O sea, un engaño. Uno más de la larga lista de suertes y lances de los que se compone la tauromaquia, lista casi tan larga como la que está rellenando esta directiva para dar salida a la afición por el lado contrario al que se la cita.
Lezama constituye para esta directiva la prueba fehaciente y simultánea de su incompetencia y de su facilidad para sostener una cosa y su contraria sin mover un músculo de la cara. Esta directiva no supo qué hacer con Lezama desde el minuto posterior en el que se le ocurrió presentarse a las elecciones. Lo más aproximado a un plan para Lezama consistió en anunciar en la primera rueda de prensa, su intención de despedir a Txato Núñez y a Sabino Padilla. Una utilización instrumental y torticera.
Después, cuando García Macua y su gente tuvieron que explicar en qué consistía su idea de la cantera del Athletic, no encontraron una respuesta más allá del tópico y del lugar común. Anunciaron el fichaje de Iñaki Urkijo como máximo responsable de la base rojiblanca, y quince días más tarde tuvieron que reconocer entre dientes y sin más explicaciones, que Urkijo había presentado su dimisión.
De prisa y corriendo se hicieron con los servicios de Luis Solar, un hombre tan relacionado con el fútbol como pueda estarlo Fernando Romay, o Montes, el de la pajarita de la Sexta, pongamos por caso. No importaba. Se trataba de un 'gestor deportivo' que no tenía necesidad de tener conocimientos específicos de fútbol. Bajo su mandato llegó a Lezama procecente de la Real Sociedad, Julen Masach, quien se ha marchado sin haber dicho en público esta boca es mía durante los meses que ha permanecido en la disciplina rojiblanca.
Durante estos años han ocurrido hechos tan notables como el despido, de hecho de Luis De la Fuente, a la sazón entrenador del Bilbao Athletic, para hacer sitio en el filial a Kike Liñero, prácticamente el único apoyo público notable a la candidatura de García Macua de entre la comunidad de técnicos. De la Fuente, miembro del último equipo campeón, experto en los banquillos de base tras su paso por el de los juveniles del Sevilla, fue repescado a última hora porque Caparrós pidió alguien de su confianza, o al menos alguien conocido, en el que apoyarse en el comienzo de su andadura. De la Fuente, un técnico con vocación de tal, se convirtió así en el delegado del primer equipo. Dos años después, vuelve a ser el responsable técnico del filial, sin que tampoco haya mediado explicación de la rectificación.
Dos años después, del nucleo duro inicial no queda nadie, incluido el directivo responsable, nada menos que con cargo de vicepresidente.
Ahora nos presentan a Irureta como un hombre de fútbol cien por cien que era, al parecer lo que se necesitaba, pese a que nos lo dicen los mismos que afirmaron hace dos años que valía con un hombre del balonmano. A su lado han colocado a Manolo Delgado, una institución en el club al que han tenido marginado los últimos años (también estos dos últimos). De pronto, en el Lezama de los ordenadores, los videos y las papillas milagrosas, hemos vuelto a los clásicos: a dos hombres que han sobrepasado los sesenta años y que ya han visto tanto, en el fútbol y en el Athletic, que ya nada les puede sorprender. Quizá por eso han aceptado la oferta.
Porque tampoco hay que olvidar que así como Luis Solar no fue la primera opción de García Macua, tampoco Irureta lo ha sido. Antes que él fueron sondeados Amorrortu, Ziganda e Iñaki Sáez, o eso dicen, porque al menos algún caso habría que ponerlo en cuarentena. Pero García Macua proclamaba su deseo de contar con un 'técnico joven' y de prestigio futbolistico. Vamos, el retrato robot de Solar o de Irureta.
Tres meses después de su elección, Irureta se presentó el lunes en Lezama. No dijo nada nuevo, pero tampoco nadie que conozca medianamente el tema y no esté para dorar la píldora al presidente, se esperaba que lo hiciera. El periodismo bilbaino es tan del Athletic y tan respetuoso con la gente rojiblanca (y Jabo lo es), que le ahorró el trago de tener que responder a un par de preguntas de verdad, de esas que hubieran tenido tartamudeando al presidente durante la hora larga que duró la función. Si el periodismo bilbaino hubiera querido hacer sangre o, simplemente, aclarar conceptos, hubiera preguntado a Jabo por su opinión por la política deportiva de Caparrós, por la del presidente, por su convencimiento íntimo sobre su capacidad de hacer algo de provecho en los dos años de mandato que le restan a esta junta, o por su verdadero peso específico en la toma de decisiones, teniendo en cuenta su condición de hombre cien por cien de fútbol y fichado como tal. Ello por no inquirir sobre su experiencia con el fútbol de cantera. En lugar de eso, el periodismo se conformó con trasladar a su clientela que Irureta tiene la idea de 'hacer las transiciones pasando por el centro del campo', y que es partidario de que los chavales que suben al primer equipo sean titulares cuando regresen al filial, dando por supuesto que a Jabo le parece bien esta desaforada política de debuts a toda costa que sigue Caparrós, a él, que para conceder diez minutos a un chaval siempre ha necesitado pruebas incontestables de su valía real, una solicitud por triplicado y hasta el nihil obstat del Vaticano si fuera preciso.
Pero en fin, ya tenemos nuevo organigrama de Lezama, nuevos nombres y nuevas caras, o sea, nada nuevo. García Macua ha salvado la situación, o eso quiere hacernos creer, después del incendio que ha consumido las entrañas del club durante todo el verano. ¡Qué pena!
Como de toda experiencia por negativa que sea, se puede sacar una enseñanza positiva hagamos el ejercicio y calibremos lo fuertes que son el Athletic y Lezama que han sido capaces de sobrevivir a todo esto.


