domingo, 8 de febrero de 2009

Como casi siempre en Valladolid

El Nuevo Zorrilla se construyó para que Valladolid fuera subsede del Mundial de 1982 y para que sirviera de justificación para una gigantesca operación inmobiliaria que se desarrollaría posteriormente a su alrededor en lo que hasta entonces había sido un descampado yermo a las afueras, muy a las afueras, del Valladolid de la época. La fiebre hispana por el ladrillo no es de ahora, por mucho que lo puedan creer así los más jóvenes. En aquel yermo descampado, donde los lobos gastaban bufanda en invierno, construyeron pues, un campo que el Athletic tuvo el honor de inaugurar en un partido cutre y televisado, repleto de autoridades de entonces, y que acabó, cómo no, con derrota de los rojiblancos.
Desde aquel partido de infausto recuerdo, el Athletic habrá visitado ese campo alrededor de una veintena de ocasiones. Pero por mucho que indaguemos, no encontraremos testimonio de un buen partido por parte de los leones. Las crónicas hablan de terrenos de juego duros, ora por el hielo, ora por la pertinaz sequía; de vientos tan heladores como huracanados; de frío, siempre de mucho frío, de mantas y embozos. De lo que nunca hablan las crónicas de Zorrilla es de fútbol.
Servidor ha visto al Athletic perder, empatar y ganar en Valladolid. Le ha visto ganar un partido en una matinal porque en Pucela los toros tienen más predicamento que el fútbol, el año en que los leones acabaron ganando la Liga en el más cálido Insular canario. Le he visto perder de manera patética, algún año en el que los rojiblancos tontearon con el descenso. Le he visto empatar en siberianas tardes en las que hasta los jugadores parecían haberse quedado en el vestuario. Pero nunca he visto al Athletic jugar al fútbol en Valladolid.
Con estos antecedentes, en esta ocasión tampoco me esperaba nada de este partido. Las crónicas hablarán mañana del tremendo frío que tuvieron que soportar los miles de valientes que se animaron a hacer el viaje; del viento que molestó a los jugadores y de lo duro que estaba el terreno de juego por debajo de la amable apariencia del césped. De fútbol dirán muy poco, aunque vete a saber; con esto de las estadísticas y de los estados de ánimo, igual los colegas sacan para una crónica aparente.
El partido fue como tantos otros en ese campo. El balón como dirigido por control remoto por un bromista; el Valladolid conocedor del terreno, de la meteorología y sus trampas; y el Athletic helado, sacudiéndose el cuerpo para tratar de entrar en calor y sin entender nada de lo que estaba pasando.
Así fue pasando el primer tiempo, con el balón de un lado para otro, sin ton ni son, con el viento haciendo más peligro que los delanteros, hasta que el árbitro decidió pitar penalti en una salida de Iraizoz a los pies de Jonatan Sesma. El gol de Víctor evitó que se llegara al descanso con el empate que merecía el poco fútbol visto hasta entonces y complicó un poco más la ya complicada vida del Athletic en el campo pucelano. Una vida complicada por dos centrales que parecía que no se conocían ni de vista, un eje del equipo en el que Javi Martínez no ayudaba como suele a Orbaiz, dos bandas en las que las parejas Koikili-Yeste e Iraola-Susaeta parecían haber olvidado los más elementales rudimentos del relevo, del apoyo y el desdoblamiento y un ataque en el que Llorente se fue diluyendo después de un inicio aparente y Vélez corría, corría y corría, como si hubiera equivocado el oficio y en lugar de futbolista se creyera mediofondista.
Sabemos desde Murphy que todo lo susceptible de empeorar, empeora, así que tras el descanso, el Athletic regresó con peor cara todavía. Una sobrecarga muscular dejó KO a Ustaritz, cuyo sitio ocupó Etxeita, y Del Olmo ocupó el puesto de Javi Martínez, con su adductor dañado tras resbalar hasta interpretar un doloroso espagat, cuyas consecuencias habrá que ver esta semana. Minutos después, Joseba Etxeberria ocupó el puesto de Susaeta, en lo que constituyó el único cambio táctico y no forzado por las lesiones, de Caparrós.
El equipo quedó así más desdibujado todavía que el original y el segundo gol del Valladolid acabó por emborronarlo por completo. Ni el regalo del árbitro en forma de penalti, ayudó a redibujar las líneas. Llorente lo falló (y ya van dos), aunque Orbaiz enmendó el yerro. Quedaba tiempo para intentarlo, pero para entonces al Athletic sólo le quedaban el bullir de Del Olmo en la banda, siempre demasiado lejos del área, y los pelotazos en busca de la cabeza de Llorente. Vélez seguía corriendo, pero la defensa del Valladolid ya se había acostumbrado y tampoco le llamaba la atención.
A la vista de lo que mostró el equipo que entrena Mendilibar, se dirá que el Athletic perdió una buena ocasión para seguir sumando. Y es cierto que la perdió, pero para ganar, o hasta para empatar, hace falta hacer algo más de lo que hizo el Athletic. Jugar un poco al fútbol, al menos. Y de eso no hubo nada. Eso sí, hizo frío, mucho frío; soplaba un viento helador, el campo estaba duro, y el balón, botón. Era Valladolid. Hasta el año que viene...

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8 comentarios:

Anónimo dijo...

No te falta razón JC. Ayer fue la segunda vez que he estado en Pucela y poco futbol, por no decir nada. Parece que el campo aparte de hacer frio es frio, como te lo explicaría... como que alli es difícil ver un partido de futbol futbol.

Pero tampoco el Athletic puso nada de su parte para intentarlo. Se dio cuenta que habia que jugar cuando se vio con dos goles en contra, y encima sin haber hecho nada los que te los han metido.

Venir de vacio es un fracaso.

Luis Teclista

Juan Carlos Latxaga dijo...

Es la legendaria empanada vallisoletana que le cae encima al Athletic casi siempre que va por allí. Es algo parecido a lo que le pasa cuando va a Sevilla. El Athletic es un club de acendradas tradiciones y una de ellas es hacer el canelo cada año en determinados campos. Entre esto y lo del viento sur algunas crónicas se hacen solas. No hay más que copiar y pegar la del año pasado. Con tu experiencia ya debías de saberlo y reservarte para ir a Gijón, por ejemplo, que allí sí que ganamos casi siempre y se come igual de bien que en Valladolid.

Gontzal dijo...

No había reparado en ello, pero tienes razón JC. No recuerdo un partido bueno en Valladolid haya sido el que haya sido el resultado.
Sí recuerdo, en cambio, que el puñetero Víctor nos vuelve locos siempre.

Vélez va camino de convertirse en Forrest Gump. No remata una.

Lo del árbitro de chiste, pero ya le vimos hace un mes contra el Espanyol de lo que es capaz.

Yeste, que no aprende, sigue intermitente. En cuanto cree que recupera la titularidad vuelve por sus fueros y se olvida de jugar a fútbol.

Triste lo de Ustaritz, ya no sorprende a nadie. No entiendo el cabreo de Caparrós.

Iraola necesita que Caparrós le dé descanso o un trasplante de pulmones.

Koi no puede jugar sólo en banda izquierda. Son demasiados metros para él.

Con todo, lo veíamos venir y no cabe ahora hacerse cruces. Tenemos una plantilla justa y Caparrós se ha empeñado en que lo sea más aún por no haber hecho lo posible por tener a más jugadores en forma.

Por cierto y sobre la gestión de plantilla, ¿a qué viene ahora dejar fuera a Toquero? Es que este hombre, o calvo o con siete pelucas. Luis Teclista no habrá tenido que ver tu post con el cambio de opinión del utrerano, ¿no? jeje

JC permaneceré atento a Onda Cero, a ver que decís hoy que tengo curiosidad.

Preferente Sur dijo...

El fallo en defensa del segundo gol del Valladolid es clamoroso. como el segundo del Sevilla en la copa y además Iraizoz sale muy mal en los dos, sin cubrir portería.
Ayer con muy poco más, muy poco,nos llevamos el partido. Ocurre que estamos muy justos y si los delanteros no aciertan y los defensas fallan más de la cuenta, nos pasará más veces lo de ayer, que un equipo apañadito nos ganará.

Anónimo dijo...

Te haré caso JC. Iré a Gijón. Tierra conquistada por el Athletic. Ya sabes que yo soy de cercanías, no de largo recorrido.
La pena que el Oviedo no está en Primera, que esa plaza tambien la he pateado veces. Y comer se come bien por todo el norte, la verdad; encima ya sabes JC que llevo experiencia al lado y controla bien los lugares. Será por los años que lleva en el asunto. Es que nos estamos haciendo viejos...

Gontzal, dudabas que Jokin lee el blog de Juan Carlos y nuestros comentarios? Me parece que tu también te estás haciendo mayor campeón. Lo que decimos aquí no sé si va a misa, pero al vestuario del Athletic seguro.

No se nos puede escapar el Recre el domingo eh. Que estos me parece que han empezado con la empanada (es para que lo lea Caparros).

Luis Teclista

Juan Carlos Latxaga dijo...

Pues sí, Preferente, con un poquito más se podía haber ganado el partido,pero ese poquito es el que suele marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. El Athletic ha estado ganando por la heróica y a rivales que le han aceptado ese juego de ida y vuelta. Cuando se ha encontrado con contrarios que le han esperado bien armados (como el Valladolid), han salido a relucir las carencias. Falta combinación, circulación de balón, pausa... recursos en definitiva. Si le sumas cansancio, calidad individual justita en muchos casos, y bajones de juego en algunos hombres clave, nos encontramos con todo ese poquito que decíamos.
Luis, igual yo también me apunto a Gijón. Siempre le he tenido especial cariño a ese campo (y no va con segundas). Como no ganemos al Recre será de ver por dónde salen los panegeristas de la oficialidad.

Gontzal dijo...

Luis no les veo muy lectores ni a Caparós ni a sus jugadores, pero no estaría mal que leyesen muchas de las opiniones que se vierten aquí y en otros muchos blogs.

Y JC, coincido en que el árbitro no fue determinante en el partido de ayer, como has sostenido en OC. Sólo falta que nos escudemos en eso para justificar el bodriete de ayer.

Anónimo dijo...

Yo creo que el árbitro si fue determinante. Y considero que el no pitar el penalty cometido sobre Vélez por el amurrioarra y aialés Iñaki Bea pues impidio el empate del Athletic.
La Ley de la Gravedad de Newton jajajajjaaj se puede aplicar a ese penalty no realizado jajaj y me explico:
1.- Cuando un jugador corre con el balón y un contrario le empuja, el jugador empujado o adquiere mas velocidad de la que llevaba o si el empujon es muy fuerte cae al suelo pero HACIA ADELANTE.
2.- Pero si un jugador que corre con un balón y un contrario le AGARRA como es el caso que nos ocupa de Vélez y su penalty no pitado por Paradas, el jugador CAE HACIA ATRÁS.

¿Para dónde cayo Ion Vélez? Para atrás y por tanto penalty, y fijaros que es díficil que uno que corre hacia adelante caiga para atrás si no es agarrado, por no decir imposible. Es un penalty clarisimo y por tanto Paradas el referée de la contienda si influyo en el resultado final si pita y metemos el penalty.

A estas alturas y explicandoos la Ley de la Gravedad jajajaaj manda cojones jajaajj y que un árbitro profesional no conozca estas cosas clama al Cielo jajaj.

Somo Coprinus Comatus.