generosidad en el esfuerzo, espíritu de sacrificio, capacidad de sufrimiento, derroche de trabajo... virtudes todas muy apropiadas para dedicarse a la construcción de pirámides a orillas del Nilo o al cultivo y recolección del algodón en una finca de Alabama. De los chicos del Athletic nos conformaríamos con que exhibieran otras habilidades como el dominio del balón, la precisión en el pase, la visión de los espacios o el desmarque. No son virtudes que sirvan para acabar con el Imperio Romano, ni siquiera para construir un modesto puente de madera sobre el río Kwai, pero son bastante prácticas para ganar un partido de fútbol, aunque no lo crean.
Confirmada la renovación de Caparrós, sería una buena idea que la próxima temporada, después del himno por la megafonía, los partidos empezaran con el sonido de una sirena (se podría rescatar la de Euskalduna, por ejemplo) y que al menos el segundo uniforme del equipo fuera un buzo azul Bilbao. Sería lo propio. La imagen de Toquero abandonando el partido ante el Getafe cuando fue sustituído, recordaba tanto la de un minero del Gales de la revolución industrial saliendo del pozo, que más que aplaudirle daban ganas de enarbolar una pancarta reivindicando la jornada laboral de ocho horas.
Trabajo, esfuerzo, sufrimiento... todo eso lo pusieron los rojiblancos en cantidades industriales durante los noventa minutos. El fútbol fue cosa del Getafe, que se hizo con el partido nada más encajar el primer gol y no lo soltó hasta que el lamentable Pérez Burrull pitó el final. Además, por novena vez en la temporada, el Athletic tuvo que afrontar buena parte del partido en inferioridad numérica por la justa expulsión de Orbaiz, que atizó una patada a Cortés en lo que el inolvidable Joaquín Vidal definía como "lo del día de la boda", tras una dura entrada que en un primer momento, por la premura en pedir el cambio, pareció el preludio de una grave lesión.
Orbaiz, que había adelantado a su equipo con un bello gol, tirando a colocar tras un pase de Llorente, dejó al equipo malparado y le dio la excusa que necesitaba para hacer precisamente lo que estaba deseando hacer, plegar velas y especular con el resultado.
La reacción del Getafe tomando la iniciativa y dominando territorialmente, tuvo el premio de un gol en el que quedó la impresión de que defensas y portero pudieron hacer algo más para evitarlo.
En el descanso Caparrós decidió prescindir de Gabilondo para dar entrada a Muniain en el lado izquierdo. Alguien con autoridad suficiente en el club debería castigar al míster a copiar cien veces: "No volveré a colocar a Muniain pegado a la banda izquierda". Bueno, ni a la banda izquierda ni a la derecha. Que Muniain es un media punta que sorprende con su llegada desde la segunda línea y que hace daño en el corazón del área, lo saben hasta los comentaristas de baloncesto de TVE. Las razones por las que Caparrós se empeña en llevar la contraria a todo el mundo son tan misteriosas como las que le han llevado a prescindir de Yeste hasta en las convocatorias. Insondable que es el hombre.
El Athletic pudo ganar gracias al penalti que transformó Llorente haciendo caso omiso de los cientos de voluntarios que se ofrecieron en las gradas para bajar a tirarlo, y pudo perder por el dominio que ejerció el Getafe durante casi todo el partido. Al final acabó empatando porque el equipo de Michel, incluso después de perder a Torres, expulsado en la jugada del penalti, se fue arriba sin resignarse a la derrota y Pedro León marcó en otra acción en la que volvió a quedar la sensación de que los defensas y el portero pudieron hacer algo más.
La aportación de Pérez Burrull al partido no pasa de anecdótica por mucho que el público se empeñara en culparle de las desgracias de su equipo. Orbaiz estuvo bien expulsado y Amorebieta acabó el partido porque Burrull le perdonó la segunda tarjeta al menos en dos ocasiones. El colegiado acertó pitando el penalti contra el Getafe y expulsando al jugador que lo cometió. Pese a todo, no fue un buen arbitraje el suyo, ni el de uno de sus linieres, si bien no se les puede acusar de otra cosa que de alterar el sistema nervioso de los jugadores del Athletic, por lo demás, bastante alterado desde que salen del vestuario.
Era un buen día para darle un mordisco a la clasificación, pero también pudo ser un desastre. El empate sirve para mantener la distancia con el Getafe. Ni tan mal.

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5 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo de Caparros un año mas no nos queda otra, pero que es un amarrategi tampoco nos queda otra.

El empate a uno era lo que buscaba, porque si vas a por el partido le quitas a Castillo, le pones a Gurpegui a tapar ese lateral y sacas un hombre ofensivo. Para mi modesto entender. Pero en el entender de Caparros ni se le pasó por la cabeza hacer tanta barbaridad. Es mejor defender con diez que intentar conseguir ganar un partido en tu casa.

Que mania con sacar en casa a Gurpegui de extremo derecha.

Que mania le tiene que tener a Yeste para no llevarle ni convocado (me recuerda al caso Aranzubia).

Que mania le ha entrado con Castillo y que mania le tiene a Koikili.

No puedo negar que la temporada es aceptable, pero puedo pensar que otro entrenador hubiera exprimido un poco más el zumo que creo que tenemos (la pulpa sería tema aparte).

Por cierto, lo de Orbaiz no tiene nombre. Hace escasas fechas hizo la misma... La veterania vale para algo.

Luis Teclista

Iñaki Murua dijo...

Lo de Orbaiz fuera de sitio; ahora bien, te entran por detrás y te lesionan (más o menos premeditada la entrada entiendo)= tarjeta amarilla; te revuelves con el calentón= tarjeta roja. Pues casi "mejor" lo primero, ¿no?

Luis, tampoco entiendo la fijación de Muniain como extremo, o no agotar los cambios teniendo jugadores "fundidos" ;-)

Gontzal dijo...

La verdad es que a mi el Getafe me recordó, en cierta forma, al Athletic que jugó en Sevilla, tuvo una ocasión perfecta para asomarse a los puestos europeos y careció de ambición.

De los nuestros que seguimos igual, mucho trabajo, todo sudor, y cuando no fallamos en ataque lo hacemos en defensa. Aún y con todo, sextos ya. No quiero ni pensar qué sería de este equipo si se lo creyera de verdad, si en Sevilla o Gijón se hubiese ganado.

Lo de Orbaiz es una chiquillada, impropia de él, pero que hay que dejarla pasar. Eso sí, si el que la protagoniza es un tipo de Basauri ya tendríamos el tema de la semana en todas las tertulias.

Y hoy, nuevo capítulo en un diario español del pueblo vasco sobre la no renovación del rubio de sangre jienense. Cómo preparan algunos el terreno. Vaya estilazo que gastamos en materia comunicativa. Modelo Florentino.

La campaña para situar a Guerrero en la contienda electoral de risa, también.

Nos están convirtiendo en un club poco serio.

Roberto dijo...

Hola a tod@s:

Juan Carlos el próximo lo ha tirado Llorente y lo ha metido, así que la idea cenital de tu anterior artículo ha caducado más rápido de lo esperado. Es lo que tiene tirar penaltys que hoy fallas y mañana aciertas...

No voy a entrar esta vez a discutir sobre el juego o el entrenador, después de escuchar este mediodía en un medio de desinformación, lo que un locutor dijo ayer en directo: "Orbaiz ha perdido la cabeza (por la segunda agresión a un rival en esta campaña) pero él no era así, alguien le ha comido el coco o le ha inducido para que se comporte así"...

Quiero aprovechar este foro para expresar mi más sincero disgusto ante semejantes insinuaciones, que me parecen tan vomitivas como escasamente objetivas y reprobables.

Cada cual reproduce lo que antes ha querido leer o escuchar (porque las ideas son compartidas) pero apelo a la responsabilidad y a la veracidad para criticar, dura y firmemente, a los que acusan sin argumentos y más enérgicamente aún a quienes amagan pero no dan...en mi pueblo se les llama de cobardes para arriba...

Todo aquel que escribe o habla en cualquier medio de carácter público tiene una serie de responsabilidades y debe tenerlas presentes en todo momento.

Y como yo sí apunto diré el pecador también: el Señor Jose Iragorri al que, de unos meses a esta parte, ya no escucho después de muchos años siguiendo sus narraciones. Sí escucho el programa a mediodía y no les reconozco...

Con todo esto quiero decir que respeto las opiniones contrarias a la mía, respeto las críticas razonadas...pero me parece lamentable y ruin tirar a lo personal, insinuando cosas muy graves dejándolas caer.

Desconozco cuáles son las razones de semejante inquina por parte de este periodista y no sé por qué se ha vuelto tan visceral, cosa que antes no era...solamente digo que la falta de sexo tiene solución pero la falta de respeto o de objetividad...no.

No nos pasemos de la "raya" y no confundamos el estilo "caparrosiano" con el juego sucio o violento...la fina línea que lo delimita es muy peligroso traspasarla.

Un saludo a tod@s.

Juan Carlos Latxaga dijo...

Parece que hay unanimidad a la hora de hablar de Orbaiz. Vale. Mi opinión. Creo que es la reacción de un jugador que ha sufrido dos lesiones gravísimas, que recibe una patada por detrás en la pierna de apoyo y que cree que le han vuelto a lesionar de gravedad y se revuelve desesperado. Suelta la patada y pide el cambio porque se está temiendo lo peor. No se trata de justificar una acción injustificable; sólo de encontrarle una explicación. Tratar de encontrar otras historias ocultas, o ciertas influencias malignas está absolutamente fuera de lugar.